martes, 25 de septiembre de 2007
tautología
La batalla que anuncia un cambio de lenguaje se libra adentro. Las palabras que nunca dijimos comienzan a decir qué vamos a ser en breve. Y uno ya casi no quiere volver para dentro, a descubrirse, porque uno ya sabe que cuando comience a saberlo será el final y un nuevo principio. Aunque, eso sí, ya nunca dejará de acompañar a quién coño salga el placer de saberse efímero y eterno.
viernes, 7 de septiembre de 2007
redundancia
Uno vuelve porque quiere volver, aunque dicho así parece que lo haga porque se lo manda su naturaleza. Uno vuelve porque quiere querer volver...
lunes, 16 de julio de 2007
el desertor
Sí, yo también bebí de aquella fuente. Y tuve miedo. Por eso escupí toda el agua que había tragado.
También los griegos, como antes Buda, sintieron miedo, y decidieron desapegarse. La ataraxia.
Otra gran mentira.
Que el mundo traiga un día negro, y que el escritor, desde arriba, vea el rechinar como algo no suyo.
Es entonces cuando se atisba la gran mentira, y cuando se despide uno de esa parte grecooriental que prefiere irse, a levitar...
También los griegos, como antes Buda, sintieron miedo, y decidieron desapegarse. La ataraxia.
Otra gran mentira.
Que el mundo traiga un día negro, y que el escritor, desde arriba, vea el rechinar como algo no suyo.
Es entonces cuando se atisba la gran mentira, y cuando se despide uno de esa parte grecooriental que prefiere irse, a levitar...
martes, 3 de julio de 2007
tras aquella loma
Descubrirte en tus limitaciones es lo único que permite saber cuál es el sitio que te toca. Algunos se descubren en uno más elevado y sofistican la mascarada. Otros, al contrario, en uno más bajo y conllevan la injustica.
Este escritor así lo hizo, se descubrió en sus limitaciones, y supo el sitio que le tocaba; es aquel, el que se esconde tras aquella loma, lejos, muy lejos...
Este escritor así lo hizo, se descubrió en sus limitaciones, y supo el sitio que le tocaba; es aquel, el que se esconde tras aquella loma, lejos, muy lejos...
lunes, 18 de junio de 2007
así se habla el lobo
Sólo encontrar en tus adentros la mezquindad, por ejemplo, hace posible su conocimiento y, por consiguiente, el reconocimiento en el otro. También es la única manera de combatirla. Pero, ¿por qué combatirla? Si Dios murió, como dicen, ¿qué instancia obliga a eliminarla y, sobretodo, por qué? ¿la sociedad? Buaggg, menuda golfa...
Nada, ni nadie más allá de mí mismo lo decide, porque la mezquindad, bien lo sé, es asquerosa.
Nada, ni nadie más allá de mí mismo lo decide, porque la mezquindad, bien lo sé, es asquerosa.
lunes, 4 de junio de 2007
la página 50
El escritor hace tiempo que no escribe. Se paró en una estación de paso y allí sigue. La travesía iba plácida y rápida; estaba por bordear los últimos muros, los que le impedían ver ya el puerto, a lo lejos y ocurrió lo inesperado. Bueno, no tan inesperado: el bajón siempre acecha. Allí sigue parado, y aunque escribe porque quiere, ahora quiere seguir escribiendo y no puede. La página 50... cometió el error de no llenarla cuanto antes y pasar a la 51, la 52... La página 50, el primer gran segmento, lo atrapó.
Ahora, paciente, espera, aunque bien sabe que la espera puede durar semanas, meses, incluso años. Pero espera, y por eso, tarde o temprano, saldrá de esa maldita página, como el que no quiere la cosa...
Ahora, paciente, espera, aunque bien sabe que la espera puede durar semanas, meses, incluso años. Pero espera, y por eso, tarde o temprano, saldrá de esa maldita página, como el que no quiere la cosa...
jueves, 17 de mayo de 2007
elogio del fracasado
El elogio del fracasado parte, por supuesto, del fracaso. Uno se engancha a esa condición, aunque no esté de moda; parece que los fracasados estamos en franco declive; hoy se lleva el triunfo, y eso provoca que escondamos nuestra puta miseria en trajes y corbatas y palabras de uso poco común y, por supuesto, en miles de razones ajenas a nuestra voluntad y a nuestro arte, tales como intereses oscuros de enemigos que no vemos pero que están ahí para impedirnos, a nosotros, ¡a nosotros!, el triunfo.
Bien, este escritor pide para sí todo el mérito de su fracaso, para sí y para el arte con el que se enfrenta al nihilismo. Desestructurado y carente de estilo. Pesado, eso también, además de poco imaginativo. Sí, es cierto, y también que no es tan duro saber que jamás te leerán un centenar de personas. ¿Y? Pues nada.
Bien, este escritor pide para sí todo el mérito de su fracaso, para sí y para el arte con el que se enfrenta al nihilismo. Desestructurado y carente de estilo. Pesado, eso también, además de poco imaginativo. Sí, es cierto, y también que no es tan duro saber que jamás te leerán un centenar de personas. ¿Y? Pues nada.
martes, 8 de mayo de 2007
genealogía
Leer mi última entrada y oír el eco de un mal Nietzsche. O Sábato. O Kundera. O Camus. O Proust. O Faulkner. O Sthendal. O Balzac. O Baroja. O Handke. O esos cientos de escritores que me han transformado.
Iba a concluir que soy lo que he leído, pero de pronto han venido a mi cabeza cientos de puñaladas allende las lecturas, y cientos de besos, y sí, también soy eso, básicamente eso. Ergo, no soy lo que he leído.
Ergo... soy lo que leeré.
Iba a concluir que soy lo que he leído, pero de pronto han venido a mi cabeza cientos de puñaladas allende las lecturas, y cientos de besos, y sí, también soy eso, básicamente eso. Ergo, no soy lo que he leído.
Ergo... soy lo que leeré.
domingo, 6 de mayo de 2007
refutación de la línea segmentada
El desprecio hacia todo eso que le importa al resto es el gran incoveniente para que la mascarada siga en pie. ¿Cómo no vomitar viéndolos adorar el oro del becerro, o el becerro de oro?
El escritor ya no adora. Aunque, es cierto, la lisonja, el peor de los ataques, le haga creerse un tanto arriba de la línea segmentada. ¿Y no es asqueroso creer ver mejor que el resto? ¿No provoca eso vomito? Sí, por eso el escritor se repite siempre que no ve mejor, que lo que pasa es que ve otra cosa, incomunicable. Y, efectivamente, vomita...
El escritor ya no adora. Aunque, es cierto, la lisonja, el peor de los ataques, le haga creerse un tanto arriba de la línea segmentada. ¿Y no es asqueroso creer ver mejor que el resto? ¿No provoca eso vomito? Sí, por eso el escritor se repite siempre que no ve mejor, que lo que pasa es que ve otra cosa, incomunicable. Y, efectivamente, vomita...
jueves, 26 de abril de 2007
naufrago
Pienso en un naufrago, en el mensaje que manda con la botella. ¿Qué habrá escrito? ¿será una descripción de su paradero o se limita a describir sus amaneceres?
Este matiz divide en dos a los escritores. Unos piden auxilio, a su mendacidad; otros sólo escriben, porque quieren.
Este matiz divide en dos a los escritores. Unos piden auxilio, a su mendacidad; otros sólo escriben, porque quieren.
jueves, 19 de abril de 2007
otra cosa
El escritor ve pasar la vida y atisba a la parca que ya viene, tan callando. Y sonríe. Es tan absurdo escribir, es tan ancha la caverna... Y, sin embargo, escribe. Y quizás este acto le ha permitido experimentar otra forma de mirar, y no es que vea mejor que el resto, sino que ve otra cosa.
martes, 17 de abril de 2007
causa sui
Pensaba yo el otro día cómo se las haría dios para sortear la pregunta por su origen. Y le daba vueltas al concepto de primer motor, de motor inmóvil, de causa sui. Es cierto, lo dice alguien, que tal concepto es necesario para fundar todo lo que viene luego. La ley causal, ciertamente, nos da una explicación de todo menos de esa primera causa incausada.
Y entonces pensé que yo en su lugar también me hubiera puesto a escribir, a escribirme.
Y entonces pensé que yo en su lugar también me hubiera puesto a escribir, a escribirme.
jueves, 12 de abril de 2007
deleite
Lo han dicho otros mejores que yo, y, por supuesto, lo han dicho mejor, pero no importa. Nunca me importó semejante estupidez. Y sí, también yo considero a la literatura como una de las bellas artes y escribo para mi deleite y, quizá, el de algunos amigos. Puedo decir con orgullo que hay al menos dos frases entre las más de 2000 páginas que he escrito que salieron bien, y sí, también estas me deleitan.
domingo, 1 de abril de 2007
trascendenciocidio
Eso que nos acerca a las letras y eso que nos aleja de ellas quizá sea lo mismo. Quizá nada tenga que ver la voluntad en todo ello y sea verdad que las instancias superiores nos esclavizan a un destino que no elegimos. Y, sin embargo, uno no puede entregar el valor de su elección al primer dios que aparece al hilo de la reflexión.
Los que se enfrentan a la nada merecen que nadie les usurpe el valor de su acto. Por eso, el escritor cierra los ojos y niega que exista algo que lo trascienda y que lo vocacione. O puede mantenerlos abiertos, sí, quizá mejor abiertos, para ver como se aleja eso que vino con ansias de trascendernos, a nosotros, humildes gozadores de la efimeridad.
Los que se enfrentan a la nada merecen que nadie les usurpe el valor de su acto. Por eso, el escritor cierra los ojos y niega que exista algo que lo trascienda y que lo vocacione. O puede mantenerlos abiertos, sí, quizá mejor abiertos, para ver como se aleja eso que vino con ansias de trascendernos, a nosotros, humildes gozadores de la efimeridad.
miércoles, 21 de marzo de 2007
a seis mil pies
Entender que la convicción arruina la fortaleza del argumento es un buen primer paso. Saber que llegar a ella sólo muestra una falsa llegada, condenados como estamos a fluir junto a la fluidez de nuestro pensamiento, es una buena manera de seguir. Por eso escribo, no porque tenga algo que decir, sino porque la efimeridad que me define se hizo con la verdad hace tiempo -sí, yo era un convencido-, y sólo el pasar de los años me libró de ella. Entonces comencé a escribir, más allá del bien y del mal, y sí, como Niestszche, cuando escribo me siento a "seis mil pies de los hombres y del tiempo".
viernes, 16 de marzo de 2007
camino del arjé
Hay que dar libertad a la historia, que sea ella quien guíe. A menudo el escritor se atrabanca, se obceca con un camino embrozado, y lo transita, casi sin aliento. ¿Cómo abandonarlo, si forma la estructura por donde quería guiar su historia? Fácil, rompiendo la estructura y dejándose llevar; que lo lleven las palabras donde ellas quieran.
¡Qué alivio descubrir, entonces, que escribir no es más que engarzar palabras que ya encontrarán su sentido! Lo ya escrito es lo único que cuenta, y eso que entrevemos, que casi ni soñamos, lo que marca el rumbo.
Y nuevamente la imaginación se hace con la victoria.
Y el arte a prescindir de lo obvio.
Y la ciencia a admitir complementariedad en su tarea, la gran tarea, la de explicar al hombre, la de explicarnos.
¡Qué alivio descubrir, entonces, que escribir no es más que engarzar palabras que ya encontrarán su sentido! Lo ya escrito es lo único que cuenta, y eso que entrevemos, que casi ni soñamos, lo que marca el rumbo.
Y nuevamente la imaginación se hace con la victoria.
Y el arte a prescindir de lo obvio.
Y la ciencia a admitir complementariedad en su tarea, la gran tarea, la de explicar al hombre, la de explicarnos.
miércoles, 14 de marzo de 2007
Fuga
A este lado del mundo se gritan vocablos incomprensibles, como siempre. Balbuceamos en voz alta porque, qué coño, la verdad es nuestra, y, efectivamente, el poseedor de ésta está en el deber de mostrarla, aunque sea a gritos.
Al escritor, sin embargo, se la suda la verdad e intenta acompañarse de aquellos que, como él, han escogido de patria a Fuga. Por eso el escritor está en deuda con Miguel Morey, porque le facilitó un pasaporte.
Al escritor, sin embargo, se la suda la verdad e intenta acompañarse de aquellos que, como él, han escogido de patria a Fuga. Por eso el escritor está en deuda con Miguel Morey, porque le facilitó un pasaporte.
domingo, 11 de marzo de 2007
del principio de razón insuficiente
El escritor sabe que escribir es absurdo y por eso escribe. Si no fuera absurdo, ¿qué sentido tendría hacerlo? Y sin embargo, y por eso también escribe, los elementos de los que se vale, sus pinceles, sus colores, su mármol, son concretos, concisos, racionales.
El escritor respeta las reglas con las que libra las batallas que lo enfrentan a sí mismo, dice que "por un acto de libertad". Pero escribir no libera. Escuchar a Nick Cave, a Tom Waits, a Concha Piquer... eso sí, pero escribir es ponerse por escrito, enletrarse.
El escritor comprende entonces el juego, y le parece absurdo, y sí, por eso escribe.
El escritor respeta las reglas con las que libra las batallas que lo enfrentan a sí mismo, dice que "por un acto de libertad". Pero escribir no libera. Escuchar a Nick Cave, a Tom Waits, a Concha Piquer... eso sí, pero escribir es ponerse por escrito, enletrarse.
El escritor comprende entonces el juego, y le parece absurdo, y sí, por eso escribe.
lunes, 5 de marzo de 2007
del arcano
El escritor mira, perplejo, eso que le devuelve el papel, acaso un mensaje cifrado de la esencia que lo forma, o acaso nada de eso. El escritor mira su obra como otros miran los posos del café, o la circunvalación de los astros, porque quiere creer que allí está él, aunque cifrado.
El escritor descubre, entonces, que también escribe para gozar, como Pessoa, algunos parajes que le quedaron bien hace tiempo, alguna frase conseguida por el asombroso actuar del azar.
El escritor sabe, entonces, que cuando escribe, se escribe, que el creador nace y pervive en su creación.
El escritor descubre, entonces, que también escribe para gozar, como Pessoa, algunos parajes que le quedaron bien hace tiempo, alguna frase conseguida por el asombroso actuar del azar.
El escritor sabe, entonces, que cuando escribe, se escribe, que el creador nace y pervive en su creación.
martes, 27 de febrero de 2007
del asco
¿Por qué alguien que escribe, como él dice, porque quiere, quiere publicar su obra? Es fácil, quiere publicar su obra porque quiere. Sí, pero esta segunda razón ya aparece sutilmente encadenada a una necesidad. Se quiere publicar porque, uno, se tiene una necesidad económica o, dos, se tiene vanidad.
Ya dije que el alimento para mi manada lo sacaba yo de otros lares ajenos a las letras. Y es horrible constatar, entonces, que quiero publicar por vanidad, porque quiero "exponer mis cualidades al mundo". Es horrible, me da asco, ¿pero algún día seré capaz de quemar todo aquello que haya escrito? Quizás cuando se acerque Caronte... ¿Y por qué no lo quemas ahora? ¿no defiendes tú la efimeridad como razón ontológica de la existencia? ¿no salvas, acaso, de todo oriente las artes mandálicas?
¡Quémalo! ¡Hazlo! Derrota a esa puerca ahora...
¡Qué asco no poder hacerlo, no todavía!
Ya dije que el alimento para mi manada lo sacaba yo de otros lares ajenos a las letras. Y es horrible constatar, entonces, que quiero publicar por vanidad, porque quiero "exponer mis cualidades al mundo". Es horrible, me da asco, ¿pero algún día seré capaz de quemar todo aquello que haya escrito? Quizás cuando se acerque Caronte... ¿Y por qué no lo quemas ahora? ¿no defiendes tú la efimeridad como razón ontológica de la existencia? ¿no salvas, acaso, de todo oriente las artes mandálicas?
¡Quémalo! ¡Hazlo! Derrota a esa puerca ahora...
¡Qué asco no poder hacerlo, no todavía!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)