viernes, 25 de enero de 2008
ucronía
La prisa se lleva mal con esto de la creación que, por definición, está fuera del tiempo. Blindar ese espacio que nos pertenece porque escribimos, y blindarlo del ansia que, disfrazada de miles de sutilezas y razones más que justificadas, pugna por hincar también ahí su lanza. Blindarlo, blindarlo, blindarlo. Y, sin embargo...
viernes, 11 de enero de 2008
sinécdoque
Libertad y escritura, ruido que deja el Ser alejándose. El hombre se hace escritor cuando se esfuerza por darle forma a ese ruido. Porque el Ser alejándose deja entreabiertos infinitos mundos donde se hace necesario mirar, y el escritor mira, y escribe para contarse a sí mismo qué es eso que ha visto, y también para dejar constancia que eso que él ha visto estaba efectivamente ahí...
miércoles, 9 de enero de 2008
revolución
A menudo la creación, como la revolución, se estanca e incluso retrocede. El escritor ha experimentado repetidas veces eso. De pronto la novela se estanca y, de pronto, el escritor puede descubrir que de las últimas siete páginas no se salvan ni unas líneas.
Pero así como la revolución requiere eso conocido como "masa" para avanzar, la creación sólo requiere del escritor y de su particular manera de vérselas con lo absoluto para continuar el camino.
Por eso soy escritor y no revolucionario, porque los otros no me deben nada y porque, junto a aquel librepensador, afirmo que la "única revolución posible es la creación, la rebelión contra la nada".
Pero así como la revolución requiere eso conocido como "masa" para avanzar, la creación sólo requiere del escritor y de su particular manera de vérselas con lo absoluto para continuar el camino.
Por eso soy escritor y no revolucionario, porque los otros no me deben nada y porque, junto a aquel librepensador, afirmo que la "única revolución posible es la creación, la rebelión contra la nada".
miércoles, 2 de enero de 2008
ditirambo
El escritor también cambia de año, y lo hace con una hoja de laurel dentro de sus calzoncillos -rojos, por supuesto- con tres cuerdas de distintos colores ligadas a su muñeca, a pata coja y dando un saltito hacia atrás. Encantarse con estas cosas le ponen un corazón al azar. El dado caerá de la cara que le toca, inexorablemente, pero hasta que no se pose los inexistentes dioses velarán porque todo gire según los tres deseos escritos en el papelito cobijado bajo el cielo de la boca que completa el ritual arriba mencionado.
domingo, 23 de diciembre de 2007
gestas
Escribo para contar una historia, por primera vez. Y lo hago, además, como si fuera uno de los primeros hombres religados junto al fuego, para las estrellas, en la oscuridad de la noche.
Ser nadie permite elegir las gestas.
Ser nadie permite elegir las gestas.
jueves, 13 de diciembre de 2007
plagiar
Siempre me ha gustado el folio en blanco, el reto. Da igual que ahora sea una página Word, porque ese espacio y ese tiempo que se muestra pero que se resiste sigue siendo la nada, el misterio. Tenemos, pues, que escribir es un reto y un misterio, y también, cómo no, una sorpresa.
Crear es sorprenderse. Todo lo demás es copiar al vistazo: plagiar.
Crear es sorprenderse. Todo lo demás es copiar al vistazo: plagiar.
martes, 20 de noviembre de 2007
ariete
Disentir, ese es un buen ejercicio. Pensar a la contra, ese es otro. Ahora bien, ¿disentir contra quién y pensar a la contra de qué? Ese es todavía un ejercicio mejor. Se parece mucho a querer traspasar una pared a cabezazos. Sólo es una estupidez si tras la pared hay poca cosa.
lunes, 12 de noviembre de 2007
fuentes del Mediterráneo
El desapego es un concepto cobarde que arrastra tras él a una jauría de miedicas que se quedaron prendados de Oriente y de que alguien pasara siete años bajo un árbol. ¡Oh, qué sabiduría!
El escritor, por el contrario, se esfuerza en despreciar toda sabiduría que provenga de las afueras de la caverna, en la que nació, creció y espera morir algún día, dígnamente.
El escritor, por el contrario, se esfuerza en despreciar toda sabiduría que provenga de las afueras de la caverna, en la que nació, creció y espera morir algún día, dígnamente.
miércoles, 7 de noviembre de 2007
vanidad
¿Por qué mostrar estas palabras? ¿por qué verterlas en esta enorme caja que es Internet? Sí, ahí está la pregunta, aunque adopte nuevos trajes. Escribo porque quiero, sí, pero ¿por qué muestro lo que escribo? ¿por necesidad, tal vez? Y una mierda, mis necesidades no sobrepasan las de un mono, todavía no estoy tan enfermo como para necesitar eso.
Oh, Dios, otra vez sólo tengo una respuesta, y es jodidamente doloroso saber que aún tardaré en conocer otra, pero hay que seguir y yo, por supuesto, sigo.
Oh, Dios, otra vez sólo tengo una respuesta, y es jodidamente doloroso saber que aún tardaré en conocer otra, pero hay que seguir y yo, por supuesto, sigo.
sábado, 3 de noviembre de 2007
leyes puras
Profundizar, encontrar los azares que se asemejan a leyes puras -que son leyes puras- que mueven el mundo y a todo el mundo, o inventar el capote mágico que toree eso que viene y que se va y que atrape el conocimiento que porta.
De ahí vengo y en esas ando.
De ahí vengo y en esas ando.
martes, 9 de octubre de 2007
Sísifo
Emanciparse de ese estúpido anhelo por las victorias colectivas y contentarse con vencer individualmente. Y sí, saber que sólo hubo, y hay y habrá derrota y que en ese conocimiento está la victoria. Eso he aprendido... Poca cosa, ciertamente; sin embargo, la suficiente para desengancharse de las grandes ideas, de las grandes verdades, de las grandes victorias, definitivamente.
martes, 25 de septiembre de 2007
tautología
La batalla que anuncia un cambio de lenguaje se libra adentro. Las palabras que nunca dijimos comienzan a decir qué vamos a ser en breve. Y uno ya casi no quiere volver para dentro, a descubrirse, porque uno ya sabe que cuando comience a saberlo será el final y un nuevo principio. Aunque, eso sí, ya nunca dejará de acompañar a quién coño salga el placer de saberse efímero y eterno.
viernes, 7 de septiembre de 2007
redundancia
Uno vuelve porque quiere volver, aunque dicho así parece que lo haga porque se lo manda su naturaleza. Uno vuelve porque quiere querer volver...
lunes, 16 de julio de 2007
el desertor
Sí, yo también bebí de aquella fuente. Y tuve miedo. Por eso escupí toda el agua que había tragado.
También los griegos, como antes Buda, sintieron miedo, y decidieron desapegarse. La ataraxia.
Otra gran mentira.
Que el mundo traiga un día negro, y que el escritor, desde arriba, vea el rechinar como algo no suyo.
Es entonces cuando se atisba la gran mentira, y cuando se despide uno de esa parte grecooriental que prefiere irse, a levitar...
También los griegos, como antes Buda, sintieron miedo, y decidieron desapegarse. La ataraxia.
Otra gran mentira.
Que el mundo traiga un día negro, y que el escritor, desde arriba, vea el rechinar como algo no suyo.
Es entonces cuando se atisba la gran mentira, y cuando se despide uno de esa parte grecooriental que prefiere irse, a levitar...
martes, 3 de julio de 2007
tras aquella loma
Descubrirte en tus limitaciones es lo único que permite saber cuál es el sitio que te toca. Algunos se descubren en uno más elevado y sofistican la mascarada. Otros, al contrario, en uno más bajo y conllevan la injustica.
Este escritor así lo hizo, se descubrió en sus limitaciones, y supo el sitio que le tocaba; es aquel, el que se esconde tras aquella loma, lejos, muy lejos...
Este escritor así lo hizo, se descubrió en sus limitaciones, y supo el sitio que le tocaba; es aquel, el que se esconde tras aquella loma, lejos, muy lejos...
lunes, 18 de junio de 2007
así se habla el lobo
Sólo encontrar en tus adentros la mezquindad, por ejemplo, hace posible su conocimiento y, por consiguiente, el reconocimiento en el otro. También es la única manera de combatirla. Pero, ¿por qué combatirla? Si Dios murió, como dicen, ¿qué instancia obliga a eliminarla y, sobretodo, por qué? ¿la sociedad? Buaggg, menuda golfa...
Nada, ni nadie más allá de mí mismo lo decide, porque la mezquindad, bien lo sé, es asquerosa.
Nada, ni nadie más allá de mí mismo lo decide, porque la mezquindad, bien lo sé, es asquerosa.
lunes, 4 de junio de 2007
la página 50
El escritor hace tiempo que no escribe. Se paró en una estación de paso y allí sigue. La travesía iba plácida y rápida; estaba por bordear los últimos muros, los que le impedían ver ya el puerto, a lo lejos y ocurrió lo inesperado. Bueno, no tan inesperado: el bajón siempre acecha. Allí sigue parado, y aunque escribe porque quiere, ahora quiere seguir escribiendo y no puede. La página 50... cometió el error de no llenarla cuanto antes y pasar a la 51, la 52... La página 50, el primer gran segmento, lo atrapó.
Ahora, paciente, espera, aunque bien sabe que la espera puede durar semanas, meses, incluso años. Pero espera, y por eso, tarde o temprano, saldrá de esa maldita página, como el que no quiere la cosa...
Ahora, paciente, espera, aunque bien sabe que la espera puede durar semanas, meses, incluso años. Pero espera, y por eso, tarde o temprano, saldrá de esa maldita página, como el que no quiere la cosa...
jueves, 17 de mayo de 2007
elogio del fracasado
El elogio del fracasado parte, por supuesto, del fracaso. Uno se engancha a esa condición, aunque no esté de moda; parece que los fracasados estamos en franco declive; hoy se lleva el triunfo, y eso provoca que escondamos nuestra puta miseria en trajes y corbatas y palabras de uso poco común y, por supuesto, en miles de razones ajenas a nuestra voluntad y a nuestro arte, tales como intereses oscuros de enemigos que no vemos pero que están ahí para impedirnos, a nosotros, ¡a nosotros!, el triunfo.
Bien, este escritor pide para sí todo el mérito de su fracaso, para sí y para el arte con el que se enfrenta al nihilismo. Desestructurado y carente de estilo. Pesado, eso también, además de poco imaginativo. Sí, es cierto, y también que no es tan duro saber que jamás te leerán un centenar de personas. ¿Y? Pues nada.
Bien, este escritor pide para sí todo el mérito de su fracaso, para sí y para el arte con el que se enfrenta al nihilismo. Desestructurado y carente de estilo. Pesado, eso también, además de poco imaginativo. Sí, es cierto, y también que no es tan duro saber que jamás te leerán un centenar de personas. ¿Y? Pues nada.
martes, 8 de mayo de 2007
genealogía
Leer mi última entrada y oír el eco de un mal Nietzsche. O Sábato. O Kundera. O Camus. O Proust. O Faulkner. O Sthendal. O Balzac. O Baroja. O Handke. O esos cientos de escritores que me han transformado.
Iba a concluir que soy lo que he leído, pero de pronto han venido a mi cabeza cientos de puñaladas allende las lecturas, y cientos de besos, y sí, también soy eso, básicamente eso. Ergo, no soy lo que he leído.
Ergo... soy lo que leeré.
Iba a concluir que soy lo que he leído, pero de pronto han venido a mi cabeza cientos de puñaladas allende las lecturas, y cientos de besos, y sí, también soy eso, básicamente eso. Ergo, no soy lo que he leído.
Ergo... soy lo que leeré.
domingo, 6 de mayo de 2007
refutación de la línea segmentada
El desprecio hacia todo eso que le importa al resto es el gran incoveniente para que la mascarada siga en pie. ¿Cómo no vomitar viéndolos adorar el oro del becerro, o el becerro de oro?
El escritor ya no adora. Aunque, es cierto, la lisonja, el peor de los ataques, le haga creerse un tanto arriba de la línea segmentada. ¿Y no es asqueroso creer ver mejor que el resto? ¿No provoca eso vomito? Sí, por eso el escritor se repite siempre que no ve mejor, que lo que pasa es que ve otra cosa, incomunicable. Y, efectivamente, vomita...
El escritor ya no adora. Aunque, es cierto, la lisonja, el peor de los ataques, le haga creerse un tanto arriba de la línea segmentada. ¿Y no es asqueroso creer ver mejor que el resto? ¿No provoca eso vomito? Sí, por eso el escritor se repite siempre que no ve mejor, que lo que pasa es que ve otra cosa, incomunicable. Y, efectivamente, vomita...
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