jueves, 16 de septiembre de 2010

barbarieland

Dejar atrás los caminos donde todas las cosas se saben y adentrarse hacia lo desconocido por la oscura vereda que se abre bajo el cartel con la prohibición de no pasar, donde no hay que sortear más querubines que los que coloca de guardia tu vergonzosa cobardía.
Salir de este simulacro donde, por ejemplo, un pirado con pretensiones incendiarias activa la alerta de todos los que custodian el cetro de sus coronas. Avicena y su primo Averroes se niegan a dar crédito al ejército de los bienpensantes que se han alzado porque quieren hacernos creer que quemar un libro puede dañar a Dios y despertar a la bestia inexistente de un pueblo ilustrado, como si no fuera nuestra responsabilidad haber colocado ahí ese monstruo. Dejar atrás con un largo vómito, también, un país como este en el que vivo, donde sus políticos se han blindado para que nadie pueda silbarles mientras pasean sus trajes ofrendando a uno de sus héroes, el pasado día 11, Diada Nacional de Catalunya.
Cosas como estas hacen que el cartel de "No pasar" grite "Adelante", cosas como estas y otras que callo que hacen que eso que llamamos civilización sea sólo un nuevo eufemismo para nombrar la misma barbarie de siempre.

martes, 7 de septiembre de 2010

nuevo elogio de la duda

No se trata de zanjar la duda y la incertidumbre que la acompaña, de ponerle un punto final. No se trata de convertirnos en prestidigitadores como Descartes y sacarnos a un Dios de la chistera.
Somos animales que pensamos y, por lo mismo, la duda y la incertidumbre es nuestro estado natural.
Hay que vivir con ello, es decir, que esos atributos que nos conforman no nos impidan actuar: no una duda paralizante, sino una duda incitadora a la acción, que siempre estará expuesta al error.
¿Y? Pues nada, que si fuera de otra forma vivir sería un previsible tránsito de la nada a la nada rebosante de aburrimiento.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Virtud teologal

Bebí, de nuevo, esas aguas que vienen de oriente, sin causarlo: conocí a alguien que bebió, bebe y beberá siempre de esas fuentes. Esta vez, mi bicha pirrónica se encontró con un hombre de fe y salió escaldada en más de una ocasión, con lo sencillo que había resultado, antes, salir victoriosa frente a diversos textos sagrados. Estaría bien recuperar la fe, volver a disponer de un corazón custodiando el azar. Estaría bien poseer, nuevamente, la Verdad.
Pero, por ahora, sigo eligiendo Fuga como única instancia en la que instalarme, y en Fuga somos curiosos y mantenemos la capacidad de admirarnos y asombrarnos ante casi todo lo existente, y sí, respetamos al Buda que nos dice que todo es impermanente, porque en Fuga somos educados y él respetaría que le contestáramos "¿y si no?".

martes, 31 de agosto de 2010

monocultismo

Nosotros, los que escribimos, sabemos ver y oír la lluvia cuando cae, sin inmutarnos. No necesitamos que la gotas vengan coloreadas de lapislázuli, ni imaginar que son ángeles o demonios llorando la pérdida de la mortalidad que sublima el instante. Vemos y oímos la lluvia mientras tecleamos y tecleamos letras, palabras, frases, puede que una historia.
Otras veces, sin embargo, preferimos estar afuera, mojándonos, desnudos, aullando los sones de la danza de los libros que nacen olvidados, antigua danza a la que sólo rendimos culto nosotros, ditirambo embriagador que evidencia las virtudes del fracaso.

lunes, 26 de julio de 2010

elogio de la literatura sin rostro

Pensar o imaginar y, después, escribir. Esa parece ser la secuencia correcta, al menos la secuencia normal, según dicen los que viven de esto. Acostumbran a hacerlo con caras majestuosas, preocupados por ofrecer su mejor perfil, porque también, parece ser, si no sales bien en las fotos o si, directamente, no sales, estás muerto en este negocio.
Yo -no sé hacerlo de otra manera- escribo y porque escribo puedo pensar e imaginar, al menos más allá de la supercie de las cosas. Y como priorizo el escribir, y como nací muerto para convertir en negocio lo que escribo, no me veo obligado a mostrar una majestuosidad, de la que carezco, en mi cara, ni me preocupa cuál de mis perfiles muestra menos miseria.
Lo acepto, estoy muerto para dedicarme a esto, pero me dedico, con pasión y sin necesidad de mendigar, yo, que era un mendicante.

martes, 20 de julio de 2010

autoestatuto

Elegid el dios que queráis en el bazar de la buena nueva, es comprensible el temor a ser efímero y mortal. Comprad un amo, o los que queráis, siempre que podáis hacerlo, porque es difícil no ser un exclavo. Pero yo no me permitiría porfiar con trapos coloreados que abanderan termiteros, ya que el prójimo, a menudo, no es de fiar y, sobretodo, porque es súmamente sencillo limitar tu identidad a los metros que tengas de cueva. Clavo ahí mi bandera, junto a la olivera y las tomateras que nunca tendré, pero que bástame soñarlas, y junto al pozo de agua fresca, que calmará mi sed y la sed de todos los que, como yo, no vemos mejor sino otra cosa.

miércoles, 14 de julio de 2010

la voluntad como mundo y representación

Escribir sin tener la necesidad de hacerlo. Escribir, además, sin haber sentido jamás algo parecido a una vocación, a una llamada misteriosa que parece ser se siente en algún lugar interno. Escribir, por último, sin poseer el talento adecuado al medio donde se baten los libros. Pero escribir, al fin y al cabo, porque sí.
Y porque soy un rebelde enfrentado a su naturaleza, que está aprendiendo a descubrir que esto de la literatura es, antes que nada, una llave de libertad.

lunes, 5 de julio de 2010

Fastos

Ya no se quiere alcanzar la cima de la caverna. Hoy nos regodeamos con las sombras que nos muestran a su antojo esos que son como tú y como yo, aunque, eso sí, con otro árbol genealógico u otra pericia, ambas opciones válidas para ocupar un lugar dominante.
Vivimos entre sombras proyectadas al fresco, llenándosenos la boca con palabras que ya no significan nada pero que seguimos pronunciando, como si con ese acto saciaramos todo aquello que un día fueron capaces de evocar, dando lametones aquí y allá , "libertad", "literatura", "creación"... Nunca fue tan fácil engatusar ni tan barato blasfemar.
Sí, nos engañan, nos engañamos, somos así de estúpidos. Sólo hay una opción, se llama Fuga...

martes, 22 de junio de 2010

elogio de la edad adulta

Alejarme de esta sociedad Power Point, poner tierra de por medio aunque no me aleje ni un centímetro. ¿Cómo puedo seguir enrolado en este barco de mierda? Parece que vivir se ha convertido en un mero ejercicio de ir superando días y desvelos nocturnos, aterrado por eso incierto que se avecina, como si lo que hemos tenido hasta ahora fuera tan extrordinario y maravilloso que el mero apunte de su final nos paralizara. Parecemos dormir en la carreta con la que nos llevan a un patíbulo que ellos mismos se han inventado, parecemos dormir y yo quiero estar despierto.
Ya no creo en victorias colectivas, por eso me urge alejarme, renunciar a esas presentaciones edulcoradas que se empeñan en infantilizarme, porque ya no soy un niño, ni tampoco un joven. Porque ya me he ganado el derecho a que me traten como a un hombre, porque ya me he ganado el derecho a que no me traten como a un imbécil. Por eso hay que alejarse, porque aquí nos quieren niños e imbéciles.

martes, 15 de junio de 2010

ética

Ser eterno y ser mortal, el punto de partida de la contradicción en la que nos convertimos cuando nos echan a rodar bajo el cielo que nos cubre. No nos place, sin embargo, ser eternos y ansiamos la inmortalidad, despreciando la efimeridad que nos define y que nos forma. No nos basta con nuestro momento de lucidez y a menudo lo cubrimos con anhelos variopintos que deslucen y ofuscan la libertad de estar vivo.
Yo, desde ahora, me concedo el derecho a oír el canto de las sirenas ligado al mástil de mis propias carencias y el deber de no acudir nunca a compartir su danza. Las oigo, sí, porque es bello su canto; las desprecio, sí, por... por imperativo categórico.

martes, 1 de junio de 2010

hijo de Eva

Como el amor, como las ganas de vivir, la creatividad también pasa por fases de letargo, momentos en los que parece muerta pero en los que sólo duerme. Hay que aguardar, paciente, y seguir intentándolo. Sólo una voluntad mínimamente continuada tiene el poder de despertarla, y así volver a crear (o amar, o despreciar a la muerte).
La voluntad como hija de la libertad y madre del entusiasmo. No la fuerza ignota y omnipresente shopenhaueriana, sino la herencia otorgada por Eva tras su unánime desobediencia.

viernes, 28 de mayo de 2010

zahorí (¿2?)

Sucumbir al camino errante que va de la cosa al concepto, del hecho a la narración del hecho y hacerlo decididamente y con gusto. Eso es escribir, y hay que saber, si uno se va a dedicar a esto, que lo real siempre quedará oculto bajo las palabras con las que pretendemos aprehenderlo. Es una labor que nace fracasada, pero insistimos y perserveramos, porque a veces pasa que el azar permite que algún escritor diga algo de lo indecible, explique algo de lo inefable, y es posible que no sea hasta décadas después que advierta que allí, en aquella frase, o en aquel párrafo, lo consiguió.

viernes, 21 de mayo de 2010

teorema del antibalbuceo

Si busco mi eje rector - el de alguien que al escribir se piensa- veo que se construye entorno a la destrucción de evidencias, el antidogmatismo. No hay mayor placer que acabar el día con la certeza de haber desarmado el mejor de tus argumentos. Pero esto es un juego tramposo, porque al día siguiente, siguiendo la misma lógica, ese argumento volverá a su lugar porque desargumentarás la desargumentación.
Por lo tanto, la destrucción de evidencias, el antidogmatismo, es en sí mismo un eje rector que te asegura no moverte nunca del mismo sitio.
Hay que indagar por ahí y buscar algo nuevo que faculte superar la trampa, quizá fundamentarlo lejos del concepto de "evidencia", ni para destruirla ni para acentuarla.
Por lo tanto, si busco mi eje rector -el de alguien que al escribir se piensa- no encuentro nada, lo cual, por cierto, me permite/me obliga/me facilita seguir escribiendo.

viernes, 14 de mayo de 2010

la farsa perenne

Todavía se me llena la boca con la impostura que quiero ocultar. Unto mi voz en un jabón mieloso para seguir simulando, como si todavía no supiera que es justo lo contrario. Pero acaso uno no pueda desprenderse de ese ligero aura de inmortalidad que otorgan los fastos y los oropeles, acaso no pueda invisibilizarse en el ágora, desprenderse de todo aquello que sabe puede interesar... En el fondo lo que queremos, acaso, es el anonimato conocido, que se diga de nosotros, cuando salimos, ahí va Jordi Lobo, un novelista que quiere ser anónimo.

viernes, 30 de abril de 2010

principio de indentidad

De pronto me descubro con la historia que aparqué (que se aparcó). Puede que ya esté escrita, aunque le falten todavía un centenar de páginas. La "voluntad de creación", esta vez, ha finalizado antes de hora y por eso los personajes se me pusieron en huelga. Ahora es el momento del oficio, del trabajo, de la consistencia, que eso que está escrito se sostenga.
Ahí me he descubierto hace unos días, preguntándome: ¿Cuál es la historia? ¿Cómo está narrándose? ¿Cómo debo contarla? Las "tres preguntas esenciales", las he llamado, y ahora encabezan el archivo que guarda "El Club de los Sicarios" (¿se llamará así?). Es justo el momento.
Sí, formo parte de la muta de escritores que no se preocupan de eso previamente. Y esto no es un juicio de valor: escribir cuesta, te preocupes de eso antes o después, y todos amamos las palabras cuando se ponen a retozar. Por ello, salud para todos esos que ahora, antes y después, se agarran un papel en blanco y un lapiz y se ponen a escribir. Nuestro, y de todos, es el reino de los cielos.

jueves, 22 de abril de 2010

novelista

Definirme como novelista no es limitar las potencialidades con las que, se supone, se acompaña mi condición humana. Soy novelista, sí, y otras cosas, pero en lo que se refiere a mi relación con la literatura, soy novelista. Escribo poesía, a veces, y este blog, también a veces, pero lo que escribo siempre, aunque no esté escribiendo, son novelas. Además, novelas de ficción. Por lo tanto, soy un novelista que escribe novelas de ficción. ¿Y? Pues nada, sólo que a veces uno debe recordarse qué es (qué quiere ser) para impedir que sus pies se despeguen del suelo.

miércoles, 14 de abril de 2010

la conjura

Es posible que la tecnología juegue a favor de que nos vayamos encontrando. Yo he encontrado, por ahí, a algunos habitantes de "Fuga" que desconocen todavía cuál es el nombre de su patria. Es la conjura anónima de los que escribimos porque sí, una variante a la sobada conjura pagana de aquellos que necesitan aliarse porque dejaron de creer y no son capaces de soportar la soledad de la vida y de la muerte que ya se acerca, lentamente. También a nosotros nos acecha el miedo, pero ponemos rostro malcarado mientras nos agarramos los machos y comenzamos a reírnos: es la carcajada del que sabe que no sabe ni sabrá nunca y por eso, sí, escribe.

lunes, 5 de abril de 2010

el farsante

Acaso el desprecio absoluto hacia la cultura del simulacro que nos envuelve y nos conforma se deba, principalmente, a que uno se sabe condición necesaria. Mi boca de cerdo desprecia absolutamente las perlas falsas que compra gustosamente. Es un desprecio a posteriori, que se fragua en la digestión.
Yo busco la sabiduría del paladar, del desprecio a priori. En definitiva, dejar de comulgar con la farsa... yo, el farsante.

sábado, 20 de marzo de 2010

Fingida

Es otro el texto que ahora surge, son otras las palabras y lo que van configurando. Tendré que esperar más tiempo del esperado para saber qué estaba escribiendo. Como mínimo el que me ate la nueva historia que quiere ahora narrarse. También sé de qué va esto. Una historia se pausa sin motivo y nace otra, y hasta cuatro son las novelas que estoy ahora escribiendo. Llevaba más de dos años con "El Club de los Sicarios", pero ahora ha vuelto a aparecer Fingida, el pueblo que se creó por mis palabras hace ahora veinte años y en el que han transcurrido dos de mis novelas.
¿Cómo nació? ¿Por qué? Y, sobre todo, ¿por qué vuelve?
Porque sí.

viernes, 5 de marzo de 2010

autorretrato

Soy un escritor de novelas que nacen olvidadas. También de notas o apuntes en cuadernos de tapa blanda Miquelrius (que nunca usó Hemingway). Y también, cómo no, de este blog. Soy otras cosas, es cierto, acróbata, por ejemplo, o fáquir. Y vendedor de crecepelo barato e ineficaz, eso también. Pero, sobretodo, soy alguien que se esfuerza por liberar su pensamiento de toda ligadura dogmática, y la herramienta que utilizo para conseguir esta quimera es la escritura, de novelas, de apuntes, de este blog.

martes, 2 de marzo de 2010

don Quijote de la Panza

Respondimos "sí" a la question de Shakespeare. Nos dijimos "ser" cuando nos salpicó el problema camusiano -¿cómo decir "no" a la oportunidad que uno tiene de verse?- El bufido, el soplo nos define, y es cierto que la vida se va, y es cierto que todavía no se ha ido.
¿Y? Pues nada, que llegados aquí, el combate se libra para no caer en la demencia. O, quizá, para no salir jamás de la locura.

jueves, 25 de febrero de 2010

la melena de Dios

Para nosotros, los que escribimos, no es suficiente con asomarse al abismo. Muchos lo han hecho. Es necesario bajar y bajar y ser capaces de reírnos cuando toquemos fondo. Y que esa sea una risa que nos confirme que no había nada, o, por el contrario, que estaba todo y que ese todo era merecedor de nuestra risa.
Esta es una manera de decir que nosotros, los que escribimos, debemos abandonar los territorios ya explorados de lo obvio y cavar y cavar, como zahorís, a ver si nos topamos con nuevos manantiales que aporten algún pelo del misterio. Incluso si sabemos, o sobretodo si sabemos que el misterio es la gran mascarada con la que nos otorgamos una tarea para ponernos en movimiento.

lunes, 22 de febrero de 2010

principio de indivisibilidad

¿Cuánto hay de escritor en mí, que escribo? Busco un tanto por ciento. Sí, es absurdo participar de la maníaca cuantificación de lo real, pero aseguraban por ahí que la cifra rondará el 0,02%. Lo juro. Bien, ¿cuánto de mí corresponde al escritor? ¿Un 0,01? ¿Un 0,03? No me dirán que no es una memez. O tal vez no, tal vez sea cierto y seamos un conjunto de partes divisibles y cuantificables.
En todo caso yo, aunque sea falso, afirmo lo contrario y digo que mi yo escritor ocupa el 100% de mí, como mi yo amante o todas las otras manifestaciones y ocultaciones de eso que soy.
Amen.

domingo, 14 de febrero de 2010

imperativo categórico

Quiero contar lo que siempre se cuenta, pero como nadie antes que yo lo ha hecho. Eso hace un escritor. Cuando agarro mis bártulos (una libreta, un pilot 0.5 negro (intento espabilar a mis personajes, a ver si despiertan fuera del portátil), tabaco pueblo, filters OCB, papel corto OBC azul, algo de música) la nada de la página en blanco se pone a temblar.
Nosotros, los que escribimos, nos hemos conjurado para llenar cada uno de los huecos con los que el misterio se muestra. Mi deber como escritor (a eso me obligo) es construir la pieza que me corresponde.

domingo, 24 de enero de 2010

Oda a los libros

Los libros como ruta a la ascesis o a la locura. O como excelentes pasarelas con las que afrontar ese tedio que se avecina. O para hincar el diente del placer estético. O incluso para calzar esa mesa que cojea, o alzar el televisor a una altura razonable. Estos usos le he dado a los libros y otros que no confieso. O sí. Una vez, por ejemplo, los aforismos de Patanjali en tapa dura me sirvieron para romperle los dientes a un tipo que quiso robarme. Bueno, en realidad sólo le causaron desconcierto, el suficiente, sin embargo, para poder huir.
Los libros como el tiempo que cada uno cobija entre sus páginas, y el esfuerzo, desconocido para la mayoría, que costó poner una sola de sus comas. Por eso esta declaración de amor a un objeto inanimado. Por eso esta declaración de amor a un objeto con miles de almas.

miércoles, 6 de enero de 2010

ontología

Es el desconcierto ante el suceder de las cosas que (me) suceden y querer vencerlo lo que, efectivamente, me convierte en escritor. Plasmar lo real que se (me) ha presentado como acontecimiento. Y también todos los silencios con los que se acompaña y los que oculta, cuya expresión es suceder fuera del suceso que sucede, igualmente influyente. En definitiva, aprender algo sobre qué soy y, sobretodo, qué puedo llegar a ser. Sí, escribo para leerme, cuando pase el tiempo, y entonces, puede que entonces, dar con algo sorprendente...
Todo lo que excede la precedente declaración de principio en mi relación con la literatura pertenece a otra de las múltiples caras conque sucede la complejidad, una a la que no vale la pena dedicar esfuerzo, si algo queda al final del proceso. Si llega, bien. Si no llega, bien.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

alquimiau miau

Uno (yo) y todo. De mí dentro de todo, otros escriben. En realidad, de mí dentro de todo, todos escriben. De todo dentro de mí, sólo yo escribo: busco el noumeno del mundo. No, mejor: busco el noumeno de mi mundo, el sentido. ¿El sentido? ¿Busco? ¿"Escribo para buscar el noumeno de mi mundo"? ¡Joder con la vanidad!

domingo, 27 de diciembre de 2009

Agamenón y su porquero

Fuga viene cada vez más a menudo. Antes no tanto. Pero ahora, conforme las cadenas van rebelándose, Fuga es mi mar del sur ligándome más y más al sueño de la huida. No son los parajes que presagia, sino su silencio lo que me embriaga, alejado de las verdades que imperan en mi caverna. ¿Cómo no embriagarse con habitar en un lugar donde "las técnicas descriptivas" sean llamadas, por ejemplo, "descripciones" y las "técnicas explicativas", "explicaciones"? ¿Cómo no anhelar un mundo donde las palabras remitan a objetos, propiedades o acciones y no a laberintos oscuros y alambicados que perpetúan la farsa? La farsa, sí, la mascarada construida merced a un uso interesado de vete tú a saber, que se empeña en perpetuar el dominio

viernes, 18 de diciembre de 2009

Auschwitz

Cuidado con aquellos que se piensan mucho lo que van a decir, los que sufren por dar con la forma adecuada. Puede que escondan a un adorador fanático de la razón, que sea un rechazador de los sentimientos, de las pasiones, de los que teme la potencia salvífica de las emociones; en definitiva, puede que sea un castrador que suspira por un hombre racional y sin contradicciones. Es decir, por un hombre inexistente. Cuidado, existe esa posibilidad.
Otra es que sea alguien súmamente cortés, o un escritor preocupado por embellecer su mensaje. Por eso, si el que se piensa mucho lo que va a decir es, además, alguien vestido con algún tipo de complejo, entonces no hay duda, huye, porque no va a consentir tu alegría y va a matarte.

martes, 8 de diciembre de 2009

el dulce muro de algodón

La historia que narro se (me) fue. Los personajes se niegan a seguir caminando y contra eso nada sé hacer. Es como si temieran llegar al destino que sus acciones ha ido trazando. Si fuera uno de esos mediums que narran al dictado de una necesidad misteriosa, ya tendría un punto final. Pero yo escribo porque quiero y no al dictado de dioses ni para emitir buenanuevas; nada, que no sea mi propia querencia, me empuja a la página que está por escribirse, y nada, que no sean los personajes, me indican por dónde ir tirando. Y ahora estos han desatendido su futuro y aunque quiera y quiera no soy capaz de moverlos.
Ya estuve así en otras ocasiones, pero la experiencia de la desesperación pasada (desesperación, es cierto, acaramelada) no evita la presente. Eso sí, otorga el consuelo de saber que, tarde o temprano, podré seguir, siempre que mi querencia siga intacta. Pero, ¿cuánto podré seguir en la querencia si la ausencia se perpetúa?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

antropología poliédrica

No hay más técnica narrativa que exponerse, que indagarse, que salir. La novela no es un lugar de técnicos. Sí, si se quiere aparecer en las librerías. Hay miles de trucos, de efectos, de máscaras para conseguir engatusar al lector, que casi no haga esfuerzos. ¿Pero quién, a estas alturas, piensa en "el lector"? No yo, por supuesto. Bastante tengo con conseguir que mi voz se explique como para pensar en que sea digerida con facilidad por ese compañero desconocido. Faulkner no pensó en mí cuando escribía. Ni Handke. Es cierto que otros sí lo hicieron y me facilitaron el camino, y se lo agradezco. Y ahí están, ya se pueden regalar. Pero esos otros, esos siguen ahí, exigiendo un nuevo trayecto, porque si uno se indaga y sale, sale el Hombre o la Mujer, al completo, y cada nueva lectura te acerca más al misterio y lo hace más impenetrable.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

conjuro

Las hojas en blanco que están por escribirse, puede que sean ellas. La historia está casi contada. La acción se encamina al punto final; 30, 40, 50 hojas, no más. Ya casi está, ya casi está. Pero ese "casi" me está matando. No sé cuántos meses llevo en ese "casi". Releo y releo, pero no avanzo una puta línea desde no sé cuántos meses. Ya he estado así otras veces. Sé qué es, cómo es... cómo duele. Me repito que ya vendrá, que es el último obstáculo que debemos sortear los creadores y que debo ser paciente. Y lo soy. Espero, provoco, tiento, "ya vendrá, ya vendrá", pero pasan los meses y no llega. Y es que escribir también es desesperar, pacientemente.

domingo, 25 de octubre de 2009

primus fracasare, deinde fracasare

Buscamos el aplauso, la admiración, el comentario: la bicha que llevamos dentro se alimenta con babas de aduladores, con la aquiescencia del prójimo y del no prójimo. Se corre el riesgo de buscar sólo eso. A nuestra vanidad le basta con ofrecer algo bonito, entretenido, emocionante. Con ello obtiene su botín.
Sólo el fracaso continuado permite obrar bajo otros dictados. Cuando no hay aplausos, ni admiración, ni comentarios, la bicha se adormece y es entonces, sólo entonces, cuando puedes elegir, por ejemplo, qué clase de escritor ser y disponerte a dar el salto -trascender los reinos de lo bonito, de lo entretenido, de lo emocionante... salir del escaparate.
No estoy haciendo la historia de un lamento, sino una exégesis de mi genealogía -de cómo el fracaso me hizo llegar a un lugar que por mi mismo jamás hubiera alcanzado, un lugar que se opone a la omnipresente Fingida donde busco, con ahinco, con anhelo, con paciencia, dar nombre a eso que no tiene nombre y que exige un nombre diferente al que otros, antes y ahora, ya le han dado.

jueves, 22 de octubre de 2009

éxito

Que no vengan a decirnos que escribir es padecer, la respuesta a una llamada interior y necesaria que obliga a una especie de parto doloroso. Que no vengan con el horror vacui de la página en blanco, con el esfuerzo y el sacrificio necesarios para garabatearla. Que no vengan con milongas ni nos hablen de vocación. Todo eso forma parte de los balbuceos que exige el espectáculo, los añadidos que exige el negocio. Escritores con caras de autosuficiencia exponiendo la altura de su pensamiento y el tremendo esfuerzo que realizan para alumbrarlo. Mercado, venta, éxito... ¿Éxito? El éxito es sobrepasar la cima de tus limitaciones, ir más allá de los contornos que marcó tu naturaleza, saltar por encima de tus necesidades, enfrentarte a cada una de tus miserias. En mi caso, el éxito es escribir y, además, hacerlo cuando a nadie le interesa que lo haga.

miércoles, 14 de octubre de 2009

elogio de la soledad

Sin moral de suburbio, así ando últimamente -sin momentos en los que beber las copas de un trago.
Anoche, por ejemplo. Anoche conocí a un tipo que juró haber cenado con Tom Waits. Me dijo que, en realidad, Tom era mudo, y que esa voz con la que recitaba, falsa: un pequeño motorcillo incrustado hábilmente en su esófago por un cirujano conocido.
Para romperle la boca. No por Tom Waits -allá él si cena con gente indiscreta- sino por esa asquerosa moral de misionero que se toma el derecho de incordiar tu soledad.

jueves, 24 de septiembre de 2009

mitofísica

Nací y vivo en Barcelona, pero espero morir en una choza levantada con mis manos más allá de la última frontera, escuchando a Leonard Cohen -everybody knows, por ejemplo- y leyendo un diálogo de Platón -el Fedón por ejemplo- o una novela -cualquiera de Kundera-, con el recuerdo imborrable de la manada a la que cobijé y, sobre todo, preguntándome por qué escribí siempre -igual que comí, bebí y dormí- con la grandeza de saber que podría no haber escrito y no habría muerto.
Ahora bien, uno suele morirse cuando menos se lo espera, en un hospital ruidoso, en la calle o, mucho peor, cuando duerme y nada anunciaba que no despertaría. En todo caso, la realidad -a la que respeto y acepto- no puede borrar imágenes como las precedentes.

viernes, 18 de septiembre de 2009

el miedo

No dejarse embaucar por construcciones terroríficas -no sucumbir al miedo- es uno de los eslabones, el más grueso, que hay que romper si uno persevera en liberarse (¿de qué, de quién? ¿de uno mismo?).
El miedo ancestral a la finitud de los propios días al menos se tradujo en la creación de dioses de todo pelaje; era un miedo creativo. Ahora, por intereses que deberían sernos del todo conocidos, los nuevos miedos no buscan más que paralizarnos y entregarnos a los poderes salvíficos de papá Estado, que nos quiere en el wu wei de la indefensión, acojonados, a expensas de su caridad en forma de, por ejemplo, vacunas o ajustes presupuestarios.
Yo, que luzco nariz roja de pallaso gracias a no haber podido lucir corbatas de armani, también tengo miedo, a nada y a nadie, pero sigo serrando ese eslabón y puede que algún día consiga romperlo, si los guantes de hierro con el que cubro mis manos -no vaya a ser que pille una infección que me active algún gen de esos que producen cáncer- me permiten seguir sosteniendo la sierra.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

elogio de la ausencia con final feliz

El escritor escribe y debe esforzarse por matar a la puta vanidad que lo obliga a mendigar dosis de atención en esa tribu de negociantes conocidos como "agentes literarios" o, todavía peor, en esa otra que, como un favor, hará pública tu novela. A cambio, ponga usted cara de interesante y acuda a promocionarse, no sea que ni dios compre lo que hemos hecho público y sea usted un negocio nefasto.
Yo, que todavía no maté a esa puta, escribo, y les digo a todos esos que se supone aparecen cuando acaba nuestro trabajo: "Váyanse a la mierda".

miércoles, 9 de septiembre de 2009

el eterno retorno de lo mismo -2 (ó 3, o más)-

Haber quedado fuera y no haber sucumbido al abandono ni al cinismo, además de no envidiar ya primeros puestos, ni últimos, y haber dejado de pelearme por las guindas y por las migajas es, para mí, el principio de razón suficiente.
Seguir en esto, ya para siempre desde fuera, y no poder ni querer dejar de preguntarme porqué, es el motivo -ahora lo sé- de que este escritor de novelas lo sea, también, del blog "escribo porque quiero".
Efectivamente, escribo porque quiero, pero, nuevamente, ¿por qué escribo?

viernes, 28 de agosto de 2009

núcleo

Entreveo las sucesiones que están por venirse, ahí, en mi novela, pero estoy seguro de que cuando me disponga a narrarlas las letras me alejaran de ellas y me ofrecerán otras nuevas que, a su vez, me harán entrever otras sucesiones, otro relato que, sin embargo, seguirá siendo el mismo.
Podría dotarme de mando, marcar el rumbo, marcialmente, pero entonces me convertiría en un dirigente poseedor de una doctrina, un dictador, y no en alguien paciente que espera encontrar al menos un conocimiento con el viaje: es ese que seguirá siendo el mismo en todas las sucesiones que se dieron y en las que no se dieron y que apunta a uno mismo.

lunes, 24 de agosto de 2009

el púlpito

Las palabras, esas golfas vestidas de inocencia que esconden siempre un fusil, aguardan sumergidas en el ruido de los tiempos, preservando su levedad. Sólo los que escribimos nos adentramos en sus habitaciones a vérnoslas con la jauría, y cerramos los ojos y cogemos lo que podemos, y volvemos a revelar lo que allí encontramos.
Escribir cosas como estas es lo que me hace pensar que, en el fondo, soy un negador de la vanidad que no puede dejar de alimentarla, vorazmente. "¿Volvemos a revelar lo que allí encontramos?" Eso he escrito, como si fuera un adolescente de cortejo. Como si escribir fuera evangelizar.
Recuerda, escritor: escribir es escribirse, y después leerte, si llegas a viejo.
Recuerda, escritor: eso basta.

martes, 4 de agosto de 2009

el jardín

Ya no se trabaja para silenciar a los que disienten; ya no hace falta. La sombra de la mazmorra basta: la oscuridad, el silencio. Nos han encorsetado con tantas amenazas creadas a los antojos divinos que trocamos libertad por seguridad, el nuevo vocablo, el nuevo anhelo. Y ahí, mágicamente, aparece el ángel guardián del Estado para proporcionárnosla, a destajo.
Pero uno, una vez catada la potencia creativa de la incertidumbre, no quiere ya un ángel guardián tan excelso. Y es bien sabido que esa potencia se maximiza junto a la oscuridad, junto al silencio, y que la mazmorra se trueca en jardín, si se consigue salir de la reverencia.

jueves, 23 de julio de 2009

desmentira

No, los que escribimos no lo hacemos para lucirnos, para boquiabrir las jetas del prójimo; no somos pirotécnicos y no aspiramos a ofrecer emocionantes fuegos de artificio.
La historia que escribimos nos es igual de desconocida que al resto; aspiramos a que nos cuente cosas de nosotros mismos que de otra forma permanecerían siempre ocultas.
Pero no es un psicoanálisis sino algo mucho más serio y divertido que nos cuenta una verdad, un desengaño.

miércoles, 8 de julio de 2009

libación

Es la consciencia en el tiempo cuando pasa lo que hace saber que se está vivo. Lo otro es iluminarse, nirvanearse, orientalizarse... huir. Ahora bien, ser consciente del tiempo en ese preciso momento convierte la vida en un saber, en un objeto de pensamiento, lo cual también es una huida.
Por lo tanto, la vida de uno, su efimeridad, se debate entre huida y huida, y de ahí que todo sea desconcierto.
¿Y? Y nada, poca cosa, que a mí escribir me ha enseñado a chupar suavemente ese magma.

jueves, 11 de junio de 2009

el timón de Fingida

En Fingida se ha puesto de moda lo correcto, la moral de la servidumbre a un poder que lo quiere todo aséptico. Los fingideses, agradecidos, andamos alucinando con la abundancia de espectáculos que se nos brinda. Y callamos, no por deserción o huida, sino por la admiración que el simulacro nos causa. Ni siquiera nos queda ya la excusa de la ignorancia; también nosotros accedimos a la cultura. La derrota fue no ver que esa cultura que pusieron a nuestro alcance era cultura dirigida y directora.

martes, 2 de junio de 2009

intromisión

Seguramente ya todo esté dicho. Puede que Homero lo dijera ya todo. Y Cervantes, nuevamente. Y, por qué no, Dostoyesky. Y seguramente sea absurdo intentar volver a decirlo, y querer hacerlo sin el impetus de un gran talento.
En realidad, los que escribimos no queremos decirlo todo, nuevamente y peor. En realidad, queremos decir poca cosa y no queremos decírsela a nadie. Cavamos, con nuestra quebrada voz, en el misterio de lo insondable, sabiendo, por supuesto, que ahí no hay nada, sólo uno mismo.

sábado, 23 de mayo de 2009

Inevidencia

Bajo las olas de lo obvio se encuentra la historia que quiere ser narrada. Otros prefieren no hincar ahí su lanza y escriben cosas que se saben o que ya se han dicho. No soportan el fracaso y prefieren abarrotar estantes en las librerías, cooperando con ello a la muerte de la novela. Y proliferan magos, detectives y vampiros. Y antes, y siempre, recreaciones de la Historia, una y otra vez.
Pero yo prefiero seguir ahondando por mis adentros, a narrar lo que por ahí se esconde. Por eso, sólo cuando he escrito sé qué quería decir -qué quería decirme- y por eso, también, no hay lector en el que piense cuando lo hago. Rectifico. Sí, hay un lector en el que pienso, soy yo.

viernes, 8 de mayo de 2009

principio de certidumbre

Acaso sea la ausencia o la desesperanza o, quizá, la noche. Acaso inconscientes deseos de fastos u oropeles, flashes y portadas. Vanidad. Soberbia. Acaso necesidad o libertad o, quizá, trascendencia. Acaso sea la presencia delirante del descaro y la risa. Sea lo que sea, nosotros, los que escribimos, siempre acabamos acercándonos al teclado a picar letras, una tras otra.
Construimos ríos de palabras para llenar los mares del propio fracaso.
Se trata, eso sí, de ir fracasando, cada vez, un poco mejor. Como Beckett.

miércoles, 22 de abril de 2009

funambulogía

Cada una de las frases que escribimos son rutas que nos encaran al precipicio. Son las partes de un puente que alzamos sobre el abismo, el mismo puente, que parte de aquí y desconoce el allí al que se dirige. Yo creo que no hay un allí, y por eso nunca he creído a aquellos que tienen sus obras completas bien estructuradas en la cabeza, su legado, antes de escribirlo.
Escribir es sostenerse uno a sí mismo sobre el abismo que la curiosidad o la duda ha abierto en su cabeza, trazando la ruta que ha de llevarlo a su propio Universo, que es el de todos.
Somos escritores porque escribimos; no escribimos porque somos escritores.

sábado, 18 de abril de 2009

symbolein

Las historias que encontramos en la nada los que escribimos, bien pudieran ser oráculos descifrables una vez cumplidos sus vaticinios: Symbolein.
Los sentidos de nuestras frases, una de las partes del Símbolo; la otra permanece y permanecerá escondida en el interior de las cosas.
Los oráculos, en realidad, son indescifrables, y por eso pueden ser oráculos o no serlo. Tanto da. Yo juego a que lo son, y por eso cuando escribo anhelo dar con la inalcanzable clave, con la última de las preguntas. Es otra manera -igual de inútil- de conocerse uno a sí mismo.

martes, 31 de marzo de 2009

necedad creativa

Las historias que buscamos (que encontramos) no se cogen de una vez. Se cazan por partes, y mientras llega la próxima, uno espera, paciente. Le asalta, cómo no, la duda: ¿Sequedad creativa? ¿El fin? ¿Nunca más? Y cuando eso nos comienza a provocar sufrimiento, recordamos el techo que nos cubre y la nevera que rebosa, y la de millones y millones de personas para las que eso está vetado, y entonces uno se mira y se ríe de ese sufrimiento que la sequedad creativa le causa, y siente asco, y se vomita. Curiosamente, la duda desaparece, y vuelve a esperar, paciente, esa parte que ya viene, que ya va viniendo.

martes, 17 de marzo de 2009

genealogía de la novela

La sabiduría como un inacabable combate de metáforas y conceptos. El concepto envuelve y la metáfora relaciona, aunque, bien visto, sólo la literatura que se esfuerza por trascender las ansias propias y ajenas de normalización, la literatura a la que se la suda la muerte de la novela porque ella sigue viviendo, es capaz de vérselas con aquello que el concepto envuelve y la metáfora relaciona. Y sí, esa literatura sabe bien que su esfuerzo también será infructuoso, pero se bate, porque quiere.

martes, 3 de marzo de 2009

abismo

El abismo acecha, sin desfallecer. Con el pasar de los años ha adoptado otras formas, nuevas máscaras de la propia cobardía. Lo esconde aquella sonrisa y esa mano que se acerca a estracharse con la propia. Lo esconde esa mirada y aquel abrazo. Lo esconden miles de gestos que no consiguen apartarlo.
Sin embargo, recuerda esto, escritor: tu hoja en blanco lo vence.

martes, 10 de febrero de 2009

desobedientes

La musa de los escritores libres habita en lo alto de una montaña, y llegar a ella cuesta, sí, un esfuerzo. Por eso nos inventamos los atajos. En el fondo, es la manera de usurpar rutas que los dioses no hicieron para nosotros, que no estamos enfermos.

jueves, 29 de enero de 2009

principio de incertidumbre

La bicha pirrónica nunca duerme, siempre está alerta para echar abajo cualquier decisión. "¿Y si no?" "¿Y si no?". Entonces vuelves a decidirte, pero esta vez sabes que lo haces sobre una base de arcilla, un cimiento inconsistente. Esa es la gracia, la ausencia de certezas con las que vas acallando cada una de tus dudas. ¿Y? Y nada, que sigo amando la vida.

miércoles, 14 de enero de 2009

El principio como voluntad y presentación

A mí la literatura que me gusta es la espontánea, la que no se deja llevar por un plan premeditado. Es ahí donde encuentro el placer y el conocimiento. Es decir, la belleza.
Si fuera por los planes premeditados yo no hubiera escrito una línea en mi vida.
Yo con veinte años pensaba en todo menos en escribir. Y con quince igual. Con diez años soñaba en marcar goles y en ser un héroe del Oeste. No nací vocacionado para escribir. Decidí hacerlo a los veintitrés, porque quise... libremente. Fue un quise querer.

sábado, 3 de enero de 2009

No creo que escribir sea exorcizarse uno de demonios, ni dejarse guiar por una necesidad extraña venida de las propias entrañas. Tampoco creo que escribir sea seguir el dictado de algo trascendente e incognoscible, algo lejano hermanado con los dioses.
Los hombres no necesitaron la enfermedad ni el delirio para contarse historias, eso le restaría épica a la acción de escribir, de escribirse, porque se quiere.

viernes, 12 de diciembre de 2008

la puta

Los escritores no combaten entre ellos. Se saben viajeros de un mismo artefacto que cada uno impulsa a su manera. El objetivo, ir un paso más allá que los que vinieron antes. Los que no reman con ese objetivo combaten por imponer su rumbo, como si no fuera uno y único el rumbo. Pero está bien, a mí sólo el fracaso me ha librado de esas batallas. La vanidad es realmente astuta y engatusadora, el último recurso del ego para enmascarar su efimeridad, y puede que sólo el fracaso nos permita liberarnos. Aunque puede que el fracaso sea otra máscara de esa puta.

viernes, 5 de diciembre de 2008

intelectualismo floral

El viaje hacia dentro -el viaje a ninguna parte- no conviene alargarlo mucho. Está bien llegar hasta los límites del concepto, pero seguir más allá con el absurdo "conócete a ti mismo" es la más estúpida de las condenas.
Yo sería un físico que no hubiera dividido jamás el átomo, aún pudiendo. Una vez descubierto que Dios sí juega a los dados es absurdo intentar establecer la probabilidad de su próxima jugada. Es más honesto admitir la incertidumbre y crear, aunque creemos con la certeza de que quizás los castillos que alzamos sean castillos de mierda.

sábado, 15 de noviembre de 2008

el reto

Todo narrar dice algo todavía no dicho, por primera vez. El reto no es ese, por supuesto. El reto es decir algo ya dicho, pero de otra manera. Escribir los Karamazov buscando las fuentes del Nilo. O a la Bovary en un prostíbulo de la Rambla de Barcelona. O que Hamlet fume canutos escuchando a Nich Cave.
Escribir lo que siempre se ha escrito, pero de manera que perfile más la metáfora que los libros dibujan de nuestras vidas. Ese es mi reto. Ahí es donde apuesto mi fracaso.

martes, 11 de noviembre de 2008

el eterno retorno de lo mismo

La pregunta vuelve, una y otra vez. En realidad nunca se va. Y no encontrarle una respuesta es, seguramente, la respuesta. Sí, esa es la respuesta eterna a la pregunta eterna que un escritor tarde o temprano se hace para seguir haciéndosela ya siempre.
Escribo porque quiero, sí, pero ¿por qué escribo?

lunes, 10 de noviembre de 2008

zahorí

Nosotros, los que escribimos, pretendemos huir de la cultura del simulacro, pero no para constituirnos en nada que apeste a élite, porque hemos nadado y nadaremos en esa cultura gozosamente.
Nosotros, los que escribimos, en realidad somos buscadores de oro, zahorís, y por eso el azar. Y por eso el azar...

jueves, 6 de noviembre de 2008

ultreia

A pesar de todos los que quieren gestionarnos con dulces voces que parecen susurros, y a pesar de todos los asnos que simulan sus rebuznos parapetados tras sólidos cánones, uno se mantiene haciendo como que no oye, haciendo como que no ve. Pero oye, y ve, y cada vez entiende menos lo que está ocurriendo y no sabe si es él o es el resto, pero uno de los dos está equivocado. Y el pánico aparece en esos momentos en que uno sabe que no es él, que son el resto los que firmaron, hace años, el certificado de nuestra defunción.

domingo, 2 de noviembre de 2008

tarot

Ver y escribir lo visto parece ser la secuencia. La narración como un vulgar vehículo, un medio... Este escritor, por el contrario, no escribe porque ve. Este escritor no ve nada, y por eso su narración no es vehículo de lo visto, sino de lo que verá.

sábado, 25 de octubre de 2008

soliciversalismo

Seguir perfilando la experiencia del suceder en el cosmos y hacerlo con la certeza de que lo que sucede, nos sucede a todos por igual. Y también que nuestro decir es un decirnos y, sobretodo, un decirse. Por ello, un escritor se va haciendo al ritmo que se va alejando de lo ya dicho, o, lo que es lo mismo, al ritmo que va abandonando los préstamos con los que su voz se había vestido, muy bellamente, para actuar en los salones de la decencia que, curiosamente, coiciden con los de la decadencia.


jueves, 16 de octubre de 2008

refutación de la libertad

Amamos las cadenas que nos ligan, aunque gritamos que hay que romperlas. Somos así, una especie que se caga de miedo ante el primer atisbo de perturbación.
Y sí, es realmente vergonzoso saber que nos hemos dejado seducir por tan poca cosa, nosotros, que venimos del hambre y del dolor, nosotros, que tenemos manos que pintan y que aran y que escriben y que cavan y que son capaces de percibir la sutil fragilidad del seno en la mujer amada y el tenue calor del padre en su final. Pero volvieron a engañarnos... esta vez definitivamente.

domingo, 12 de octubre de 2008

odisea

Quiero desechar todas esas preguntas que ya contesté. Quiero desechar, más bien, las respuestas que me di y volver a formular las preguntas, y esta vez no permitir que se respondan. O que la respuesta sea una nueva pregunta, acaso en otra escala.
Estaría bien comenzar por el principio, pero... ¿cuál es el principio?

miércoles, 8 de octubre de 2008

obvio

Aturdido, así me deja la lisonja que viene sin rostro. O quizá no sea aturdimiento, sino lamento de alguien que viene de lejos, cansado. ¿Pero no es todo esto parte del juego? ¿Qué juego? ¿Quién ha dicho que escribir era un juego? Para mí no es un juego, mucho menos una vocación, ni una necesidad, ¿una necesidad?...
Los nuevos mendicantes se han impuesto, pero siempre quedará un reino para aquellos que rompieron con lo obvio, innecesariamente.

("Soc algú que ve de lluny, cansat", Joan Vinyoli)

martes, 16 de septiembre de 2008

épica

Asilarse en Fuga y renunciar a las victorias colectivas no es, por supuesto, renunciar al combate. Aunque este sólo se dará en tu nombre y por tu causa, una lo suficientemente pequeña e insignificante como para liberarla de toda sospecha.
Y es en este combate contra nadie donde el escritor descubre las reglas del juego y que éste se desarrolla en las profundidades del desierto. Y sí, ahí entra a batirse con su pluma, que es su lanza, sin complejos.

domingo, 24 de agosto de 2008

la gloria

Lo bueno de escribir (-se) en ordenador es que siempre puedes recuperar lo que borraste. Un arrebato artístico me llevó a realizar dos acciones en el word hace un tiempo, "seleccionar todo" y "supr"; se trataba de las páginas de mi última novela, que ya pasaban el cabo de hornos.
Así son mis arrebatos artísticos... los de un asqueroso burgués que se sabe siempre protegido.

viernes, 18 de julio de 2008

metáfora de San Anselmo

Soy alguien que escribe cuando todos duermen. Es entonces cuando, voluntariamente, busco las palabras para seguir narrando. Pero mi búsqueda es infructuosa y son ellas las que me encuentran y las que narran: escribo la historia que ellas quieren.
Ninguna de mis novelas existió a priori.
Así que soy alguien que escribe cuando todos duermen... para leerse.

jueves, 3 de julio de 2008

decrecer

Ser vencido en miles de batallas y mostrar las cicatrices de tus derrotas. Y poder decir, al final, "sí, luché y sí, perdí". Ahí hay honor... Aunque si esas batallas se libraron contra causas de poca monta, ese honor es azucarillo disolviéndose en el mar.
Sí, el enemigo es quien otorga honor a tu derrota. Ese honor al alcance de los que saben que toda victoria, en realidad, es un paso atrás. Yo aspiro a saber eso, algún día...

sábado, 7 de junio de 2008

nadacidio

En mi caso, valido le que escribo si las últimas páginas no me detienen cuando acabo de leerlas. Es decir, si me impulsan como un trampolín a volar el vacío que separa mi cabeza de la página en blanco. El vacío, sí, no el abismo. La nada.

viernes, 23 de mayo de 2008

autodesenmascararamiento

La cuestión es qué nos mueve a escribir, si la economía y la vanidad se han esfumado. Perdonen que insista, pero la locura sigue estable y sí, escribo porque quiero, pero ¿qué me mueve a querer escribir?
No es necesidad, ya dije que no soy un enfermo. La creación ex-nihilo... bah, el baile del bla, bla, bla.
La rebelión contra la nada... otro, bla, bla, bla.
Sí, esos bla, bla, bla han sido algunas de mis respuestas. Pero ahora no me sirven, me han mostrado su función de mascarada en la evolución, STOPs al pensamiento.
Sigamos, pues, aunque otro día. Ahora me dejo ir, Long Way Home... Tom Waits.

jueves, 15 de mayo de 2008

contranatura

Narrar es un decir con la voz propia, casi un decirse para decírselo a otros. Pero a veces pasa que uno viene con una voz ronca, o débil, o afónica... Y ese es uno de los retos y una de las victorias: narrar cuando nada en tu naturaleza venía dispuesto para ello, simplemente por eso, porque quieres.

viernes, 9 de mayo de 2008

noumeno

Escribir sencillo es el reto. Escribir simple un mensaje profundo, y luego ser capaz de descifrarlo. Pero no un mensaje del fondo del universo. El escritor no es un medium, sino un enterum.

miércoles, 7 de mayo de 2008

jordi lobo

No sé si es porque los reinos de la cantidad se han blindado y el escritor se quedó fuera, o porque ya venía con él -que soy yo-. Lo cierto es que ya no quiere entrar.
Lo cierto es que nunca un escritor debería entrar en esos terrenos. Ahí sólo las obras... y sí, mi firma es "anónimo".
En mi caso, jordi lobo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Sant Jordi

Día del libro y de la rosa en mi país, que se llama Barcelona. Barcelona es la capital de mi patria, que se llama Fuga. Nacionalidad creo que nunca tuve, y si alguna vez tuve, afortunadamente la olvidé.
Los escritores firman libros. Los veo, mostrando su mejor cara. Incluso alguno habla de la obligación de cumplir con los lectores, y que por eso firman. Está bien. Es bueno para la industria. Es bueno para el escritor. Es bueno para el lector.
Constato, como cada año, el abismo que me separa de ellos. Podría estar allí, exhibido y exhibiéndome, luchando por la originalidad de la dedicatoria. Es lo mejor del fracaso, que va creándote la identidad, y ahora ya sé que yo no soy escritor... si ellos lo son.
Y que adoro las rosas. Y los libros.

martes, 15 de abril de 2008

quejío

El cielo que nos cubre limita los caminos de la ignominia. No vendrá un dios a afrentarnos, a nosotros, que también creamos desde la nada. No, la ignominia se esconde tras la experta mirada de la ignorancia. Pero... ¿no estaba libre ya de esa cadena?
¡Joder! La puta mosca pirrónica me impide recorrer la senda de la pesadumbre y el duelo y, sin embargo, la pesadumbre está, aunque sea la pesadumbre de la insignificancia.

martes, 8 de abril de 2008

epifanía

Distorsión. Eso provoca el atisbo de lo nuevo, de lo radicalmente nuevo. Es preciso, me es preciso, mantener ahí la calma, y sólo lo consigo no atisbando, volteando los ojos.
Sí, lo sé, eso es lo que distorsiona, lo que me distorsiona, pero lo radicalmente nuevo, con la certeza que se viene, es como un dios al que le dio por asomarse: ciega.

viernes, 14 de marzo de 2008

desimpostura

Acabo de leer mis últimas diez páginas. Tras un mes sin dar un paso, busco en ello carrerilla. Bueno, se trata de literatura, sí, pero de la confirmativa, de la que sale de la tecla de un sentenciador... Una mierda, vamos.
Lo selecciono y pulso "supr" sin dudarlo. Yo no quiero que mis frases cierren nada.
Luego he seguido leyendo las que las precedían. ¡Buag! Seleccionar todo. Supr.
Quizás esto haga desistir a la impostura.

viernes, 29 de febrero de 2008

el oro del becerro

Una cosa -al menos- me parece clara: la incertidumbre se apacigua cuando uno escribe, porque escribir es, siempre, luchar contra la certidumbre, y la incertidumbre se apacigua cuando vence. Hay otras literaturas, pero a mí sólo me gusta la que el escritor hace con la noble tarea de demostrarse que aquello que creía... era falso, una impostura más.
Este tipo de escritor, por muy inofensivo que sea, siempre ha sido un tipo peligroso para los sutiles guardianes del becerro de oro.
Yo aspiro a eso, sí, a escupir sobre ese becerro, aunque puede que en realidad jamás pueda uno liberarse de ser su adorador.

viernes, 8 de febrero de 2008

odiseo

Dicen algunos que la página 100 de una novela es el cabo de hornos del escritor. Para mí, cada página que encaro es un cabo de hornos que me grita que abandone. Y también me grita que ya conozco eso que se esconde más allá, el silencio, y que no merece el esfuerzo.
Yo hago como que no oigo, y sigo. Es mi destino, que me obliga... libremente.

viernes, 25 de enero de 2008

ucronía

La prisa se lleva mal con esto de la creación que, por definición, está fuera del tiempo. Blindar ese espacio que nos pertenece porque escribimos, y blindarlo del ansia que, disfrazada de miles de sutilezas y razones más que justificadas, pugna por hincar también ahí su lanza. Blindarlo, blindarlo, blindarlo. Y, sin embargo...

viernes, 11 de enero de 2008

sinécdoque

Libertad y escritura, ruido que deja el Ser alejándose. El hombre se hace escritor cuando se esfuerza por darle forma a ese ruido. Porque el Ser alejándose deja entreabiertos infinitos mundos donde se hace necesario mirar, y el escritor mira, y escribe para contarse a sí mismo qué es eso que ha visto, y también para dejar constancia que eso que él ha visto estaba efectivamente ahí...

miércoles, 9 de enero de 2008

revolución

A menudo la creación, como la revolución, se estanca e incluso retrocede. El escritor ha experimentado repetidas veces eso. De pronto la novela se estanca y, de pronto, el escritor puede descubrir que de las últimas siete páginas no se salvan ni unas líneas.
Pero así como la revolución requiere eso conocido como "masa" para avanzar, la creación sólo requiere del escritor y de su particular manera de vérselas con lo absoluto para continuar el camino.
Por eso soy escritor y no revolucionario, porque los otros no me deben nada y porque, junto a aquel librepensador, afirmo que la "única revolución posible es la creación, la rebelión contra la nada".

miércoles, 2 de enero de 2008

ditirambo

El escritor también cambia de año, y lo hace con una hoja de laurel dentro de sus calzoncillos -rojos, por supuesto- con tres cuerdas de distintos colores ligadas a su muñeca, a pata coja y dando un saltito hacia atrás. Encantarse con estas cosas le ponen un corazón al azar. El dado caerá de la cara que le toca, inexorablemente, pero hasta que no se pose los inexistentes dioses velarán porque todo gire según los tres deseos escritos en el papelito cobijado bajo el cielo de la boca que completa el ritual arriba mencionado.

domingo, 23 de diciembre de 2007

gestas

Escribo para contar una historia, por primera vez. Y lo hago, además, como si fuera uno de los primeros hombres religados junto al fuego, para las estrellas, en la oscuridad de la noche.
Ser nadie permite elegir las gestas.

jueves, 13 de diciembre de 2007

plagiar

Siempre me ha gustado el folio en blanco, el reto. Da igual que ahora sea una página Word, porque ese espacio y ese tiempo que se muestra pero que se resiste sigue siendo la nada, el misterio. Tenemos, pues, que escribir es un reto y un misterio, y también, cómo no, una sorpresa.
Crear es sorprenderse. Todo lo demás es copiar al vistazo: plagiar.

martes, 20 de noviembre de 2007

ariete

Disentir, ese es un buen ejercicio. Pensar a la contra, ese es otro. Ahora bien, ¿disentir contra quién y pensar a la contra de qué? Ese es todavía un ejercicio mejor. Se parece mucho a querer traspasar una pared a cabezazos. Sólo es una estupidez si tras la pared hay poca cosa.

lunes, 12 de noviembre de 2007

fuentes del Mediterráneo

El desapego es un concepto cobarde que arrastra tras él a una jauría de miedicas que se quedaron prendados de Oriente y de que alguien pasara siete años bajo un árbol. ¡Oh, qué sabiduría!
El escritor, por el contrario, se esfuerza en despreciar toda sabiduría que provenga de las afueras de la caverna, en la que nació, creció y espera morir algún día, dígnamente.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

vanidad

¿Por qué mostrar estas palabras? ¿por qué verterlas en esta enorme caja que es Internet? Sí, ahí está la pregunta, aunque adopte nuevos trajes. Escribo porque quiero, sí, pero ¿por qué muestro lo que escribo? ¿por necesidad, tal vez? Y una mierda, mis necesidades no sobrepasan las de un mono, todavía no estoy tan enfermo como para necesitar eso.
Oh, Dios, otra vez sólo tengo una respuesta, y es jodidamente doloroso saber que aún tardaré en conocer otra, pero hay que seguir y yo, por supuesto, sigo.

sábado, 3 de noviembre de 2007

leyes puras

Profundizar, encontrar los azares que se asemejan a leyes puras -que son leyes puras- que mueven el mundo y a todo el mundo, o inventar el capote mágico que toree eso que viene y que se va y que atrape el conocimiento que porta.
De ahí vengo y en esas ando.

martes, 9 de octubre de 2007

Sísifo

Emanciparse de ese estúpido anhelo por las victorias colectivas y contentarse con vencer individualmente. Y sí, saber que sólo hubo, y hay y habrá derrota y que en ese conocimiento está la victoria. Eso he aprendido... Poca cosa, ciertamente; sin embargo, la suficiente para desengancharse de las grandes ideas, de las grandes verdades, de las grandes victorias, definitivamente.

martes, 25 de septiembre de 2007

tautología

La batalla que anuncia un cambio de lenguaje se libra adentro. Las palabras que nunca dijimos comienzan a decir qué vamos a ser en breve. Y uno ya casi no quiere volver para dentro, a descubrirse, porque uno ya sabe que cuando comience a saberlo será el final y un nuevo principio. Aunque, eso sí, ya nunca dejará de acompañar a quién coño salga el placer de saberse efímero y eterno.

viernes, 7 de septiembre de 2007

redundancia

Uno vuelve porque quiere volver, aunque dicho así parece que lo haga porque se lo manda su naturaleza. Uno vuelve porque quiere querer volver...

lunes, 16 de julio de 2007

el desertor

Sí, yo también bebí de aquella fuente. Y tuve miedo. Por eso escupí toda el agua que había tragado.
También los griegos, como antes Buda, sintieron miedo, y decidieron desapegarse. La ataraxia.
Otra gran mentira.
Que el mundo traiga un día negro, y que el escritor, desde arriba, vea el rechinar como algo no suyo.
Es entonces cuando se atisba la gran mentira, y cuando se despide uno de esa parte grecooriental que prefiere irse, a levitar...

martes, 3 de julio de 2007

tras aquella loma

Descubrirte en tus limitaciones es lo único que permite saber cuál es el sitio que te toca. Algunos se descubren en uno más elevado y sofistican la mascarada. Otros, al contrario, en uno más bajo y conllevan la injustica.
Este escritor así lo hizo, se descubrió en sus limitaciones, y supo el sitio que le tocaba; es aquel, el que se esconde tras aquella loma, lejos, muy lejos...

lunes, 18 de junio de 2007

así se habla el lobo

Sólo encontrar en tus adentros la mezquindad, por ejemplo, hace posible su conocimiento y, por consiguiente, el reconocimiento en el otro. También es la única manera de combatirla. Pero, ¿por qué combatirla? Si Dios murió, como dicen, ¿qué instancia obliga a eliminarla y, sobretodo, por qué? ¿la sociedad? Buaggg, menuda golfa...
Nada, ni nadie más allá de mí mismo lo decide, porque la mezquindad, bien lo sé, es asquerosa.

lunes, 4 de junio de 2007

la página 50

El escritor hace tiempo que no escribe. Se paró en una estación de paso y allí sigue. La travesía iba plácida y rápida; estaba por bordear los últimos muros, los que le impedían ver ya el puerto, a lo lejos y ocurrió lo inesperado. Bueno, no tan inesperado: el bajón siempre acecha. Allí sigue parado, y aunque escribe porque quiere, ahora quiere seguir escribiendo y no puede. La página 50... cometió el error de no llenarla cuanto antes y pasar a la 51, la 52... La página 50, el primer gran segmento, lo atrapó.
Ahora, paciente, espera, aunque bien sabe que la espera puede durar semanas, meses, incluso años. Pero espera, y por eso, tarde o temprano, saldrá de esa maldita página, como el que no quiere la cosa...