martes, 9 de marzo de 2021

la resignación como revuelta permanente

 Ya deberías conocer el juego, quiénes se sientan en tu mesa y cómo te pulen. Ya deberías saber, también, que no hay más mesas que esa y que hace mucho que se firmó tu derrota, y o bien eres un héroe y acabas, antes casi de empezar, mártir, o bien cargas con la roca, cómo hizo aquel que engañó a la muerte, pero como enseñó el que no pudo eludirla tan tempranamente, riendo o, al menos, sonriendo: ver los hilos tiene su gracia, y no verlos, quién sabe, puede que también, pero eso sólo podrían saberlo los lacayos, los bufones, los pelotas, los adoradores, tú y yo, antes... 

domingo, 21 de febrero de 2021

la manera de indultar un concepto y la amenaza que representa

 Sinceramente, si el cambio ha de venir de esos que destrozan la ciudad y anhelan matar a policías, qué quieren que les diga. Disiento de ellos, y al disentir de los disidentes me convierto, a sus ojos, en un fascista. Hoy en día todo lo que no comulga con su dogma es fascista. Pero vamos a ver, no hay otra posición moralmente aceptable que ser antifascista ni se requiere ningún catálogo para serlo, sólo dos dedos de frente, o uno. Pero cuidado con catalogar de “fascista” a todo lo que suene diferente porque entonces todo es enemigo y corremos el riesgo de no distinguir sus camisas negras o azules o el color que esta vez elijan cuando lleguen,  o allí donde ya estén.

viernes, 8 de enero de 2021

propósitos para seguir siguiendo

 No hablar de uno mismo, o hablar como se hace aquí, sin decir nada. Desechar para siempre esa bruma mendaz con la que tiñes lo que no es sino alardeo, que es lo que haces, alardear, en cuanto alguien se deja, y además con una impostura que, sinceramente, hace vomitar. No necesitar ya nunca tirar de esas misérrimas victorias para justificar tus solícitas búsquedas sin encontrar nada. Matar de una vez al pavo real. Y seguir buscando. Eso basta... eso debería bastar.

jueves, 31 de diciembre de 2020

perpetuación de la derrota colectiva

 Habrá que pararse aprovechando que todo se ha parado, y habrá que inventarse un relato que dote de sentido a la gran decepción, y habrá que aprender algo, por poco que sea. Por ejemplo, que hay virus inevitables porque lo que pasa, nos pasa ahora de manera inmediata, y hay virus opcionales, que pasan porque dejamos que pasen creyendo que, como han pasado siempre, son tan naturales e inevitables como los otros. Hablo de la estupidez, hablo de la mentira. ¿Cuántos muertos causaron y cuántos causan y cuántos seguirán causando? Virus culturales que impregnan la vida toda y la carcomen, pero parece fácil dudar de tu sabiduría y dejar de ser un estúpido, parece fácil no mentir... basta con callar. Parece fácil, y lo es.   

martes, 8 de diciembre de 2020

extrema memez y ultra estupidez

 Nunca se fueron, pero la desvergüenza hace que parezca que hayan vuelto, con la misma cerrazón y rabia de siempre, con la misma soberbia y sordera de siempre, mostrándose amos de una verdad, una pura y descontaminada verdad, que requiere su imposición a garrotazos, Y si ahora abrazan como nunca la norma del 78, y la muestran en sus estandartes y la vociferan y la ensalzan y la defienden hasta la última gota de eso que tanto adoran y que llaman sangre es, sencillamente, porque ellos la hicieron y ellos la impusieron, porque es la suya y no quieren otra que sea de todos, también, por cierto, de ellos. No hay luz, no hay túnel. Es un callejón. Y no hay salida.  

sábado, 28 de noviembre de 2020

aforo ilimitado con sesgo de indefinición

 Hay miles de tús tras ese tú que ves. Miles de fragmentos revolotean y chocan entre sí mientras le hablas y mientras te habla. Luego piensas cómo puede entenderte nadie si tus propias palabras escapan de ese mismo galimatías. Todo lo que sucedió, te sucedió, y se mantiene ahí adentro compitiendo sutilmente por definirte. Y en el continuo las definiciones se superponen y se entrelazan, y podrías pensar que eso forma el tú que ves y el tú al que hablas y te habla, que el tú de afuera y el tú de adentro son uno y el mismo. Sí, esto podría ser. Pero no es mi caso. El yo que mira y el yo que habla y el yo que escucha es uno que se esfuerza, y a veces consigue, en ser mejor que todos los yos que quedan dentro, empanados o coléricos, y que si te entiendes, es posible hacerte entender.   

viernes, 13 de noviembre de 2020

síes y sólo síes sobre la barra libre de nos

 Lo cierto es que hay veces que el sí es rotundo, tanto que en nada quedan las innumerables veces que son no, aunque también es cierto que a veces son nos tímidos, débiles, sutiles, casi síes. Pero no son síes ni mucho menos esos que a veces, pocas, es cierto, se imponen sin matices. Y hay que mantenerlos vivos para que cada nuevo no que llega no venza para siempre y nos eche a un lado, junto a los asnos. 

jueves, 5 de noviembre de 2020

risas, carcajadas y lágrimas tras cubrepantallas y fondo amarillo

 Los amos conocen sobradamente el precio de sus caricias, y posan sus áureos brazos sobre lomos cobardes y anhelosos para asegurarse próximas obediencias. Siempre ha sido así. Siempre será así. “Dispara”. Y disparas, y luego esperas, como esperan los perros, el trozo de chocolatina y la media palmada. Los más osados fruncirán el ceño, pero disparan. Siempre se dispara si la orden es disparar. Y es que esa es la forma en la que sigue viviendo el dios muerto entre nosotros, la del fuego, el miedo y la obediencia, aliñada con memos citando memeces y un rebaño histérico con hiperbólicos emoticonos. 

jueves, 1 de octubre de 2020

la noche sin parafernalia tras otro día logrado

En la plaza la muchedumbre urde su plan, y en los despachos, otras muchedumbres, el suyo. Se necesitan pancartas -gritan unos y otros- lemas, proclamas que hinchen pectorales. Hay que mantener vivos los corazones, piensan todos, porque la noche está al caer, y con ella, otra vez la realidad, y otra vez el deseo de libertad, ese que durante el día parece satisfacerse en todos los gritos y que, a oscuras, asume que todo no era más que farsa, la misma farsa de siempre.

martes, 4 de agosto de 2020

la mecánica de la atención cerrada

Si prestas atención, lo que se oía antes y lo que se oye ahora es el ruido de la aguja de un segundero que corre a volarlo todo por los aires, y sólo porque siempre es el mismo sonido parece que el gran estallido se aleja. Y puede que, después de todo, el gran estallido no sea un estallido ni tampoco grande, puede que ya haya sido, y este deambular crispado y ciego, esta verbena continua y continuada impidan advertir que el segundero hace tiempo que culminó, y que lo que se oye ya no suena, o sólo suena como eco de un horizonte cerrado.

sábado, 13 de junio de 2020

la posibilidad de solidificar el acontecer

Sería muy útil descubrir las señales débiles que anuncian un acontecimiento; nos ayudarían a comprender cómo ese acontecer se ha solidificado y podríamos obtener algún indicio de cómo seremos luego, porque seremos otros. Pero el acontecimiento es, precisamente, porque no hay señal alguna que lo anuncie, porque es necesario. ¿Dónde estaba el confinamiento en enero o en febrero? Pero a mí me interesa la posibilidad de los acontecimientos contingentes, los que han nacido para no nacer y que solo Eros tiene capacidad para engendrarlos. Estos segundos serían libres, causados voluntariamente y sus frutos no responderían a una demanda de necesidad, sino de libertad.

viernes, 22 de mayo de 2020

los decires que pudieron y que pueden decirse

Las plagas también son un potencial mensaje de emancipación. Vienen cargadas de dolor, pero sólo nos duelen si caen cerca, por mucho que, como gratis plañideras, hallamos derramado por doquier llantos de palabras. Si supieramos dolernos con el otro, el mensaje sería ensordecedor; casi sin esfuerzo, ahí estaría el camino, en cualquier parte y en todas las partes, para que cada uno a su manera, cada uno a su ritmo, invente en cada paso a qué quiere decir “libertad”. Pero no sabemos. Sólo los que se duelen, pueden, y por eso los grandes emancipados, y también los pequeños, casi siempre surgen de un dolor.

viernes, 1 de mayo de 2020

la necesidad de una farsa auténtica

Los habladores que publicitan el tinglado siguen hablando y hablando aunque su decir denota ahora miedo por mucho que lo disfracen de solemnidad, imprecisión por mucho que se rodeen de datos y debilidad, por muchas banderas y uniformes con el que llenen el decorado. Cuando los gritadores han aparecido en escena y muchos pueblos de este pueblo se declaran “el pueblo”, cuando los decires lo inundan todo y, como ahora, un hecho nos pone a todos en nuestro sitio, los habladores que nos hablan, al menos, deberían saber actuar. Veo pocas opciones más de poder alargar la farsa, y me temo que todavía no somos capaces de prescindir de ella, y quizá no lo seamos nunca.

sábado, 28 de marzo de 2020

la vertiginosa irrupción de la calma

El tic tac sobre el que avanzábamos ahora ruge con fuerza, y las fuerzas que impulsaban el progreso se han paralizado. Es el temor y el miedo, es la incertidumbre y la sospecha, es advertir lo que era evidente y necesario, que los dioses no son de este mundo y seguramente tampoco del otro y que, por tanto, vivir es estar expuesto, y que no exponerse no es protegerse, sino morir. Demos tiempo al tiempo, que vivir también, y sobretodo, es ser paciente, que esta situación viene cargada de una potencia que quizás seamos capaces de actualizar, que vivir no es correr, sino andar, de poco en poco.

domingo, 23 de febrero de 2020

límite para expandir el infinito

Sí, es la pregunta por el sentido lo más lejos que alcanza la respuesta, lo que la sacia, lo que la colma. El sentido está en la pregunta por el sentido, y la ausencia de respuesta, el que sea una pregunta autosuficiente lo que evidencia que es una pregunta innecesaria, inútil, absurda. ¿Pero acaso hay otra pregunta a hacerse? No, al menos no tan interesante, claro. Por eso hay que sentar las reglas y sospechar de los sentidos predicados y de todos los predicadores, tengan o no tengan dioses.

domingo, 26 de enero de 2020

la irresolución por la no resolución

La política de bajo calado, la que hacen los políticos de corta mirada, dirime su impotencia al amparo de togados juzgadores, que dependientes del soberano, forman partido en defensa, siempre, de la soberanía. No puede ser, por definición, de otra manera. Por eso resolver lo que Ortega llamaba “el irresoluble problema catalán” es tan complejo, porque el cortomiradismo no sabe qué hacer cuando cada vez son más los que renuncian a la “conllevancia”, mientras que la justicia lo tiene muy claro.

lunes, 23 de diciembre de 2019

la imposibilidad de la pantomima sin becerro

Has de saber qué está en juego si optas por renunciar a cualquiera de los becerros que hoy se adoran en tu comunidad. La historia de Sócrates, como alguien ya nos dijo, por ejemplo. Pero a él lo mataron, y no te juegas la vida, aunque sí cómo vas a vivir. Piénsalo. Dentro, por eso está lleno, se vive bien. Fuera también, pero está vacío. No hay fastos ni oropeles; no hay audiencia, no hay focos, no hay premios. Los adoradores se quedaron dentro, bajo sus becerros.
Y no pasa nada. No eres mejor si no tienes becerro, no eres peor si todavía adoras. Sólo has de saber a qué renuncias, si renuncias.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

el movimiento como desplazamiento, o decir que A es igual a A

Parece que ha aparecido, después de muchos años, algún que otro movimiento social, esa ¿entidad? que parte no se sabe de dónde -con el tiempo se fijará el Acontecimiento- y cuya dirección es indeterminada. Quiere un cambio, eso sí, en un Estado que, por definición, es estático. No lo forma la sociedad, ni siquiera la sociedad civil. Se forma en su interior, de sus entrañas, pero no es un todos aunque sí debe sumar unos cuantos. Se nos llena la boca hablando de “movimientos sociales”, pero lo que define a un movimiento social de todo eso a lo que llamamos “movimiento social” es que sólo se disuelve cuando consigue mover al Estado y con ello a todos; es decir, no hay manera de derrotarlo. Quizás el papel de la policia sea recibir, mientras tanto, la ira que se va acumulando para que se mantenga en las lindes de la cordura.

miércoles, 30 de octubre de 2019

crisis de la obediencia involuntaria

Murió la autoridad del maestro y luego la del padre. Murió la autoridad que quería ser autoritaria, porque había que matarla. Por eso no ha muerto la autoridad de la madre y por eso aparece la de un nuevo padre, al que tampoco se matará. ¿Hay ahí una posible causa para los ataques que se han sucedido contra la policía estos días en Barcelona? Oigo que ha sido legítima defensa, pero supongamos que no, que han sido ataques, no defensas, no reacciones. En ese caso, ¿se ataca porque se sabe, aunque no se sepa, que ahí está la última autoridad que quiere ser autoritaria, el Estado? Y si es así, ¿puede aparecer un Estado nuevo al que no haya que matarse?

martes, 15 de octubre de 2019

bombas en letras sumarias

Y llegó la venganza arguyendo triquiñuelas y construyendo castillos de mierda, menospreciando lo que está escrito, lo que se debe y por lo que se debe. Me da que el concepto de justicia va por ahí, Me da que algo así simboliza la balanza. Se asume lo hecho y se acepta lo escrito. Ahora bien, ¿cómo asumir lo que no se ha hecho? ¿Y cómo una desconocida y maliciosa interpretación de lo escrito? Asumiéndolo, es evidente, pero hay quien lo asume con rabia o indignación y se lanza a las calles o escribe en un viejo blog, otros lloran la ausencia de los que no están ahí y otros, esto va por ellos -aunque no crea en ellos- desde la celda de una triste prisión.