Hay miles de tús tras ese tú que ves. Miles de fragmentos revolotean y chocan entre sí mientras le hablas y mientras te habla. Luego piensas cómo puede entenderte nadie si tus propias palabras escapan de ese mismo galimatías. Todo lo que sucedió, te sucedió, y se mantiene ahí adentro compitiendo sutilmente por definirte. Y en el continuo las definiciones se superponen y se entrelazan, y podrías pensar que eso forma el tú que ves y el tú al que hablas y te habla, que el tú de afuera y el tú de adentro son uno y el mismo. Sí, esto podría ser. Pero no es mi caso. El yo que mira y el yo que habla y el yo que escucha es uno que se esfuerza, y a veces consigue, en ser mejor que todos los yos que quedan dentro, empanados o coléricos, y que si te entiendes, es posible hacerte entender.
sábado, 28 de noviembre de 2020
viernes, 13 de noviembre de 2020
síes y sólo síes sobre la barra libre de nos
Lo cierto es que hay veces que el sí es rotundo, tanto que en nada quedan las innumerables veces que son no, aunque también es cierto que a veces son nos tímidos, débiles, sutiles, casi síes. Pero no son síes ni mucho menos esos que a veces, pocas, es cierto, se imponen sin matices. Y hay que mantenerlos vivos para que cada nuevo no que llega no venza para siempre y nos eche a un lado, junto a los asnos.
jueves, 5 de noviembre de 2020
risas, carcajadas y lágrimas tras cubrepantallas y fondo amarillo
Los amos conocen sobradamente el precio de sus caricias, y posan sus áureos brazos sobre lomos cobardes y anhelosos para asegurarse próximas obediencias. Siempre ha sido así. Siempre será así. “Dispara”. Y disparas, y luego esperas, como esperan los perros, el trozo de chocolatina y la media palmada. Los más osados fruncirán el ceño, pero disparan. Siempre se dispara si la orden es disparar. Y es que esa es la forma en la que sigue viviendo el dios muerto entre nosotros, la del fuego, el miedo y la obediencia, aliñada con memos citando memeces y un rebaño histérico con hiperbólicos emoticonos.
jueves, 1 de octubre de 2020
la noche sin parafernalia tras otro día logrado
En la plaza la muchedumbre urde su plan, y en los despachos, otras muchedumbres, el suyo. Se necesitan pancartas -gritan unos y otros- lemas, proclamas que hinchen pectorales. Hay que mantener vivos los corazones, piensan todos, porque la noche está al caer, y con ella, otra vez la realidad, y otra vez el deseo de libertad, ese que durante el día parece satisfacerse en todos los gritos y que, a oscuras, asume que todo no era más que farsa, la misma farsa de siempre.
martes, 4 de agosto de 2020
la mecánica de la atención cerrada
sábado, 13 de junio de 2020
la posibilidad de solidificar el acontecer
viernes, 22 de mayo de 2020
los decires que pudieron y que pueden decirse
viernes, 1 de mayo de 2020
la necesidad de una farsa auténtica
sábado, 28 de marzo de 2020
la vertiginosa irrupción de la calma
domingo, 23 de febrero de 2020
límite para expandir el infinito
domingo, 26 de enero de 2020
la irresolución por la no resolución
lunes, 23 de diciembre de 2019
la imposibilidad de la pantomima sin becerro
Y no pasa nada. No eres mejor si no tienes becerro, no eres peor si todavía adoras. Sólo has de saber a qué renuncias, si renuncias.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
el movimiento como desplazamiento, o decir que A es igual a A
miércoles, 30 de octubre de 2019
crisis de la obediencia involuntaria
martes, 15 de octubre de 2019
bombas en letras sumarias
jueves, 12 de septiembre de 2019
teoría para después del principio
viernes, 6 de septiembre de 2019
la epopeya de vivir en Barcelona sin un cuchillo entre los dientes
jueves, 29 de agosto de 2019
capacidad para sustantivar una marcha
martes, 27 de agosto de 2019
el final de la política en la sobada conllevancia
sábado, 24 de agosto de 2019
crónica del vivir en las entrañas
Así que hay que pacificar las entrañas para no vivir una guerra de guerrillas perpetua, una guerra sorda y aburrida, una guerra miserable librada por miserables sin valor para descubrirse, odiarse y mutar, y poder percibir todo eso que nos rodea, sí, con las entrañas -¿cómo no?- y con algo más que todavía está por inventarse.