domingo, 27 de junio de 2021

un sí que gritar en el desierto

 El entusiasmo como principio a partir del cual perseverar en la construcción de sentido, como irrupción en el azaroso devenir de lo que sucede, como trazar un plan sobre las aguas bravías de un océano, un plan que desaparece al momento, que se traza continuamente, que nunca cuaja. El entusiasmo como premisa de que la libertad puede más que la naturaleza, y de que la naturaleza, disculpen la obviedad, siempre vence.

martes, 18 de mayo de 2021

sé el que eres y no pintes nunca un búfalo en Altamira

 Eso que construyes -no sabes muy bien, o sí, por qué-, eso que no eras y que todavía no eres, esa invención que te falsifica y que te mejora, eso, al fin y al cabo, ¿no es lo que prueba que la libertad es posible y que lo es aquí, ahora? Quisiste ocupar un sitio en una mesa en la que no había sitio para ti, y quisiste, no sabes muy bien cómo ni por qué, cuando nada en tu naturaleza te empujaba a ello. Fue una decisión -¿cuándo y por qué comenzaste a decidirlo?-, la primera decisión que tomaste, y decidiste ser eso que no eras. Y ahí sigues. Y eso es la libertad, o una de las formas que adopta. Y por eso lo auténtico puede ser, y, en realidad, lo es, falso, una falsificación, eso sí, auténtica. Las otras, todas falsas propias de farsantes, y no estás hablando de eso.    

domingo, 11 de abril de 2021

asunción de los sucesos que suceden

 Tienen su parte honorable las proclamas a volver a correr contra esa pared que apenas se movió cuando la golpeamos con nuestras cabezas, que abiertas todavía no han cicatrizado, si no fueran un nuevo farol. Esta vez, además, se conocen las cartas y el farol es un suicidio. Por lo mismo, volver como si nada hubiera pasado es una estupidez. Hay que asumir que se perdió, vérselas con la derrota, qué se hizo y qué no y preparar, sin prisa, un nuevo escenario para los que vendrán. La prisa y, de paso, la alta probabilidad de martirio sólo es inevitable ante neveras vacías, y no es el caso, no aquí.  

martes, 9 de marzo de 2021

la resignación como revuelta permanente

 Ya deberías conocer el juego, quiénes se sientan en tu mesa y cómo te pulen. Ya deberías saber, también, que no hay más mesas que esa y que hace mucho que se firmó tu derrota, y o bien eres un héroe y acabas, antes casi de empezar, mártir, o bien cargas con la roca, cómo hizo aquel que engañó a la muerte, pero como enseñó el que no pudo eludirla tan tempranamente, riendo o, al menos, sonriendo: ver los hilos tiene su gracia, y no verlos, quién sabe, puede que también, pero eso sólo podrían saberlo los lacayos, los bufones, los pelotas, los adoradores, tú y yo, antes... 

domingo, 21 de febrero de 2021

la manera de indultar un concepto y la amenaza que representa

 Sinceramente, si el cambio ha de venir de esos que destrozan la ciudad y anhelan matar a policías, qué quieren que les diga. Disiento de ellos, y al disentir de los disidentes me convierto, a sus ojos, en un fascista. Hoy en día todo lo que no comulga con su dogma es fascista. Pero vamos a ver, no hay otra posición moralmente aceptable que ser antifascista ni se requiere ningún catálogo para serlo, sólo dos dedos de frente, o uno. Pero cuidado con catalogar de “fascista” a todo lo que suene diferente porque entonces todo es enemigo y corremos el riesgo de no distinguir sus camisas negras o azules o el color que esta vez elijan cuando lleguen,  o allí donde ya estén.

viernes, 8 de enero de 2021

propósitos para seguir siguiendo

 No hablar de uno mismo, o hablar como se hace aquí, sin decir nada. Desechar para siempre esa bruma mendaz con la que tiñes lo que no es sino alardeo, que es lo que haces, alardear, en cuanto alguien se deja, y además con una impostura que, sinceramente, hace vomitar. No necesitar ya nunca tirar de esas misérrimas victorias para justificar tus solícitas búsquedas sin encontrar nada. Matar de una vez al pavo real. Y seguir buscando. Eso basta... eso debería bastar.

jueves, 31 de diciembre de 2020

perpetuación de la derrota colectiva

 Habrá que pararse aprovechando que todo se ha parado, y habrá que inventarse un relato que dote de sentido a la gran decepción, y habrá que aprender algo, por poco que sea. Por ejemplo, que hay virus inevitables porque lo que pasa, nos pasa ahora de manera inmediata, y hay virus opcionales, que pasan porque dejamos que pasen creyendo que, como han pasado siempre, son tan naturales e inevitables como los otros. Hablo de la estupidez, hablo de la mentira. ¿Cuántos muertos causaron y cuántos causan y cuántos seguirán causando? Virus culturales que impregnan la vida toda y la carcomen, pero parece fácil dudar de tu sabiduría y dejar de ser un estúpido, parece fácil no mentir... basta con callar. Parece fácil, y lo es.   

martes, 8 de diciembre de 2020

extrema memez y ultra estupidez

 Nunca se fueron, pero la desvergüenza hace que parezca que hayan vuelto, con la misma cerrazón y rabia de siempre, con la misma soberbia y sordera de siempre, mostrándose amos de una verdad, una pura y descontaminada verdad, que requiere su imposición a garrotazos, Y si ahora abrazan como nunca la norma del 78, y la muestran en sus estandartes y la vociferan y la ensalzan y la defienden hasta la última gota de eso que tanto adoran y que llaman sangre es, sencillamente, porque ellos la hicieron y ellos la impusieron, porque es la suya y no quieren otra que sea de todos, también, por cierto, de ellos. No hay luz, no hay túnel. Es un callejón. Y no hay salida.  

sábado, 28 de noviembre de 2020

aforo ilimitado con sesgo de indefinición

 Hay miles de tús tras ese tú que ves. Miles de fragmentos revolotean y chocan entre sí mientras le hablas y mientras te habla. Luego piensas cómo puede entenderte nadie si tus propias palabras escapan de ese mismo galimatías. Todo lo que sucedió, te sucedió, y se mantiene ahí adentro compitiendo sutilmente por definirte. Y en el continuo las definiciones se superponen y se entrelazan, y podrías pensar que eso forma el tú que ves y el tú al que hablas y te habla, que el tú de afuera y el tú de adentro son uno y el mismo. Sí, esto podría ser. Pero no es mi caso. El yo que mira y el yo que habla y el yo que escucha es uno que se esfuerza, y a veces consigue, en ser mejor que todos los yos que quedan dentro, empanados o coléricos, y que si te entiendes, es posible hacerte entender.   

viernes, 13 de noviembre de 2020

síes y sólo síes sobre la barra libre de nos

 Lo cierto es que hay veces que el sí es rotundo, tanto que en nada quedan las innumerables veces que son no, aunque también es cierto que a veces son nos tímidos, débiles, sutiles, casi síes. Pero no son síes ni mucho menos esos que a veces, pocas, es cierto, se imponen sin matices. Y hay que mantenerlos vivos para que cada nuevo no que llega no venza para siempre y nos eche a un lado, junto a los asnos. 

jueves, 5 de noviembre de 2020

risas, carcajadas y lágrimas tras cubrepantallas y fondo amarillo

 Los amos conocen sobradamente el precio de sus caricias, y posan sus áureos brazos sobre lomos cobardes y anhelosos para asegurarse próximas obediencias. Siempre ha sido así. Siempre será así. “Dispara”. Y disparas, y luego esperas, como esperan los perros, el trozo de chocolatina y la media palmada. Los más osados fruncirán el ceño, pero disparan. Siempre se dispara si la orden es disparar. Y es que esa es la forma en la que sigue viviendo el dios muerto entre nosotros, la del fuego, el miedo y la obediencia, aliñada con memos citando memeces y un rebaño histérico con hiperbólicos emoticonos. 

jueves, 1 de octubre de 2020

la noche sin parafernalia tras otro día logrado

En la plaza la muchedumbre urde su plan, y en los despachos, otras muchedumbres, el suyo. Se necesitan pancartas -gritan unos y otros- lemas, proclamas que hinchen pectorales. Hay que mantener vivos los corazones, piensan todos, porque la noche está al caer, y con ella, otra vez la realidad, y otra vez el deseo de libertad, ese que durante el día parece satisfacerse en todos los gritos y que, a oscuras, asume que todo no era más que farsa, la misma farsa de siempre.

martes, 4 de agosto de 2020

la mecánica de la atención cerrada

Si prestas atención, lo que se oía antes y lo que se oye ahora es el ruido de la aguja de un segundero que corre a volarlo todo por los aires, y sólo porque siempre es el mismo sonido parece que el gran estallido se aleja. Y puede que, después de todo, el gran estallido no sea un estallido ni tampoco grande, puede que ya haya sido, y este deambular crispado y ciego, esta verbena continua y continuada impidan advertir que el segundero hace tiempo que culminó, y que lo que se oye ya no suena, o sólo suena como eco de un horizonte cerrado.

sábado, 13 de junio de 2020

la posibilidad de solidificar el acontecer

Sería muy útil descubrir las señales débiles que anuncian un acontecimiento; nos ayudarían a comprender cómo ese acontecer se ha solidificado y podríamos obtener algún indicio de cómo seremos luego, porque seremos otros. Pero el acontecimiento es, precisamente, porque no hay señal alguna que lo anuncie, porque es necesario. ¿Dónde estaba el confinamiento en enero o en febrero? Pero a mí me interesa la posibilidad de los acontecimientos contingentes, los que han nacido para no nacer y que solo Eros tiene capacidad para engendrarlos. Estos segundos serían libres, causados voluntariamente y sus frutos no responderían a una demanda de necesidad, sino de libertad.

viernes, 22 de mayo de 2020

los decires que pudieron y que pueden decirse

Las plagas también son un potencial mensaje de emancipación. Vienen cargadas de dolor, pero sólo nos duelen si caen cerca, por mucho que, como gratis plañideras, hallamos derramado por doquier llantos de palabras. Si supieramos dolernos con el otro, el mensaje sería ensordecedor; casi sin esfuerzo, ahí estaría el camino, en cualquier parte y en todas las partes, para que cada uno a su manera, cada uno a su ritmo, invente en cada paso a qué quiere decir “libertad”. Pero no sabemos. Sólo los que se duelen, pueden, y por eso los grandes emancipados, y también los pequeños, casi siempre surgen de un dolor.

viernes, 1 de mayo de 2020

la necesidad de una farsa auténtica

Los habladores que publicitan el tinglado siguen hablando y hablando aunque su decir denota ahora miedo por mucho que lo disfracen de solemnidad, imprecisión por mucho que se rodeen de datos y debilidad, por muchas banderas y uniformes con el que llenen el decorado. Cuando los gritadores han aparecido en escena y muchos pueblos de este pueblo se declaran “el pueblo”, cuando los decires lo inundan todo y, como ahora, un hecho nos pone a todos en nuestro sitio, los habladores que nos hablan, al menos, deberían saber actuar. Veo pocas opciones más de poder alargar la farsa, y me temo que todavía no somos capaces de prescindir de ella, y quizá no lo seamos nunca.

sábado, 28 de marzo de 2020

la vertiginosa irrupción de la calma

El tic tac sobre el que avanzábamos ahora ruge con fuerza, y las fuerzas que impulsaban el progreso se han paralizado. Es el temor y el miedo, es la incertidumbre y la sospecha, es advertir lo que era evidente y necesario, que los dioses no son de este mundo y seguramente tampoco del otro y que, por tanto, vivir es estar expuesto, y que no exponerse no es protegerse, sino morir. Demos tiempo al tiempo, que vivir también, y sobretodo, es ser paciente, que esta situación viene cargada de una potencia que quizás seamos capaces de actualizar, que vivir no es correr, sino andar, de poco en poco.

domingo, 23 de febrero de 2020

límite para expandir el infinito

Sí, es la pregunta por el sentido lo más lejos que alcanza la respuesta, lo que la sacia, lo que la colma. El sentido está en la pregunta por el sentido, y la ausencia de respuesta, el que sea una pregunta autosuficiente lo que evidencia que es una pregunta innecesaria, inútil, absurda. ¿Pero acaso hay otra pregunta a hacerse? No, al menos no tan interesante, claro. Por eso hay que sentar las reglas y sospechar de los sentidos predicados y de todos los predicadores, tengan o no tengan dioses.

domingo, 26 de enero de 2020

la irresolución por la no resolución

La política de bajo calado, la que hacen los políticos de corta mirada, dirime su impotencia al amparo de togados juzgadores, que dependientes del soberano, forman partido en defensa, siempre, de la soberanía. No puede ser, por definición, de otra manera. Por eso resolver lo que Ortega llamaba “el irresoluble problema catalán” es tan complejo, porque el cortomiradismo no sabe qué hacer cuando cada vez son más los que renuncian a la “conllevancia”, mientras que la justicia lo tiene muy claro.

lunes, 23 de diciembre de 2019

la imposibilidad de la pantomima sin becerro

Has de saber qué está en juego si optas por renunciar a cualquiera de los becerros que hoy se adoran en tu comunidad. La historia de Sócrates, como alguien ya nos dijo, por ejemplo. Pero a él lo mataron, y no te juegas la vida, aunque sí cómo vas a vivir. Piénsalo. Dentro, por eso está lleno, se vive bien. Fuera también, pero está vacío. No hay fastos ni oropeles; no hay audiencia, no hay focos, no hay premios. Los adoradores se quedaron dentro, bajo sus becerros.
Y no pasa nada. No eres mejor si no tienes becerro, no eres peor si todavía adoras. Sólo has de saber a qué renuncias, si renuncias.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

el movimiento como desplazamiento, o decir que A es igual a A

Parece que ha aparecido, después de muchos años, algún que otro movimiento social, esa ¿entidad? que parte no se sabe de dónde -con el tiempo se fijará el Acontecimiento- y cuya dirección es indeterminada. Quiere un cambio, eso sí, en un Estado que, por definición, es estático. No lo forma la sociedad, ni siquiera la sociedad civil. Se forma en su interior, de sus entrañas, pero no es un todos aunque sí debe sumar unos cuantos. Se nos llena la boca hablando de “movimientos sociales”, pero lo que define a un movimiento social de todo eso a lo que llamamos “movimiento social” es que sólo se disuelve cuando consigue mover al Estado y con ello a todos; es decir, no hay manera de derrotarlo. Quizás el papel de la policia sea recibir, mientras tanto, la ira que se va acumulando para que se mantenga en las lindes de la cordura.

miércoles, 30 de octubre de 2019

crisis de la obediencia involuntaria

Murió la autoridad del maestro y luego la del padre. Murió la autoridad que quería ser autoritaria, porque había que matarla. Por eso no ha muerto la autoridad de la madre y por eso aparece la de un nuevo padre, al que tampoco se matará. ¿Hay ahí una posible causa para los ataques que se han sucedido contra la policía estos días en Barcelona? Oigo que ha sido legítima defensa, pero supongamos que no, que han sido ataques, no defensas, no reacciones. En ese caso, ¿se ataca porque se sabe, aunque no se sepa, que ahí está la última autoridad que quiere ser autoritaria, el Estado? Y si es así, ¿puede aparecer un Estado nuevo al que no haya que matarse?

martes, 15 de octubre de 2019

bombas en letras sumarias

Y llegó la venganza arguyendo triquiñuelas y construyendo castillos de mierda, menospreciando lo que está escrito, lo que se debe y por lo que se debe. Me da que el concepto de justicia va por ahí, Me da que algo así simboliza la balanza. Se asume lo hecho y se acepta lo escrito. Ahora bien, ¿cómo asumir lo que no se ha hecho? ¿Y cómo una desconocida y maliciosa interpretación de lo escrito? Asumiéndolo, es evidente, pero hay quien lo asume con rabia o indignación y se lanza a las calles o escribe en un viejo blog, otros lloran la ausencia de los que no están ahí y otros, esto va por ellos -aunque no crea en ellos- desde la celda de una triste prisión.

jueves, 12 de septiembre de 2019

teoría para después del principio

Cuando uno no duerme ve que todo no es sino conflicto, que el desacuerdo, la imposibilidad o la duda están ahí donde estás. Por lo mismo, si no se ve, o se duerme o ya no estás. No hablo de guerra, ni de lucha, ni de combate, hablo de vivir con uno y de vivir con los otros, hablo -porque, se me nota, soy un hablador- de mantener al cabestro bien ligado, aunque cabestros sean los que se aproximen. Hablo de la sorpresa ante uno y de la curiosidad ante el otro, del quién soy y del quién es, y del quién somos nosotros y, también, por supuesto, del cómo vamos a hacer para ponernos de acuerdo aunque el desacuerdo, la imposibilidad y la duda, ya está dicho, siempre está... si no duermo, si estoy.

viernes, 6 de septiembre de 2019

la epopeya de vivir en Barcelona sin un cuchillo entre los dientes

Me dicen que vivir ahora en Barcelona es más peligroso que, como me decían entonces, hacerlo en los 90 en Medellín o el País Vasco. Me dicen que si hablas en castellano te apalizan y que si subes en el metro o paseas por una de sus calles te van a matar. Me dicen que la histeria se ha desatado y que reina el miedo y la violencia, que todo es odio y temor, sospecha y desesperanza. Me dicen todo eso a mí, que nací y sigo creciendo aquí, los que narran qué es lo que sucede. Pero ya saben que lo que sucede nos sucede a todos, también a mí, y les digo y les juro y les super juro y les super mega juro que lo que sucede ahora es lo mismo que ha sucedido en los últimos cincuenta años, cuando Barcelona ya era lo que es hoy, una ciudad viva, que vibra, que ruge, que aprende. Y, por cierto, los que narran son también los mismos que narraban entonces a Medellín o el País Vasco, pero yo no vivía allí para evidenciar que los que narran, mienten, y hay una alta probabilidad que también lo hicieran entonces.

jueves, 29 de agosto de 2019

capacidad para sustantivar una marcha

El reposo también es movimiento, y la permanencia, cambio, y por eso volver es sólo seguir. La imposibilidad de la marcha hace de la vuelta un estado simbólico con potencia, eso sí, de mutar la rutina en reto... efímeramente. Así que es ficticio el retorno y constante el seguir, y efímeros los cambios que se suscitan con la inexistente vuelta, pero “hay bienes con los que debe uno encartase a sí mismo”, dijo Sócrates la única vez que su duda fue sincera, y yo me encanto pensando que la libertad puede hacer del seguir algo radicalmente nuevo y, por lo tanto, objetivar y crear, a posteriori, una marcha.

martes, 27 de agosto de 2019

el final de la política en la sobada conllevancia

Diálogo es la palabra que el s. XXI, aquí en Catalunya, ha incorporado en el anhelo ciudadano. Dos logos trascendentes se retan para imponer su verdad absoluta, o al menos uno reta al otro en una lucha asimétrica por ostentar la supremacía. El logos más débil, el que no tiene fusil, insiste e insiste, pero el fuerte lo zanja con la conllevancia, que es una amenaza y también una orden y una sentencia que impide al débil dejarse de conllevar. “Vuestro problema, señores catalanes, no tiene solución y sólo puede conllevarse”. Es lo que hay, dijo Ortega, y por mucho tiempo que pase, es lo que seguirá habiendo. No hay solución. No hay política.

sábado, 24 de agosto de 2019

crónica del vivir en las entrañas

Digamos que percibimos con la entrañas, que nuestro contacto con lo real -contigo, con eso, con aquello- nos acontece filtrado por las tripas. Y digamos que, por supuesto, si las entrañas hierven -por ti, por eso, por aquello- todo hierve y tu vida se convierte en un hervidero y tú en un perro que ladra cada vez más fuerte cuando aparece la carne ya putrefacta.
Así que hay que pacificar las entrañas para no vivir una guerra de guerrillas perpetua, una guerra sorda y aburrida, una guerra miserable librada por miserables sin valor para descubrirse, odiarse y mutar, y poder percibir todo eso que nos rodea, sí, con las entrañas -¿cómo no?- y con algo más que todavía está por inventarse.

jueves, 22 de agosto de 2019

la posibilidad de un paraqué más allá del ombligo

Los filósofos no fueron reyes, no quisieron ni pudieron, ni los reyes fueron filósofos... afortunadamente. Los primeros dudaron mientras que los segundos no podían dudar, y mientras que los filósofos entendieron que sus dudas eran el mejor regalo para la ciudad, los segundos entendieron el mensaje y pusieron una certeza, la suya, tras cada una de las dudas. Y como nos sentimos tan mal ante la incertidumbre, la política, cerrada artificiosamente, se convirtió y limitó a ejercicio del poder. Pero en esta caverna que habitamos se sigue necesitando a alguien que nos recuerde el dominio de las sombras y que deje a cada uno el deber de definir el objeto que las proyecta. ¿Pero quién quiere todavía, hoy, asumir ese deber y, sobretodo, para qué? ¿Para qué?

sábado, 17 de agosto de 2019

nueva colección de mortajas de marca blanca

Llegar primero y alzar muros, y protegerlos ante la amenaza de los que vienen detrás. Si los muros caen, el derecho de haber llegado primero se sustituye por el derecho de conquista, y nuevas barreras, esta vez intramuros, se alzan y aparecen nuevas policías contra los enemigos que se han creado dentro, más la que vela -esta vez más eficazmente- por impedir la entrada de todos los que siguen llegando por detrás.
La lucha por la plaza y por el control de la plaza y por la uniformidad de la plaza -antes y después-, la lucha por gestionar el miedo con la proliferación de protecciones y de protectores, la lucha por insuflar siempre vida al enemigo que viene de fuera o que ya se encuentra dentro, y todo eso con el único objetivo de inundar de muerte la vida y cobrar a precio desorbitado por la mortaja. Y somos nosotros los que la pagamos alegremente, y los que la fabricamos, y los que la ideamos, somos nosotros los que llegamos primero y los que venimos detrás y los que conquistamos y controlamos. Todos somos nosotros. Y yo, claro, yo también.

miércoles, 14 de agosto de 2019

la posibilidad de un origen sin principio ni fundamento

Depende de la fuerza del qué pasó en lo que está pasando para tener más o menos certeza de lo que pasará. El tercer término de una sucesión puede ser múltiple, y de esta en concreto, el segundo es libre, voluntario, no necesario. Si hoy están las ofensas de ayer, mañana lo estarán. Y si hoy no lo están, no hace falta que les diga qué no vendrá mañana. ¿Pero cómo renunciar, sin ser más de lo que somos, al legítimo derecho de venganza o, si la cobardía atenaza, al rencor o, si además de cobarde eres asqueroso, a la envidia? ¿Cómo olvidar, cómo perdonar, cómo comenzar de nuevo en un origen sin fundamento, o con el único fundamento de aquello irrenunciable que nos iguala a todos -haber nacido? ¿Se puede volver a la sorpresa del encuentro con el otro, enigma desconocido, amigo?

lunes, 12 de agosto de 2019

una necesidad de revivir la metáfora

Tú también vas en ese bote que sortea el naufragio, si no estás viviendo en Fuga o entre las confortables paredes de una celda monacal o en el prado, pastando y rumiando. Y aún así, también tú fuguense, erudito o asno, también tú formas parte de ese nosotros que somos todos y no somos ninguno, y lo harás, como todos, mientras vivas. No existe un afuera del bote. Ni un puerto, una ensenada, o un amarre al que asegurarlo. Y no hay timón ni, por lo tanto, rumbo. Y es verdad, como ya se ha dicho una y mil veces, que es tarea de ese nosotros irrenunciable construir un timón y fijar un rumbo, pero ¿cómo ver la necesidad de la política en las pantallas de nuestros smartphones, en nuestras obesas neveras o en cada una de las miserias que nos rodean y que también son nuestras?

jueves, 8 de agosto de 2019

vaguedad tópica y crónica

Se multiplica el anhelo con cada certeza que se pierde. Naces bien ubicado en el cosmos, pero -es mi caso- los años quiebran la base desde la que oteabas, y te oteaba, el horizonte, y al deambular, al vagar, todo deambula y es vago. Entregado al conocerse propio para descubrir, como aquel que dice ayer, que no sólo esa entrega es vana, sino que en el proceso todo se va velando, y el yo que representabas, el personaje que creaste -lo adviertes y no das crédito- se diluye a tu alrededor: es un espectáculo maravilloso y terrorífico. No queda otra que sucumbir o volver a hacerte, y ahí el anhelo, porque no sabes si quieres, si tienes fuerza, si tienes tiempo.

miércoles, 17 de julio de 2019

contra el anhelo de Diotima


Que el desfiladero tiene infinitas entradas y el abismo infinitas caídas y que son infinitos los brazos que desean empujarte por una de ellas, y que vivir sea descubrirte ya adentro o abajo y saber que no hay salida, o sólo una que llegará tarde o temprano por mucho que la eludas. Y que el futuro, y el presente y, seguramente, también el pasado, y que el secreto y el misterio y el deseo sea dar en ese mágico lugar con alguien que te evidencie que no estás solo. Y aunque lo estés, ese alguien certificará, por los siglos de los siglos, la verdad de la mentira.

domingo, 2 de junio de 2019

antropología al borde del acantilado con ingenuos toques de esperanza

Hacia arriba servidumbre y retahíla de síes; hacia abajo, fuerza, dominación y un sinfín de noes categóricos, inflexibles. Y en el plano medio, el ombligo es el centro de un universo que provee de relatos mistificadores con los que sortear el propio juicio. Y quizás así se describa la podredumbre que nadie sabe cuándo llegó ni cómo ni quién la trajo, pero hace tiempo que el olor impide ignorarla. Eso sí, a veces se siguen principios a los finales, y puede que vosotros, jóvenes, nos lancéis al estercolero y acabéis con esta humillación de ver el desastre, puede que vosotros seáis capaces de decir "no" o "sí" indistintamente hacia arriba y hacia abajo, siempre que toque, y puede que a vosotros os sonroje miraros el ombligo para maquillar los actos, pues el perdón es posible... también para uno mismo. 

domingo, 28 de abril de 2019

cada tanto hay que bombardear no sé qué

Hay veces que voy y hay veces que vengo. Me esfuerzo por colorear lo que va a llegar mientras no llega, aunque cada vez es más difícil soslayar los anuncios nefastos tan de nuestra época. Es cierto que a veces todo apunta al desastre, pero me niego a vivir en el desastre hasta que no haya llegado. Cada día con su afán, me dice el libro, y otro libro también me dice que lo que me trajo hasta aquí y lo que se derivará de aquí no depende de mí, y aún otro me dice que hay bienes preciosos con los que debe uno encantarse a sí mismo, y mientras haya espacio para ese encantarse, añado yo, hay que perseverar. ¿Puedo soñar? Pues sueño. ¿Llega la batalla? Pues lucho.
Es decir, no se condenará a una gran parte de ciudadanos de Catalunya por rebelión ni por sedición ni por malversación, aunque -ya dije que hay veces que vengo- todo indica que la bestia tiene hambre, ochenta años de hambre.

lunes, 1 de abril de 2019

Fichte en el zoo

Hay intereses en ocultar lo que hace tiempo olvidamos. Es nuestra la responsabilidad por ese olvido, pero somos inocentes ante los esfuerzos de quién se empeña en sepultarlo para siempre. Se vierten montones de carretillas de cemento encima y nosotros asistimos extrañados: ¿Qué lapidan y por qué con ese ímpetu? Los pararíamos si recordáramos algo, pero, ya está dicho, hace tiempo que lo olvidamos. Y es así como un día despiertas ligado a unas cadenas, engrilletado, y no sabes ni qué son, ni quién las ha puesto ahí ni, por supuesto, cómo liberarte. ¿Liberarte? ¿Liber qué? No se ve la jaula, si todo es jaula.   

jueves, 28 de febrero de 2019

la repetición de lo no visto para someter la mirada

Que las cosas que pasan, pasan, es una evidencia. Otra cosa es el relato que las narra, los múltiples decires que compiten por apropiarse del qué, del cómo, de eso que pasa. Y el problema no es, por cierto, que la algarabía oscurezca el acontecimiento, sino que los múltiples decires sean solo variaciones que simulen disparidad pero que apuntalen un mismo consenso. Beber de diferentes fuentes no garantiza que alguna no esté contaminada.
Es la suerte de vivir en Barcelona. Vi lo que pasó y veo lo que se está diciendo ahora que pasó, en ese magnánimo y excelentísimo y respetadísimo templo que juzga una mentira. Y no, yo lo vi.

miércoles, 30 de enero de 2019

el sueño de un acontecimiento sin carencia

Encontrar un sentido a lo que sucede es otorgarle a lo real un trasfondo del que carece, pero ¿qué, si no? El universo es muy grande y uno muy pequeño; y los otros unos con los que estás obligado a relacionarte responden a intenciones múltiples que entre ellas se combinan, y saber qué pasa, qué está pasando y por qué, cómo posicionarte ante todo eso que sucede y que me sucede a mi, cuál es el lugar que ocupas en el acontecimiento y, sobretodo, cuál el papel que interpretas y que llevas interpretando toda una vida, e ahí el desafío que nunca se cierra, al que siempre acecha una nueva incógnita. Eso, o cerrar en falso, echar a un lado la carencia y, con la venda ante los ojos, que el olfato te lleve hacia la sempiterna zanahoria.

viernes, 28 de diciembre de 2018

una derrota más en las murallas de Barcelona

Hay victorias que son la suma de muchas derrotas, de muchos aprendizajes que sólo se adquirieron cuando se aceptó que nuevamente se había perdido. Toca, entonces, valorar los daños, consolidar la posición -aunque sea muy abajo- y mirar al frente: hay que plantear el siguiente envite, sin prisa, sin ansia; hay que asumir la derrota y eso requiere tiempo. Hay que asumir que no se ganó y que, probablemente, tardará en ganarse y que puede que no veas tú la victoria. Pero se lucha -si a estas batallas se les puede llamar "lucha"-para los que vendrán, sobretodo para ellos. Aunque, a decir verdad, a ellos les es exactamente igual: se lucha para uno y, sobretodo -ahora si- para los que le rodean, que son los que pierden a su lado. 

martes, 27 de noviembre de 2018

la convicción como instrumento de tortura

Si te ves en riesgo, entonces, amigo, estás pensando, porque pensar sin riesgo es no pensar, sino permanecer en lugar conocido, acomodado entre los almohadones de la convicción, sujeto, ligado a un mástil cuyo valor le viene por llevar mucho tiempo ahí y por nada más. Pero pensar es soltarse y saltar hacia un abismo del cual desconoces si hallarás asidero y sí, puede que no lo halles y, por lo mismo, te libres a un vagar perpetuo. Por eso pensar es correr riesgos, la locura o la soledad uno de ellos, pero hay otros, la batalla, por ejemplo, o el desconsuelo. 
¿Por qué, entonces, hacerlo? Porque sí, porque hay que moverse, porque la convicción mata, también de aburrimiento. 

lunes, 22 de octubre de 2018

los contornos sin perfiles

Los vaciamientos conceptuales que conlleva el vocerío y que aligeran el lenguaje serán, quizá, lo que de aquí a unos años se nos echará en cara, si es que todavía la tenemos entera. Salir del letargo en el que estaba sumida la polis fue una gran noticia, y todavía hoy lo sería, pero se narró esa salida y la reacción a esa salida como si fuera violenta, y se adobó todo con el sello de fascista, y se repitió tantas veces que la violencia ahora ya no es lo que siempre fue ni mucho menos el fascismo.
El problema es que cuando todo se etiqueta como violento y fascista se corre el riesgo, altamente probable, de no detectar la violencia y el fascismo, o detectarlo cuando sea demasiado tarde. 

sábado, 15 de septiembre de 2018

una manera de deshacer el universo

Es ahí, bajo el pecho, donde toman forma de palabra los sinsabores que se han ido sucediendo, o donde no lo consiguen y entonces buscan salir de otra manera (que siempre consiguen). Quizá como ira, o como llanto, o como enfermedad. Aunque puede que la presión que siempre sale, de una forma o de otra, no la causen los sinsabores, al fin y al cabo tan naturales, sino el peso del universo que a veces se te cuelga y estar solo para soportarlo. Por eso un blog -este, por ejemplo-, para darle una oscura salida con claras palabras.

lunes, 27 de agosto de 2018

automitificación sutil y desenfrenada

El margen es el pago a girar la cara ante el becerro que se adora. Asegúrate de que tienes bajo control el ansía de ser escuchado: nadie, desde ese día, lo hará. Si babeas en el mercado de la opinión, despídete: a nadie le interesará ya tu opinión. Serás independiente, quizá libre, pero estarás solo, y no habrá música de fondo creada para henchir el pecho ni espectadores de tu soledad.
Pero, ¿cómo adorar semejante becerro? Yo lo intenté, lo juro, pero no pude. Y la intemperie ahora me cubre... y los libros, los de los otros y los míos. Y la vida, por supuesto. 

jueves, 19 de julio de 2018

sabios viejos para nuevos y ya advertidos desencantos


Cayó el palo con su zanahoria y también cayó el “nosotros” que lo sostenía. Sigue ahí, pero ya no es mío. Por supuesto, no es la primera vez que eso me pasa. La diferencia es que las otras veces eran palos y zanahorias alzados y sostenidos por mí, y esta vez, desoyendo lo que tantas veces me dije y me dijeron, yo era un costalero más. Vine de Fuga para participar, juraría que por inercia, en los fastos y vuelvo a Fuga, cansado y oyendo sin cesar un “te lo dije” que jamás me dije ni tampoco me dijeron, pero que advertía de los costes que acarrean los arrebatos.
Por eso leo y releo a Patanjali, Lao Tze y Li Po, pero el desencanto centelleando en algún lugar de mis entrañas no sale, aunque varíe los tiempos en cada serie de respiración abdominal y la identificación de mi mente con el todo sea casi de manual.    

lunes, 4 de junio de 2018

tocado por el ruido y casi hundido

Es tanto el ruido que han levantado los asuntos de las polis en conflicto, y es tanto el ruido de los conflictos internos en la gestión de esas polis que uno se descentra, y es perdiendo el centro cuando se enmudecen los resortes que a uno lo hacían pensar a lo grande o, mejor, en lo grande: no en mi vida, la tuya o la de aquel, sino en la vida y en la muerte, no la mía ni la tuya ni la de aquel, y en  la belleza y en el arte y en la filosofía y en la literatura, y en todo lo que siempre estuvo y siempre estará (fuera de toda utilidad, por cierto) más allá y más acá de repúblicas o naciones.
Afectado por la polis y el griterío, sí, pero recordándote que eres mortal, que eres un escritor fracasado y que ese tu fracaso te salva y te impide gritar, y sí reír y llorar, y cantar, y danzar, y pensar... en silencio. 

viernes, 25 de mayo de 2018

el asomo de la tendencia al rojo

El conflicto se ha ido expandiendo y lo relevante es que ya no puedes, si vives en Barcelona, seguir al margen. Las calles, que por mucho que se grite jamás fueron de nadie -mucho menos "nuestras"-, se expresan con gestos afirmativos y también con sus negadores, y se te interpela a que luzcas o a que impidas lucir símbolos que han tomado el color amarillo y que, quizá, algún día alguien nos pregunte qué hicimos para evitar que se tiñeran de rojo.  ¿Apunta al rojo el silencio y la espalda ancha o acaso lo hace el vocerío y la piel fina?  No sé, no puede saberse. Lo que sí sé, porque puede saberse, es que al rojo apuntan y han apuntado siempre las patrias y los defensores de patrias y, sobretodo, los que hacen de ello materia de campaña electoral.   

jueves, 12 de abril de 2018

linchamiento en oferta

Inyectarse una buena dosis de literatura como impermeable ante la lluvia de mierda que cae hace meses, y esperar que con ello lo mantengan a uno al margen del código penal. Juraría que leer no está penado, pero ahora es difícil saber qué está o no está penado. Si se dice que la ingenua paloma blanca es un zafio cuervo cuyas zarpas buscan destruirlo todo, pues se puede decir que leer, aunque sea buena literatura, es un crimen y yo, pobre lector, un criminal. Y miles vendrán a lincharme, sin cuestionarlo en absoluto. No les quepa la más mínima duda. Cientos de miles.

lunes, 26 de marzo de 2018

ayuda para construir un arca

Y llegaron las piedras que buscan cabezas junto a las llamas de los contenedores esparciendo insanos humos que a algunos les saben a victoria mientras otros sonríen porque ya tienen elementos para autocumplir sus profecías de medio pelo, y las huidas y los gritos y los heridos, ellos también llegaron. Y me temo que todo viene para quedarse. Cuando las fichas las mueven los fascistas y los antifascistas, cuando toman la palabra los gritadores y los antigritadores, cuando los bandos se han definido y el odio se ha atrincherado, cuando todas las miradas rezuman violencia y todos buscan su trozo de carne, hay que blindarse para no ser presa del rencor y la locura, hay que respirar, hay que respirar, hay que respirar... profundamente, y mantener la calma. Pero el viento sopla cada vez más fuerte y más frío, y llueve y puede que llueva ya para siempre.

miércoles, 28 de febrero de 2018

todavía es octubre en Barcelona

Todavía está todo muy próximo y, de hecho, todavía es todavía. Y quizá lo sea durante mucho tiempo y el ansiado momento de la descompresión y la objetividad, la ocasión de ver algo, aunque sea poco, con una cierta distancia llegue cuando todo esté tan asimilado que ya no recuerdes para qué querías tomar distancia, cuál era tu sospecha, dónde estaba el interrogante.
Y es que todo lo que pasó, nos dicen y nos repiten, unánimemente, pasó de una manera muy diferente a cómo tú lo viste, y que, no temas, eres inocente de tu ceguedad; fuiste abducido, adoctrinado, manipulado, presa de un delirio colectivo, lisérgico y maligno.
Es decir, cuando ya no sea todavía, me gustaría reflexionar, entre otras cosas, sobre la violencia y ver si, como nos dicen y nos repiten unánimemente, todo va al revés y las flores ya no huelen a nada, sino que son palos de madera en el cinto del poder.

martes, 30 de enero de 2018

un desprecio intrascendente y oculto ante la bandera de la grandeza

No hacen falta caminos para alcanzar el otro lado o, lo que es lo mismo, todos los caminos llevan allí. Lo relevante y sorprendente son los constructores de relatos que se abren en ese extremo y mucho más sorprendente los que hoy en día los mantienen y a su amparo simulan su rencor y su ambición bajo todo tipo de plegarias. Y ahí los tenemos, dirigiendo,  posando su mano derecha sobre algún libro sagrado con lo cual se evidencia el escaso valor que otorgan a su propia palabra, y ahí nos tenemos a nosotros, tragando, como vacas u ovejas en el prado.
Sirva esto como muestra de desprecio, sirva como gesto insuficiente y cobarde de rebelión. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

carcajadas y aplausos, una y otra vez

El eco se ha hecho unánime y la novedad es sólo repetición. Uniformados nos querían y uniformados nos tienen. Les ha resultado mucho más fácil ahora, justo cuando la información está al alcance de cualquiera. Descubrieron que no hacía falta restringir y censurar, que lo moderno y lo útil era multiplicar las fuentes y que la pereza hiciera el resto. Y lo ha hecho, vaya si lo ha hecho.
Uniforme es la originalidad y uniforme la reacción a la originalidad. Por ejemplo whatsapp, que ha dado vida al chiste y ha matado el humor, aunque las caritas que lloran de risa y los aplausos desaforados sean generalizados, lo que me lleva a pensar que es mi humor el que está muerto, que soy yo el que sólo ve copia de copias cuyos originales también son copias y, además, malas.

jueves, 14 de diciembre de 2017

¡Alto!, asno, ¡Alto!

No sé, puede que la rebeldía sea una respuesta, algo que se muestra en el escenario donde todo se muestra, un gesto para observadores y las historias que se dirán. No parece difícil. Pero la mayor parte del tiempo pasa lejos de la galería. Y uno quiere rebelarse ahí, adentro, contra la insana lucha por la caricia del amo y el ansia por una mísera mueca de admiración, contra el asno que llevas dentro, astuto, ligero, veloz, siempre al acecho. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

la insoslayable inercia del conjunto

Nunca se sabe el precio que habrá que pagar. Nunca se sabe el precio que habrá que pagar por todo lo que sucede, pero, sobre todo, no se sabe qué precio vas a pagar tú, en tanto que eso que sucede, te sucede a ti. Eres isla, pero también eres archipiélago.
Hay un horizonte de escenarios posibles que limita cualquier construcción de escenario futuro, hay una tiránica supremacía de lo colectivo, hay un sometimiento insoslayable y total a ser hijo de tu tiempo. Y no hay un margen que reste a salvo, todo está ocupado. Incluso Fuga está ocupada. Y todas las ermitas.
Lo que sucede nos sucede a todos y nos sucede a cada uno de nosotros, pero hay que ser paciente para ver cómo nos sucede y cómo me sucede, hay que ser paciente para ver qué va a hacer contigo, qué va a hacer conmigo.


viernes, 3 de noviembre de 2017

la ignota magnitud de los efectos retardados

Ahora advertimos que la devastación que causan dos trenes que se chocan, al menos en política, es gradual y, posiblemente, imparable. Habrá que esperar un tiempo para hacer recuento del número de víctimas causado, y sobre las runas, será difícil cuantificar cuántas estructuras han caído.
Que sea imparable significa que no se puede parar, que se detendrá, sí, cuando la fuerza inicial desatada se consuma, y eso tardará en pasar, porque ambos trenes iban llenos de rencores, odios y, en el más pequeño, además, sueños y esperanzas.
Y nosotros ahí, bajo la Historia, sometidos a múltiples y variables mensajes de todo tipo de analistas, con más interpretaciones que datos, manteniendo el tipo, con alegría, aunque por dentro estemos muriéndonos de pena.

viernes, 20 de octubre de 2017

barra libre de verdades

Sobreabundancia de complejidad e incertidumbre. Y sobreabundancia de verdades que no admiten discrepancia. Parece contradictorio, pero en estos momentos en que todo es confuso se multiplican los defensores de verdades que son verdad y punto. Pero si ya antes era imposible afirmarse en alguna verdad sin ruborizarse, no se entiende que ahora se hayan multiplicado los habladores que anatemizan cualquier resquicio de duda. Y los hay tras cualesquiera de las banderas que ahora se muestran como armas en Barcelona.
En fin, verdades, banderas y armas, y algo llamado pueblo que ahora parece que se ha dividido en dos y que a mí me da que nunca fue uno ni dos, acaso cientos.

viernes, 13 de octubre de 2017

el sol brilla en Barcelona, pero menos

Ya lo sabíamos, pero ahora lo hemos constatado empíricamente. No sé si hubo o no hubo referendum el 1 de Octubre en Catalunya. Lo que sí hubo, porque lo vi, fue violencia de una policía que creía tener delante a terroristas. Y no podían creer otra cosa, porque allí donde se construyen opiniones los engañaron. Y lo siguen haciendo ahora: es mentira que la violencia que ejercieron fue para defenderse, pero todos ahí afuera creen que sí, y no pueden creer otra cosa. No había odio en Barcelona y ahora lo hay. Puede que antes el odio fuera sólo de verbo, y por eso ha sido tan fácil empujarlo al estómago y al corazón en apenas quince días. Hoy se odia a Catalunya, a esa parte de Catalunya que lleva siete años tomando las calles sin tirar al suelo una puta colilla. Y los responsables de inocular y azuzar ese odio con relatos construidos categorizando anécdotas y mentiras, están detrás de esos relatos, y es nuestro deber no olvidarlo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

dicen que hay tormenta, pero en Barcelona luce el sol

El relato de emancipación ha calado aquí y poco importa la verdad o la mentira de sus fundamentos. Ha ido apoderándose de un espacio social, poco a poco, y las infantiles y soberbias reacciones que ha provocado han empujado a más gente a ensancharlo. Me llega que aquí hay una peligrosa fractura que se expresa de forma violenta, pero más allá de cuatro capullos lo que yo veo es gente discutiendo, debatiendo, charlando, riendo, veo una sociedad que, entre los del sí como los del no como los del no, no y no, se ha desprendido de su sudario. Y nadie odia a nadie, más allá de los cuatro capullos de antes, o al menos no por cuestiones políticas.
Eso es lo que pasa en mi ciudad, en Barcelona, aunque de fuera me aconsejen no salir a la calle y, mucho menos, hablar en castellano, aunque de fuera me digan que hay hordas de independentistas dispuestos a quemarlo todo. Leí hace un par de días alguien que decía que el día que los españoles sepan lo que pasa realmente en Catalunya iban a alucinar con sus políticos y los voceros de sus políticos. Pues eso.

lunes, 18 de septiembre de 2017

siempre adelante, como Tales de Mileto

Que las palabras en forma de discurso mueven voluntades era algo ya sabido. Lo nuevo, o así me lo parece, es que las voluntades muevan al discurso, y que sea ese discurso y los líderes que los emiten los que acaparen las miradas de los miles de analistas que andan sueltos, y que todos olviden cómo comenzó todo. Aquello que inician las sensaciones o, si quieren, los corazones, no se soluciona o, si quieren, se "conlleva", con nuevos discursos y, mucho menos, con amenazas.
La cuestión no es por qué alguien quiere ser independiente, sino por qué no va a quererlo cuando el sujeto de su dependencia lo menosprecia, lo insulta y lo ridiculiza.
Estoy hablando de lo que está pasando aquí, en Barcelona, de lo que está pasando con Catalunya y con España. Y estoy hablando de mí, de mis sensaciones, de alguien que habita en Fuga y que hace mucho rompió con las grandes palabras. Así que, para mí, esto no va de patria, ni de nación, ni de democracia, ni de libertad. Para mí, esto va de respeto.

jueves, 31 de agosto de 2017

así rebuzna el lobo

Volver se vuelve si uno ha podido irse, pero uno nunca se va por muy lejos que vaya. También los habitantes de Fuga recuerdan qué los empuja a escaparse. Pero hay que volver a la poza donde paces y vértelas con los cerdos y los asnos, calcos tuyos. Y hay que volver como si, efectivamente, te hubieras ido. Pero tú sabes que no te fuiste nunca. Y mantener ahí la calma sigue siendo el reto. porque las evidencias de Caín claman a la locura y la podredumbre transpira primeros planos. Y serán, nuevamente, los rebuznos los que cantarán los días que faltan para desconectar, como si la conexión no fuera ya unánime y carnal.

viernes, 25 de agosto de 2017

Barcelona de barcelonas

Nací en Barcelona y moriré en Barcelona aunque muera en otra parte. Nunca tuve patria, pero siempre tuve ciudad. Fui París y Londres y Berlín y Basora y Kabul. Pero, en realidad, ese "ser" fue diferente, parecido a una postal: la impresión de un reflejo ajeno.
Vivo en Barcelona, y fui y soy y seré siempre Barcelona, la Barcelona de las decenas de Barcelonas que hay y que ha habido y que habrá siempre.

miércoles, 16 de agosto de 2017

otra travesía, la de siempre, en el desierto

A veces sobrevienen arrebatos de insignificancia aunque puede que sean de nadería o algo similar. Es indiferente cuáles sean las gestas, o los gestos, el arrebato arrasa con todo. La suerte es que son eso, arrebatos, tornados que llegan y se van y que puede que nunca más lleguen o que sólo lleguen cuando tienen que llegar. (Luego la mascarada sigue, claro). Y dicen bien alto y bien claro que tus hazañas, que vives y revives incluso con música de fondo, no son hazañas, son pelagatadas, y que tu nombre nació olvidado, y que sólo se te recuerda porque se te ve y cuando se te ve.
Vale, está bien. No estás a la altura de tu arrogancia. Estás por debajo de tus sueños. Fracasas a lo grande. ¡Olé!

viernes, 14 de julio de 2017

el grado como medida de contentamiento

Hay que pararse para encontrar la intención que todo decir esconde y luego decidir si se reacciona o si no, y si se reacciona, decidir si se hace por lo que llega o por lo que quedó atrás. Sería un hallazgo dar con el momento en que nos perdimos la confianza, o puede que el valor, de decirnos las cosas a la cara. O quizá lo que pasó fue lo contrario y lo que apareció primero fue la sospecha. Y como el decir se hizo sospechoso, la intención de ese decir tuvo que ponerse atrás, en el lugar donde la sospecha se completa. En los dos casos, parece que compartimos la mesa de una gran partida de cartas donde abundan los tahúres de medio pelo y los de verdad y, sobre todo, los primos y los muy primos.
Yo no soy un tahúr, eso lo sé.    

jueves, 6 de julio de 2017

manual para escapar de la agradable unanimidad

Yo no pensaría a la contra, ni cuestionaría a los dioses que se adoran, ni intentaría buscar y proteger un punto de vista diferente, sobre todo si es de los que aspiran a sumar cargos, amigos o eventos. Ahora, si a usted, como a mí, le da exactamente igual ser apartado a los márgenes por sus iguales e, incluso, lo suma como una victoria, hágalo. No es cómodo, no es confortable y no sirve para nada. En realidad, siendo tan poca cosa como somos, da igual si piensa con todos o contra todos, pero hacerlo contra todos tiene un no sé qué que engancha y que te hace olvidar, al menos por un instante, que eres una copia de una copia de una copia.

jueves, 15 de junio de 2017

la pose como motor de cambio

Puede que sea el único escritor que jamás robó un libro y que devolvió todos los que le prestaron. El único para el que estos, y sus lecturas, no fueran pasiones en la adolescencia, que esa pasión llegó después, que primero quiso escribir y que antes de eso quiso posar, y que fue la pose lo que lo llevó a la escritura y esta a la lectura. Y la lectura engulló a la pose. Y el fracaso, por supuesto. Hoy sería un gilipollas si me hubieran publicado mi primera novela.
Puede, también, que sea el único escritor que cree innecesaria una habitación propia. Está bien. Yo la tuve. Pero no hace falta. Lo único necesario, querer y, por supuesto, ponerse. Yo me pongo, porque me pone.

miércoles, 14 de junio de 2017

la papanatería que trajo el alba para configurar una era

 Las banderas revolucionarias se agitan para la foto y los likes que se sumarán de la conjura de papanatas que se masturban con el pulgar hacia arriba (adolescentes al margen).  Hay cierta preocupación, se oye, con las adicciones al móvil de la gente joven, pero nada se dice de la adicción a semejante artilugio de todos sus padres. Es un misterio el resorte que nos mueve a exhibirnos y a exhibir a los nuestros, es un misterio qué se busca, qué se quiere, qué se consigue. O al menos lo es para mí, que considero la discreción un valor y que sé que uno siempre canta solo, aunque el coro sea grande.  

viernes, 26 de mayo de 2017

una constante para despejar la incógnita

Hay otra manera de verlo. En realidad las maneras de verlo son infinitas. Era yo aquel miembro de la muta que mató al mamut y soy yo aquel miembro de la tripulación que pondrá los pies en Júpiter, o aquel otro al que despertó otra estrella. Había dos árboles en el Paraíso y elegimos el del conocimiento. Y sí, formo parte de la aventura que iniciamos al bajarnos de los árboles y que sólo concluirá cuando nosotros queramos. Puede que esto sea lo que quieren decir los que dicen que la muerte no es nada. Y lo que quieren decir los que dicen que la vida lo es todo. ¿Era esto, lejano Sócrates, "el bien precioso con el que debe uno encantarse a sí mismo"?  

sábado, 20 de mayo de 2017

la verdad al por mayor y, por ejemplo, sin grasas

Se multiplican los enunciados que neutralizan la búsqueda de la verdad y ahorran el esfuerzo infructuoso de ponerse a husmear.  Y digo infructuoso porque no se puede seguir el rastro de algo que se desconoce, si hemos dejado al margen una solución divina.  Pero hablemos claro. La verdad siempre tiene que ver con la muerte, y más que con la muerte, con mi muerte. Y si antes uno podía comprar un no final al precio de dejarse encantar y someterse a un Ser superior, ahora el mercado ofrece no finales que pasan por entregarse a la asepsia y el cuidado.
Pero la verdad tiene que ver con un final, con mi final, y esa es la verdad, y lo que uno busca si huye de curas y capillas, ya sea en Iglesias o en gimnasios, es la verdad del final y debe encontrarse, por lo mismo, más acá de ese final. Pero no sabes ni siquiera a qué se puede parecer esa verdad que buscas, y esperas, yo lo hago, a que sean tus novelas las que te traigan la respuesta, sólo a ti, a nadie más que a ti.
 

miércoles, 10 de mayo de 2017

sustituciones azarosas para acometer la disonancia

Es ahí, esa frase, la que sobra. O puede que esa sea, por el contrario, la única necesaria. La cosa es que en ese párrafo algo falla. Vienes releyendo, a un velocidad y un ritmo constante y, de pronto, algo se quiebra, algo no cuadra. Te pones a ello. Se diría que, incluso, con pasión. Reescribir es, seguramente, la parte que más te gusta de esto. Nunca es fácil dar con el fallo. Si fueras bueno en esto, quizá sí. Pero no lo eres, y sigues la prueba del zapatero, aunque ahora lo llamen "ensayo-error". Y, al final, llega un momento que la distorsión que se levantaba ha desaparecido. Y sigues releyendo, y sabes que, en cuanto cojas ritmo, volverá a aparecer otro reto. Y así hasta el final, que como todos ustedes saben, no se alcanza nunca.

viernes, 28 de abril de 2017

la propaganda, o una trinchera para salvarte

Son infinitas las posibilidades que ofrece el discurso, pero son limitadas si haces de él un medio para difundir propaganda. Ésta se expande porque reduce sus oposiciones en un espacio que se mantiene siempre limitado y a ti, propagador, te convierte en un anunciante que muere por su marca.
Pero ves con ojo, no hay propagandistas en las infinitas posibilidades del discurso, pero sí charlatanes, embaucadores, bocazas, trepas, pelotas, perros y asnos.
Hay que tener cuidado, es fácil convertirte en uno de ellos. No la ves, pero la mezquindad siempre está al acecho.Tampoco la ves, pero puedes tirar de duda para atrincherarte.

sábado, 22 de abril de 2017

auge y caída de las frases logradas

Tachar, borrar, quitar frases y párrafos enteros, moldear la forma final que quieres dar a ese bloque de mármol que has levantado con palabras. El escultor lo tiene más fácil, sólo quita; el escritor eso es lo que hace después de un largo camino en el que sólo ha hecho que poner y poner. Y en todo eso que ponía iba su alma, si me permiten la hipérbole, y por eso quitarlo duele tanto. Sobretodo duele advertir que aquella frase lograda no encaja por alguna razón que no se puede ver y que, sin embargo, está ahí de una manera evidente. Por eso se dice que se escribe, sí, con el alma (ya les pedí permiso para exagerar), y que también se encuentra tan fiel compañera cuando debes borrar.
Escribir, entonces, es excederse y recortar. Imperdonable: no llegar.

martes, 11 de abril de 2017

lo que me llevé del pórtico de Elea

La sumisión, porque de ahí sale nuestra comida, porque tienes un amo, o como lo quieras llamar, que te alimenta y alimenta a tu manada. Cambiaron algunas cosas, es evidente, pero la fábrica y el escalafón siguen aquí, como sigue aquí la jungla y la selva y el valor hipnótico de la caricia en el lomo. No corre la sangre en la disputa por la gacela, corre por el ansia de ese tacto suavecito del patrón, de su mirada, de su atención. La sumisión, sí, con grandes dosis de paciencia y de teatro, pero no eres un perro ni un asno y, lo más importante, ya eres mayor para chorradas.  

viernes, 31 de marzo de 2017

gritos en la senda que no existe, como razón de ser

La novela como pregunta y no como respuesta, algo así como un baile azaroso bajo la luz que desprende un gran signo de interrogación, como apertura de un sendero inexistente que genera miles de voces que gritan cuán innecesario e infructuoso es tu trabajo, que abandones, que es inútil, que ya es suficiente, que para qué, que lo pienses, que te pares y lo pienses, seriamente. Y lo haces, claro que sí, porque siempre hay que escuchar lo que gritan las voces, y lo piensas y, efectivamente, dudas. Y entonces sigues abriendo sendero y, de pronto, lo ves: la novela son esas dudas que surgen cuando escribes; en cierta manera, la novela es su escritor. Otra cosa es cuánto se parece este a la persona que la escribe.

viernes, 24 de marzo de 2017

evidencia, como juego, del picador de teclas

Quizás haya una causa primera de todos los efectos que me componen, más allá de la obvia, quizá lo que me arrastra aquí, a picar teclas sin necesidad y sin intención, sea un impulso beatífico, dionisíaco o luciferino, quizá sea el azar o la rutina o algún recado inconsciente y desconocido, pero aunque no sea yo sino alguno de sus resortes misteriosos o alguna otra cosa lo que me hace escribir, yo quiero creer que escribo porque quiero, y así sigo avivando el maravilloso juego donde la libertad puede más que la naturaleza.

lunes, 13 de marzo de 2017

el escritor, querido Einstein, también juega a los dados

En mis novelas, los planes previos, los esquemas, los temas y las voces vienen con las palabras que van sucediéndose, una tras otra. Quizás haya un islote en el horizonte desde el principio, pero entonces me parecería absurdo escribir doscientas páginas para llegar a él. Múltiples, confusos e inexistentes deben ser los islotes que el escritor tiene en su horizonte.
Escribí una novela que narra la creación de una nueva Iglesia en un bar de barrio porque imaginé a un viejo que había decidido escupir desde la ventana de su casa a los transeúntes en "El Santo de Fingida", y que era eso o morirse, no de viejo, sino de aburrimiento.
¿Estaba la Iglesia, y Metaesputo, y Amigos de la Cerveza y del Viejo, y los Pipas, y Dani y el mítico Sr. Mariano o Ángeles en esa imagen? Por supuesto que no. Eso no estaba dentro mío. Eso vino con las palabras que utilicé para narrar al viejo que había imaginado, no sé por qué, y que comenzaban así: "Aquella ventana era, por supuesto, una puerta.  Desde ella vivía el Viejo, que no lo era tanto como parecía (aunque era viejo). Alguna vez, de pequeño, el Viejo había sido veloz.  Ya no.  Ahora sus movimientos eran lentos y cansados".
 


sábado, 4 de marzo de 2017

la ficción como universo azaroso y sorpendente

Puede que sea plasmar una imagen, una escena, lo que hacen las palabras, que sean un puente por el que la imaginación se hace carne. En ese caso, escribir es capturar un vuelo, atraparlo. Para mí no. No veo primero algo y luego trato de decirlo; el decir y la visión van de la mano, son lo mismo, se van creando mutuamente. El Quijote sería otro si comenzara diciendo que el héroe nació, por ejemplo, en Villanueva de los Infantes. Pero su escritor nos dice que nació en un lugar de cuyo nombre no quiere acordarse. ¿Y si hubiera querido? Pues el Quijote no hubiera sido el Quijote y quizás Cervantes fuera hoy un gran desconocido.
Es decir, la novela no es la plasmación física de un mundo previo imaginado, algo así como un resultado; escribir es abrirse a la sorpresa de un mundo por imaginar.

martes, 14 de febrero de 2017

pasquín contra la acumulación de rebuznos

Las historias que escribo no dejarán poso ni alterarán lo más mínimo la corte de las voluntades. ¿Y qué? ¡Ni de adolescente quise cambiar el mundo! Afortunadamente para mí, escribir no es un medio, un instrumento, algo útil. Ya he dicho alguna vez que podría dejar de escribir sin sufrir convulsiones febriles, que escribo porque quiero y que dejaré de escribir cuando quiera. ¿Pero cómo podré renunciar algún día al reto de vencer al asno que esconde mi naturaleza?

viernes, 10 de febrero de 2017

una apuesta cuántica

La literatura conoce los barrotes que la limitan. Es hija de ellos. Quizá su madre. Las letras y las maneras de juntarlas en palabras son las que son, un universo finito y cerrado, o casi; si se expande, lo hace muy lentamente. Y una página es, fue y será siempre una página. Y, sin embargo, el decir es infinito, o casi, como infinito, e imposible y deseado, es el conocimiento de uno mismo. Y es ahí donde nace la literatura, como ciencia y arte de la creación, entre rejas, como medio de comprensión. No una terapia, sino un regocijo; no un desahogo, sino una búsqueda ya fracasada de antemano que, sin embargo, se emprende.  

lunes, 6 de febrero de 2017

preámbulo a la teoría de la aventura

Se dice que vivir, de por sí, es una aventura, pero también que esa aventura se deriva de tener la boca conectada al culo, más todo lo que comporta el suministro de materia para deglutir y defecar. Es decir, es una aventura con billete de vuelta, si me permiten, al mismo raíl de siempre.
Ahora bien, si usted es, como yo, de Barcelona, o de cualquier otro lugar de Catalunya, sepa que va a sumar a lo anterior una aventura sin billete de vuelta; y si además usted es, como yo, un pelagatos, tampoco busque una puerta por la que salir, porque no hay. Y, sin embargo, puede que lo que se viene sea lo más apasionante que tanto usted como yo vivamos en nuestras vidas, por muy apasionantes que hayan sido nuestras vidas hasta ahora y por mucho que usted sea de los que "pasan de política". Ves per on...         

martes, 31 de enero de 2017

locuacidad vacua de un indocumentado

Toda novela es el eco sordo de una época y, de hecho, el eco sordo de todas las épocas que confluyen en la prosa y la imaginación del escritor. Y no porque estos tipos, los escritores, sean receptores excepcionales del tiempo y de su pasar, sino porque toda mirada viene preñada de todas las miradas anteriores, llámese a eso efecto "historia", "cultura" o, como algún metafísico hace, "espíritu del pueblo". Me preguntaron una vez si mis novelas estaban bien documentadas. "No, por supuesto", contesté, "para qué". ¿Para lastrar la prosa? ¿Para velar el eco sordo que alguna vez, quizá, sea capaz de escuchar?
Si además del ocio y del placer estético busca usted en la novela otra cosa, "un pelo del misterio", el volumen de documentación consultada para escribirla es irrelevante. Se lo digo yo y, supongo, alguien lo habrá dicho mucho antes y mucho mejor que yo.

sábado, 21 de enero de 2017

claro que no eres Madame Bovary

Escribir no es "vender a tu madre en letras de molde" (eso es repugnante) ni, mucho menos, venderte tú (asqueroso también, pero menos). El escritor no tiene un ego diferente al del resto de los mortales ni, por lo tanto, la literatura es producto de su explosión ni fruto de su ansia. 
Que os sintáis cómodos interpretando estúpidamente las novelas como reflejo biográfico de sus autores no os faculta para legislar que toda obra es autobiográfica. Es decir, la cucaracha de Kafka no es Kafka, es una cucaracha, y sus novelas no describen el tormento de un empleado de oficina, sino la guasa de una vida errante y azarosa, como la de Homero, como la de Cervantes, como la tuya, como la mía.  

viernes, 13 de enero de 2017

la libertad como divina comedia

La literatura, o es libre o no es literatura. Si de esto se desprende cierto aire valorativo, que se sepa que la literatura no es mejor ni peor que, digamos, la pesca, el cine o cualquier otra cosa. Escribir, por lo tanto, es un acto de libertad.
Así que no escribas por necesidad. Si ese es tu caso, rebélate y pinta, o esculpe, o haz cualquier otra cosa que elijas. Si aún y así no puedes evitarlo, escribe, pero pregúntate a quién está obedeciendo cuando lo haces, de dónde proviene la orden, y hasta que des con el nombre de tu amo, no digas que escribes por necesidad porque alguien podría creer que esto va de enfermos o de locos, y no, la literatura es libre porque no va ni de una cosa ni de la otra; de hecho, es libre porque no va de nada. O lo que es lo mismo, es libre porque va de todo.

lunes, 2 de enero de 2017

teñidores en rojo del blanco papel

Para mí, el inicio del nuevo año se parece al encuentro con la página en blanco. Lloran muchos que eso es lo peor de escribir; hay quien habla de terror y pánico e, incluso, de angustia. Hay quien dice que si no fuera por ese contacto con la nada -no otra cosa es la página en blanco del escritor- escribir estaría al alcance de cualquiera. Pero es ese abismo creativo, afirman, el que sólo pueden salvar algunos elegidos que, con un esfuerzo sobrenatural y extraordinario, consiguen superar el trance y vivir para contarlo.
Para mí que, como el nuevo año, la página en blanco es un regalo, el acto primero de este nuestro acoso y derribo contra la nada, todo ese lamento cansino y automitificante, todo ese cacareado temor y pavor y sudoración y enfrentamiento a la página en blanco es un grito fingido de los adoradores y perpetuadores de la pamplinería, ya para siempre unánime (vuestro es, por cierto, el futuro... allá os lo comáis).  

domingo, 18 de diciembre de 2016

el Fedón como amigo invisible

Hacia atrás todo son barcos naufragados y hacia delante barcos por naufragar. El recuerdo de las batallas ya perdidas y también de las batallas que perderás es claro y evidente, como también lo es el rancio olor que desprenden los desastres cotidianos. Y, sin embargo, insistes con un nuevo farol que todos ya han calado; marcadas están las cartas, de la misma manera que lo han estado siempre. Y lo sabes porque, en realidad, lo has sabido siempre. Pero no importa, o sí, qué más da, hay que defender ese farol hasta el final.
¿Quién sabe? Quizás esta vez... Voilà, el "bien precioso con el que debe uno encantarse a sí mismo", querido Critias.

jueves, 24 de noviembre de 2016

un currículum para Epicuro

Acaso la conversación se quedó en el siglo que dejamos, cuando el personaje todavía no se había hecho con el dominio y uno se veía a sí mismo sin la asquerosa seriedad a la que obliga peinar canas. Acaso también la informalidad y el descaro, la brecha por la que eso que eras buscaba huir del papel que tenía asignado. Y sí, es cierto e irrefutable que lo que allí se quedó fue la juventud, pero también que no hay una época más espantosa que la juventud, y que precisamente ahora, cuando eres tú el que decides si se puede, o no, comer una naranja, por ejemplo, antes o después de la leche, ahora que podrías mandar a tomar por culo a todos los que se escandalizan al escuchar, o proferir, "caca", "pedo" o "coño", ahora cierras la boca o, peor, la tapas con una mano si se dice "caca", "pedo" o "coño", escandalizado.
Pero aún estás a tiempo. Siempre has sabido que hacerse viejo es un regalo y que la única forma de malograrlo es creerte el tinglado, sucumbir. Es ahí donde ayuda el otro con el que conversamos, pero ya no hay otro y quizá tampoco lo hubo el siglo pasado.  

lunes, 24 de octubre de 2016

bohemios con seguridad social

Normalmente ocupan mesas apartadas y se los representa con una botella de vino y un vaso medio lleno, con un lápiz en una mano y la cabeza apoyada en la otra. En la mesa hay también unos papeles que, si los miras concienzudamente, aventuran reflexiones, quizás aforismos, porque no parece un teorema ni un artículo ni un relato ni un poema lo que allí aparece. Están ellos y el resto, que ni se ha fijado que en una esquina hay un tipo solitario. La ignorancia es compartido. Ellos tampoco podrían cuantificar ese resto, o sólo como una parte más del Universo, que es lo que buscan atrapar las palabras que de tanto en tanto garabatean. Por último, nunca aparecen en manada, acaso porque la manada los rechazó o porque ellos se apartaron, pero solos, siempre solos ellos y sus cuadernos, pasando frío cuando hace frío y calor cuando hace calor.
Esto último es lo que más los diferencia, quizá lo único, de nosotros, los bohemios de la tecnología y el mejorestar, que escribimos blogs como este para pisar el mismo Café que Balzac, o el de cualquier otro.

sábado, 15 de octubre de 2016

de copas con Parménides

Podría escribir que a Dylan le han dado el Nobel, o que la democracia comienza a defraudar a sus defensores porque, qué ignorancia, el pueblo vota lo que le da la gana, o que el terrorismo tiene unas causas desconocidas o, acaso, tan evidentes que pasan desapercibidas. o que ese que anda por ahí se ha entregado a Dionisio, tal y como anuncia su Facebook, o que el Procés Sobiranista sigue su curso y se aproxima, ya tiene fecha, el colapso, o qué sé yo, podría escribir sobre miles de cosas que pasan cada día, miles de sucesos que se suceden en todo el mundo y miles de relatos que los cuentan (todos interesados), y todo eso me interesa, todo, pero no para escribir sobre ello, no como tema. Alguna vez, quizá, lo haya hecho, pero mi tema no es la realidad cotidiana, no es lo que pasa fuera. A mí me interesa lo que pasa dentro, y lo que pasa continuamente, pase lo que pase fuera.
(Por cierto, a mí Bob Dylan me encanta, pero el Nobel de literatura, ¿en serio?).

domingo, 25 de septiembre de 2016

el rastrillo de Diderot

Y, sin embargo, hay margen de maniobra, pequeño, sepultado entre la insondable unanimidad del desdén, oculto y esquivo. Es la evidencia del libre albedrío y la condición de posibilidad para el mitocidio o, seamos sutiles, para eliminar el poso que dejó su asesinato y que permanece incrustado como eco de todos aquellos que perdieron culto, en algún lugar de mis adentros. Y aunque la mayoría de las veces la pereza y la indiferencia se impongan, yo sé cómo llegar a ese margen. Es como entrar en la rama de un árbol a la que el viento silba. Pero dura poco. Quizá lo suficiente.
Cátelo. Lea a Diderot, por ejemplo.  

viernes, 23 de septiembre de 2016

el café de media tarde

El anhelo, y la pereza, y la indiferencia. Un deambular hacía un lugar deseado y desconocido desde el sofá de casa, a desgana. Y venga años, uno tras otro, y acumular playas sobre panellets y uvas de fin de año, y tener desesperados a unos personajes que creaste como respuesta a ese instante en que la elección perdió su veto y liberó el silencio que, es así, siempre sale derrotado. Y es que no hay quien pueda con el bullicio, con la prisa, con el anhelo de llegar a ningún sitio. Al menos yo no. De ahí la indiferencia, el dejarse llevar (por supuesto, más acá del Tao).

martes, 30 de agosto de 2016

la posibilidad de no escribir como fundamento

A vueltas con las visiones y las miradas... y con la novela, como vehículo de transmisión. La mayoría de escritores afirman escribir porque quieren transmitir una visión, la suya, del mundo. Además lo hacen. dicen, siguiendo el llamado misterioso de una necesidad interna y, a la vez, trascendente -alguien los eligió y ellos se entregaron.
Ahora bien, hay escritores que no buscan transmitir nada a nadie. Yo, por ejemplo. Yo no escribo impulsado por una orden ineludible y necesaria, sino porque quiero. Y en el momento en que no quiera, dejaré de hacerlo y no tendré que vérmelas con úlceras o expresiones neuróticas de una ansiosa vocación insatisfecha. Escribo novelas, y también este blog, para descubrir una visión mediante la cual ver el mundo; no para decirle algo a alguien, sino para decirme algo a mí, aunque sea poco.  

martes, 23 de agosto de 2016

simposio del bla bla bla

Los acontecederes se presentan por igual, aunque ahora (como siempre) haya tantos relatos como personas habitamos este mundo. Hay visiones del mundo más o menos compartidas, pero toda visión del mundo se acompaña de una mirada particular, única y concreta que, además, ansía por imponerse. Por eso la comunicación es siempre un intento de captación y todo hablante un propagandista. Por eso dijeron que "el que sabe no habla, y el que habla no sabe". Por eso yo hablo, aunque sea por escrito.  

jueves, 14 de julio de 2016

ecos que sostienen intemperies

Quien busque con el conocimiento la certeza (me ha dado vergüenza escribir "la verdad") ha de saber que sucumbirá a la mentira y mostrará hallazgos mentirosos, o que sucumbirá a la frustración y mostrará rabia y rencor. Hay otras formas de dar con la verdad (me he desecho del pudor que me acechaba en la primera frase). De hecho todo, menos el conocimiento, te lleva a ella. O dicho de otra manera, sólo el conocimiento te saca de ella. Y te pone (qué le vamos a hacer) a la intemperie. Pero hay vida a la intemperie. De hecho, me atrevería a decir que sólo hay vida a la intemperie.
Creo que esto es así, y me consuela saber que antes que yo cientos y cientos de filósofos, científicos y escritores han dicho lo mismo.

jueves, 2 de junio de 2016

la casinización de las experiencias

Se imponen las interpretaciones bélicas como sustrato del espectáculo, se impone la dicotomía y la ruptura en la concanetación de sucesos con los que se compone el relato. Pero, quizá por eso mismo, se vislumbra una feliz desgana que comienza a sospechar que lo que se nos dice no es como se nos dice o, al menos, que quien nos lo dice tiene intereses que pueden venir con el decir y, por lo tanto, que su decir es un decir interesado. Grandes grupos empresariales, sí, y pequeños grupos empresariales y no empresariales y hasta yo, y hasta tú, claro que sí. Optar por la sospecha es la única salida. O por la apuesta. Yo apuesto siempre por los relatos que respetan la estética para engañarme. Apuesto por la belleza, que también es mentira.

domingo, 22 de mayo de 2016

la sorpresa narrativa

Quizá las mejores son aquellas donde las frases esconden una historia, aquellas donde lo que se cuenta, en realidad, no se cuenta, porque viene debajo, detrás o a los lados de las palabras. Como si lo relevante se narrara con los espacios en blanco que las separan.
Quizá las mejores son aquellas que cuentan aquello que sus escritores no quieren contar, o no pueden contar porque lo desconocen, pero que, sin embargo, cuentan, y además cuentan siempre.
Y es que para mí la novela es una herramienta de autoconocimiento, y por eso me alejo de ceñir mi narración a ningún plan previo y bien delimitado. A mí me gusta escribir sin corsé, a ver qué cuento cuando creo estar contando otra cosa.  

sábado, 9 de abril de 2016

las sombras que quizá sean sombras

Libre es la indagación y la mirada: uno ve lo que quiere, aunque puede que el horizonte posible de su visión esté allí puesto interesadamente y, en ese caso, uno ve lo que se quiere que vea y nada más, con lo cual, la indagación y la mirada nacen cautivas. Platón lo tenía claro, o al menos el Platón que mostraba la vida en la Caverna. La duda viene porque hay quien leyó y estudió la Caverna y se blindó para ver las sombras y constatar el engaño, y al menos este debe ver lo que quiere y no lo que se quiera que vea, al menos para este la indagación puede descubrirle algún que otro cable de la gran tramolla. 
En realidad, tanto da: son tantos los relatos y las narrativas que vemos y que puede que nos oculten, son tantas las palabras y tan escaso el silencio, es tanta la duda y tan soberbia la certeza que a lo mejor basta con no sucumbir a la locura.  

domingo, 20 de marzo de 2016

loa al estado mental

Esos otros que pude ser yo, con sus quehaceres que podrían haber sido los míos, constatan la azarosa construcción del uno mismo, que es lo que es a consecuencia de los múltiples accidentes que suceden y, por lo mismo, le suceden. Como un plástico en el mar, va donde va aunque no quiera ir a ningún sitio. Necesariamente somos lo que la causalidad ha hecho que seamos, y nunca sabremos qué seríamos si nada hubiera afectado nuestra naturaleza esencial, aunque, a decir verdad, en ese caso sí sabemos lo que seriamos: nada. Eso tan cacareado y absurdamente anhelado y vendido y comprado... hen kai pan, uno con el todo.
Es decir, la vida rompe con la nada, azarosamente, y azarosamente vuelve hacia ella. Y la libertad es un sueño que pasa en el trayecto, un estado mental.

miércoles, 16 de marzo de 2016

el palco esférico más allá del cual se deviene profeta

En el otro lado de las novelas he visto que son numerosas las maneras que existen para acercarse a ese lugar que todo escritor busca con más o menos ahínco, que no es otro que el palco desde el que se dice que puede verse, de tanto en tanto, la verdad primera y esencial. Pero al desconocer cuál es ésta, nunca hubo escritor que lo alcanzara. Es lo que le diferencia del profeta, que no hace literatura sino religión. Es la diferencia entre libertad y necesidad, entre sorpresa y encuentro, y revelación y mensaje.
Pues bien, hay muchas maneras de acercarse a esos horizontes posibles de libertad y asalto, o al menos eso es lo que me muestran a mí formas tan dispares de narrar como las de Kafka, Racine, Proust, Joyce, Cervantes o tantos otros, todos diferentes, como puntos de una esfera que se va perfilando en torno a la verdad primera y esencial, puntos alejados entre sí pero a una misma distancia de un mismo centro.


martes, 23 de febrero de 2016

la triste necesidad de no poderse sorprender

La literatura está lejos ahora, aunque puede que siempre lo haya estado. Está, eso se sabe, pero a veces ha estado mucho menos lejos que ahora. Sería mucho más fácil si mis personajes me exigieran que siguiera con ellos, que tuvieran ansia por saber de sus vidas y me empujaran enfermizamente al arte de la creación. Sería mucho más fácil, sí, pero yo sería otro esclavo de la necesidad, uno más.
Mi novela está ahora más lejos que otras veces, sí, pero también se escribe, y eso quien escribe lo sabe, cuando no se escribe.

miércoles, 27 de enero de 2016

al principio fueron las uñas y al final lo de siempre

El conocimiento, si me apuran la sabiduría, está bajo las rocas, y sólo se alcanza rasgando con las uñas y tiñendo de la sangre de nuestra piel rasgada el agujero que vamos abriendo. Y has de saber que jamás se llega al otro lado y ser consciente de eso mientras rasgas. Y has de seguir rasgando y rasgando hasta que te mueras, sin abandonar nunca. Eso no te va a hacer más feliz, por supuesto, ni más alegre ni más inteligente ni más listo. Puede que tampoco te haga más desgraciado, ni más triste ni más tonto. Es decir, en el fondo no sirve para nada. Sin embargo, y ya alguien lo dijo, lo cambia todo.

lunes, 25 de enero de 2016

la sinrazón como evidencia de una innecesaria indagación

Si fuéramos gente seria (imaginemos que sumando por ahí haya un "nosotros") no se nos hubiera ocurrido jamás escribir una puta línea. Ya que no nos mueve la necesidad ni una amenaza de combustión interna, ya que sólo escribimos porque nos da la gana y, sobretodo, porque podríamos vivir perfectamente sin hacerlo, después de leer tanto y tan bueno hay que ser poco serio para ponerse a escribir.
¿Por qué, entonces, hacerlo? (siempre me gusta llegar hasta aquí) Pues porque sí, ¿te parece poco?