En mis novelas, los planes previos, los esquemas, los temas y las voces vienen con las palabras que van sucediéndose, una tras otra. Quizás haya un islote en el horizonte desde el principio, pero entonces me parecería absurdo escribir doscientas páginas para llegar a él. Múltiples, confusos e inexistentes deben ser los islotes que el escritor tiene en su horizonte.
Escribí una novela que narra la creación de una nueva Iglesia en un bar de barrio porque imaginé a un viejo que había decidido escupir desde la ventana de su casa a los transeúntes en "El Santo de Fingida", y que era eso o morirse, no de viejo, sino de aburrimiento.
¿Estaba la Iglesia, y Metaesputo, y Amigos de la Cerveza y del Viejo, y los Pipas, y Dani y el mítico Sr. Mariano o Ángeles en esa imagen? Por supuesto que no. Eso no estaba dentro mío. Eso vino con las palabras que utilicé para narrar al viejo que había imaginado, no sé por qué, y que comenzaban así: "Aquella ventana era, por supuesto, una puerta. Desde ella vivía el Viejo, que no lo era
tanto como parecía (aunque era viejo). Alguna vez, de pequeño, el Viejo había sido veloz. Ya no.
Ahora sus movimientos eran lentos y cansados".
lunes, 13 de marzo de 2017
sábado, 4 de marzo de 2017
la ficción como universo azaroso y sorpendente
Puede que sea plasmar una imagen, una escena, lo que hacen las palabras, que sean un puente por el que la imaginación se hace carne. En ese caso, escribir es capturar un vuelo, atraparlo. Para mí no. No veo primero algo y luego trato de decirlo; el decir y la visión van de la mano, son lo mismo, se van creando mutuamente. El Quijote sería otro si comenzara diciendo que el héroe nació, por ejemplo, en Villanueva de los Infantes. Pero su escritor nos dice que nació en un lugar de cuyo nombre no quiere acordarse. ¿Y si hubiera querido? Pues el Quijote no hubiera sido el Quijote y quizás Cervantes fuera hoy un gran desconocido.
Es decir, la novela no es la plasmación física de un mundo previo imaginado, algo así como un resultado; escribir es abrirse a la sorpresa de un mundo por imaginar.
Es decir, la novela no es la plasmación física de un mundo previo imaginado, algo así como un resultado; escribir es abrirse a la sorpresa de un mundo por imaginar.
martes, 14 de febrero de 2017
pasquín contra la acumulación de rebuznos
Las historias que escribo no dejarán poso ni alterarán lo más mínimo la corte de las voluntades. ¿Y qué? ¡Ni de adolescente quise cambiar el mundo! Afortunadamente para mí, escribir no es un medio, un instrumento, algo útil. Ya he dicho alguna vez que podría dejar de escribir sin sufrir convulsiones febriles, que escribo porque quiero y que dejaré de escribir cuando quiera. ¿Pero cómo podré renunciar algún día al reto de vencer al asno que esconde mi naturaleza?
viernes, 10 de febrero de 2017
una apuesta cuántica
La literatura conoce los barrotes que la limitan. Es hija de ellos. Quizá su madre. Las letras y las maneras de juntarlas en palabras son las que son, un universo finito y cerrado, o casi; si se expande, lo hace muy lentamente. Y una página es, fue y será siempre una página. Y, sin embargo, el decir es infinito, o casi, como infinito, e imposible y deseado, es el conocimiento de uno mismo. Y es ahí donde nace la literatura, como ciencia y arte de la creación, entre rejas, como medio de comprensión. No una terapia, sino un regocijo; no un desahogo, sino una búsqueda ya fracasada de antemano que, sin embargo, se emprende.
lunes, 6 de febrero de 2017
preámbulo a la teoría de la aventura
Se dice que vivir, de por sí, es una aventura, pero también que esa aventura se deriva de tener la boca conectada al culo, más todo lo que comporta el suministro de materia para deglutir y defecar. Es decir, es una aventura con billete de vuelta, si me permiten, al mismo raíl de siempre.
Ahora bien, si usted es, como yo, de Barcelona, o de cualquier otro lugar de Catalunya, sepa que va a sumar a lo anterior una aventura sin billete de vuelta; y si además usted es, como yo, un pelagatos, tampoco busque una puerta por la que salir, porque no hay. Y, sin embargo, puede que lo que se viene sea lo más apasionante que tanto usted como yo vivamos en nuestras vidas, por muy apasionantes que hayan sido nuestras vidas hasta ahora y por mucho que usted sea de los que "pasan de política". Ves per on...
Ahora bien, si usted es, como yo, de Barcelona, o de cualquier otro lugar de Catalunya, sepa que va a sumar a lo anterior una aventura sin billete de vuelta; y si además usted es, como yo, un pelagatos, tampoco busque una puerta por la que salir, porque no hay. Y, sin embargo, puede que lo que se viene sea lo más apasionante que tanto usted como yo vivamos en nuestras vidas, por muy apasionantes que hayan sido nuestras vidas hasta ahora y por mucho que usted sea de los que "pasan de política". Ves per on...
martes, 31 de enero de 2017
locuacidad vacua de un indocumentado
Toda novela es el eco sordo de una época y, de hecho, el eco sordo de todas las épocas que confluyen en la prosa y la imaginación del escritor. Y no porque estos tipos, los escritores, sean receptores excepcionales del tiempo y de su pasar, sino porque toda mirada viene preñada de todas las miradas anteriores, llámese a eso efecto "historia", "cultura" o, como algún metafísico hace, "espíritu del pueblo". Me preguntaron una vez si mis novelas estaban bien documentadas. "No, por supuesto", contesté, "para qué". ¿Para lastrar la prosa? ¿Para velar el eco sordo que alguna vez, quizá, sea capaz de escuchar?
Si además del ocio y del placer estético busca usted en la novela otra cosa, "un pelo del misterio", el volumen de documentación consultada para escribirla es irrelevante. Se lo digo yo y, supongo, alguien lo habrá dicho mucho antes y mucho mejor que yo.
Si además del ocio y del placer estético busca usted en la novela otra cosa, "un pelo del misterio", el volumen de documentación consultada para escribirla es irrelevante. Se lo digo yo y, supongo, alguien lo habrá dicho mucho antes y mucho mejor que yo.
sábado, 21 de enero de 2017
claro que no eres Madame Bovary
Escribir no es "vender a tu madre en letras de molde" (eso es repugnante) ni, mucho menos, venderte tú (asqueroso también, pero menos). El escritor no tiene un ego diferente al del resto de los mortales ni, por lo tanto, la literatura es producto de su explosión ni fruto de su ansia.
Que os sintáis cómodos interpretando estúpidamente las novelas como reflejo biográfico de sus autores no os faculta para legislar que toda obra es autobiográfica. Es decir, la cucaracha de Kafka no es Kafka, es una cucaracha, y sus novelas no describen el tormento de un empleado de oficina, sino la guasa de una vida errante y azarosa, como la de Homero, como la de Cervantes, como la tuya, como la mía.
viernes, 13 de enero de 2017
la libertad como divina comedia
La literatura, o es libre o no es literatura. Si de esto se desprende cierto aire valorativo, que se sepa que la literatura no es mejor ni peor que, digamos, la pesca, el cine o cualquier otra cosa. Escribir, por lo tanto, es un acto de libertad.
Así que no escribas por necesidad. Si ese es tu caso, rebélate y pinta, o esculpe, o haz cualquier otra cosa que elijas. Si aún y así no puedes evitarlo, escribe, pero pregúntate a quién está obedeciendo cuando lo haces, de dónde proviene la orden, y hasta que des con el nombre de tu amo, no digas que escribes por necesidad porque alguien podría creer que esto va de enfermos o de locos, y no, la literatura es libre porque no va ni de una cosa ni de la otra; de hecho, es libre porque no va de nada. O lo que es lo mismo, es libre porque va de todo.
Así que no escribas por necesidad. Si ese es tu caso, rebélate y pinta, o esculpe, o haz cualquier otra cosa que elijas. Si aún y así no puedes evitarlo, escribe, pero pregúntate a quién está obedeciendo cuando lo haces, de dónde proviene la orden, y hasta que des con el nombre de tu amo, no digas que escribes por necesidad porque alguien podría creer que esto va de enfermos o de locos, y no, la literatura es libre porque no va ni de una cosa ni de la otra; de hecho, es libre porque no va de nada. O lo que es lo mismo, es libre porque va de todo.
lunes, 2 de enero de 2017
teñidores en rojo del blanco papel
Para mí, el inicio del nuevo año se parece al encuentro con la página en blanco. Lloran muchos que eso es lo peor de escribir; hay quien habla de terror y pánico e, incluso, de angustia. Hay quien dice que si no fuera por ese contacto con la nada -no otra cosa es la página en blanco del escritor- escribir estaría al alcance de cualquiera. Pero es ese abismo creativo, afirman, el que sólo pueden salvar algunos elegidos que, con un esfuerzo sobrenatural y extraordinario, consiguen superar el trance y vivir para contarlo.
Para mí que, como el nuevo año, la página en blanco es un regalo, el acto primero de este nuestro acoso y derribo contra la nada, todo ese lamento cansino y automitificante, todo ese cacareado temor y pavor y sudoración y enfrentamiento a la página en blanco es un grito fingido de los adoradores y perpetuadores de la pamplinería, ya para siempre unánime (vuestro es, por cierto, el futuro... allá os lo comáis).
Para mí que, como el nuevo año, la página en blanco es un regalo, el acto primero de este nuestro acoso y derribo contra la nada, todo ese lamento cansino y automitificante, todo ese cacareado temor y pavor y sudoración y enfrentamiento a la página en blanco es un grito fingido de los adoradores y perpetuadores de la pamplinería, ya para siempre unánime (vuestro es, por cierto, el futuro... allá os lo comáis).
domingo, 18 de diciembre de 2016
el Fedón como amigo invisible
Hacia atrás todo son barcos naufragados y hacia delante barcos por naufragar. El recuerdo de las batallas ya perdidas y también de las batallas que perderás es claro y evidente, como también lo es el rancio olor que desprenden los desastres cotidianos. Y, sin embargo, insistes con un nuevo farol que todos ya han calado; marcadas están las cartas, de la misma manera que lo han estado siempre. Y lo sabes porque, en realidad, lo has sabido siempre. Pero no importa, o sí, qué más da, hay que defender ese farol hasta el final.
¿Quién sabe? Quizás esta vez... Voilà, el "bien precioso con el que debe uno encantarse a sí mismo", querido Critias.
¿Quién sabe? Quizás esta vez... Voilà, el "bien precioso con el que debe uno encantarse a sí mismo", querido Critias.
jueves, 24 de noviembre de 2016
un currículum para Epicuro
Acaso la conversación se quedó en el siglo que dejamos, cuando el personaje todavía no se había hecho con el dominio y uno se veía a sí mismo sin la asquerosa seriedad a la que obliga peinar canas. Acaso también la informalidad y el descaro, la brecha por la que eso que eras buscaba huir del papel que tenía asignado. Y sí, es cierto e irrefutable que lo que allí se quedó fue la juventud, pero también que no hay una época más espantosa que la juventud, y que precisamente ahora, cuando eres tú el que decides si se puede, o no, comer una naranja, por ejemplo, antes o después de la leche, ahora que podrías mandar a tomar por culo a todos los que se escandalizan al escuchar, o proferir, "caca", "pedo" o "coño", ahora cierras la boca o, peor, la tapas con una mano si se dice "caca", "pedo" o "coño", escandalizado.
Pero aún estás a tiempo. Siempre has sabido que hacerse viejo es un regalo y que la única forma de malograrlo es creerte el tinglado, sucumbir. Es ahí donde ayuda el otro con el que conversamos, pero ya no hay otro y quizá tampoco lo hubo el siglo pasado.
Pero aún estás a tiempo. Siempre has sabido que hacerse viejo es un regalo y que la única forma de malograrlo es creerte el tinglado, sucumbir. Es ahí donde ayuda el otro con el que conversamos, pero ya no hay otro y quizá tampoco lo hubo el siglo pasado.
lunes, 24 de octubre de 2016
bohemios con seguridad social
Normalmente ocupan mesas apartadas y se los representa con una botella de vino y un vaso medio lleno, con un lápiz en una mano y la cabeza apoyada en la otra. En la mesa hay también unos papeles que, si los miras concienzudamente, aventuran reflexiones, quizás aforismos, porque no parece un teorema ni un artículo ni un relato ni un poema lo que allí aparece. Están ellos y el resto, que ni se ha fijado que en una esquina hay un tipo solitario. La ignorancia es compartido. Ellos tampoco podrían cuantificar ese resto, o sólo como una parte más del Universo, que es lo que buscan atrapar las palabras que de tanto en tanto garabatean. Por último, nunca aparecen en manada, acaso porque la manada los rechazó o porque ellos se apartaron, pero solos, siempre solos ellos y sus cuadernos, pasando frío cuando hace frío y calor cuando hace calor.
Esto último es lo que más los diferencia, quizá lo único, de nosotros, los bohemios de la tecnología y el mejorestar, que escribimos blogs como este para pisar el mismo Café que Balzac, o el de cualquier otro.
Esto último es lo que más los diferencia, quizá lo único, de nosotros, los bohemios de la tecnología y el mejorestar, que escribimos blogs como este para pisar el mismo Café que Balzac, o el de cualquier otro.
sábado, 15 de octubre de 2016
de copas con Parménides
Podría escribir que a Dylan le han dado el Nobel, o que la democracia comienza a defraudar a sus defensores porque, qué ignorancia, el pueblo vota lo que le da la gana, o que el terrorismo tiene unas causas desconocidas o, acaso, tan evidentes que pasan desapercibidas. o que ese que anda por ahí se ha entregado a Dionisio, tal y como anuncia su Facebook, o que el Procés Sobiranista sigue su curso y se aproxima, ya tiene fecha, el colapso, o qué sé yo, podría escribir sobre miles de cosas que pasan cada día, miles de sucesos que se suceden en todo el mundo y miles de relatos que los cuentan (todos interesados), y todo eso me interesa, todo, pero no para escribir sobre ello, no como tema. Alguna vez, quizá, lo haya hecho, pero mi tema no es la realidad cotidiana, no es lo que pasa fuera. A mí me interesa lo que pasa dentro, y lo que pasa continuamente, pase lo que pase fuera.
(Por cierto, a mí Bob Dylan me encanta, pero el Nobel de literatura, ¿en serio?).
(Por cierto, a mí Bob Dylan me encanta, pero el Nobel de literatura, ¿en serio?).
domingo, 25 de septiembre de 2016
el rastrillo de Diderot
Y, sin embargo, hay margen de maniobra, pequeño, sepultado entre la insondable unanimidad del desdén, oculto y esquivo. Es la evidencia del libre albedrío y la condición de posibilidad para el mitocidio o, seamos sutiles, para eliminar el poso que dejó su asesinato y que permanece incrustado como eco de todos aquellos que perdieron culto, en algún lugar de mis adentros. Y aunque la mayoría de las veces la pereza y la indiferencia se impongan, yo sé cómo llegar a ese margen. Es como entrar en la rama de un árbol a la que el viento silba. Pero dura poco. Quizá lo suficiente.
Cátelo. Lea a Diderot, por ejemplo.
Cátelo. Lea a Diderot, por ejemplo.
viernes, 23 de septiembre de 2016
el café de media tarde
El anhelo, y la pereza, y la indiferencia. Un deambular hacía un lugar deseado y desconocido desde el sofá de casa, a desgana. Y venga años, uno tras otro, y acumular playas sobre panellets y uvas de fin de año, y tener desesperados a unos personajes que creaste como respuesta a ese instante en que la elección perdió su veto y liberó el silencio que, es así, siempre sale derrotado. Y es que no hay quien pueda con el bullicio, con la prisa, con el anhelo de llegar a ningún sitio. Al menos yo no. De ahí la indiferencia, el dejarse llevar (por supuesto, más acá del Tao).
martes, 30 de agosto de 2016
la posibilidad de no escribir como fundamento
A vueltas con las visiones y las miradas... y con la novela, como vehículo de transmisión. La mayoría de escritores afirman escribir porque quieren transmitir una visión, la suya, del mundo. Además lo hacen. dicen, siguiendo el llamado misterioso de una necesidad interna y, a la vez, trascendente -alguien los eligió y ellos se entregaron.
Ahora bien, hay escritores que no buscan transmitir nada a nadie. Yo, por ejemplo. Yo no escribo impulsado por una orden ineludible y necesaria, sino porque quiero. Y en el momento en que no quiera, dejaré de hacerlo y no tendré que vérmelas con úlceras o expresiones neuróticas de una ansiosa vocación insatisfecha. Escribo novelas, y también este blog, para descubrir una visión mediante la cual ver el mundo; no para decirle algo a alguien, sino para decirme algo a mí, aunque sea poco.
Ahora bien, hay escritores que no buscan transmitir nada a nadie. Yo, por ejemplo. Yo no escribo impulsado por una orden ineludible y necesaria, sino porque quiero. Y en el momento en que no quiera, dejaré de hacerlo y no tendré que vérmelas con úlceras o expresiones neuróticas de una ansiosa vocación insatisfecha. Escribo novelas, y también este blog, para descubrir una visión mediante la cual ver el mundo; no para decirle algo a alguien, sino para decirme algo a mí, aunque sea poco.
martes, 23 de agosto de 2016
simposio del bla bla bla
Los acontecederes se presentan por igual, aunque ahora (como siempre) haya tantos relatos como personas habitamos este mundo. Hay visiones del mundo más o menos compartidas, pero toda visión del mundo se acompaña de una mirada particular, única y concreta que, además, ansía por imponerse. Por eso la comunicación es siempre un intento de captación y todo hablante un propagandista. Por eso dijeron que "el que sabe no habla, y el que habla no sabe". Por eso yo hablo, aunque sea por escrito.
jueves, 14 de julio de 2016
ecos que sostienen intemperies
Quien busque con el conocimiento la certeza (me ha dado vergüenza escribir "la verdad") ha de saber que sucumbirá a la mentira y mostrará hallazgos mentirosos, o que sucumbirá a la frustración y mostrará rabia y rencor. Hay otras formas de dar con la verdad (me he desecho del pudor que me acechaba en la primera frase). De hecho todo, menos el conocimiento, te lleva a ella. O dicho de otra manera, sólo el conocimiento te saca de ella. Y te pone (qué le vamos a hacer) a la intemperie. Pero hay vida a la intemperie. De hecho, me atrevería a decir que sólo hay vida a la intemperie.
Creo que esto es así, y me consuela saber que antes que yo cientos y cientos de filósofos, científicos y escritores han dicho lo mismo.
Creo que esto es así, y me consuela saber que antes que yo cientos y cientos de filósofos, científicos y escritores han dicho lo mismo.
jueves, 2 de junio de 2016
la casinización de las experiencias
Se imponen las interpretaciones bélicas como sustrato del espectáculo, se impone la dicotomía y la ruptura en la concanetación de sucesos con los que se compone el relato. Pero, quizá por eso mismo, se vislumbra una feliz desgana que comienza a sospechar que lo que se nos dice no es como se nos dice o, al menos, que quien nos lo dice tiene intereses que pueden venir con el decir y, por lo tanto, que su decir es un decir interesado. Grandes grupos empresariales, sí, y pequeños grupos empresariales y no empresariales y hasta yo, y hasta tú, claro que sí. Optar por la sospecha es la única salida. O por la apuesta. Yo apuesto siempre por los relatos que respetan la estética para engañarme. Apuesto por la belleza, que también es mentira.
domingo, 22 de mayo de 2016
la sorpresa narrativa
Quizá las mejores son aquellas donde las frases esconden una historia, aquellas donde lo que se cuenta, en realidad, no se cuenta, porque viene debajo, detrás o a los lados de las palabras. Como si lo relevante se narrara con los espacios en blanco que las separan.
Quizá las mejores son aquellas que cuentan aquello que sus escritores no quieren contar, o no pueden contar porque lo desconocen, pero que, sin embargo, cuentan, y además cuentan siempre.
Y es que para mí la novela es una herramienta de autoconocimiento, y por eso me alejo de ceñir mi narración a ningún plan previo y bien delimitado. A mí me gusta escribir sin corsé, a ver qué cuento cuando creo estar contando otra cosa.
Quizá las mejores son aquellas que cuentan aquello que sus escritores no quieren contar, o no pueden contar porque lo desconocen, pero que, sin embargo, cuentan, y además cuentan siempre.
Y es que para mí la novela es una herramienta de autoconocimiento, y por eso me alejo de ceñir mi narración a ningún plan previo y bien delimitado. A mí me gusta escribir sin corsé, a ver qué cuento cuando creo estar contando otra cosa.
sábado, 9 de abril de 2016
las sombras que quizá sean sombras
Libre es la indagación y la mirada: uno ve lo que quiere, aunque puede que el horizonte posible de su visión esté allí puesto interesadamente y, en ese caso, uno ve lo que se quiere que vea y nada más, con lo cual, la indagación y la mirada nacen cautivas. Platón lo tenía claro, o al menos el Platón que mostraba la vida en la Caverna. La duda viene porque hay quien leyó y estudió la Caverna y se blindó para ver las sombras y constatar el engaño, y al menos este debe ver lo que quiere y no lo que se quiera que vea, al menos para este la indagación puede descubrirle algún que otro cable de la gran tramolla.
En realidad, tanto da: son tantos los relatos y las narrativas que vemos y que puede que nos oculten, son tantas las palabras y tan escaso el silencio, es tanta la duda y tan soberbia la certeza que a lo mejor basta con no sucumbir a la locura.
domingo, 20 de marzo de 2016
loa al estado mental
Esos otros que pude ser yo, con sus quehaceres que podrían haber sido los míos, constatan la azarosa construcción del uno mismo, que es lo que es a consecuencia de los múltiples accidentes que suceden y, por lo mismo, le suceden. Como un plástico en el mar, va donde va aunque no quiera ir a ningún sitio. Necesariamente somos lo que la causalidad ha hecho que seamos, y nunca sabremos qué seríamos si nada hubiera afectado nuestra naturaleza esencial, aunque, a decir verdad, en ese caso sí sabemos lo que seriamos: nada. Eso tan cacareado y absurdamente anhelado y vendido y comprado... hen kai pan, uno con el todo.
Es decir, la vida rompe con la nada, azarosamente, y azarosamente vuelve hacia ella. Y la libertad es un sueño que pasa en el trayecto, un estado mental.
Es decir, la vida rompe con la nada, azarosamente, y azarosamente vuelve hacia ella. Y la libertad es un sueño que pasa en el trayecto, un estado mental.
miércoles, 16 de marzo de 2016
el palco esférico más allá del cual se deviene profeta
En el otro lado de las novelas he visto que son numerosas las maneras que existen para acercarse a ese lugar que todo escritor busca con más o menos ahínco, que no es otro que el palco desde el que se dice que puede verse, de tanto en tanto, la verdad primera y esencial. Pero al desconocer cuál es ésta, nunca hubo escritor que lo alcanzara. Es lo que le diferencia del profeta, que no hace literatura sino religión. Es la diferencia entre libertad y necesidad, entre sorpresa y encuentro, y revelación y mensaje.
Pues bien, hay muchas maneras de acercarse a esos horizontes posibles de libertad y asalto, o al menos eso es lo que me muestran a mí formas tan dispares de narrar como las de Kafka, Racine, Proust, Joyce, Cervantes o tantos otros, todos diferentes, como puntos de una esfera que se va perfilando en torno a la verdad primera y esencial, puntos alejados entre sí pero a una misma distancia de un mismo centro.
Pues bien, hay muchas maneras de acercarse a esos horizontes posibles de libertad y asalto, o al menos eso es lo que me muestran a mí formas tan dispares de narrar como las de Kafka, Racine, Proust, Joyce, Cervantes o tantos otros, todos diferentes, como puntos de una esfera que se va perfilando en torno a la verdad primera y esencial, puntos alejados entre sí pero a una misma distancia de un mismo centro.
martes, 23 de febrero de 2016
la triste necesidad de no poderse sorprender
La literatura está lejos ahora, aunque puede que siempre lo haya estado. Está, eso se sabe, pero a veces ha estado mucho menos lejos que ahora. Sería mucho más fácil si mis personajes me exigieran que siguiera con ellos, que tuvieran ansia por saber de sus vidas y me empujaran enfermizamente al arte de la creación. Sería mucho más fácil, sí, pero yo sería otro esclavo de la necesidad, uno más.
Mi novela está ahora más lejos que otras veces, sí, pero también se escribe, y eso quien escribe lo sabe, cuando no se escribe.
Mi novela está ahora más lejos que otras veces, sí, pero también se escribe, y eso quien escribe lo sabe, cuando no se escribe.
miércoles, 27 de enero de 2016
al principio fueron las uñas y al final lo de siempre
El conocimiento, si me apuran la sabiduría, está bajo las rocas, y sólo se alcanza rasgando con las uñas y tiñendo de la sangre de nuestra piel rasgada el agujero que vamos abriendo. Y has de saber que jamás se llega al otro lado y ser consciente de eso mientras rasgas. Y has de seguir rasgando y rasgando hasta que te mueras, sin abandonar nunca. Eso no te va a hacer más feliz, por supuesto, ni más alegre ni más inteligente ni más listo. Puede que tampoco te haga más desgraciado, ni más triste ni más tonto. Es decir, en el fondo no sirve para nada. Sin embargo, y ya alguien lo dijo, lo cambia todo.
lunes, 25 de enero de 2016
la sinrazón como evidencia de una innecesaria indagación
Si fuéramos gente seria (imaginemos que sumando por ahí haya un "nosotros") no se nos hubiera ocurrido jamás escribir una puta línea. Ya que no nos mueve la necesidad ni una amenaza de combustión interna, ya que sólo escribimos porque nos da la gana y, sobretodo, porque podríamos vivir perfectamente sin hacerlo, después de leer tanto y tan bueno hay que ser poco serio para ponerse a escribir.
¿Por qué, entonces, hacerlo? (siempre me gusta llegar hasta aquí) Pues porque sí, ¿te parece poco?
¿Por qué, entonces, hacerlo? (siempre me gusta llegar hasta aquí) Pues porque sí, ¿te parece poco?
miércoles, 23 de diciembre de 2015
autoflagelación de los andares trillados
El problema de las ideas, o mejor, de nuestra relación con las ideas es que nos encontramos ante ellas condicionados por lo que tantos, antes que nosotros, dijeron sobre ellas.
Las ideas de "derecha" o "izquierda", por ejemplo, ahora que ha habido elecciones, o la de "bipartidismo" o, en general, la idea de "política", o la de "amor", "mentira", "sociedad", etc...
¿Qué sé yo de estas cosas, más allá de lo que me han dicho sobre ellas?
¿Acaso cogí de aquí y de allá y dediqué un tiempo a fundamentar un decir propio, o todas y cada una de mis argumentaciones son plagios más o menos disimulados de decires ajenos?
La respuesta es clara: los fundamentos de mi decir son un fraude, arcilla importada a toda prisa y yo, por tanto, una variante sofisticada de un multiforme eco, un repetidor refinado.
Las ideas de "derecha" o "izquierda", por ejemplo, ahora que ha habido elecciones, o la de "bipartidismo" o, en general, la idea de "política", o la de "amor", "mentira", "sociedad", etc...
¿Qué sé yo de estas cosas, más allá de lo que me han dicho sobre ellas?
¿Acaso cogí de aquí y de allá y dediqué un tiempo a fundamentar un decir propio, o todas y cada una de mis argumentaciones son plagios más o menos disimulados de decires ajenos?
La respuesta es clara: los fundamentos de mi decir son un fraude, arcilla importada a toda prisa y yo, por tanto, una variante sofisticada de un multiforme eco, un repetidor refinado.
viernes, 27 de noviembre de 2015
épica de la derrota cotidiana
Las batallas se suceden y las derrotas se acumulan, más acá de la gran derrota en la atmósfera de la batalla total (quiero decir, de la muerte). Y se impone el grito que se ha gritado desde siempre como ética del combate: resistir, seguir, levantarse, continuar y, a ser posible, como lo haría el hombre que soñaba Camus, un rebelde, cuando la lógica y la evidencia y la prueba constatan la absurdidad de semejante rebeldía, y esa constatación no provoca lágrimas, ni quejas, ni lamentos, ni búsquedas eternas de consuelo, sino sonrisa, la que se dibuja cuando eres capaz de verte, ahí sentado, creando una música celestial, involuntaria y azarosa, con el sonido que hacen tus dedos al golpear las teclas del portátil, y dándote cuenta de que respiras, de que sigues aquí, de que todavía estás vivo y que de lo que se trata es de seguir dando batalla.
sábado, 14 de noviembre de 2015
una disonancia entre bastidores
¿Y por qué olvido tan a menudo que ahí afuera reinan las poses de plastelina y que la partida se juega entre impostores y tahúres y cobardes y que ser bueno es ceder tu espalda para que uno tras otro claven allí sus uñas, sutilmente, una y otra vez, con el ansia oculta de eliminarte? Quizá sea el miedo o quizá hay, efectivamente, una competición y no me he enterado, o quizá es que soy yo el impostor y el tahúr y el cobarde y el que clava sus uñas, con disimulo, una y otra vez en espalda de hombre bueno.
No sé.
Lo que está claro es que siento la disonancia, y que gracias a eso recuerdo que esto que hay aquí, en mi cueva, es real, y que, como siempre, de lo que se trata es de salir al meollo y no perder la calma, a ver si eso que ya despunta no acaba convirtiéndose en unas enormes orejas de asno.
No sé.
Lo que está claro es que siento la disonancia, y que gracias a eso recuerdo que esto que hay aquí, en mi cueva, es real, y que, como siempre, de lo que se trata es de salir al meollo y no perder la calma, a ver si eso que ya despunta no acaba convirtiéndose en unas enormes orejas de asno.
sábado, 7 de noviembre de 2015
se vende cuota de heterogeneidad
Cada vez estoy más lejos del punto de encuentro. Me sabe salada el agua del abrevadero. Pero no hay otra que beber. Estoy igual de lejos de cualquier punto de llegada, aunque sí hay imágenes que se crean y se desvanecen sin respeto por la ilusión que cuesta crearlas.
Me gustaría poder decir que estoy mejor posicionado que el resto para robarle "un pelo al misterio", pero mi desplazamiento es horizontal. Estáis al lado, pero lejos. "No es que vea mejor, es que veo otra cosa", me dijo Morey. Pues eso. Otra cosa, igual de absurda que la vuestra.
Me gustaría poder decir que estoy mejor posicionado que el resto para robarle "un pelo al misterio", pero mi desplazamiento es horizontal. Estáis al lado, pero lejos. "No es que vea mejor, es que veo otra cosa", me dijo Morey. Pues eso. Otra cosa, igual de absurda que la vuestra.
martes, 20 de octubre de 2015
anhelo de momentos encontrados
Basta con una pequeña estupidez para darte cuenta de cuán estúpido es el mundo, y basta con poner la vista en cualquier insignificante detalle para darte cuenta de su insultante belleza. Insoportable y apasionante, a veces lo uno, a veces lo otro. También hay momentos (la mayoría, por cierto) en los que el mundo simplemente está y en los que tú estás con él, simplemente, como si fueras una vaca paciendo, en ataraxia... Ya mandé a tomar por culo la ataraxia alguna vez, y por eso esa mayoría de momentos en los que la vida no tira de mí ni yo de ella, en los que no capto ni estupidez ni belleza, me resultan momentos, nunca mejor dicho, perdidos.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
un cigarrillo con Sísifo
Estás absuelto si eres capaz de percibir que eso que buscas con ahínco no es más que una nueva forma de zanahoria que pone ahí el anhelante ser que albergas dentro. Y que cuando la muerdas, otra vendrá a ocupar su lugar. Y luego otra. Y al final, cuando te mueras y constates que te has pasado la vida persiguiendo una puta zanahoria multiforme y variopinta, podrás poner una sonrisa en tu boca y recordar todas las que mordiste, el gusto a tierra de aquella, el de hierba de esta, la que no sabía a nada y aquella que sabía a todo.
lunes, 14 de septiembre de 2015
la honestidad como disolvente y precipicio
A la deriva es como te encuentras siempre que vuelves de indagar por tus adentros, si entras, claro está, honestamente. Uno espera salir con una nueva clave, esta vez sí definitiva, para solucionar el acertijo en el que se ha convertido, pero no: adentro sólo se esconden claves efímeras, que parece que sí, que esta vez sí, que vas a ver algo aunque sea muy poco algo, pero no, esta vez tampoco.
Puede que todo comenzara la primera vez que entré, la perdida de aquellas bellas palabras que se deshicieron en cuanto las miré cara a cara. ¿Pero cómo no iba a hacerlo? ¿Quién puede fingir en ese encuentro? ("la mayoría, querido, la mayoría" parece que alguien me dice, aunque no sé desde dónde).
Puede que todo comenzara la primera vez que entré, la perdida de aquellas bellas palabras que se deshicieron en cuanto las miré cara a cara. ¿Pero cómo no iba a hacerlo? ¿Quién puede fingir en ese encuentro? ("la mayoría, querido, la mayoría" parece que alguien me dice, aunque no sé desde dónde).
martes, 25 de agosto de 2015
el mercado y la refutación del mercado (de uso individual)
Ahora, cuando la literatura se regodea en el escaparate y le planta cara a las telenovelas, es urgente escribir. Siempre ha sido urgente escribir, pero con el misterio en nuevas formas de becerro y la proliferación de escuelas para sabios y profetas, y con la literatura cautiva en las escalas numéricas de los porcentajes, ahora es más urgente que nunca escribir. Y hay que hacerlo aunque sepas que todo eso que escribes nace ya olvidado, y hay que hacerlo porque necesitas pruebas de tu no claudicación ante el altar caótico de tus dudas.
domingo, 19 de julio de 2015
un pelo para refutar el oro del becerro
Cada vez cuesta más encontrar algo que refute el certificado de defunción de la novela. Como herramienta que nos traslada por el ocioso tiempo descarnado, ahí no hay problema, sigue viva, pero como punta de lanza que se aventura más allá del misterio inexistente, como material que se conjura para construir el otro lado, ahí es donde cuesta encontrar algo. Y es que la mayoría escribe hoy como respuesta, y pocos (yo no los encuentro) para concebir nuevas preguntas.
Me gusta entretenerme con la novela (¡Vaya si me gusta!), pero reivindico desde aquí la vuelta de los escritores para los que escribir era aventurarse en la creación de un pelo del misterio, aunque en un tiempo de becerros de oro a tres por dos ya nadie los necesita. Yo tampoco, y por eso reivindico su vuelta.
Me gusta entretenerme con la novela (¡Vaya si me gusta!), pero reivindico desde aquí la vuelta de los escritores para los que escribir era aventurarse en la creación de un pelo del misterio, aunque en un tiempo de becerros de oro a tres por dos ya nadie los necesita. Yo tampoco, y por eso reivindico su vuelta.
jueves, 2 de julio de 2015
canto, con varita, de la insignificancia
Es la incomprensión y el anhelo, y el camino ausente del que uno se aleja y al que vuelve, una y otra vez. Es lo incierto y lo complejo, y lo palpable que todo parece cuando está llegando y lo extraño, cuando queda atrás. Es la verdad y es lo contrario de la verdad, y hablar de ello (que es lo que hacemos continuamente nosotros, los que escribimos) es, en realidad, aceptar nuestro destino en la superficie, desnudos, con un pico y una pala, y una varita de zahorí que de nada nos sirve, aunque a veces la utilizamos y sentimos que nos dice algo, pero es un algo incomprensible y, en todo caso, fingido.
En fin, que escribir es inútil, como casi todo lo que vale la pena bajo "el cielo que nos cubre".
En fin, que escribir es inútil, como casi todo lo que vale la pena bajo "el cielo que nos cubre".
martes, 2 de junio de 2015
el bicho tras el relato
Excavar en el relato para encontrar cuánto de real contiene, o de cuánta mitificación viene acompañado. Dar con la verdad en el relato que se nos dice desde múltiples y variados púlpitos, más o menos alzados, desde múltiples y variadas formas, más o menos sutiles. Intentarlo, sobre todo, con los relatos en los que nos identificamos, si es que hablamos de verdad y de su búsqueda, con los relatos que coreamos y que abanderamos. Estos son los más peligrosos: la imaginación tiene tendencia a la automitificación, y no seré yo el primer héroe que entre a conocerse y se haya encontrado con un miserable. O con un escarabajo, tanto da.
lunes, 20 de abril de 2015
el aislamiento como constatación
En la superficie de las palabras es donde se produce la comunicación, o, lo que es lo mismo, la comunicación no es posible y en realidad vivimos aislados, aunque participamos gozosamente de este simulacro, acaso porque aceptar la farsa conlleve la ermita o, como mínimo, el silencio.
No sé si antes, cuando había sabios y seguidores de sabios y asesinos de sabios, los monólogos respetuosos con los monólogos ajenos no se definían como "diálogos", pero ahora dialogar es soportar brasas ajenas y acometer con las propias, pero ¿cómo mantener el silencio y renunciar al diálogo sin ser condenado a arder públicamente, o a arder, aunque a consecuencia de la autocombustión de la propia brasa que explota su ansia de pobreza?
Aunque tanto da, las palabras se han cerrado, y no se entiende lo que uno dice ni, por supuesto, se dice lo que uno entiende.
No sé si antes, cuando había sabios y seguidores de sabios y asesinos de sabios, los monólogos respetuosos con los monólogos ajenos no se definían como "diálogos", pero ahora dialogar es soportar brasas ajenas y acometer con las propias, pero ¿cómo mantener el silencio y renunciar al diálogo sin ser condenado a arder públicamente, o a arder, aunque a consecuencia de la autocombustión de la propia brasa que explota su ansia de pobreza?
Aunque tanto da, las palabras se han cerrado, y no se entiende lo que uno dice ni, por supuesto, se dice lo que uno entiende.
martes, 24 de marzo de 2015
constatación lograda, con punto y aparte
Es siempre un asunto propio, esto de volver, algo que depende más de uno que cualquier otra cosa. Nadie te obliga. Mucho menos una necesidad interna e inevitable. No hay un premio a la vuelta de la esquina. Tampoco un castigo. No hay un público, indicador que quizá, quién sabe, tampoco hay necesidad surgida de un anhelo vanidoso, aunque tratándose de esa bajeza uno nunca puede estar seguro.
No hay placer, aunque puede que sea placer eso que sentimos cuando lo hacemos, aunque no se parezca a todos los otros placeres que sentimos.
En definitiva, no hay nada más allá de mí mismo y el cielo que me cubre, cuando se trata de escribir. O sí, hay una cosa más: la cadena que antes me ligaba y que ahora está rota, bajo mis pies.
No hay placer, aunque puede que sea placer eso que sentimos cuando lo hacemos, aunque no se parezca a todos los otros placeres que sentimos.
En definitiva, no hay nada más allá de mí mismo y el cielo que me cubre, cuando se trata de escribir. O sí, hay una cosa más: la cadena que antes me ligaba y que ahora está rota, bajo mis pies.
martes, 24 de febrero de 2015
la voluntad como simulacro
El desapasionado empuje del abismo, ver allí al fondo el horizonte y no abrir más allá de su línea inexistente, y saber que es la pereza la que te retiene aquí, la que te aleja de la manera en que un escritor, y sólo él, puede aventurarse a explorar lo inexplorado antes de que se le acabe el mundo ("quiero decir, de que se muera"). Acaso también el profeta.
¿Y? Pues nada, sólo que alguien que escribe porque quiere, a veces, no escribe por pereza, aunque también, y esto queda mejor, porque no quiere.
¿Y? Pues nada, sólo que alguien que escribe porque quiere, a veces, no escribe por pereza, aunque también, y esto queda mejor, porque no quiere.
martes, 3 de febrero de 2015
antónimo de la reducción disyuntiva
No creo en las dicotomías. Sin embargo dos, y sólo dos, son las opciones que nos ofrece la vida: o cautivo o fugitivo. O se vive bajo el miedo, o se vive en fuga. Las amenazas se han multiplicado, nos dicen, y quien nos lo dice, nos decimos, forma parte de ellas. Crisis, falsedades, delincuencias, ignorancias, terrorismos, enfermedades, inspectores, hipocresías, deslealtades, traiciones... Son tan reales, y son tan reales los eslabones que forman, y la jaula que forman a tu alrededor que sólo puedes ponerte en fuga o ver la fuga alejarse para siempre.
Y un día, cuando mueras, sólo la risa que mostrará tu rostro, o su ausencia, indicará a los que quieran ver que allí yace un esclavo o que allí yace todo lo contrario.
Y un día, cuando mueras, sólo la risa que mostrará tu rostro, o su ausencia, indicará a los que quieran ver que allí yace un esclavo o que allí yace todo lo contrario.
martes, 20 de enero de 2015
Gregor Samsa, en realidad, era un cantante de rock
Autómata del hastío, es a día de hoy como siento el espectáculo de mi vida, que veo como si estuviera al margen, como si no fuera conmigo. El soporífero acontecer de un día que se repite casi obliga a abstraerse y no vivirlo, mientras la vida se va yendo, de su mano. Pero la alternativa es el frío y la incertidumbre y un pan que se aleja y el miedo. También la aventura, la pasión, la lucha... la vida.
Llegado aquí pienso en Kafka, y más que en él en las novelas de Kafka, en los personajes de Kafka, en los diarios de Kafka. Y sonrío. Por primera vez en este 2015, sonrío. Y pienso que el soporífero acontecer de un día que se repite es, en realidad, un soporífero acontecer de un día que se repite y que, por eso mismo, requiere de toda tu destreza para inventar ahí una divina comedia, y vivirla, con pasión.
Llegado aquí pienso en Kafka, y más que en él en las novelas de Kafka, en los personajes de Kafka, en los diarios de Kafka. Y sonrío. Por primera vez en este 2015, sonrío. Y pienso que el soporífero acontecer de un día que se repite es, en realidad, un soporífero acontecer de un día que se repite y que, por eso mismo, requiere de toda tu destreza para inventar ahí una divina comedia, y vivirla, con pasión.
sábado, 27 de diciembre de 2014
auge y caída de un oráculo ilegal
Elegimos palabras y las combinamos en frases para construir argumentos, para explicar historias, pero también, y antes que nada, porque así funciona nuestro pensamiento, Por ello es aconsejable disponer de muchas palabras y combinaciones, y haber sido capaz de saltar algún muro y romper alguna cadena interna: somos los dueños de nuestro relato y ante nosotros sólo hay páginas en blanco, que hay que llenar. Y, como en todo, lo importante es borrar, y volver a escribir, una y mil veces.
Que se cumplan nuestros propósitos para el 2015 tiene que ver con esto, dependen de uno.
Si quieren, hagan lo que yo: siempre me redacto, durante estos días, una veintena de excusas, todas ellas justísimas, para engañarme un año más.
Que se cumplan nuestros propósitos para el 2015 tiene que ver con esto, dependen de uno.
Si quieren, hagan lo que yo: siempre me redacto, durante estos días, una veintena de excusas, todas ellas justísimas, para engañarme un año más.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
palomitas para saborear en Waterloo
Algo está por llegar. O algo está por irse, definitivamente. Puede que lo que está pasando en este lugar del sur de Europa (reyes que se jubilan al primer olisqueo del final del bipartidismo, ladrones que ladran sin parar las bondades de la honestidad y que siguen llenando bolsillos ya llenos de desvergüenza, medios de comunicación que han abierto -¿por qué?- su silencio, jueces que -¿por qué?- han dejado de mirar para otro lado, investigadores y jefes de investigadores que investigan lo que siempre había sido opaco a la investigación, etc.) sea la prueba. ¿No es todo lo dicho las chispas que anuncian un colapso?
Y en el norte de este lugar del sur, al este, está Catalunya, con honorables abuelos que, azuzados por los perros de los vigilantes, se entregan al escarnio de la infamia y la vergüenza pública, y otros perros no tan honorables también abiertos en canal, y más de dos millones de personas que susurran al unísono un grito que dice "sí", contundente, afirmativo, valiente, oído en todo el mundo pero no escuchado.
Y yo, en Barcelona, sabiendo que se acerca el final, o el principio, pero sin saberlo; es decir, haciendo lo que hago siempre; es decir, nada.
Y en el norte de este lugar del sur, al este, está Catalunya, con honorables abuelos que, azuzados por los perros de los vigilantes, se entregan al escarnio de la infamia y la vergüenza pública, y otros perros no tan honorables también abiertos en canal, y más de dos millones de personas que susurran al unísono un grito que dice "sí", contundente, afirmativo, valiente, oído en todo el mundo pero no escuchado.
Y yo, en Barcelona, sabiendo que se acerca el final, o el principio, pero sin saberlo; es decir, haciendo lo que hago siempre; es decir, nada.
miércoles, 22 de octubre de 2014
ancla sujeta en las afueras del hiperespacio
Este siempre es un sitio al que vuelvo. Y lo hago, generalmente, cuando quiero encontrarme. Abrir esta puerta siempre me obliga a sincerarme, aunque dicho así parece que este blog sea una compuerta por donde dejo ir algo que he aprendido sobre mí mismo, y que os lanzo, amigos desconocidos, a consecuencia de un arrebato de honor y de verdad. Y no es eso, no es eso. Abrir esta puerta me obliga a sincerarme porque este blog es, sobre todo, un lugar donde me encuentro conmigo mismo. Y siempre vuelvo, sí, sobre todo cuando estoy alejándome demasiado.
sábado, 27 de septiembre de 2014
agradecimiento del ladrido que provoca el movimiento
Es verdad que los ladridos confirman nuestro movimiento, ya provengan del fondo de las cavernas o de hermandades interesadas, y también es verdad que los asnos y los cerdos se caracterizan por seguir fijamente su estrategia de supervivencia. No podría ser de otro modo; introducir en su toma de decisiones alteraciones e incertezas, aunque puedan ser óptimas en el futuro, despertarían una ansiedad ahora desconocida; enfocarse al pasado es más cómodo que hacerlo al futuro, y tampoco ven tan grave quedarse atrás, estancarse. Al fin y al cabo, la zanahoria siempre va a estar ahí.
Pero se equivocan: la zanahoria ya no está donde siempre había estado, hay que volver a buscarla y encontrarla, ahí delante, en el futuro.
Pero se equivocan: la zanahoria ya no está donde siempre había estado, hay que volver a buscarla y encontrarla, ahí delante, en el futuro.
sábado, 13 de septiembre de 2014
las unanimidades aterciopeladas
Siempre nos quedará la duda para apaciguar la potencia arrasadora de una opinión mayoritaria, siempre nos quedará ella para no sucumbir y cerrar los ojos y dejarse llevar, como si la unanimidad fuera una nube de algodón blandita y confortable y nosotros un trozito de pluma posado en su seno, desplazándote junto a todos, sin esfuerzo, sin responsabilidad o, al menos, con una absolutamente compartida.
¿Y si todo, como nos dicen las voces que llegan del averno, es el parto de un delirio gestado al abrigo de conformar una buena coartada que mantenga ocultas las vergüenzas? Esta es la duda que conviene mantener encendida junto a nuestro centro decisorio, formulada con algunas palabras de más porque, en el fondo, es la duda de siempre: ¿estoy siendo engañado? ¿soy yo el primo de esta partida?
La duda... una lucecita de alerta para flotar en el ensueño con un ojo entreabierto.
¿Y si todo, como nos dicen las voces que llegan del averno, es el parto de un delirio gestado al abrigo de conformar una buena coartada que mantenga ocultas las vergüenzas? Esta es la duda que conviene mantener encendida junto a nuestro centro decisorio, formulada con algunas palabras de más porque, en el fondo, es la duda de siempre: ¿estoy siendo engañado? ¿soy yo el primo de esta partida?
La duda... una lucecita de alerta para flotar en el ensueño con un ojo entreabierto.
viernes, 29 de agosto de 2014
a ver qué hay en el vacío
Bueno, ya llegan esos esperados, temidos e inciertos "tiempos interesantes", al menos si vives en Barcelona, teatro principal donde florece, en primer lugar, lo que le ocurre a Catalunya. Es igual que seas de los que pasan de política (como si de eso se pudiera pasar) o no: lo que suceda nos sucederá a todos. Por lo tanto, hay que mojarse, sí, aunque el riesgo sea morir ahogado. Ya volveré a mi ermita, llamada "Fuga", cuando todo, sea lo que sea, haya pasado.
jueves, 17 de julio de 2014
literatura en bucle sobre fondo de Mileto
Podría seguir días y días sin escribir, de la misma forma que podría seguir días y días sin pensar -sin pensar lo ya pensado, para entendernos. Afortunadamente, no es un impetus que habita en algún lugar dentro de mí el que me empuja a escribir o a pensar; no es la necesidad, no es un deseo irrefrenable, aunque sí un arrebato... un arrebato voluntario.
¿Por qué escribir? ¿Por qué escribo? Porque quiero, como siempre, pero hoy, gracias a Hanna Arend, añadiría lo siguiente: porque quiero comprender.
Veamos, escribo porque quiero, vale, sí, ¿pero por qué quiero?
¿Por qué escribir? ¿Por qué escribo? Porque quiero, como siempre, pero hoy, gracias a Hanna Arend, añadiría lo siguiente: porque quiero comprender.
Veamos, escribo porque quiero, vale, sí, ¿pero por qué quiero?
miércoles, 25 de junio de 2014
un rayo entre plácidos y unánimes nubarrones
¿Dónde se encuentra la palanca que, de tanto en tanto, activa alguna zona del cerebro para vivir un soplo de lucidez? ¿Dónde está la cápsula iniciadora, dónde percutir, donde accionar para mantenerla activa?
Ese ver preclaro y efímero, ese contacto con el todo o con la nada que detiene el devenir martilleante de los acontecimientos y ofrece, de golpe, un sentido, un relato -o, mejor, el sentido, el relato- que se difumina en cuanto el instante desaparece y vuelves a ser tú... Que se difumina, es decir, que se convierte en palabras sin fuerza suficiente para seducir y embriagar a nuestra experiencia.
Aunque sospecho los riesgos, yo quiero y no puedo ver siempre como veo en esos momentos.
Ese ver preclaro y efímero, ese contacto con el todo o con la nada que detiene el devenir martilleante de los acontecimientos y ofrece, de golpe, un sentido, un relato -o, mejor, el sentido, el relato- que se difumina en cuanto el instante desaparece y vuelves a ser tú... Que se difumina, es decir, que se convierte en palabras sin fuerza suficiente para seducir y embriagar a nuestra experiencia.
Aunque sospecho los riesgos, yo quiero y no puedo ver siempre como veo en esos momentos.
domingo, 4 de mayo de 2014
la literatura sin porqué y con la nada de soslayo
No creo en las obras bien documentadas, ni en las mal documentadas tampoco. Para mí las novelas no se documentan. Aparecen, de la nada, en la cabeza de un escritor que, si quiere, se pone a cavar, a ver qué encuentra. Y es que no creo en las obras que se escriben con la intención de decir algo ni las que lo hacen por necesidad; no creo, básicamente, en voceros ni enfermos.
Hay que escribir y la estructura viene luego. Los planes previos privan de la aventura que supone ir navegando de palabra en palabra, como marinero que se lanza al mar y rema y rema sin rumbo fijo. Hay, sí, un islote desconocido esperando tu llegada, y sabes que está ahí afuera, y quizá fue imaginarlo fugazmente lo que te llevó a iniciar el proceso, o quizá no.
¿Qué me dicen a mí mis novelas? ¿Qué he querido decirme al escribirlas? ¿Qué me dirán las que estoy por escribir? No sé, todavía no lo sé, puede que nada, que eso sea lo que me digan: nada, nada, nada, y, acaso, ¿no es ya mucho esa nada que me dicen?
Hay que escribir y la estructura viene luego. Los planes previos privan de la aventura que supone ir navegando de palabra en palabra, como marinero que se lanza al mar y rema y rema sin rumbo fijo. Hay, sí, un islote desconocido esperando tu llegada, y sabes que está ahí afuera, y quizá fue imaginarlo fugazmente lo que te llevó a iniciar el proceso, o quizá no.
¿Qué me dicen a mí mis novelas? ¿Qué he querido decirme al escribirlas? ¿Qué me dirán las que estoy por escribir? No sé, todavía no lo sé, puede que nada, que eso sea lo que me digan: nada, nada, nada, y, acaso, ¿no es ya mucho esa nada que me dicen?
miércoles, 23 de abril de 2014
las barcelonas de Barcelona
Hay una Barcelona que acoge a múltiples Barcelonas, y pretender describir el espíritu de esa Barcelona es imposible, y más para alguien que como yo no sabe perforar con las palabras. Los que habéis nacido y crecido aquí, los que vivís aquí desde siempre, sabéis a qué me refiero.
Es su poso, el poso de Barcelona, que guarda polvo de guerras y bombardeos, polvo de fracasos, de Aes anarquistas quebradas, de gitanos, charnegos, emigrantes que vinimos y nos quedamos a vivir, como si fuera nuestra casa, de alguna que otra victoria, de todos los que pasaron por aquí, de todos los que vivieron y murieron aquí... todo eso está en esa Barcelona acogedora de múltiples Barcelonas, y todo eso está en nosotros, los barceloneses, que nos gusta esta Barcelona a la que se tacha de "escaparate" y las otras Barcelonas, que también las hay.
Hoy, por cierto, regalaré una rosa y me regalarán un libro. Feliç Diada¡¡¡
sábado, 19 de abril de 2014
manual para construirse un cielo
Todo parece precipitarse; el crascitar de cuervos es ahora ensordecedor, aunque no acalla el tic-tac que suena bajo nuestros pies. Sí, es el tiempo, que pasa. Pero también es el temporizador analógico de una bomba de relojería, que descuenta segundo a segundo hasta llegar al cero y el gran estallido.
¿Pero acaso no ha sido así siempre? Siempre vivir ha consistido, antes que nada, en seguir viviendo. A veces con más ruido, a veces con menos, pero siempre con ruido que muestra el camino para ponerle un punto y final a todo, y mientras tanto tú ahí en medio, aconteciendo, y nadie te devolverá esos días cuando todo haya pasado. Pasas mientras todo pasa. Y por eso la música, y por eso los libros, y por eso el amor.
¿Pero acaso no ha sido así siempre? Siempre vivir ha consistido, antes que nada, en seguir viviendo. A veces con más ruido, a veces con menos, pero siempre con ruido que muestra el camino para ponerle un punto y final a todo, y mientras tanto tú ahí en medio, aconteciendo, y nadie te devolverá esos días cuando todo haya pasado. Pasas mientras todo pasa. Y por eso la música, y por eso los libros, y por eso el amor.
jueves, 3 de abril de 2014
teoría (gallinácea) del conocimiento
Se disipa el cercado que separa la verdad de la mentira o, mejor, no sabemos cuándo, pero hace tiempo que se disipó. Las cosas son las que son (la verdad es la que es), pero ¿las cosas son lo que nos cuentan que son (la verdad es la que nos dicen que es (y, en ese caso, ¿quiénes?, ¿cuándo?)?
Nos engañan, eso deberíamos recordarlo siempre, y nos engañan todos los pájaros con todos los pelajes. Nos engañamos, eso tampoco lo deberíamos olvidar nunca, incluso cuando nos hemos jurado ser sinceros con nosotros mismos.
Es decir, la verdad es lo contrario de lo que me dicen y lo contrario de lo que me digo...
Bueno, está claro que no es así. Quizá me aproximo más si admito que la verdad no es ni una cosa ni la otra, sino otra cosa. Admitido.
Nos engañan, eso deberíamos recordarlo siempre, y nos engañan todos los pájaros con todos los pelajes. Nos engañamos, eso tampoco lo deberíamos olvidar nunca, incluso cuando nos hemos jurado ser sinceros con nosotros mismos.
Es decir, la verdad es lo contrario de lo que me dicen y lo contrario de lo que me digo...
Bueno, está claro que no es así. Quizá me aproximo más si admito que la verdad no es ni una cosa ni la otra, sino otra cosa. Admitido.
sábado, 29 de marzo de 2014
manual de bipedismo (artículo 1 (y único) e intransferible)
A veces, porque quiero, escribo aunque no quiera. Bien conozco yo esa inapetencia, es la misma que me ha acompañado desde siempre, la misma que gozábamos justo antes de que la Eva que todos llevamos dentro eligiera la manzana del árbol del conocimiento, allá por el Edén.
Cuando yo elegí ese árbol era mucho más joven que ahora, y las primeras páginas de mi primera lectura voluntaria me certificaron que la elección comportaba sudor y hastío y, quizá, dolor. Pero seguí, y a veces vuelve el enemigo que te quiere asno para siempre, y entonces recuerdo que leo y escribo y canto y bailo y lloro sin que tenga depresión, porque quiero, porque así lo elegí cuando, sin saber cómo ni porqué, elegí elegir.
Cuando yo elegí ese árbol era mucho más joven que ahora, y las primeras páginas de mi primera lectura voluntaria me certificaron que la elección comportaba sudor y hastío y, quizá, dolor. Pero seguí, y a veces vuelve el enemigo que te quiere asno para siempre, y entonces recuerdo que leo y escribo y canto y bailo y lloro sin que tenga depresión, porque quiero, porque así lo elegí cuando, sin saber cómo ni porqué, elegí elegir.
lunes, 10 de febrero de 2014
el jardín de las delicias con fondo rojo
Yo no sé si es la economía, estúpido, o la política. Quizá la cultura, o la ciencia, puede que el arte. Quizá llevamos mal el paso de las generaciones y cada tanto hay que mandarlo todo a tomar por culo y comenzar de nuevo. Yo no sé si somos nosotros o si son ellos, o si todos a la vez o si, en realidad, no es nadie.
Si alguno de los Dioses que todavía mantienen su culto existiera, o si viéramos unas enormes cadenas ligándonos al fluir de los aconteceres, bueno, seríamos inocentes. (Eso no significa que ahora seamos culpables -si la libertad es lo que es, ¿quién puede ser, realmente, culpable?-, pero no somos inocentes).
La cosa es que toda la rabia y la violencia y los miedos y los gritos y la envidia y las mentiras continuadas y a todas horas y las verdades que no nos gustan están en algún sitio, acumulándose, poco a poco, hasta que, de golpe y sin saber cómo ni porqué, se liberen, y ya sabemos cómo comienzan y también cómo acaban esos ímpetus liberadores.
Si alguno de los Dioses que todavía mantienen su culto existiera, o si viéramos unas enormes cadenas ligándonos al fluir de los aconteceres, bueno, seríamos inocentes. (Eso no significa que ahora seamos culpables -si la libertad es lo que es, ¿quién puede ser, realmente, culpable?-, pero no somos inocentes).
La cosa es que toda la rabia y la violencia y los miedos y los gritos y la envidia y las mentiras continuadas y a todas horas y las verdades que no nos gustan están en algún sitio, acumulándose, poco a poco, hasta que, de golpe y sin saber cómo ni porqué, se liberen, y ya sabemos cómo comienzan y también cómo acaban esos ímpetus liberadores.
miércoles, 5 de febrero de 2014
un nosotros inexistente que sólo es un yo en proceso
Nosotros, los que escribimos en los márgenes del mundo un sinfín de notas a pie de página, soslayamos los tumultos que esta locura de cultura ha decidido como indicador de calidad para situarnos en un lugar lejano y nebuloso, ajenos a la búsqueda incesante de un nuevo lector. Sospecho que ustedes, como yo, saben que las circunstancias que te llevan arriba o abajo son independientes y caprichosas, y también que nada podemos hacer sobre ellas o, mejor, que nada queremos hacer sobre ellas, porque ya no somos suplicantes ni medradores, ya no mendicantes ni transformistas. Nos gustaría pensar que nos hemos liberado del placer insano que conlleva alcanzar púlpito o tribuna, y no, eso está fuera de nuestro alcance. De lo que nos hemos liberado es de continuar dando alimento al asno que todos llevamos dentro y que anhela eso, o estamos en ello.
sábado, 1 de febrero de 2014
la parada de Sísifo para el cigarro
Estancado en el proceso alquímico de la transmutación, si los blancos o los aires fueran materia convertible en palabras, que son siempre de oro. Machado simplemente hubiera escrito: "No escribo".
Entiéndase, escribo mucho, pero nada en mi última novela, que sigue cerrada en un archivo bajo esta pantalla, archivo que no abro desde hace meses. Es por el poco tiempo del que dispongo, me digo, pero sé que me estoy engañando, y entonces me digo que es verdad, que no tengo tiempo, y sé que eso también es mentira, y estoy a un solo instante de dejarme engañar con esa mentira, pero entonces suena Tom Waits, sonrío, y me digo que no escribo, es cierto, desde hace unos meses, también es cierto, pero ya escribiré, cuando quiera.
Entiéndase, escribo mucho, pero nada en mi última novela, que sigue cerrada en un archivo bajo esta pantalla, archivo que no abro desde hace meses. Es por el poco tiempo del que dispongo, me digo, pero sé que me estoy engañando, y entonces me digo que es verdad, que no tengo tiempo, y sé que eso también es mentira, y estoy a un solo instante de dejarme engañar con esa mentira, pero entonces suena Tom Waits, sonrío, y me digo que no escribo, es cierto, desde hace unos meses, también es cierto, pero ya escribiré, cuando quiera.
viernes, 10 de enero de 2014
en puerta de chiqueros, sentado y desarmado
"Que visquis temps interessants!" Esta era, nos dicen, una maldición proferida más allá de occidente, ya que "temps interessants", para ellos, eran tiempos de lucha y de dolor. Un amigo, este fin de año, me envió este mensaje: "Benvingut a temps interessants!". Sé que me quiere y también que desconocía la deriva oriental de esa expresión. En todo caso, este año va a ser interesante y, queramos o no, vamos a vivirlo. (Bien, podríamos pegarnos un tiro, pero eso sería como abandonar una partida de ajedrez tras la fase de apertura, o salirse del cine cuando la peli abre su trama).
Así que temps interessants... Pues que vengan.
Así que temps interessants... Pues que vengan.
lunes, 30 de diciembre de 2013
verdades que son mentira de un isleño de las llanuras
Todo se mueve a mi alrededor, como siempre, pero ahora parece que lo haga a un ritmo loco y nervioso que no consigue firmar un rastro, con lo cual todo se mueve a mi alrededor sin darme cuenta de nada. Desde este pequeño país que ha decidido irse, que ya hace años que se fue, hasta esta humilde entrada, que nace ya enterrada, pasando por el devenir de esta ciudad cada vez más extranjera o el cielo estrellado sobre mí, aunque sobre mí lo que hay es un yeso agrietado y unos ojos de un buey viejo y cansado, nada es lo que era ni ha seguido los escenarios que mi inmensa capacidad de prospección había dibujado.
La coherencia, llegados aquí, me obligaría a una serie de renuncias, por ejemplo a la reflexión, pero, en realidad, tampoco reflexiono tanto... En realidad no reflexiono nada, escribo muy poco y la conversación es un puto monólogo automitificante que ya no quiero oír. Habitante de isla, ¿cómo pretendes, entonces, captar algo de lo que sucede?
La coherencia, llegados aquí, me obligaría a una serie de renuncias, por ejemplo a la reflexión, pero, en realidad, tampoco reflexiono tanto... En realidad no reflexiono nada, escribo muy poco y la conversación es un puto monólogo automitificante que ya no quiero oír. Habitante de isla, ¿cómo pretendes, entonces, captar algo de lo que sucede?
jueves, 5 de diciembre de 2013
teoría del conocimiento sin conocimiento ni rubrica, y muda
Reflexionar, pararse a mirar lo que sucede cuando también, y sobretodo, eso que sucede me sucede a mí, nos sucede a nosotros, es infructuoso, en tanto que no aporta más que una dosis de verdad muy pequeña y, lo peor, manipulada a mi libre, y reflexivo, antojo. La falacia de poner distancia, el esfuerzo por distanciarse a mirar cuando no hay distancia en absoluto entre eso que sucede y yo, y nosotros. Por eso el conocimiento no es tal, por lo menos si tiene algo que ver -que parece que sí- con conocimiento de lo Real.
Ahora podría hacer como Descartes y sacarme, casi lo hago, un conejo de la chistera, pero basta de impostura. Hay que conformarse con ese conocimiento parcial y maquillado, y bueno, dejar la Verdad en otro plano, sólo accesible para otras especies y, cómo no, para el ejército de papanatas que ya nos ha vencido y que ahora, además, quiere que firmemos nuestra derrota.
Y no, yo no firmo. Ni, por cierto, les canto mi canción.
Ahora podría hacer como Descartes y sacarme, casi lo hago, un conejo de la chistera, pero basta de impostura. Hay que conformarse con ese conocimiento parcial y maquillado, y bueno, dejar la Verdad en otro plano, sólo accesible para otras especies y, cómo no, para el ejército de papanatas que ya nos ha vencido y que ahora, además, quiere que firmemos nuestra derrota.
Y no, yo no firmo. Ni, por cierto, les canto mi canción.
jueves, 31 de octubre de 2013
principio de intransferencia de la literatura (o de eso que escribimos)
La palabra que todavía no tiene un lenguaje por el que expresarse, acaso sea esa la que uno busca a veces con más ahínco a veces con menos. La palabra que plasme de un guantazo el runruneo que uno siente dentro desde siempre. ¿Un sentido?
Un sentido. ¿Descubrirlo? ¿Moldearlo? ¿Construirlo? ¿Inventarlo? Una palabra, una frase, un párrafo: un relato. Hablamos de un relato, hablamos de literatura, personal, intransferible -es un acto comunicativo, sí, quizás interesante, puede que ameno, pero sólo es interpretable, y a veces ni eso, para el que lo narra.
Cantamos nuestra canción a quien con nosotros va, pero con uno sólo va él.
Un sentido. ¿Descubrirlo? ¿Moldearlo? ¿Construirlo? ¿Inventarlo? Una palabra, una frase, un párrafo: un relato. Hablamos de un relato, hablamos de literatura, personal, intransferible -es un acto comunicativo, sí, quizás interesante, puede que ameno, pero sólo es interpretable, y a veces ni eso, para el que lo narra.
Cantamos nuestra canción a quien con nosotros va, pero con uno sólo va él.
martes, 15 de octubre de 2013
confesión clara con un oscuro y sobrevenido desenlace
Escribir complejo porque no se sabe escribir fácil, eso merece la absolución. Escribir complejo porque utilizamos este arte para simular enjundia, profundidad, calado, eso merece el desprecio. Yo me absolví durante mucho tiempo con la excusa de la búsqueda de una forma, un estilo, una manera de decir única e intransferible. En realidad disfrazaba mis frases como si fueran a camuflarse en una falsa jungla con unos falsos habitantes, y hoy quiero dejar de hacerlo, y escribir, por ejemplo, que la voluntad es más fuerte que la naturaleza, y que una excusa sólo demuestra cuan lejos estamos de saberlo (si esto es complejo, lo es por incompetencia, lo juro).
Es decir, dejad de compadeceros, o haced lo que os dé la gana, si os gusta miraros sollozando ante el espejo. A mí no.
sábado, 5 de octubre de 2013
dejándome al cuidado de azucenas olvidadas
El suspiro, el anhelo de efímeros estados de lucidez para mejor ver, o, mejor, más correcto, para ver otras cosas, o la misma cosa desde otro lado, pero lucidez, lucidez, lucidez. Aunque... ¿cómo seguir, entonces, compartiendo y alimentando la unánime estupidez de esta sociedad, cómo seguir vistiendo la dosis obligada de hipocresía, cómo hacerlo cuando hemos visto sin su velo, aunque efímeramente, eso en lo que nos hemos convertido y que no se parece en nada a eso que alguna vez soñamos que seríamos, seres imperfectos y conocedores de su imperfección, seres en camino, que vienen de una vaga bruma y que van hacia una bruma vaga, más sabios o, lo que es lo mismo, menos tontos?
Es decir, ¿para qué la lucidez? ¿Por qué su anhelo? ¿De qué te sirve verte gritando junto al grito cotidiano?...
...Uhmmm, de nada, o sí, para escribir una entrada en el blog, no sin cierto dolor.
Es decir, ¿para qué la lucidez? ¿Por qué su anhelo? ¿De qué te sirve verte gritando junto al grito cotidiano?...
...Uhmmm, de nada, o sí, para escribir una entrada en el blog, no sin cierto dolor.
sábado, 14 de septiembre de 2013
un adéu sin condimentos adicionales
Podemos reflexionar sobre las razones que nos han traído hasta aquí, qué causas se esconden en el inconsciente colectivo que expliquen la muestra de fervor popular que se produjo en las calles de este pequeño país que se llama Catalunya durante la celebración de su Diada, esa muestra de desafección, ese adéu mayúsculo y unánime que se gritó desde sus plazas. Pero eso lo harán los historiadores, y si alguno de ellos es, además, escritor, buscará cuál fue el punto cero, el lugar exacto de inicio de esa desafección, cuándo se abrió el primer punto de la grieta o si, en realidad, no hay fractura porque nunca hubo unión.
La cuestión no es cómo hemos llegado hasta aquí, sino cómo vamos a salir de aquí y si va a haber voluntad de hacerlo y de hacerlo buenamente, como personas civilizadas. Pero no somos personas civilizadas, y si estábamos en camino, la sacralización de viejas ideas y la demonización de nuevos modelos lo ha cerrado con barricadas.
Así que, llegados a este punto, estarán de acuerdo conmigo en que vienen tiempos apasionantes. Abran los ojos, respiren profundamente... vívanlos.
La cuestión no es cómo hemos llegado hasta aquí, sino cómo vamos a salir de aquí y si va a haber voluntad de hacerlo y de hacerlo buenamente, como personas civilizadas. Pero no somos personas civilizadas, y si estábamos en camino, la sacralización de viejas ideas y la demonización de nuevos modelos lo ha cerrado con barricadas.
Así que, llegados a este punto, estarán de acuerdo conmigo en que vienen tiempos apasionantes. Abran los ojos, respiren profundamente... vívanlos.
viernes, 6 de septiembre de 2013
tautología de la dicotomía
Es difícil volver cuando uno, en realidad, no se ha ido. Estar de vacaciones, en realidad, no es estar de vacaciones. Puede que cambien las circunstancias que te envuelven y hasta el paisaje y la gente y los ruidos, los olores, las ropas que vistes, y puede que hasta hayas recuperado sonrisas que creías olvidadas. Ni siquiera esas lecturas que has abordado con más detenimiento o esas páginas que has escrito con la libertad de noches que no se acaban... Eh, es cierto, las noches y las palabras se han hermanado por unos días oscureciendo todo rastro de amanecer anunciado por las ventanas y eso, joder, eso es realmente maravilloso. O sea, estar de vacaciones, en realidad, es... no tener reloj al que mirar y por eso es difícil volver, claro, porque, en realidad, sí que te has ido, y muy lejos, tan lejos como puede irse una frase que has estado a punto de sacar y que se ha escondido allá donde se esconden todas las cosas que desaparecen ya para siempre.
jueves, 1 de agosto de 2013
prólogo para una historia futura
Tenga cuidado, amigo, con el fuego. Hace tiempo que sabemos que quema. Tenga cuidado, también, con las alturas, los arrabales, el tabaco, la velocidad, las banderas, los himnos, el colesterol y el azúcar. No descuide, por supuesto, sus exposiciones al sol ni tampoco cometa la estupidez de no respetar la digestión.
Es decir, recuerde que aunque cada vez le falte menos tiempo, como a mí, sigue siendo usted un irresponsable al que hay que vigilar -perdón, cuidar. Ahí está papá Estado para hacerlo. O lo que todavía es más eficiente: ahí están todos los que están a su alrededor para recordarle, no que tenga cuidado, sino que tenga miedo.
¿Se han dado ustedes cuenta de que todo se está confabulando para hacer de la cobardía nuestra compañera de viaje? Añádanle a eso la estupidez, la desfachatez, el egoísmo y la mentira.
Eso es lo que conocerán de nosotros cuando hayamos muerto: nuestra incapacidad y desprecio por poner algo de arte en las formas y en nuestras maneras...
Es decir, recuerde que aunque cada vez le falte menos tiempo, como a mí, sigue siendo usted un irresponsable al que hay que vigilar -perdón, cuidar. Ahí está papá Estado para hacerlo. O lo que todavía es más eficiente: ahí están todos los que están a su alrededor para recordarle, no que tenga cuidado, sino que tenga miedo.
¿Se han dado ustedes cuenta de que todo se está confabulando para hacer de la cobardía nuestra compañera de viaje? Añádanle a eso la estupidez, la desfachatez, el egoísmo y la mentira.
Eso es lo que conocerán de nosotros cuando hayamos muerto: nuestra incapacidad y desprecio por poner algo de arte en las formas y en nuestras maneras...
lunes, 29 de julio de 2013
entre la aridez y el rebosamiento, con un coacher en el asiento
Son tantos los referentes, los troncos que uno tiene para sostenerse en el océano donde estamos condenados a morir ahogados, son tantos, tan variados y tan sospechosos que uno, quizá por decencia, decida no agarrarse a ninguno. Con el agua al cuello, y todo a tu alrededor conspirando para salvarte: libros, estudios, teorías, hipótesis, evangelios, tratados, estadísticas, etc. Nuevos profetas que presentan a los mismos Dioses de siempre con la entrega (tú entrega) y la promesa de un jardín al fondo: a cambio, sólo algo de culto, poco, el mínimo para que constes en el grupo.
¿Cómo mantenerse en los límites sin echar mano de esos ardientes clavos? ¿Cómo, y por qué, sumarte a las loas de esos nuevos becerros? ¿Cómo seguir viviendo en la Fingida cotidiana sin ser inoculado por alguna de las miles respuestas fervorosas que quieren cerrar lo que por definición no puede cerrarse, ni debe cerrarse, a riesgo de que el agua donde te hundes se convierta en un gran desierto?
¿Cómo mantenerse en los límites sin echar mano de esos ardientes clavos? ¿Cómo, y por qué, sumarte a las loas de esos nuevos becerros? ¿Cómo seguir viviendo en la Fingida cotidiana sin ser inoculado por alguna de las miles respuestas fervorosas que quieren cerrar lo que por definición no puede cerrarse, ni debe cerrarse, a riesgo de que el agua donde te hundes se convierta en un gran desierto?
jueves, 18 de julio de 2013
ansia de derrota ante ignotos sucederes
Ante el despropósito continuado que día tras día aparece en los medios de comunicación, habría que ir recordando que la democracia es una idea y, como tal, algo que igual se plasma como se volatiliza, y más en este trozo de tierra donde todavía gozan de prestigio los salvadores, que suelen aparecer cuando se suceden los gritos que anuncian el caos, aunque ese caos sólo sea la manera con la que se nombra a lo desconocido. No en vano, aquí se inventó el "más vale malo conocido", aquí, en esta pocilga aperfumada de asnos y cobardes. Y por eso nunca hubo oportunidad de victoria, y por eso nacimos y seguiremos naciendo sometidos a nuestra pobre consciencia que, como dijo aquel, eso es "la voz de todos enmudeciendo la propia".
Nos da miedo -me da miedo- la libertad y la democracia, y por eso la crisis, y por eso la estafa.
Nos da miedo -me da miedo- la libertad y la democracia, y por eso la crisis, y por eso la estafa.
domingo, 16 de junio de 2013
autoafirmación de la voluntad, con un yo (efímero) enfatizado
Yo, que tuerzo y retuerzo palabras en busca de un sentido y obtengo de todo menos un sentido, si entendemos como tal algo así como una verdad, un rotundo y breve por qué.
Yo, que vendí todos los "sentidos" que compré, y que ahora rehúso comprar cualesquiera de los miles que se me ofrecen a diario, o al menos eso creo.
Yo, que bebí y derramé a partes iguales lo que cogí de aquí y de allá casi al boleo, como guiado por un misterioso instinto que ya sabía quién era yo cuando todavía no era nada.
Yo, hoy, declaro: sigo, porque quiero...
Yo, que vendí todos los "sentidos" que compré, y que ahora rehúso comprar cualesquiera de los miles que se me ofrecen a diario, o al menos eso creo.
Yo, que bebí y derramé a partes iguales lo que cogí de aquí y de allá casi al boleo, como guiado por un misterioso instinto que ya sabía quién era yo cuando todavía no era nada.
Yo, hoy, declaro: sigo, porque quiero...
jueves, 6 de junio de 2013
la mentira de los decires con el suceso al fondo
Entre lo que sucede y lo que se nos dice que sucede hay un abismo que nos aleja para siempre de la realidad. Lo que pasa, pasa y ya está, pero ¿qué es eso que pasa si su narración lo tergiversa y lo convierte en un sucedáneo servil e interesado? Si toda narración de la realidad es una camama, ¿cómo aproximarnos a la realidad, cómo formarnos una opinión, cómo conocer algo?
No hay manera, más allá de saber que algo está pasando, por ejemplo, en Suecia, en Turquía, o aquí, justo aquí, pero el "qué" estará siempre detrás de su narración y permanecerá siempre oculto.
Y es que, quizá, a ese limbo nos entrega nuestra condición específica de consumidores de saberes discursivos y narrativos y, por lo mismo, estaremos siempre enclavados en una parcialidad insolasyable.
Así que el silencio es la decisión más honesta, pero como somos desesperadamente deshonestos habrá que seguir, y habrá que seguir con el conocimiento, este sí, de que todo lo que se nos dice que pasa es sospechoso o, directamente, mentira.
No hay manera, más allá de saber que algo está pasando, por ejemplo, en Suecia, en Turquía, o aquí, justo aquí, pero el "qué" estará siempre detrás de su narración y permanecerá siempre oculto.
Y es que, quizá, a ese limbo nos entrega nuestra condición específica de consumidores de saberes discursivos y narrativos y, por lo mismo, estaremos siempre enclavados en una parcialidad insolasyable.
Así que el silencio es la decisión más honesta, pero como somos desesperadamente deshonestos habrá que seguir, y habrá que seguir con el conocimiento, este sí, de que todo lo que se nos dice que pasa es sospechoso o, directamente, mentira.
sábado, 11 de mayo de 2013
genealogía de las fortalezas que, gratuitamente, construimos
Primero diseñamos amenazas -en eso somos buenos- y luego planes para protegernos de ellas, y de esta manera asumimos certeza de seguridad: los enemigos imaginados jamás llegan a atacarnos, pero no concluimos que eso se produce por un exceso de nuestra imaginación, sino porque acertamos completamente con la protección.
Y le tomamos gusto a fabular con los hombres del saco y también a construir grandes empalizadas de sacos terreros: tras ellos estamos a salvo, aunque siempre nos queda la sospecha de una astuta incursión por alguna inexistente grieta, que resolvemos con nuevas empalizadas más consistentes y un sinfín de medidas que vienen a acrecentar el florido negocio de la seguridad al rebufo de nuestro miedo.
O sea, que soy hijo del miedo y nieto de la imaginación, un pelele cobarde con temor generado sólo por estar vivo... después de miles de años.
Y le tomamos gusto a fabular con los hombres del saco y también a construir grandes empalizadas de sacos terreros: tras ellos estamos a salvo, aunque siempre nos queda la sospecha de una astuta incursión por alguna inexistente grieta, que resolvemos con nuevas empalizadas más consistentes y un sinfín de medidas que vienen a acrecentar el florido negocio de la seguridad al rebufo de nuestro miedo.
O sea, que soy hijo del miedo y nieto de la imaginación, un pelele cobarde con temor generado sólo por estar vivo... después de miles de años.
sábado, 27 de abril de 2013
hay que volver a entrar en Troya
Permitió explorar otros paisajes, aquello que hicimos cuando desencantamos el mundo, y las respuestas se multiplicaron. Y estamos todavía como ausentes, desconcertados ante la bacanal de verdades que cada nuevo día refutan verdades de la víspera. Es posible que nuestro tiempo esté saciado de verdad, empachado, y parece que ya no hay argumentos que faculten volver a encantarlo todo: ya no es posible otra vez un "todo" al que adornar con nuevas genealogías y parentescos.
Así que naufragamos cuando los sucesos se incluían en un relato fantástico como ahora, que se incluyen en otro igual de fantasioso. Y lo único que perdura, y lo único que nos explica y que viene del fondo es la literatura, la que entre todos vamos haciendo, a caballo de eso y de lo otro.
Así que naufragamos cuando los sucesos se incluían en un relato fantástico como ahora, que se incluyen en otro igual de fantasioso. Y lo único que perdura, y lo único que nos explica y que viene del fondo es la literatura, la que entre todos vamos haciendo, a caballo de eso y de lo otro.
lunes, 8 de abril de 2013
proyecto para mis años pasados
¡Las prendas que uno se viste para simular calado, profundidad, enjundia! ¡Las palabras que se desajustan y se oscurecen, no porque lo exija el cifrado de un mensaje sólo para iniciados, sino para parecer lo que no se es ni se será nunca, para cubrir una impostura! Sea esta proclama, esta verdad, esta confesión un primer paso. El segundo me encaminará hacia ese lugar que habitan los que no quieren ya simular nada, o sólo simular que se ama al prójimo y esto por imperativo social.
Por ello, sencillez, simplicidad, concisión y, gota a gota, ir perforando...
Por ello, sencillez, simplicidad, concisión y, gota a gota, ir perforando...
miércoles, 3 de abril de 2013
cómo filosofan, hoy, los que no filosofamos
-También escribo para vérmelas con el tiempo, o mejor, para encontrarme a solas aunque a mi alrededor la algarabía se haya instalado como entorno. A solas conmigo. ¿A experimentar eso que algunos llaman "la presencia", por oposición a "la ausencia", que es eso, dicen, que experimentamos siempre?
Mis contactos con la ausencia están por llegar, les digo, y me ofrecen mis palabras como argumento irrefutable de que mi "yo" y "ausencia" son ya uno. Bien, les digo. Soy ausencia, pero, al menos, no cuando escribo.
Y entonces les pregunto que qué hay de los tránsitos. ¿Qué soy cuando voy de uno a otro?
-Eres ausencia. Punto.
Mis contactos con la ausencia están por llegar, les digo, y me ofrecen mis palabras como argumento irrefutable de que mi "yo" y "ausencia" son ya uno. Bien, les digo. Soy ausencia, pero, al menos, no cuando escribo.
Y entonces les pregunto que qué hay de los tránsitos. ¿Qué soy cuando voy de uno a otro?
-Eres ausencia. Punto.
lunes, 25 de marzo de 2013
conocimiento a posteriori, nimio e inverosímil
Escribir es, por ejemplo, escribirse o, mejor, descubrirse, pasado el tiempo, en el despliegue de una historia, de un relato, y de los personajes que aparecieron. Ese escribirse es casual, no buscado, inconsciente. Es la ligazón causal de los aconteceres del relato y las vicisitudes de los personajes lo que, después, nos ofrecerá una panorámica propia.
Hagan la prueba, si han escrito ustedes algo. Hagan la prueba, búsquense en sus creaciones y descubran quiénes fueron cuando las escribieron, si esa nimiedad les resulta interesante, que a mí sí.
NOTA: sólo válido para escritores sin planes previos, para los que escribir sea, como la mayoría de cosas que valen la pena, un encuentro trascendente y sagrado con los azares que nos envuelven y nos circundan y nos albergan y nos trastocan y nos conforman.
Hagan la prueba, si han escrito ustedes algo. Hagan la prueba, búsquense en sus creaciones y descubran quiénes fueron cuando las escribieron, si esa nimiedad les resulta interesante, que a mí sí.
NOTA: sólo válido para escritores sin planes previos, para los que escribir sea, como la mayoría de cosas que valen la pena, un encuentro trascendente y sagrado con los azares que nos envuelven y nos circundan y nos albergan y nos trastocan y nos conforman.
jueves, 21 de marzo de 2013
desestupidización como fundamento
"Sin futuro", esa es la sentencia inapelable a la que nos han condenado nuestros deslices con la riqueza derivada, casi unánimamente, de unos tochos que se nos dijo que siempre seguirían al alza. "Sin futuro", nos dicen y, ciertamente, tampoco hace falta que alguien nos lo diga: es evidente que cada día se van tapiando más puertas de ese porvenir mítico y mistérico. "Sólo pasado", nos dicen, pero sólo el pasado de ese pasado feliz que fue bacanal y traca final, una vuelta atrás de treinta, cuarenta años. Bien, me digo yo, que vengo de ahí. Bien, volvamos atrás, quizá podamos reconstruirnos sin la estupidez que esos años de histeria colectiva y consumo pantagruélico nos ha tatuado en los adentros de nuestro cerebro.
Porque, como dijo aquel, crisis, la verdadera crisis, es mirar a tu corazón y descubrir que está vacío, o ante una rosa, el atardecer de un verano, algunos libros, tu pareja o un amigo cerrar los ojos y darte la vuelta, abatido por el miedo a ese "sin futuro", como si alguna vez nosotros, ustedes o yo, lo hubiéramos tenido.
Porque, como dijo aquel, crisis, la verdadera crisis, es mirar a tu corazón y descubrir que está vacío, o ante una rosa, el atardecer de un verano, algunos libros, tu pareja o un amigo cerrar los ojos y darte la vuelta, abatido por el miedo a ese "sin futuro", como si alguna vez nosotros, ustedes o yo, lo hubiéramos tenido.
domingo, 3 de marzo de 2013
catálogo de dictadura perdurable
El regalo que nos hizo la edad avanzada del dictador nos hizo creer en el advenimiento definitivo de la victoria. Y sí, parece que vencimos, o al menos a eso señalaba la ampliación de las fronteras de lo posible. Bebimos hasta emborracharnos con palabras que encabezaban los fundamentos de una emancipación ya para siempre y olvidamos que la literatura no construye mundos, como mucho los presenta, como en un supermercado, y que es necesario el sudor de cada uno para levantarlos y, sobretodo, para mantenerlos, para afianzarlos ante los múltiples enemigos que odian el reflejo transfigurado de su propia insignificancia.
Y es que ahora hemos descubierto que la dictadura no necesita un dictador; le basta con palabrería, alguna que otra comparsa e, imprescindible, con nosotros, todos nosotros.
domingo, 24 de febrero de 2013
un grito de aliento contra la desidia
En las fronteras de la desidia, casi sin aliento para seguir escribiendo la crónica continuada y esporádica de un tal Jordi Lobo, escritor que nació elogiando los discursos del fracaso y la derrota.
El ingenuo creyó que esa era la manera de convertirlos en casi victorias, gozosas para la estirpe de los que alguna vez creyeron oír un sinfín de verdades y alguna que otra mentira. ¿Lo son? ¿No? ¿De ahí la desidia? Qué más da, la batalla sigue, debe seguir, porque quiero, y sea esto un grito de ánimo: ánimo, creador, la nada te teme, y sólo la nada te teme en el desierto de silencio que te rodea.
El ingenuo creyó que esa era la manera de convertirlos en casi victorias, gozosas para la estirpe de los que alguna vez creyeron oír un sinfín de verdades y alguna que otra mentira. ¿Lo son? ¿No? ¿De ahí la desidia? Qué más da, la batalla sigue, debe seguir, porque quiero, y sea esto un grito de ánimo: ánimo, creador, la nada te teme, y sólo la nada te teme en el desierto de silencio que te rodea.
miércoles, 13 de febrero de 2013
envidia de frase ajena con resignación y punto final
Leí hace poco que la mentira tiene, al menos, una utilidad: definir los confines de la verdad. ¿No les parece potente? ¿No? A mí me suele pasar, no muy a menudo, pero de vez en cuando sucede que leo algo que me cautiva. Suelen ser frases que no se acaban y que al darle vueltas sólo aumentan mi desconcierto.
¿Qué significa que la mentira define los confines de la verdad? No sé, el dibujo de una frontera, quizás, el muro que separa un contrario, el tic tac como dicotomía.
Me cautiva esa frase, qué le voy a hacer, una frase abierta, que no se cierra, que se resiste a cerrarse. Me hubiera gustado escribirla, pero yo nunca, ya no, podré escribir esa frase.
¿Qué significa que la mentira define los confines de la verdad? No sé, el dibujo de una frontera, quizás, el muro que separa un contrario, el tic tac como dicotomía.
Me cautiva esa frase, qué le voy a hacer, una frase abierta, que no se cierra, que se resiste a cerrarse. Me hubiera gustado escribirla, pero yo nunca, ya no, podré escribir esa frase.
miércoles, 30 de enero de 2013
principio de fantasía y cobardía, sin la excusa de mi manada
¿No es escribir sobre el fracaso literario, como yo hago -elogiarlo, admirarlo, patentarlo- una manera de soslayar el gran fracaso de una vida asquerosamente conservadora y sumisa ofreciendo el lomo a caricias interesadas, inclinando el dorso ante todo aquel que goza de más trozo en el pastel de las migajas?
¿Dónde se esconde el "NO" que grito obligado a la industria editorial, dónde se esconde cuando despacho mi servidumbre cotidiana?
¿El Jordi íntegro que aparece intermitentemente en este blog, con la ingenuidad de creerse compañero inseparable de los que escucharon a Zaratustra, dónde está cuando agacha la cabeza ante esos pobres amos con tan pobres cortijos?
¿Dónde se esconde el "NO" que grito obligado a la industria editorial, dónde se esconde cuando despacho mi servidumbre cotidiana?
¿El Jordi íntegro que aparece intermitentemente en este blog, con la ingenuidad de creerse compañero inseparable de los que escucharon a Zaratustra, dónde está cuando agacha la cabeza ante esos pobres amos con tan pobres cortijos?
sábado, 19 de enero de 2013
Voluntad, ¡grita!, aunque Kipling se ofenda
Crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis...
Hace años que no suena otra cosa, en el ágora, en el ascensor, en la taberna, en la oficina, en el andamio, en las páginas de los nuevos sabios y de los necios de siempre, en la radio... Sólo lamentos, y quejas, y súplicas, y demandas, y lloros, y cubriéndolo todo cobardía, y resignación, y tristeza, y cansancio.
En mi caso, también, crisis de escritura. ¿Cómo no, si eres el primero de los apologetas del desastre?
"Si puedes escribir, cuando no hay nada en ti, ni nada fuera de ti, excepto la voluntad con la que te gritas "escribe"... You're a writer, my friend".
Hace años que no suena otra cosa, en el ágora, en el ascensor, en la taberna, en la oficina, en el andamio, en las páginas de los nuevos sabios y de los necios de siempre, en la radio... Sólo lamentos, y quejas, y súplicas, y demandas, y lloros, y cubriéndolo todo cobardía, y resignación, y tristeza, y cansancio.
En mi caso, también, crisis de escritura. ¿Cómo no, si eres el primero de los apologetas del desastre?
"Si puedes escribir, cuando no hay nada en ti, ni nada fuera de ti, excepto la voluntad con la que te gritas "escribe"... You're a writer, my friend".
domingo, 30 de diciembre de 2012
érase una vez un pájaro rojo
Me asomo de nuevo, no sé si al abismo o a una simple ventana (uno ya no sabe si su pensamiento vuela o no se alzó jamás del suelo -o lo sabe perfectamente-). Vamos allá: el misterio del Universo se encuentra en un fondo inhóspito donde reina el desconcierto. Habitar ese desconcierto, vivir ese desierto, impávido y con cierta socarronería, es el destino al que uno se entrega si opta por buscar ese misterio. Impávido y socarrón, ¿cómo, si no, vivir en ese deseo sin esperanza?
¡Alto! Alguien dijo que la búsqueda solidifica tarde o temprano en un tesoro que al verse se grita "¡Aleluya!". ¿El misterio del Universo? Bah, palabras, palabras, palabras... Seguimos necesitando cuentos, como cuando éramos niños, pero ya no somos niños.
¡Alto! Alguien dijo que la búsqueda solidifica tarde o temprano en un tesoro que al verse se grita "¡Aleluya!". ¿El misterio del Universo? Bah, palabras, palabras, palabras... Seguimos necesitando cuentos, como cuando éramos niños, pero ya no somos niños.
jueves, 20 de diciembre de 2012
mi reino por la pregunta
Son tantas las ansias de respuesta, tanto el deseo de encontrar sentido en los sucesos que suceden, que vivir se ha convertido en una continua sucesión de anhelos incumplidos. Sólo hay que mirar los rostros de los adultos que nos circundan, y oír el largo lamento en el que andan inmersos; hay que mirarse en el espejo sin cerrar los ojos, y oírse en silencio -queja, queja, queja. Sí, también tú eres un llorante, un suplicante de respuestas...
Habrá que comenzar por el principio, pero ni siquiera somos capaces de preguntarnos "¿Cuál era el principio?" y, mucho más grave, aún llegando a ese ¿cuál?, seríamos incapaces de mantenerlo abierto, siempre abierto, y anhelaríamos darle una respuesta. Es decir, no hay salida, o hay demasiadas salidas.
Habrá que comenzar por el principio, pero ni siquiera somos capaces de preguntarnos "¿Cuál era el principio?" y, mucho más grave, aún llegando a ese ¿cuál?, seríamos incapaces de mantenerlo abierto, siempre abierto, y anhelaríamos darle una respuesta. Es decir, no hay salida, o hay demasiadas salidas.
martes, 4 de diciembre de 2012
todo, absolutamente todo, es mentira
Entregarse sin nauseas a la dosis diaria de hipocresía, con la convivencia como excusa. La mentira es connatural a las relaciones humanas, lo que significa que sólo podemos salir de nosotros mismos si estamos dispuestos a mercadear con las palabras para que le digan al prójimo lo que el prójimo quiere oír o, al menos, para que jamás digan algo que ponga en riesgo el marco de nuestra relación.
Tenemos tan aprendida esta lección que hemos llegado a interiorizarla de tal modo que ni a nosotros mismos nos decimos verdad. Somos tahúres en la intemperie y, por cierto, tahúres de interior.
¿Y? Pues nada, adoremos el gran farol. No hay otro.
Tenemos tan aprendida esta lección que hemos llegado a interiorizarla de tal modo que ni a nosotros mismos nos decimos verdad. Somos tahúres en la intemperie y, por cierto, tahúres de interior.
¿Y? Pues nada, adoremos el gran farol. No hay otro.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Camús contra la taozización de Sísifo
Otra es dejarse llevar, fluir. Algunos, bajo mantos de colores o palios trascendentes, nos dicen que no hay que revolverse ante el suceder de las cosas que suceden y que, por lo tanto, nos suceden. A pesar de la gran acogida de esta postura en los que adoran la India tomando té en sofás de Cafés nocturnos iluminados por los focos de su cosmópoli, dejarse llevar es entregar las riendas al comandante de una supuesta realidad que se encuentra justo en la frontera del cielo que nos cubre.
Pero la rebelión es porfiar precisamente contra el inevitable suceso que sucede y que nos sucede; es ser arrastrado por el acontecimiento, pero mostrando en tu cara el gesto de la derrota y no la sonrisa estúpida del que se exculpa al amparo de unas pésimas circunstancias.
Rebelarse es, quizá, luchar contra las circunstancias, infructuosamente.
Pero la rebelión es porfiar precisamente contra el inevitable suceso que sucede y que nos sucede; es ser arrastrado por el acontecimiento, pero mostrando en tu cara el gesto de la derrota y no la sonrisa estúpida del que se exculpa al amparo de unas pésimas circunstancias.
Rebelarse es, quizá, luchar contra las circunstancias, infructuosamente.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Confucio y la insociable sociabilidad
Las palabras que se oyen, aunque uno quiera escucharlas, o las que se leen, aunque más que leerlas se les arrebate la porción de alma que transportan, ayudan a desembrozarse, pero poco más. Uno sigue siendo esa pieza que no acaba de encajarse. Los sucesos que nos suceden y lo sucesos que provocamos, los actos con los que reaccionamos y los actos que iniciamos, bueno, me dicen que ahí sí, que esa es la clave, la herramienta que nos llevará a la conexión.
Quizá sí. Encajarse, conectarse, sintonizarse, llegar al punto de la no contradicción. Ah, era eso, la no contradicción... ¿De eso huyes? ¿Ya te has rendido? ¿Al mono que escribe le asusta la contradicción?
Y aún así, hay que ser coherente, tú, cuya naturaleza es la incoherencia...
Quizá sí. Encajarse, conectarse, sintonizarse, llegar al punto de la no contradicción. Ah, era eso, la no contradicción... ¿De eso huyes? ¿Ya te has rendido? ¿Al mono que escribe le asusta la contradicción?
Y aún así, hay que ser coherente, tú, cuya naturaleza es la incoherencia...
domingo, 11 de noviembre de 2012
De Heráclito a Descartes sin pasar por la casilla de salida
Todo acontecimiento que afrontamos nos transforma, nos hace crecer. ¿Nos hace crecer? Uhm, no exactamente. "Crecer" parece que implique avanzar, progresar, acercarse a algún sitio que como meta espera la llegada de algunos elegidos. Pero ahora ya sabemos que el puente que parece construirse tras la transformación que ofrece todo acontecimiento no lleva a ningún sitio, o sí. Puede que sí, que esa transformación nos lleve al interior de uno mismo, lo que significa bien poca cosa.
Así que lo único que puedo decir es que salimos otro tras afrontar un acontecimiento, que eso ocurre continuamente y que, por lo tanto, nunca somos lo que somos, sino un otro incomprensible. ¿Pero nada permanece en el proceso? Uhm, sí, algo permanece... así que el acontecimientos nos transforma, pero no tanto, o no absolutamente... O sea, hay un yo receptor de la experiencia. Bien, ya tengo una metafísica.
Así que lo único que puedo decir es que salimos otro tras afrontar un acontecimiento, que eso ocurre continuamente y que, por lo tanto, nunca somos lo que somos, sino un otro incomprensible. ¿Pero nada permanece en el proceso? Uhm, sí, algo permanece... así que el acontecimientos nos transforma, pero no tanto, o no absolutamente... O sea, hay un yo receptor de la experiencia. Bien, ya tengo una metafísica.
sábado, 6 de octubre de 2012
acuerdo de caricia en el lomo de la derrota
Hay pocas opciones para debatir, cada vez menos. Nos hemos acomodado en el asentir y el disentir pierde el prestigio que nunca tuvo. Odiamos que nos digan la contraria y optamos por no hacerlo tampoco nosotros. Son muchos siglos con "no hagas al otro lo que no quieres que te hagan", y todos firmamos un armisticio innecesario en el que acordamos, en secreto, darnos los unos a los otros la razón, y la razón, perezosa, avariciosa y egoísta, se enquista en el mar de su certeza y nos enquista a todos con ella.
Así que acérquese a mí si tiene algo a la contra que decirme. Será un placer debatir con usted, enfrentar con toda la fuerza del mundo argumentos a sus argumentos, hasta que uno no pueda seguir argumentando sin hacer trampa. Entonces, entonces nos tomaremos una copa, y vuelta a empezar.
Así que acérquese a mí si tiene algo a la contra que decirme. Será un placer debatir con usted, enfrentar con toda la fuerza del mundo argumentos a sus argumentos, hasta que uno no pueda seguir argumentando sin hacer trampa. Entonces, entonces nos tomaremos una copa, y vuelta a empezar.
martes, 2 de octubre de 2012
el principio de la historia
Los flujos de la discordia que avivan disensiones alojadas más allá del fluir cotidiano, generalmente pueden abrir espacios de reflexión autónoma en las antes vedadas tierras de lo sagrado. Y no ocurre nada. Acaso descubrir la propia ridiculez de la autocensura. Todo proceso de emancipación colectivo es mentira, porque es colectivo. Pero a lo mejor, porque es colectivo, es verdad. En todo caso, todo proceso de emancipación colectivo es, si ese es el caso, y no hay más que sumarse o permanecer alejado, como si ahora tal cosa fuera posible.
lunes, 10 de septiembre de 2012
literatura a martillazos... perdón, a bufidos
La literatura debería servirse del lenguaje más allá de sus músicas cotidianas. Hay un acento en cada escritor, insoslayable, una música interna que sinfoniza lo que ve y la manera en cómo lo cuenta, y esa música propia es lo que nos empuja a trascenderla y a dejarla atrás. El escritor tiene lenguaje, y es trabajando el lenguaje como puede escapar a sucumbir a la pancarta, a la bandera, a la oficialidad o a la contraoficialidad, es trabajando el lenguaje como puede trabajarse las ropas que habrán de cubrirlo cuando se encuentre en la intemperie, solo, "a seis mil pies de los hombres y del tiempo".
viernes, 24 de agosto de 2012
manual de autoconsciencia tristemente revelador
Sobre el saber hay que saber dos cosas: hay que saber lo que se sabe y, más importante, hay que saber lo que no se sabe. El problema es listar lo que sé -lo que no sé será todo aquello que no aparezca en el listado. Bien, ¿qué sé? Sé que algo sé, no como aquel que sabía que no sabía nada, por ejemplo, que soy mortal. ¿Pero por qué sé que soy mortal si nunca he muerto? Te asemejas a tus semejantes y ellos mueren, ello debería bastarte.
¿Sé algo más? Sí, que todo empuja para que se uniformice el pensamiento, que proliferan múltiples variables de genuflexión dorsal, que el lenguaje ya sólo es una herramienta de excusa y que en todas sus frases se esconden diferentes motivos floridos de un omnipresente y manido "sí, señor", que la servidumbre, sí, es voluntaria y además se liga en un plano impenetrable a la propia mirada.
Joder, entonces... Sí, eres un abanderado de la sumisión.
¿Sé algo más? Sí, que todo empuja para que se uniformice el pensamiento, que proliferan múltiples variables de genuflexión dorsal, que el lenguaje ya sólo es una herramienta de excusa y que en todas sus frases se esconden diferentes motivos floridos de un omnipresente y manido "sí, señor", que la servidumbre, sí, es voluntaria y además se liga en un plano impenetrable a la propia mirada.
Joder, entonces... Sí, eres un abanderado de la sumisión.
jueves, 16 de agosto de 2012
ansia por el cofre del tesoro
Acumulamos ansias con el mismo arte desentregado y silencioso con el que se acumula el polvo en los libros que una vez robamos y leímos con fruición. ¿Acumulamos ansias porque ansiamos ser otro del que somos? ¿Puedo ser "otro" del que soy si no sé qué soy? Acumulamos ansias, entonces, porque ansiamos ser eso que somos y no sabemos cómo llegar a serlo.
Esto suena más auténtico, más griego... Así que soy portador de una identidad que se muestra esquiva, que se esconde cuando obedezco al oráculo y me adentro con todas mis armas a su caza. Así que lo que soy me espera en el interior de un cofre que debe andar por algún lugar de mi cerebro, o puede que en algún otro donde nunca lo buscaría, como el culo o bajo la rótula de mi pierna derecha. ¿Cómo mi introspección va a llevarme de exploración a esas zonas tan poco nobles?
Acumulamos ansias, una tras otra, y a veces el lenguaje, como ahora mismo, con su alta capacidad balbuceíca y verborreíca, permite exorcizar alguna. Adelante, pues, vomitemos palabras...
lunes, 6 de agosto de 2012
abrazo de Voltaire bajo la guillotina
La ineptitud de los políticos y la corrupción que provoca el dinero del lujo en personas con una visión clasista, estereotipada, cerrada de la realidad, pobre, falsa, en definitiva, estúpida, infantil, ha provocado que suene el canto de sirena de la dicotomía reduccionista que afirma que todo se dirime con el enfrentamiento de "ellos" contra "nosotros": "Nosotros o Ellos".
¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con alguien que sabe que las dicotomías sólo se resuelven en el mismo plano donde se crearon, el del lenguaje, y que es peligroso que por ingenuidad desmemoriada salgan de ahí y se asienten en la creencia colectiva? Estamos ya ahí, la acción amenaza... ¡Estad alerta, amigos disidentes, la batalla por la libertad de pensamiento ha comenzado y van a querer enrolaros en alguno de los polos! ¡Recordad que pensar es pensar contra la reducción y la simplificación, recordad que pensar es, siempre, pensar a la contra!
¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con alguien que sabe que las dicotomías sólo se resuelven en el mismo plano donde se crearon, el del lenguaje, y que es peligroso que por ingenuidad desmemoriada salgan de ahí y se asienten en la creencia colectiva? Estamos ya ahí, la acción amenaza... ¡Estad alerta, amigos disidentes, la batalla por la libertad de pensamiento ha comenzado y van a querer enrolaros en alguno de los polos! ¡Recordad que pensar es pensar contra la reducción y la simplificación, recordad que pensar es, siempre, pensar a la contra!
martes, 24 de julio de 2012
ascenso a chamán en caída vertiginosa
El delirio del conocimiento, que hace de la autosuficiencia su mística cotidiana, acecha entre los libros que detuvieron el tiempo de los que supieron. Hay que aprender cuanto antes, y hay que recordar a diario, que la comprensión de algo es la evidencia de que erramos algún paso en el camino que recorrimos para comprenderlo.
La única posibilidad de conocer algo de alguna cosa es detenerse justo en el momento en el que parecen diluirse las brumas que lo cubren. Saber, quizás, es mirar entre brumas. Saber, quizás, es ver ni claro, ni nítido.
La única posibilidad de conocer algo de alguna cosa es detenerse justo en el momento en el que parecen diluirse las brumas que lo cubren. Saber, quizás, es mirar entre brumas. Saber, quizás, es ver ni claro, ni nítido.
lunes, 11 de junio de 2012
la voluntad cautiva y bien armada
Ya hablé de ello, hace tiempo. O puede que no. En todo caso, hoy me las veo con la idea de que es casi imposible eludir el simulacro, la participación en el gran espectáculo, la protagonización de la farsa. Nos dicen que hubo algunos que lo consiguieron, dicen que un tal Jesús, un Heráclito, aquel Sidharta, un tal Rulfo, alguien al que llamaban Spinoza, seguro que algunos más. Al resto nos toca conformarnos con salir esporádicamente y de manera efímera de su influjo, gracias a breves lapsos de tiempo que eluden la sucesión continua y constante y que nos permiten tachar de nefasta nuestra actuación. Breves, y mejor así. Otra cosa supondría la renuncia total o la locura, irse más allá de los márgenes, y yo soy un lobo con manada, y aquí me quedo, cómo no, porque quiero.
viernes, 8 de junio de 2012
un supuesto síndrome y un ligero lamento
Es difícil escribir. Escribir bien, se entiende. Yo no escribo bien. Quizás este sea el síndrome de los intrusos, de los que llegamos sin que nadie nos llamara. Puede que esto no les pase a los que son movidos a escribir por necesidad. Puede que para ellos sea fácil; los empuja una fuerza misteriosa a juntar palabras, y lo hacen bien, copian al dictado, pero para mí es muy difícil. Ayer, sin ir más lejos. Leí las diez o doce últimas páginas que he escrito. No me gustaron nada. Aunque el problema no era sólo de si me gustaron más o menos, sino que estaban mal escritas. Es así, no puedo hacer nada. Bueno, sí, seguir, seguir escribiendo, porque quiero.
lunes, 28 de mayo de 2012
la verdad con luna llena y con luna vacía
Dicen que Faulkner, cuando le presentaron a un antecedente de lo que después vino en llamarse un "corrector de estilo", lo miró y le dijo que estaría encantado de soltarle un puñado de dolares por sus consejos... cuando dejara de escribir. Según dicen, decía que en sus novelas estaba él y que él no era impoluto y preciso, sino denso y caótico, al menos el "él" en donde cavaban sus historias.
A mí ya no me gusta el nombre: "corrector de estilo", me suena a rejas, a Opus Dei, a uniformización, a cadenas. Conocí una vez a uno que estuvo a punto de matarme en cuanto le di la espalda.
Vale, acepto que no tengo "estilo" y que escribo para adquirirlo. Creo, injustificadamente, que cuando lo adquiera aprenderé algo sobre mí, aunque confieso que, más allá de juegos reflexivos y monólogos de luna ebria, no creo que haya nada que aprender de uno mismo. Bueno, sí, que se es mortal.
A mí ya no me gusta el nombre: "corrector de estilo", me suena a rejas, a Opus Dei, a uniformización, a cadenas. Conocí una vez a uno que estuvo a punto de matarme en cuanto le di la espalda.
Vale, acepto que no tengo "estilo" y que escribo para adquirirlo. Creo, injustificadamente, que cuando lo adquiera aprenderé algo sobre mí, aunque confieso que, más allá de juegos reflexivos y monólogos de luna ebria, no creo que haya nada que aprender de uno mismo. Bueno, sí, que se es mortal.
viernes, 11 de mayo de 2012
no entre si sabe geometría (podría salir metafísico)
Es la segunda vez que me pasa. Es la segunda vez que la historia que estoy narrando se ve asaltada por otra y se detiene, a esperar que pase, es decir, a que la escriba. Hace unos años (¿cuatro, seis, ocho?) comencé a escribir "El club de los sicarios". Por causas que se me escapan (¿las hay?), otra historia la paró, y la mantuvo parada hasta que escribí esa otra historia. Ahora me ha vuelto a ocurrir. Hace un tiempo que vuelvo a narrar fuera de "El club de los sicarios", que vuelve a esperar. Sé (esas cosas se saben) que volveré cuando concluya lo que ahora estoy escribiendo.
Me sorprenden estos dos desvaríos con forma de novela mientras escribo una novela. En cierta manera, reproduce un absurdo. La ventaja del escritor ante el filósofo es que al primero este absurdo le llama la atención y punto, mientras que el segundo lo convierte en metafísica que ofrece al mundo en jerga trufada de papanatismo, perdón, de academicismo.
Me sorprenden estos dos desvaríos con forma de novela mientras escribo una novela. En cierta manera, reproduce un absurdo. La ventaja del escritor ante el filósofo es que al primero este absurdo le llama la atención y punto, mientras que el segundo lo convierte en metafísica que ofrece al mundo en jerga trufada de papanatismo, perdón, de academicismo.
miércoles, 2 de mayo de 2012
descerdarse con dosis premeditadas
Uno de los nuestros dijo alguna vez que no podía vivir sin su dosis diaria de buena literatura. Yo sí. Tengo una naturaleza ausente y desganada, que me llevaría felizmente a pacer bajo un árbol, como un cerdo al que se engorda con fines altruistas. Afortunadamente, no soy esclavo de mi naturaleza. Si me hubiera dejado ir, la literatura sería para mí algo que está dentro de los libros, un tesoro que no se quiere encontrar porque es un falso tesoro, cosas de seres desapasionados, sosos y aburridos. Pero me rebelé y me rebelo a cada instante, y para mí un fiestón es pasar un par de horas con Faulkner, por ejemplo. Y con él, y con otros como él, mato cada día al cerdo que quiere pacer dentro mío.
Sí, podría vivir sin dosis diaria de buena literatura, pero no quiero.
Sí, podría vivir sin dosis diaria de buena literatura, pero no quiero.
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