Primero diseñamos amenazas -en eso somos buenos- y luego planes para protegernos de ellas, y de esta manera asumimos certeza de seguridad: los enemigos imaginados jamás llegan a atacarnos, pero no concluimos que eso se produce por un exceso de nuestra imaginación, sino porque acertamos completamente con la protección.
Y le tomamos gusto a fabular con los hombres del saco y también a construir grandes empalizadas de sacos terreros: tras ellos estamos a salvo, aunque siempre nos queda la sospecha de una astuta incursión por alguna inexistente grieta, que resolvemos con nuevas empalizadas más consistentes y un sinfín de medidas que vienen a acrecentar el florido negocio de la seguridad al rebufo de nuestro miedo.
O sea, que soy hijo del miedo y nieto de la imaginación, un pelele cobarde con temor generado sólo por estar vivo... después de miles de años.
sábado, 11 de mayo de 2013
sábado, 27 de abril de 2013
hay que volver a entrar en Troya
Permitió explorar otros paisajes, aquello que hicimos cuando desencantamos el mundo, y las respuestas se multiplicaron. Y estamos todavía como ausentes, desconcertados ante la bacanal de verdades que cada nuevo día refutan verdades de la víspera. Es posible que nuestro tiempo esté saciado de verdad, empachado, y parece que ya no hay argumentos que faculten volver a encantarlo todo: ya no es posible otra vez un "todo" al que adornar con nuevas genealogías y parentescos.
Así que naufragamos cuando los sucesos se incluían en un relato fantástico como ahora, que se incluyen en otro igual de fantasioso. Y lo único que perdura, y lo único que nos explica y que viene del fondo es la literatura, la que entre todos vamos haciendo, a caballo de eso y de lo otro.
Así que naufragamos cuando los sucesos se incluían en un relato fantástico como ahora, que se incluyen en otro igual de fantasioso. Y lo único que perdura, y lo único que nos explica y que viene del fondo es la literatura, la que entre todos vamos haciendo, a caballo de eso y de lo otro.
lunes, 8 de abril de 2013
proyecto para mis años pasados
¡Las prendas que uno se viste para simular calado, profundidad, enjundia! ¡Las palabras que se desajustan y se oscurecen, no porque lo exija el cifrado de un mensaje sólo para iniciados, sino para parecer lo que no se es ni se será nunca, para cubrir una impostura! Sea esta proclama, esta verdad, esta confesión un primer paso. El segundo me encaminará hacia ese lugar que habitan los que no quieren ya simular nada, o sólo simular que se ama al prójimo y esto por imperativo social.
Por ello, sencillez, simplicidad, concisión y, gota a gota, ir perforando...
Por ello, sencillez, simplicidad, concisión y, gota a gota, ir perforando...
miércoles, 3 de abril de 2013
cómo filosofan, hoy, los que no filosofamos
-También escribo para vérmelas con el tiempo, o mejor, para encontrarme a solas aunque a mi alrededor la algarabía se haya instalado como entorno. A solas conmigo. ¿A experimentar eso que algunos llaman "la presencia", por oposición a "la ausencia", que es eso, dicen, que experimentamos siempre?
Mis contactos con la ausencia están por llegar, les digo, y me ofrecen mis palabras como argumento irrefutable de que mi "yo" y "ausencia" son ya uno. Bien, les digo. Soy ausencia, pero, al menos, no cuando escribo.
Y entonces les pregunto que qué hay de los tránsitos. ¿Qué soy cuando voy de uno a otro?
-Eres ausencia. Punto.
Mis contactos con la ausencia están por llegar, les digo, y me ofrecen mis palabras como argumento irrefutable de que mi "yo" y "ausencia" son ya uno. Bien, les digo. Soy ausencia, pero, al menos, no cuando escribo.
Y entonces les pregunto que qué hay de los tránsitos. ¿Qué soy cuando voy de uno a otro?
-Eres ausencia. Punto.
lunes, 25 de marzo de 2013
conocimiento a posteriori, nimio e inverosímil
Escribir es, por ejemplo, escribirse o, mejor, descubrirse, pasado el tiempo, en el despliegue de una historia, de un relato, y de los personajes que aparecieron. Ese escribirse es casual, no buscado, inconsciente. Es la ligazón causal de los aconteceres del relato y las vicisitudes de los personajes lo que, después, nos ofrecerá una panorámica propia.
Hagan la prueba, si han escrito ustedes algo. Hagan la prueba, búsquense en sus creaciones y descubran quiénes fueron cuando las escribieron, si esa nimiedad les resulta interesante, que a mí sí.
NOTA: sólo válido para escritores sin planes previos, para los que escribir sea, como la mayoría de cosas que valen la pena, un encuentro trascendente y sagrado con los azares que nos envuelven y nos circundan y nos albergan y nos trastocan y nos conforman.
Hagan la prueba, si han escrito ustedes algo. Hagan la prueba, búsquense en sus creaciones y descubran quiénes fueron cuando las escribieron, si esa nimiedad les resulta interesante, que a mí sí.
NOTA: sólo válido para escritores sin planes previos, para los que escribir sea, como la mayoría de cosas que valen la pena, un encuentro trascendente y sagrado con los azares que nos envuelven y nos circundan y nos albergan y nos trastocan y nos conforman.
jueves, 21 de marzo de 2013
desestupidización como fundamento
"Sin futuro", esa es la sentencia inapelable a la que nos han condenado nuestros deslices con la riqueza derivada, casi unánimamente, de unos tochos que se nos dijo que siempre seguirían al alza. "Sin futuro", nos dicen y, ciertamente, tampoco hace falta que alguien nos lo diga: es evidente que cada día se van tapiando más puertas de ese porvenir mítico y mistérico. "Sólo pasado", nos dicen, pero sólo el pasado de ese pasado feliz que fue bacanal y traca final, una vuelta atrás de treinta, cuarenta años. Bien, me digo yo, que vengo de ahí. Bien, volvamos atrás, quizá podamos reconstruirnos sin la estupidez que esos años de histeria colectiva y consumo pantagruélico nos ha tatuado en los adentros de nuestro cerebro.
Porque, como dijo aquel, crisis, la verdadera crisis, es mirar a tu corazón y descubrir que está vacío, o ante una rosa, el atardecer de un verano, algunos libros, tu pareja o un amigo cerrar los ojos y darte la vuelta, abatido por el miedo a ese "sin futuro", como si alguna vez nosotros, ustedes o yo, lo hubiéramos tenido.
Porque, como dijo aquel, crisis, la verdadera crisis, es mirar a tu corazón y descubrir que está vacío, o ante una rosa, el atardecer de un verano, algunos libros, tu pareja o un amigo cerrar los ojos y darte la vuelta, abatido por el miedo a ese "sin futuro", como si alguna vez nosotros, ustedes o yo, lo hubiéramos tenido.
domingo, 3 de marzo de 2013
catálogo de dictadura perdurable
El regalo que nos hizo la edad avanzada del dictador nos hizo creer en el advenimiento definitivo de la victoria. Y sí, parece que vencimos, o al menos a eso señalaba la ampliación de las fronteras de lo posible. Bebimos hasta emborracharnos con palabras que encabezaban los fundamentos de una emancipación ya para siempre y olvidamos que la literatura no construye mundos, como mucho los presenta, como en un supermercado, y que es necesario el sudor de cada uno para levantarlos y, sobretodo, para mantenerlos, para afianzarlos ante los múltiples enemigos que odian el reflejo transfigurado de su propia insignificancia.
Y es que ahora hemos descubierto que la dictadura no necesita un dictador; le basta con palabrería, alguna que otra comparsa e, imprescindible, con nosotros, todos nosotros.
domingo, 24 de febrero de 2013
un grito de aliento contra la desidia
En las fronteras de la desidia, casi sin aliento para seguir escribiendo la crónica continuada y esporádica de un tal Jordi Lobo, escritor que nació elogiando los discursos del fracaso y la derrota.
El ingenuo creyó que esa era la manera de convertirlos en casi victorias, gozosas para la estirpe de los que alguna vez creyeron oír un sinfín de verdades y alguna que otra mentira. ¿Lo son? ¿No? ¿De ahí la desidia? Qué más da, la batalla sigue, debe seguir, porque quiero, y sea esto un grito de ánimo: ánimo, creador, la nada te teme, y sólo la nada te teme en el desierto de silencio que te rodea.
El ingenuo creyó que esa era la manera de convertirlos en casi victorias, gozosas para la estirpe de los que alguna vez creyeron oír un sinfín de verdades y alguna que otra mentira. ¿Lo son? ¿No? ¿De ahí la desidia? Qué más da, la batalla sigue, debe seguir, porque quiero, y sea esto un grito de ánimo: ánimo, creador, la nada te teme, y sólo la nada te teme en el desierto de silencio que te rodea.
miércoles, 13 de febrero de 2013
envidia de frase ajena con resignación y punto final
Leí hace poco que la mentira tiene, al menos, una utilidad: definir los confines de la verdad. ¿No les parece potente? ¿No? A mí me suele pasar, no muy a menudo, pero de vez en cuando sucede que leo algo que me cautiva. Suelen ser frases que no se acaban y que al darle vueltas sólo aumentan mi desconcierto.
¿Qué significa que la mentira define los confines de la verdad? No sé, el dibujo de una frontera, quizás, el muro que separa un contrario, el tic tac como dicotomía.
Me cautiva esa frase, qué le voy a hacer, una frase abierta, que no se cierra, que se resiste a cerrarse. Me hubiera gustado escribirla, pero yo nunca, ya no, podré escribir esa frase.
¿Qué significa que la mentira define los confines de la verdad? No sé, el dibujo de una frontera, quizás, el muro que separa un contrario, el tic tac como dicotomía.
Me cautiva esa frase, qué le voy a hacer, una frase abierta, que no se cierra, que se resiste a cerrarse. Me hubiera gustado escribirla, pero yo nunca, ya no, podré escribir esa frase.
miércoles, 30 de enero de 2013
principio de fantasía y cobardía, sin la excusa de mi manada
¿No es escribir sobre el fracaso literario, como yo hago -elogiarlo, admirarlo, patentarlo- una manera de soslayar el gran fracaso de una vida asquerosamente conservadora y sumisa ofreciendo el lomo a caricias interesadas, inclinando el dorso ante todo aquel que goza de más trozo en el pastel de las migajas?
¿Dónde se esconde el "NO" que grito obligado a la industria editorial, dónde se esconde cuando despacho mi servidumbre cotidiana?
¿El Jordi íntegro que aparece intermitentemente en este blog, con la ingenuidad de creerse compañero inseparable de los que escucharon a Zaratustra, dónde está cuando agacha la cabeza ante esos pobres amos con tan pobres cortijos?
¿Dónde se esconde el "NO" que grito obligado a la industria editorial, dónde se esconde cuando despacho mi servidumbre cotidiana?
¿El Jordi íntegro que aparece intermitentemente en este blog, con la ingenuidad de creerse compañero inseparable de los que escucharon a Zaratustra, dónde está cuando agacha la cabeza ante esos pobres amos con tan pobres cortijos?
sábado, 19 de enero de 2013
Voluntad, ¡grita!, aunque Kipling se ofenda
Crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis, crisis...
Hace años que no suena otra cosa, en el ágora, en el ascensor, en la taberna, en la oficina, en el andamio, en las páginas de los nuevos sabios y de los necios de siempre, en la radio... Sólo lamentos, y quejas, y súplicas, y demandas, y lloros, y cubriéndolo todo cobardía, y resignación, y tristeza, y cansancio.
En mi caso, también, crisis de escritura. ¿Cómo no, si eres el primero de los apologetas del desastre?
"Si puedes escribir, cuando no hay nada en ti, ni nada fuera de ti, excepto la voluntad con la que te gritas "escribe"... You're a writer, my friend".
Hace años que no suena otra cosa, en el ágora, en el ascensor, en la taberna, en la oficina, en el andamio, en las páginas de los nuevos sabios y de los necios de siempre, en la radio... Sólo lamentos, y quejas, y súplicas, y demandas, y lloros, y cubriéndolo todo cobardía, y resignación, y tristeza, y cansancio.
En mi caso, también, crisis de escritura. ¿Cómo no, si eres el primero de los apologetas del desastre?
"Si puedes escribir, cuando no hay nada en ti, ni nada fuera de ti, excepto la voluntad con la que te gritas "escribe"... You're a writer, my friend".
domingo, 30 de diciembre de 2012
érase una vez un pájaro rojo
Me asomo de nuevo, no sé si al abismo o a una simple ventana (uno ya no sabe si su pensamiento vuela o no se alzó jamás del suelo -o lo sabe perfectamente-). Vamos allá: el misterio del Universo se encuentra en un fondo inhóspito donde reina el desconcierto. Habitar ese desconcierto, vivir ese desierto, impávido y con cierta socarronería, es el destino al que uno se entrega si opta por buscar ese misterio. Impávido y socarrón, ¿cómo, si no, vivir en ese deseo sin esperanza?
¡Alto! Alguien dijo que la búsqueda solidifica tarde o temprano en un tesoro que al verse se grita "¡Aleluya!". ¿El misterio del Universo? Bah, palabras, palabras, palabras... Seguimos necesitando cuentos, como cuando éramos niños, pero ya no somos niños.
¡Alto! Alguien dijo que la búsqueda solidifica tarde o temprano en un tesoro que al verse se grita "¡Aleluya!". ¿El misterio del Universo? Bah, palabras, palabras, palabras... Seguimos necesitando cuentos, como cuando éramos niños, pero ya no somos niños.
jueves, 20 de diciembre de 2012
mi reino por la pregunta
Son tantas las ansias de respuesta, tanto el deseo de encontrar sentido en los sucesos que suceden, que vivir se ha convertido en una continua sucesión de anhelos incumplidos. Sólo hay que mirar los rostros de los adultos que nos circundan, y oír el largo lamento en el que andan inmersos; hay que mirarse en el espejo sin cerrar los ojos, y oírse en silencio -queja, queja, queja. Sí, también tú eres un llorante, un suplicante de respuestas...
Habrá que comenzar por el principio, pero ni siquiera somos capaces de preguntarnos "¿Cuál era el principio?" y, mucho más grave, aún llegando a ese ¿cuál?, seríamos incapaces de mantenerlo abierto, siempre abierto, y anhelaríamos darle una respuesta. Es decir, no hay salida, o hay demasiadas salidas.
Habrá que comenzar por el principio, pero ni siquiera somos capaces de preguntarnos "¿Cuál era el principio?" y, mucho más grave, aún llegando a ese ¿cuál?, seríamos incapaces de mantenerlo abierto, siempre abierto, y anhelaríamos darle una respuesta. Es decir, no hay salida, o hay demasiadas salidas.
martes, 4 de diciembre de 2012
todo, absolutamente todo, es mentira
Entregarse sin nauseas a la dosis diaria de hipocresía, con la convivencia como excusa. La mentira es connatural a las relaciones humanas, lo que significa que sólo podemos salir de nosotros mismos si estamos dispuestos a mercadear con las palabras para que le digan al prójimo lo que el prójimo quiere oír o, al menos, para que jamás digan algo que ponga en riesgo el marco de nuestra relación.
Tenemos tan aprendida esta lección que hemos llegado a interiorizarla de tal modo que ni a nosotros mismos nos decimos verdad. Somos tahúres en la intemperie y, por cierto, tahúres de interior.
¿Y? Pues nada, adoremos el gran farol. No hay otro.
Tenemos tan aprendida esta lección que hemos llegado a interiorizarla de tal modo que ni a nosotros mismos nos decimos verdad. Somos tahúres en la intemperie y, por cierto, tahúres de interior.
¿Y? Pues nada, adoremos el gran farol. No hay otro.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Camús contra la taozización de Sísifo
Otra es dejarse llevar, fluir. Algunos, bajo mantos de colores o palios trascendentes, nos dicen que no hay que revolverse ante el suceder de las cosas que suceden y que, por lo tanto, nos suceden. A pesar de la gran acogida de esta postura en los que adoran la India tomando té en sofás de Cafés nocturnos iluminados por los focos de su cosmópoli, dejarse llevar es entregar las riendas al comandante de una supuesta realidad que se encuentra justo en la frontera del cielo que nos cubre.
Pero la rebelión es porfiar precisamente contra el inevitable suceso que sucede y que nos sucede; es ser arrastrado por el acontecimiento, pero mostrando en tu cara el gesto de la derrota y no la sonrisa estúpida del que se exculpa al amparo de unas pésimas circunstancias.
Rebelarse es, quizá, luchar contra las circunstancias, infructuosamente.
Pero la rebelión es porfiar precisamente contra el inevitable suceso que sucede y que nos sucede; es ser arrastrado por el acontecimiento, pero mostrando en tu cara el gesto de la derrota y no la sonrisa estúpida del que se exculpa al amparo de unas pésimas circunstancias.
Rebelarse es, quizá, luchar contra las circunstancias, infructuosamente.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Confucio y la insociable sociabilidad
Las palabras que se oyen, aunque uno quiera escucharlas, o las que se leen, aunque más que leerlas se les arrebate la porción de alma que transportan, ayudan a desembrozarse, pero poco más. Uno sigue siendo esa pieza que no acaba de encajarse. Los sucesos que nos suceden y lo sucesos que provocamos, los actos con los que reaccionamos y los actos que iniciamos, bueno, me dicen que ahí sí, que esa es la clave, la herramienta que nos llevará a la conexión.
Quizá sí. Encajarse, conectarse, sintonizarse, llegar al punto de la no contradicción. Ah, era eso, la no contradicción... ¿De eso huyes? ¿Ya te has rendido? ¿Al mono que escribe le asusta la contradicción?
Y aún así, hay que ser coherente, tú, cuya naturaleza es la incoherencia...
Quizá sí. Encajarse, conectarse, sintonizarse, llegar al punto de la no contradicción. Ah, era eso, la no contradicción... ¿De eso huyes? ¿Ya te has rendido? ¿Al mono que escribe le asusta la contradicción?
Y aún así, hay que ser coherente, tú, cuya naturaleza es la incoherencia...
domingo, 11 de noviembre de 2012
De Heráclito a Descartes sin pasar por la casilla de salida
Todo acontecimiento que afrontamos nos transforma, nos hace crecer. ¿Nos hace crecer? Uhm, no exactamente. "Crecer" parece que implique avanzar, progresar, acercarse a algún sitio que como meta espera la llegada de algunos elegidos. Pero ahora ya sabemos que el puente que parece construirse tras la transformación que ofrece todo acontecimiento no lleva a ningún sitio, o sí. Puede que sí, que esa transformación nos lleve al interior de uno mismo, lo que significa bien poca cosa.
Así que lo único que puedo decir es que salimos otro tras afrontar un acontecimiento, que eso ocurre continuamente y que, por lo tanto, nunca somos lo que somos, sino un otro incomprensible. ¿Pero nada permanece en el proceso? Uhm, sí, algo permanece... así que el acontecimientos nos transforma, pero no tanto, o no absolutamente... O sea, hay un yo receptor de la experiencia. Bien, ya tengo una metafísica.
Así que lo único que puedo decir es que salimos otro tras afrontar un acontecimiento, que eso ocurre continuamente y que, por lo tanto, nunca somos lo que somos, sino un otro incomprensible. ¿Pero nada permanece en el proceso? Uhm, sí, algo permanece... así que el acontecimientos nos transforma, pero no tanto, o no absolutamente... O sea, hay un yo receptor de la experiencia. Bien, ya tengo una metafísica.
sábado, 6 de octubre de 2012
acuerdo de caricia en el lomo de la derrota
Hay pocas opciones para debatir, cada vez menos. Nos hemos acomodado en el asentir y el disentir pierde el prestigio que nunca tuvo. Odiamos que nos digan la contraria y optamos por no hacerlo tampoco nosotros. Son muchos siglos con "no hagas al otro lo que no quieres que te hagan", y todos firmamos un armisticio innecesario en el que acordamos, en secreto, darnos los unos a los otros la razón, y la razón, perezosa, avariciosa y egoísta, se enquista en el mar de su certeza y nos enquista a todos con ella.
Así que acérquese a mí si tiene algo a la contra que decirme. Será un placer debatir con usted, enfrentar con toda la fuerza del mundo argumentos a sus argumentos, hasta que uno no pueda seguir argumentando sin hacer trampa. Entonces, entonces nos tomaremos una copa, y vuelta a empezar.
Así que acérquese a mí si tiene algo a la contra que decirme. Será un placer debatir con usted, enfrentar con toda la fuerza del mundo argumentos a sus argumentos, hasta que uno no pueda seguir argumentando sin hacer trampa. Entonces, entonces nos tomaremos una copa, y vuelta a empezar.
martes, 2 de octubre de 2012
el principio de la historia
Los flujos de la discordia que avivan disensiones alojadas más allá del fluir cotidiano, generalmente pueden abrir espacios de reflexión autónoma en las antes vedadas tierras de lo sagrado. Y no ocurre nada. Acaso descubrir la propia ridiculez de la autocensura. Todo proceso de emancipación colectivo es mentira, porque es colectivo. Pero a lo mejor, porque es colectivo, es verdad. En todo caso, todo proceso de emancipación colectivo es, si ese es el caso, y no hay más que sumarse o permanecer alejado, como si ahora tal cosa fuera posible.
lunes, 10 de septiembre de 2012
literatura a martillazos... perdón, a bufidos
La literatura debería servirse del lenguaje más allá de sus músicas cotidianas. Hay un acento en cada escritor, insoslayable, una música interna que sinfoniza lo que ve y la manera en cómo lo cuenta, y esa música propia es lo que nos empuja a trascenderla y a dejarla atrás. El escritor tiene lenguaje, y es trabajando el lenguaje como puede escapar a sucumbir a la pancarta, a la bandera, a la oficialidad o a la contraoficialidad, es trabajando el lenguaje como puede trabajarse las ropas que habrán de cubrirlo cuando se encuentre en la intemperie, solo, "a seis mil pies de los hombres y del tiempo".
viernes, 24 de agosto de 2012
manual de autoconsciencia tristemente revelador
Sobre el saber hay que saber dos cosas: hay que saber lo que se sabe y, más importante, hay que saber lo que no se sabe. El problema es listar lo que sé -lo que no sé será todo aquello que no aparezca en el listado. Bien, ¿qué sé? Sé que algo sé, no como aquel que sabía que no sabía nada, por ejemplo, que soy mortal. ¿Pero por qué sé que soy mortal si nunca he muerto? Te asemejas a tus semejantes y ellos mueren, ello debería bastarte.
¿Sé algo más? Sí, que todo empuja para que se uniformice el pensamiento, que proliferan múltiples variables de genuflexión dorsal, que el lenguaje ya sólo es una herramienta de excusa y que en todas sus frases se esconden diferentes motivos floridos de un omnipresente y manido "sí, señor", que la servidumbre, sí, es voluntaria y además se liga en un plano impenetrable a la propia mirada.
Joder, entonces... Sí, eres un abanderado de la sumisión.
¿Sé algo más? Sí, que todo empuja para que se uniformice el pensamiento, que proliferan múltiples variables de genuflexión dorsal, que el lenguaje ya sólo es una herramienta de excusa y que en todas sus frases se esconden diferentes motivos floridos de un omnipresente y manido "sí, señor", que la servidumbre, sí, es voluntaria y además se liga en un plano impenetrable a la propia mirada.
Joder, entonces... Sí, eres un abanderado de la sumisión.
jueves, 16 de agosto de 2012
ansia por el cofre del tesoro
Acumulamos ansias con el mismo arte desentregado y silencioso con el que se acumula el polvo en los libros que una vez robamos y leímos con fruición. ¿Acumulamos ansias porque ansiamos ser otro del que somos? ¿Puedo ser "otro" del que soy si no sé qué soy? Acumulamos ansias, entonces, porque ansiamos ser eso que somos y no sabemos cómo llegar a serlo.
Esto suena más auténtico, más griego... Así que soy portador de una identidad que se muestra esquiva, que se esconde cuando obedezco al oráculo y me adentro con todas mis armas a su caza. Así que lo que soy me espera en el interior de un cofre que debe andar por algún lugar de mi cerebro, o puede que en algún otro donde nunca lo buscaría, como el culo o bajo la rótula de mi pierna derecha. ¿Cómo mi introspección va a llevarme de exploración a esas zonas tan poco nobles?
Acumulamos ansias, una tras otra, y a veces el lenguaje, como ahora mismo, con su alta capacidad balbuceíca y verborreíca, permite exorcizar alguna. Adelante, pues, vomitemos palabras...
lunes, 6 de agosto de 2012
abrazo de Voltaire bajo la guillotina
La ineptitud de los políticos y la corrupción que provoca el dinero del lujo en personas con una visión clasista, estereotipada, cerrada de la realidad, pobre, falsa, en definitiva, estúpida, infantil, ha provocado que suene el canto de sirena de la dicotomía reduccionista que afirma que todo se dirime con el enfrentamiento de "ellos" contra "nosotros": "Nosotros o Ellos".
¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con alguien que sabe que las dicotomías sólo se resuelven en el mismo plano donde se crearon, el del lenguaje, y que es peligroso que por ingenuidad desmemoriada salgan de ahí y se asienten en la creencia colectiva? Estamos ya ahí, la acción amenaza... ¡Estad alerta, amigos disidentes, la batalla por la libertad de pensamiento ha comenzado y van a querer enrolaros en alguno de los polos! ¡Recordad que pensar es pensar contra la reducción y la simplificación, recordad que pensar es, siempre, pensar a la contra!
¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con alguien que sabe que las dicotomías sólo se resuelven en el mismo plano donde se crearon, el del lenguaje, y que es peligroso que por ingenuidad desmemoriada salgan de ahí y se asienten en la creencia colectiva? Estamos ya ahí, la acción amenaza... ¡Estad alerta, amigos disidentes, la batalla por la libertad de pensamiento ha comenzado y van a querer enrolaros en alguno de los polos! ¡Recordad que pensar es pensar contra la reducción y la simplificación, recordad que pensar es, siempre, pensar a la contra!
martes, 24 de julio de 2012
ascenso a chamán en caída vertiginosa
El delirio del conocimiento, que hace de la autosuficiencia su mística cotidiana, acecha entre los libros que detuvieron el tiempo de los que supieron. Hay que aprender cuanto antes, y hay que recordar a diario, que la comprensión de algo es la evidencia de que erramos algún paso en el camino que recorrimos para comprenderlo.
La única posibilidad de conocer algo de alguna cosa es detenerse justo en el momento en el que parecen diluirse las brumas que lo cubren. Saber, quizás, es mirar entre brumas. Saber, quizás, es ver ni claro, ni nítido.
La única posibilidad de conocer algo de alguna cosa es detenerse justo en el momento en el que parecen diluirse las brumas que lo cubren. Saber, quizás, es mirar entre brumas. Saber, quizás, es ver ni claro, ni nítido.
lunes, 11 de junio de 2012
la voluntad cautiva y bien armada
Ya hablé de ello, hace tiempo. O puede que no. En todo caso, hoy me las veo con la idea de que es casi imposible eludir el simulacro, la participación en el gran espectáculo, la protagonización de la farsa. Nos dicen que hubo algunos que lo consiguieron, dicen que un tal Jesús, un Heráclito, aquel Sidharta, un tal Rulfo, alguien al que llamaban Spinoza, seguro que algunos más. Al resto nos toca conformarnos con salir esporádicamente y de manera efímera de su influjo, gracias a breves lapsos de tiempo que eluden la sucesión continua y constante y que nos permiten tachar de nefasta nuestra actuación. Breves, y mejor así. Otra cosa supondría la renuncia total o la locura, irse más allá de los márgenes, y yo soy un lobo con manada, y aquí me quedo, cómo no, porque quiero.
viernes, 8 de junio de 2012
un supuesto síndrome y un ligero lamento
Es difícil escribir. Escribir bien, se entiende. Yo no escribo bien. Quizás este sea el síndrome de los intrusos, de los que llegamos sin que nadie nos llamara. Puede que esto no les pase a los que son movidos a escribir por necesidad. Puede que para ellos sea fácil; los empuja una fuerza misteriosa a juntar palabras, y lo hacen bien, copian al dictado, pero para mí es muy difícil. Ayer, sin ir más lejos. Leí las diez o doce últimas páginas que he escrito. No me gustaron nada. Aunque el problema no era sólo de si me gustaron más o menos, sino que estaban mal escritas. Es así, no puedo hacer nada. Bueno, sí, seguir, seguir escribiendo, porque quiero.
lunes, 28 de mayo de 2012
la verdad con luna llena y con luna vacía
Dicen que Faulkner, cuando le presentaron a un antecedente de lo que después vino en llamarse un "corrector de estilo", lo miró y le dijo que estaría encantado de soltarle un puñado de dolares por sus consejos... cuando dejara de escribir. Según dicen, decía que en sus novelas estaba él y que él no era impoluto y preciso, sino denso y caótico, al menos el "él" en donde cavaban sus historias.
A mí ya no me gusta el nombre: "corrector de estilo", me suena a rejas, a Opus Dei, a uniformización, a cadenas. Conocí una vez a uno que estuvo a punto de matarme en cuanto le di la espalda.
Vale, acepto que no tengo "estilo" y que escribo para adquirirlo. Creo, injustificadamente, que cuando lo adquiera aprenderé algo sobre mí, aunque confieso que, más allá de juegos reflexivos y monólogos de luna ebria, no creo que haya nada que aprender de uno mismo. Bueno, sí, que se es mortal.
A mí ya no me gusta el nombre: "corrector de estilo", me suena a rejas, a Opus Dei, a uniformización, a cadenas. Conocí una vez a uno que estuvo a punto de matarme en cuanto le di la espalda.
Vale, acepto que no tengo "estilo" y que escribo para adquirirlo. Creo, injustificadamente, que cuando lo adquiera aprenderé algo sobre mí, aunque confieso que, más allá de juegos reflexivos y monólogos de luna ebria, no creo que haya nada que aprender de uno mismo. Bueno, sí, que se es mortal.
viernes, 11 de mayo de 2012
no entre si sabe geometría (podría salir metafísico)
Es la segunda vez que me pasa. Es la segunda vez que la historia que estoy narrando se ve asaltada por otra y se detiene, a esperar que pase, es decir, a que la escriba. Hace unos años (¿cuatro, seis, ocho?) comencé a escribir "El club de los sicarios". Por causas que se me escapan (¿las hay?), otra historia la paró, y la mantuvo parada hasta que escribí esa otra historia. Ahora me ha vuelto a ocurrir. Hace un tiempo que vuelvo a narrar fuera de "El club de los sicarios", que vuelve a esperar. Sé (esas cosas se saben) que volveré cuando concluya lo que ahora estoy escribiendo.
Me sorprenden estos dos desvaríos con forma de novela mientras escribo una novela. En cierta manera, reproduce un absurdo. La ventaja del escritor ante el filósofo es que al primero este absurdo le llama la atención y punto, mientras que el segundo lo convierte en metafísica que ofrece al mundo en jerga trufada de papanatismo, perdón, de academicismo.
Me sorprenden estos dos desvaríos con forma de novela mientras escribo una novela. En cierta manera, reproduce un absurdo. La ventaja del escritor ante el filósofo es que al primero este absurdo le llama la atención y punto, mientras que el segundo lo convierte en metafísica que ofrece al mundo en jerga trufada de papanatismo, perdón, de academicismo.
miércoles, 2 de mayo de 2012
descerdarse con dosis premeditadas
Uno de los nuestros dijo alguna vez que no podía vivir sin su dosis diaria de buena literatura. Yo sí. Tengo una naturaleza ausente y desganada, que me llevaría felizmente a pacer bajo un árbol, como un cerdo al que se engorda con fines altruistas. Afortunadamente, no soy esclavo de mi naturaleza. Si me hubiera dejado ir, la literatura sería para mí algo que está dentro de los libros, un tesoro que no se quiere encontrar porque es un falso tesoro, cosas de seres desapasionados, sosos y aburridos. Pero me rebelé y me rebelo a cada instante, y para mí un fiestón es pasar un par de horas con Faulkner, por ejemplo. Y con él, y con otros como él, mato cada día al cerdo que quiere pacer dentro mío.
Sí, podría vivir sin dosis diaria de buena literatura, pero no quiero.
Sí, podría vivir sin dosis diaria de buena literatura, pero no quiero.
miércoles, 18 de abril de 2012
encanto de tierra lejana
Algunos que llegaron a la boca de la caverna, afirmaron que estaba tapiada, que no había boca, que no había un afuera, que todo, absolutamente todo, era caverna. A su vuelta lo afirmaron, pero nadie quiso oírlos, nadie quiso creerlos. Otros, sin embargo, nos hablaron de la luz que brillaba afuera, cuando volvieron. Estos corrieron mejor suerte. En lo que todos coincidían, lo que todos sabían, era que habitaban una caverna.
Hoy, la caverna no existió nunca y nacemos con un único relato incrustado en la espalda de nuestros genes, con la garantía de perdurabilidad que eso le ofrece. Ahora que sólo hay afuera sería el momento de enviar a exploradores que encontraran la puerta que aquí nos trajo. Al menos tendríamos la oportunidad de volver a escoger relato: no hay puerta, nunca la hubo o, por el contrario, allá de donde venimos no hay tanta luz, pero hay luz suficiente.
Hoy, la caverna no existió nunca y nacemos con un único relato incrustado en la espalda de nuestros genes, con la garantía de perdurabilidad que eso le ofrece. Ahora que sólo hay afuera sería el momento de enviar a exploradores que encontraran la puerta que aquí nos trajo. Al menos tendríamos la oportunidad de volver a escoger relato: no hay puerta, nunca la hubo o, por el contrario, allá de donde venimos no hay tanta luz, pero hay luz suficiente.
martes, 17 de abril de 2012
plagio de Parménides con permiso de Zenón
Las verdades que ocultan la Verdad y que también ocultan las mentiras son el freno, la barrera insalvable,el punto y final. No obstante, hay una manera de poder superarlo, aunque, en realidad, no hay ninguna. Ansiamos toparnos con verdades, y aunque toda crítica pasa por rechazarlas y seguir adelante, llega un momento que vuelven para cerrar el proceso, con lo cual hay que volver a cuestionarlas y así siempre.
En esta batalla, voy a probar otro camino. Digamos que el anterior sería "el camino de las verdades". El mío "el camino de las mentiras". Las mentiras no pueden ocultar nada porque son mentira. Así, abriendo las puertas que cierran, quizá me asome a algo consistente, perdurable, sólido sobre lo que pueda apoyarme y saltar, más adentro. Pero cuando uno es ya mentira, ¿le siguen perteneciendo sus ojos?
En esta batalla, voy a probar otro camino. Digamos que el anterior sería "el camino de las verdades". El mío "el camino de las mentiras". Las mentiras no pueden ocultar nada porque son mentira. Así, abriendo las puertas que cierran, quizá me asome a algo consistente, perdurable, sólido sobre lo que pueda apoyarme y saltar, más adentro. Pero cuando uno es ya mentira, ¿le siguen perteneciendo sus ojos?
lunes, 9 de abril de 2012
hijo primogénito y bastardo de Prometeo
Sueño con gozar cada día uno de esos instantes de lucidez que a veces, no muchas, a uno le asaltan; entonces la nube que hay entre aquí adentro y ahí afuera, entre el yo y lo real, se abre, abriendo lo observado a su secreto más íntimo. Es como si la lucidez abriera una puerta infranqueable en nuestro cerebro, puerta que se cierra cuando desaparece; entonces esa verdad a la que has accedido vuelve a ocultarse y el recuerdo de lo visto no es suficiente para seguir viendo clara e indistintamente.
Quizás sólo la familia de los dioses soporta una absoluta lucidez, quizás la incomunicabilidad de la experiencia al que no lo probó y la necesidad de compartirla hagan que la permanencia en la lucidez te lleve al desierto o a la montaña, pero lejos, muy lejos de los hombres.
Por eso mi sueño a gozar cada día uno de esos instantes y no a romper definitivamente la puerta, porque este es un mundo que nos regaló Prometeo contrariando a los dioses y yo bebo -quiero beber- de esa rebeldía.
Quizás sólo la familia de los dioses soporta una absoluta lucidez, quizás la incomunicabilidad de la experiencia al que no lo probó y la necesidad de compartirla hagan que la permanencia en la lucidez te lleve al desierto o a la montaña, pero lejos, muy lejos de los hombres.
Por eso mi sueño a gozar cada día uno de esos instantes y no a romper definitivamente la puerta, porque este es un mundo que nos regaló Prometeo contrariando a los dioses y yo bebo -quiero beber- de esa rebeldía.
viernes, 23 de marzo de 2012
las fidelidades de unas pieles sin rostro
Abundan los novelistas que se ponen en la piel del lector cuando escriben, que narran sus historias como si se las estuvieran narrando, y hay otros -es mi caso- que bastante tenemos con ponernos pieles de escritor cuando escribimos, que construimos nuestra voz con suma dificultad y que ese esfuerzo nos imposibilita pensar en el lector al mismo tiempo. Además de esta imposibilidad, también hay algo de principio de escritor: escribo como puedo lo que me gusta y como me gusta, no lo que pueda gustarte a ti, porque es la única manera que se me ocurre de serle fiel a la novela y, por supuesto, de serme fiel a mí.
lunes, 19 de marzo de 2012
los anuncios que los aconteceres anuncian
Hace un tiempo, por estos lares digitales, expresé mi desprecio a los agoreros adscritos al "niñobecerrismo de la catástrofe", la actitud de los que se excitaban dando eco a cada nueva muestra del desastre colectivo. Eso delataba un cierto grado de misantropía que alimentaban azuzando el desánimo y deseando y animando a la organización de rituales de llanto general.
Siguen lanzando sus proclamas, siguen interpretando los aconteceres desde una tendencia que todo acontecer posibilita, su deriva hacia el abismo. Olvidan, y para recordarlo hago esta entrada, la otra tendencia, la que dice que todo acontecer puede abrir las puertas del paraíso que nos rodea y que está dentro nuestro. Por ejemplo, todo acontecer me acontece, luego estoy vivo.
Siguen lanzando sus proclamas, siguen interpretando los aconteceres desde una tendencia que todo acontecer posibilita, su deriva hacia el abismo. Olvidan, y para recordarlo hago esta entrada, la otra tendencia, la que dice que todo acontecer puede abrir las puertas del paraíso que nos rodea y que está dentro nuestro. Por ejemplo, todo acontecer me acontece, luego estoy vivo.
lunes, 5 de marzo de 2012
futuro complejo en tiempo presente
Parece que la arquitectura de la sociedad en ciernes se esboza entre sombras de futuros ya inexistentes y las mentes cansadas de unos ciudadanos temerosos de perder unos privilegios que acaso nunca tuvieron más acá del horizonte posible de un conato de buenas intenciones.
La sensación de que todo se desvanece a nuestro alrededor, sin estridencias, construye un nuevo relato que, en definitiva, es el mismo relato de siempre, y viene a decir que no es fácil, que nunca fue fácil seguir con los ojos abiertos, mirando al frente, sin miedo. Porque nunca existió el futuro y porque ya hace como mínimo 70 años que hicimos la primera comunión y, por lo mismo, los temores a devenires inciertos no dicen nada nuevo, sino lo de siempre: que los monstruos llegan de noche, cuando la luz se apaga, y que se van cuando amanece.
La sensación de que todo se desvanece a nuestro alrededor, sin estridencias, construye un nuevo relato que, en definitiva, es el mismo relato de siempre, y viene a decir que no es fácil, que nunca fue fácil seguir con los ojos abiertos, mirando al frente, sin miedo. Porque nunca existió el futuro y porque ya hace como mínimo 70 años que hicimos la primera comunión y, por lo mismo, los temores a devenires inciertos no dicen nada nuevo, sino lo de siempre: que los monstruos llegan de noche, cuando la luz se apaga, y que se van cuando amanece.
viernes, 17 de febrero de 2012
hipotética deducción tarológica y falsable
Las señales débiles que del futuro emite el suceder de las cosas, si es que hay futuro y si, en ese caso, emite algún tipo de señal, las capta el novelista que escribe con la libertad de no limitarse a un plan previo y con la vocación de no quererle decir nada a nadie porque, en verdad, no tiene nada que decir, aunque sólo las capta para él, si lo que escribe le sigue gustando pasado el tiempo.
Es decir, sé que quiero conocerme y sé que nunca me conoceré, pero también sé, que no es saber poco, que sólo podré conocerme algo si lo que ahora plasmo disfrazado de personajes puedo leerlo pasado el tiempo sin que se me caiga la cara de vergüenza, y entonces puede que las débiles señales captadas ahora sean acotaciones puras de un yo presto a marcharse de un lugar que nunca habitó.
Es decir, sé que quiero conocerme y sé que nunca me conoceré, pero también sé, que no es saber poco, que sólo podré conocerme algo si lo que ahora plasmo disfrazado de personajes puedo leerlo pasado el tiempo sin que se me caiga la cara de vergüenza, y entonces puede que las débiles señales captadas ahora sean acotaciones puras de un yo presto a marcharse de un lugar que nunca habitó.
sábado, 11 de febrero de 2012
refutación de Fukuyama lejos de Chicago
Sería un placer poder leer los libros de historia que hagan con nosotros el día de mañana. ¿Quién los hará? Puede que aquellos que ahora sufren un dolor que, en parte, hemos causado nosotros. Dirán que caímos agotados y sebosos, que el ansía de golosinas acabó con nuestra curiosidad y que ni siquiera los disidentes fueron capaces de mantener su alegría.
Si, por contra, salimos de esta, dirán que fueron tiempos donde los ajustes causaron conflicto, mientras calaron en todos nosotros y se asumió la imposibilidad de que una sociedad tuviera clase media. Y es que nos han enseñado que las utopías son utopía, y nos lo hemos creído: ya no queremos vivir sin collar, ya no sabemos, ya no podemos.
Bueno, quizá podamos aprenderlo. Otra vez.
Si, por contra, salimos de esta, dirán que fueron tiempos donde los ajustes causaron conflicto, mientras calaron en todos nosotros y se asumió la imposibilidad de que una sociedad tuviera clase media. Y es que nos han enseñado que las utopías son utopía, y nos lo hemos creído: ya no queremos vivir sin collar, ya no sabemos, ya no podemos.
Bueno, quizá podamos aprenderlo. Otra vez.
jueves, 2 de febrero de 2012
encuentros festivos del quehacer creativo
Se adaptan los viejos látigos para golpear nuevas espaldas que se han creído con el derecho a indignarse, como si eso no fuera un deber, y más aún, como si ese deber no fuera acompañado, además, de la obligación a desertar, a dejar que esos nuevos látigos se deshagan como azucarillo cuando se descubran golpeando aires vacíos de un juego en el que nadie cree pero que todos siguen comprando. Pero, ¿es posible todavía desertar? Y, antes, previamente, ¿qué significa hoy, aquí, ahora, desertar?
Oh, vamos, ¿es sólo una de esas palabras, otra más, que fueron y ya no son, o que, acaso, sólo evocan un pasado o ni eso? ¿Qué es para mí desertar, para mí que lo evoco como la obligación que sigue al deber de no dejarse tomar el pelo? No lo sé.
Lo que ahora sé es que escribir es adentrarse en un misterio sin retorno, bajar por una caverna y seguir bajando siempre hacia lo más profundo, y yo me encuentro ahora en el círculo donde las palabras que escribo comienzan a difuminarse, como si bajando uno se acerque a un fuego que acabe quemándolo, cuando siempre habíamos pensado que ese fuego lo que hacía era iluminar.
Oh, vamos, ¿es sólo una de esas palabras, otra más, que fueron y ya no son, o que, acaso, sólo evocan un pasado o ni eso? ¿Qué es para mí desertar, para mí que lo evoco como la obligación que sigue al deber de no dejarse tomar el pelo? No lo sé.
Lo que ahora sé es que escribir es adentrarse en un misterio sin retorno, bajar por una caverna y seguir bajando siempre hacia lo más profundo, y yo me encuentro ahora en el círculo donde las palabras que escribo comienzan a difuminarse, como si bajando uno se acerque a un fuego que acabe quemándolo, cuando siempre habíamos pensado que ese fuego lo que hacía era iluminar.
sábado, 21 de enero de 2012
antología de estupidez con boca de señora
Vivo en un lugar donde una escritora puede declarar, solemnemente, que deja de publicar porque la piratean y, a los dos días, desdecirse, eso sí, argumentado que la ley que se avecina va a cobijarla. Me da asco compartir aventura con ella, aunque, en realidad, su aventura y la mía no se parecen en nada. En primer lugar, porque yo sé que la solemnidad es vanidad vestida de academicismo y, en segundo lugar, porque ser pirateado es la voluntad de alguien por leerte, no por robarte, y al que quiere leerte hay que agradecerle la entrega de su tiempo. No escribo para vender, porque no estoy en venta.
Si alguien encuentra alguna frase que le plazca en lo que he escrito, bien, que la use, que la haga suya, que la copie, da igual. Yo lo que busco es que alguna de ellas me plazca cuando pase el tiempo. Mi anhelo es poder sorprenderme con algo que haya escrito, poder asombrarme y, quién sabe, puede que al final me ayude a conocerme.
martes, 17 de enero de 2012
añoranza de cuando todo era posible
Salirse de la foto es lo más sensato que se me ocurre en estos tiempos donde la ideología dominante emprende una huida hacia delante arrasando lo poco que las buenas gentes habían mantenido, con mucho mimo, en pie. La hipérbole se ha demostrado su mejor arma. Ante el temor al libre acceso a fuentes donde mana información, por ejemplo, nos sobreabundan de ésta y contribuyen a mantener el estado de confusión e incertidumbre, escenario perfecto para que se reclame control y manejo de riendas a entes que siempre han deseado eso, que sea uno mismo el que, cagado de miedo, suspire porque le sea arrebatada su peligrosa y desconcertante apuesta de libertad.
miércoles, 4 de enero de 2012
responsabilidad individual e intransferible ante una de las imposturas
Ser capaz de diferenciar al embaucador del que no embauca, el que juega a la incomprensión y el caos con ánimo de atribuirse etiquetas dignificadoras y aportadoras de plácemes, vítores y demás parafernalia de plastelina y el que resulta apenas comprensible porque lo que explica -o donde mira- pertenece a un allá o un acá donde todavía no se ha estado ni es posible llegar, pero, aún así, se aventura, se arriesga, avanza, dejando tras de sí, porque no le interesa, lo visto, lo manoseado, lo ya digerido.
Habría que obligarse, al menos, a no olvidar que detrás de un embaucador jamás hay un genio, pero también, y más importante, que detrás de un genio sí puede esconderse un embaucador: descubrámoslo, pero guardemos silencio, porque es obligación de cada uno decidir si quiere o no dejarse engañar y a quien quiere admirar.
Habría que obligarse, al menos, a no olvidar que detrás de un embaucador jamás hay un genio, pero también, y más importante, que detrás de un genio sí puede esconderse un embaucador: descubrámoslo, pero guardemos silencio, porque es obligación de cada uno decidir si quiere o no dejarse engañar y a quien quiere admirar.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
el óptico de Praga en proceso
Desbocados por el ansia en la liquidación total, al fragor de una nueva batalla que, dicen, será la última, acaso al hilo de vender unos viejos restos que no sirven para nada, como tampoco sirven para nada los que han venido a reemplazarlos y los que vendrán cuando estos últimos sean también restos viejos, si es que nada cambia cuando todo haya cambiado. No sería la primera vez; es más, siempre pasa lo mismo. Siempre pasa que cuando todo pasa, en realidad, nada pasa. Aunque a veces sí pasa algo, a veces pasa que nace Kafka y nos dice que todo es desternillante y pintoresco, que es igual que nada cambie o que todo cambie, que lo único importante es cómo miras, cómo estás aprendiendo a mirar.
viernes, 23 de diciembre de 2011
asalto extenso e infructuoso a las carencias cotidianas
Quizás la ironía sea capaz de tamizar el acontecer que se nos viene fiero como chuzos de punta, incluso puede que tenga el poder de provocarnos la risa cuando todo anuncia drama, pero dudo que su potencia ridiculizadora sirva en el lugar sagrado donde uno se encuentra personalmente con la mezquindad y la estulticia, con la miseria cotidiana adosada a eso que eres tú.
No llegas ahí más que trascendiendo la última máscara, la que todavía llevas cuando has retirado todas las otras.
¿Cómo? Siempre hay una última máscara que no podrás sacar, porque en caso contrario estarías en el desierto o en la cima de una montaña, y estás aquí -y no quieres estar en ningún otro sitio- en Barcelona, en el cuarto de los libros, rodeado de una placentera algarabía que a veces amas y a veces amas menos.
Entonces... por eso ponía un "dudo que" en la capacidad de la ironía para sonreírle, descaradamente, a mis miserias, porque lo que veo, en realidad, no son mis miserias, sino, puede, eco de otras que gritan más al fondo y que siempre permanecerán ocultas, enmascaradas.
No llegas ahí más que trascendiendo la última máscara, la que todavía llevas cuando has retirado todas las otras.
¿Cómo? Siempre hay una última máscara que no podrás sacar, porque en caso contrario estarías en el desierto o en la cima de una montaña, y estás aquí -y no quieres estar en ningún otro sitio- en Barcelona, en el cuarto de los libros, rodeado de una placentera algarabía que a veces amas y a veces amas menos.
Entonces... por eso ponía un "dudo que" en la capacidad de la ironía para sonreírle, descaradamente, a mis miserias, porque lo que veo, en realidad, no son mis miserias, sino, puede, eco de otras que gritan más al fondo y que siempre permanecerán ocultas, enmascaradas.
domingo, 11 de diciembre de 2011
teoría antigua de la riqueza sin prestigio
Hacerse rico, enriquecerse, es para mí adquirir vocabulario, por ejemplo. O aprender algo de nuevo, una vez agotadas las posibilidades que otorgó el aprendizaje anterior.
Enriquecerse para mí apunta adentro, a descubrir eso que soy cuando he doblado todos los disfraces y no hay ya necesidad de maquillaje. Es alimentar eso desconocido que soy, es alimentarlo y proyectarlo hacia el yo que quiero ser, un yo que tenga bastante con literatura de la buena o no tan buena, al que le baste con algo para leer. ¿Y? Y nada, que si el yo es ficticio uno está en la obligación de ficcionarlo, y si es real, uno debe hacer como si no lo fuera y moldearlo, a la carta de su elección.
Enriquecerse para mí apunta adentro, a descubrir eso que soy cuando he doblado todos los disfraces y no hay ya necesidad de maquillaje. Es alimentar eso desconocido que soy, es alimentarlo y proyectarlo hacia el yo que quiero ser, un yo que tenga bastante con literatura de la buena o no tan buena, al que le baste con algo para leer. ¿Y? Y nada, que si el yo es ficticio uno está en la obligación de ficcionarlo, y si es real, uno debe hacer como si no lo fuera y moldearlo, a la carta de su elección.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
sobre la cuádruple raíz de la voluntad y el margen
El margen como lugar que no se habita pero que, sin embargo, se ha convertido en el hogar de este escritor que sigue atascado más allá del cabo de hornos de su última novela. Me acompañan las palabras del viejo y rabioso Shopenhauer, "uno puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere". ¿No puedo querer lo que quiero? ¿Es mi querer primero la mascarada impuesta por un ente independiente y autónomo?
Les parecerá un juego de palabras para mentes ociosas, y lo es, ciertamente, y sirva, de soslayo, para elogiar el ocio y las mentes ociosas y los juegos de palabras que no sirven para nada: ahí radica su grandeza y se capta aquí, en el margen.
Les parecerá un juego de palabras para mentes ociosas, y lo es, ciertamente, y sirva, de soslayo, para elogiar el ocio y las mentes ociosas y los juegos de palabras que no sirven para nada: ahí radica su grandeza y se capta aquí, en el margen.
viernes, 25 de noviembre de 2011
elogio, y suspiro, de una democracia sin asnos
Cacarearon ya los encargados de la cosa pública, nos pasaron el sombrero y ahora cuentan y se reparten lo que hemos echado dentro, y lo hacen con el sentir del bandolero que ha robado una cartera, como si lo que hay allí dentro fuera un botín. Hemos convertido la democracia en un juego de tahúres que nosotros, los demócratas, observamos como asnos.
Nuestros son los tahúres y nuestras la perlas que se juegan. Nuestra es la cosa pública y nuestra, por lo tanto, es la política. Pero deberemos librarnos de tahúres y para ellos deberemos dejar de ser asnos, porque los tahúres son asnos que se han afiliado y han medrado en partidos que crearon y ahora gestionan asnos como tú o yo. Y es que, admitámoslo ya, sólo un demos desasnizado puede otorgarse una política honesta que haga de esta múltiple compañía algo decente: nuestro es el pecado y nuestra, nos lo merecemos, la penitencia.
Nuestros son los tahúres y nuestras la perlas que se juegan. Nuestra es la cosa pública y nuestra, por lo tanto, es la política. Pero deberemos librarnos de tahúres y para ellos deberemos dejar de ser asnos, porque los tahúres son asnos que se han afiliado y han medrado en partidos que crearon y ahora gestionan asnos como tú o yo. Y es que, admitámoslo ya, sólo un demos desasnizado puede otorgarse una política honesta que haga de esta múltiple compañía algo decente: nuestro es el pecado y nuestra, nos lo merecemos, la penitencia.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Zaratustra en calzoncillos (y mudo)
A menudo me descubro colocando argumentos que desgranan una verdad. Y debatiendo con otros que también argumentan y defienden sus propios verdades. Y nos creemos filósofos ahondando y desbrozando las almas humanas, los vacíos. Y no tenemos a nadie que nos diga que el rey está desnudo, o que la cera es sólo la que arde, o que haríamos bien en no jugar a profundos siendo unos capullos. Alguien que nos diga que la verdad con la que se inicia un discurso es siempre mentira, o simplemente, por tautológica, no es verdad.
Pero, aún sabiendo esto, volveré a descubrirme monologando junto a monólogos afines en la simulación del gran diálogo, y nadie nos dirá: "¡Callad!", y luego: "¡Silencio!", y, después, finalmente, "¡Buscad, si queréis, pero no ceséis de buscar nunca, porque nunca encontraréis!".
jueves, 27 de octubre de 2011
teoría del novelar(me) vacuo
Puede que el fracaso también se evidencie con el silencio que sigue a la pregunta "¿de qué van mis novelas?".
¿De qué van mis novelas? Sé que no puedo responder a esta pregunta, pero sé que yo estoy en ellas, no sé cómo, no sé dónde, y que, quizá, sólo sean relatos emancipatorios con los que involuntaria e infructuosamente intento cazarme a mí mismo. O quizá no, quizá sólo sea una manera ingrata de ceñirme nuevos yugos de palabrería y balbuceo.
En todo caso, esté o no esté, no puedo responder(me) de qué van mis novelas, por lo que puede (seguramente) que no vayan de nada. Bueno, eso no estaría nada mal.
¿De qué van mis novelas? Sé que no puedo responder a esta pregunta, pero sé que yo estoy en ellas, no sé cómo, no sé dónde, y que, quizá, sólo sean relatos emancipatorios con los que involuntaria e infructuosamente intento cazarme a mí mismo. O quizá no, quizá sólo sea una manera ingrata de ceñirme nuevos yugos de palabrería y balbuceo.
En todo caso, esté o no esté, no puedo responder(me) de qué van mis novelas, por lo que puede (seguramente) que no vayan de nada. Bueno, eso no estaría nada mal.
lunes, 24 de octubre de 2011
usos y abusos letraconfesionales
La literatura como herramienta de ascesis o de locura, o como manual de instrucciones para indagarse y salir indemne, o no salir, o como pastilla que deshace el tedio que se avecina, por placer, a veces estético, otras, las más, indefinido. La literatura como vocación o como destino, como punto de salida o, es mi caso, de llegada y de permanencia, ya hasta el final.
Por elección lector, y por elección escritor: yo puse ahí esa bicha y le ofrecí mi mano para que la mordiera. Y lo hizo. Aunque, rectifico, escritor es Cervantes, o Sthendal, o Tolstoy, o Kundera o tantos otros. Así que, por elección lector y por elección, a veces, escribo.
Por elección lector, y por elección escritor: yo puse ahí esa bicha y le ofrecí mi mano para que la mordiera. Y lo hizo. Aunque, rectifico, escritor es Cervantes, o Sthendal, o Tolstoy, o Kundera o tantos otros. Así que, por elección lector y por elección, a veces, escribo.
jueves, 13 de octubre de 2011
ejercicio de emancipación innecesario
¿Hay alguien ahí que pudiendo escribir no escriba? ¿Existe alguien que se haya rebelado contra su vocación literaria, esa especie de llamada misteriosa y ajena que alguien coloca en alguien y lo convierte en una especie de autómata? ¿Alguien ha silenciado alguna vez y para siempre su necesidad de escribir?
Todos los escritores que afirman escribir por necesidad no, evidentemente. ¿Por qué habrían de hacerlo? ¡Qué estupidez!
Y sin embargo, la libertad, que es sobretodo elección...
Yo, sin poder escribir, escribo; sin ser elegido, elijo. Es mi dosis diaria de libertad, casi una migaja, un sorbo de rebelión en mi servidumbre cotidiana.
Todos los escritores que afirman escribir por necesidad no, evidentemente. ¿Por qué habrían de hacerlo? ¡Qué estupidez!
Y sin embargo, la libertad, que es sobretodo elección...
Yo, sin poder escribir, escribo; sin ser elegido, elijo. Es mi dosis diaria de libertad, casi una migaja, un sorbo de rebelión en mi servidumbre cotidiana.
martes, 11 de octubre de 2011
un capullo entre algodones
Hoy, con el hambre todavía lejana, me apetece anunciar mi soberano desprecio por todos aquellos que siempre encuentran la responsabilidad de sus errores fuera de sí mismos. Son los multiplicadores de causas justificativas, los sufridores de conjuras cósmicas en su contra, siempre absolutorias, enemigos, al cabo, de la libertad. Porque la libertad es tanto gritar un "sí" como un "no", es tanto acertar como errar.
Por lo tanto, asumir como propios los aciertos y eximirse de los errores es mutilar el sobado vocablo y, por lo mismo, mutilarse, renunciar a la oportunidad de desencapullarse.
(Desencapullarse, obligación a la que se entregan aquellos que, como yo, quieren encantarse con la quimera de ser libres).
Por lo tanto, asumir como propios los aciertos y eximirse de los errores es mutilar el sobado vocablo y, por lo mismo, mutilarse, renunciar a la oportunidad de desencapullarse.
(Desencapullarse, obligación a la que se entregan aquellos que, como yo, quieren encantarse con la quimera de ser libres).
miércoles, 5 de octubre de 2011
a este lado del espejo
Parece que ya se evidencia lo que era evidente. La luz al final del túnel que nos anunciaron que ya veían, sólo eran ecos de político enajenado. No vemos ni siquiera el túnel. Es más, no lo veremos nunca porque es un túnel que hay, primero, que escavar y cada uno debe escavar el suyo.
Vivimos una época excelente para la reflexión y para volver a ser capaces de adaptarnos a un nuevo medio, más peligroso porque parece el mismo medio de siempre, pero ya es otro. En todo caso, esto huele a vida, un olor penetrante y apabullante de historias y procesos.
El reto es ser capaces de no cagarnos de miedo ahora que se cierra disneylandia, el primer cierre unánime que ocurre, aquí, en cuarenta años.
Vivimos una época excelente para la reflexión y para volver a ser capaces de adaptarnos a un nuevo medio, más peligroso porque parece el mismo medio de siempre, pero ya es otro. En todo caso, esto huele a vida, un olor penetrante y apabullante de historias y procesos.
El reto es ser capaces de no cagarnos de miedo ahora que se cierra disneylandia, el primer cierre unánime que ocurre, aquí, en cuarenta años.
jueves, 29 de septiembre de 2011
anhelo de un sentir beduino
Lejos de las égidas que sortean los custodios y los exegetas de las purezas santas, y lejos también del relato que se cita tras las miles de pancartas, parece que no queda otra que entregarse al desierto.
Pero la felicidad en el desierto está sólo al alcance del beduino, y yo no soy beduino ni las dunas que se alzan aquí pueden rodearse mientras se recita una muahlaca cuyo ritmo simula el paso cansino de un camello. Las dunas que se alzan en este desierto son como olas de mar brava: las afrontas, y las cruzas o te ahogan.
Pero la felicidad en el desierto está sólo al alcance del beduino, y yo no soy beduino ni las dunas que se alzan aquí pueden rodearse mientras se recita una muahlaca cuyo ritmo simula el paso cansino de un camello. Las dunas que se alzan en este desierto son como olas de mar brava: las afrontas, y las cruzas o te ahogan.
sábado, 17 de septiembre de 2011
recuerda que eres mortal (por tanto, estás vivo)
El sobresalto en la aquiescencia, algo extraño junto al asentimiento cotidiano, el susurro de un primer "no" bajo el mismo "sí" de siempre... el gesto de disgusto que no reconoces en la mansa tez domesticada.
Puede que eso sea la primera arena que anuncia la duna que anuncia el desierto, puede que eso sea el anuncio de un nuevo punto de no retorno.
Seguir igual... ya siempre la amargura. Gritar ahora "basta" es, quizás, volver a apostar por la risa, y también blindarla ante la frustración y los apóstoles de la frustración, que venden y regalan y dispersan lágrimas del llanto que les produce haber asfixiado el festín que se estaban dando... ¿Y nosotros? ¿Y yo? Participando de sus migajas, y corriendo el riesgo de llorar con ellos por el final de mis migajas... ¡Despierta, el cielo está tras las migajas!
Puede que eso sea la primera arena que anuncia la duna que anuncia el desierto, puede que eso sea el anuncio de un nuevo punto de no retorno.
Seguir igual... ya siempre la amargura. Gritar ahora "basta" es, quizás, volver a apostar por la risa, y también blindarla ante la frustración y los apóstoles de la frustración, que venden y regalan y dispersan lágrimas del llanto que les produce haber asfixiado el festín que se estaban dando... ¿Y nosotros? ¿Y yo? Participando de sus migajas, y corriendo el riesgo de llorar con ellos por el final de mis migajas... ¡Despierta, el cielo está tras las migajas!
martes, 6 de septiembre de 2011
la imposible fijación del gran ausente
Rastrear los limes de los puntos casi finales a la caza de algo que reabra los horizontes que ya se abandonaron. Volver sobre lo ya visto y pensado, reemprender el camino hacia ningún sitio que problematice lo ya resuelto, otra vez. Porque toda respuesta no es sino camama, porque toda solución no es sino veneno que adormece, en mi caso, un pensamiento ya de por sí dormido.
Por ejemplo las palabras, con las que uno se encanta y a las que uno se adscribe como si poseyera la patente del fuego cruzado, y decimos "yo soy esto o lo otro", pero basta detenerse un momento en esa tramoya para descubrir que eso que afirma ser es sólo viento modulado, débil, volátil, fácilmente sustituible por otra sucesión de definiciones que no definen nada, o, al menos, no nos definen nada. Porque... ¿cómo fijar algo tan ausente y efímero como uno mismo?
Por ejemplo las palabras, con las que uno se encanta y a las que uno se adscribe como si poseyera la patente del fuego cruzado, y decimos "yo soy esto o lo otro", pero basta detenerse un momento en esa tramoya para descubrir que eso que afirma ser es sólo viento modulado, débil, volátil, fácilmente sustituible por otra sucesión de definiciones que no definen nada, o, al menos, no nos definen nada. Porque... ¿cómo fijar algo tan ausente y efímero como uno mismo?
lunes, 8 de agosto de 2011
teoría de hacerse con una posición
Uno puede anclarse, aferrarse a lo que siempre ha funcionado y esperar, o puede soltarse, con todo lo que eso comporta. Puede que estas dos opciones sean una en realidad y que tenga que ver con que ambos han elegido una posición para vivirse, para vivir el acontecimiento de su propia vida.
Lo que creo que quiero decir es que uno es libre si, y sólo si, es libre en la elección de esa posición, que uno está despierto si sabe que eso se elige y que uno no despierta si no sabe que está dormido. ¿Y cómo saber que se está dormido? Bueno, eso es fácil, creo que es lo que llevamos haciendo toda la vida...
jueves, 21 de julio de 2011
conclusión en cursiva con premisas independientes
Aunque sólo hay adentro, es posible salir. Uno sale queriendo salir, y conviene saber que eso es todo lo afuera que estarás nunca. Creo que la libertad no es un estado, sino una fuga constante e infructuosa.
Hace tiempo que no me recuerdo sino corriendo, y quizás eso es lo que siente alguien que se ha liberado.
También pudiera ser que lo antecedente sólo fueran palabras engarzadas por el miedo.
Ya llegó la duda (que convierte el "conócete a ti mismo" en una camama), y la duda siempre exige decisión. Bien, decido: corro porque soy libre; no corro porque sea un cobarde.
Conclusión: uno es lo que quiere ser.
Amen.
Hace tiempo que no me recuerdo sino corriendo, y quizás eso es lo que siente alguien que se ha liberado.
También pudiera ser que lo antecedente sólo fueran palabras engarzadas por el miedo.
Ya llegó la duda (que convierte el "conócete a ti mismo" en una camama), y la duda siempre exige decisión. Bien, decido: corro porque soy libre; no corro porque sea un cobarde.
Conclusión: uno es lo que quiere ser.
Amen.
jueves, 14 de julio de 2011
nariz de payaso sobre fondo negro
El mar como metáfora, el naufragio como sentido. Escribir, entonces, es crear tú propia balsa, y leer sujetarte en las que crearon otros. Bueno, hay muchas otras maneras de vivir el desconcierto, pero es cierto que leer es una magnífica idea de viaje a ningún sitio. ¿Y escribir? ¿Por qué ese desasirse? ¿Por qué ese adentrarse en destinos para los que no fuiste llamado? ¿Por qué tú propia balsa?
La respuesta es obvia: porque sí, y porque de mayor quiero ser un gafudo al que nadie necesite cuya máxima ambición sea saber qué esconde la noche tras aquella estrella, la que tiene forma de nariz de payaso, cuestión que me desvelará la que sea mi última novela.
La respuesta es obvia: porque sí, y porque de mayor quiero ser un gafudo al que nadie necesite cuya máxima ambición sea saber qué esconde la noche tras aquella estrella, la que tiene forma de nariz de payaso, cuestión que me desvelará la que sea mi última novela.
lunes, 11 de julio de 2011
hipérbole de la nadería en proceso decadente
Es realmente curiosa la debilidad de mis fronteras para proteger mi yo real. Sin apenas darme cuenta, la realidad que me sucede oscurece lo real del suceder, y me descubro presa de un torbellino de delirio hacia los confines de la pena negra. Entonces, si no se ha despertado el pánico, tengo que realizar un esfuerzo sobrehumano para detenerme y pensarme y, de nuevo, lanzar una carcajada hacia esa puerta abierta al lugar donde habita la amargura.
Sí, me digo cuando llega la calma, no eres un sabio, y también me digo que nunca seré un sabio. ¿Podré, sin embargo, conseguir algún día que las naderías sólo sean naderías?
Sí, me digo cuando llega la calma, no eres un sabio, y también me digo que nunca seré un sabio. ¿Podré, sin embargo, conseguir algún día que las naderías sólo sean naderías?
miércoles, 6 de julio de 2011
teoría de la realidad sin dosis de certeza
Todos los tiempos son tiempos de literatura. Pero el que está sucediendo con nosotros -o, mejor, en el que nosotros estamos sucediendo- la ha convertido en la única herramienta con la que otear un horizonte posible hacia el que dirigir un posible rumbo. Ensayándonos en las novelas desechamos el error que presenta toda incertidumbre. Luego nos equivocamos igualmente, pero es un error que trae consigo una experiencia adquirida vete tú a saber dónde, cuándo... ¿Aquel verano con La Regenta, Ana Karenina y Madame Bovary? ¿Aquellas cuatro tardes intensas con La Cartuja de Palma, Rojo y Negro y Mientras Agonizo? ¿Fue antes, mucho antes, con Sábato y Kundera?¿O después, mucho después, con... Sábato y Kundera?
No sé. Lo cierto es que he vivido muchos seres errados como para no haber aprendido algo. Por ejemplo: hay que inventarse un horizonte. Por ejemplo: hay que fijar un rumbo. Por ejemplo: el rumbo nunca te llevará al horizonte. Por ejemplo: no importa, hay que remar.
No sé. Lo cierto es que he vivido muchos seres errados como para no haber aprendido algo. Por ejemplo: hay que inventarse un horizonte. Por ejemplo: hay que fijar un rumbo. Por ejemplo: el rumbo nunca te llevará al horizonte. Por ejemplo: no importa, hay que remar.
miércoles, 22 de junio de 2011
principhia literatura
Al principio son pequeños gestos los que te apartan de la algarabía que te circunda. Alguna que otra frase que te suena a un idioma que conociste pero que estás olvidando, algún que otro susurro oído como un grito. Al principio es la incipiente mutación a cucaracha, o escarabajo, o garrapata, o lo que fuera el bicho que nació de Kafka. Al principio es acumular predicados sobre un sujeto que deja de comprenderlos y comenzar a extrañarse, a extrañar, a ser un extraño.
Luego uno se pone a escribir, porque sí.
Luego uno se pone a escribir, porque sí.
jueves, 2 de junio de 2011
indignado y paciente: game open
Las primeras embestidas llegaron por el asco y la estética. La cegada bestia fue atraída hacia allí porque aquel lugar olía diferente y también olía a diferencia. Alguno de sus múltiples asesores señalarían aquel lugar como rebosante de caza. Alguien tuvo que argumentar la necesidad de la limpieza, alguien estudiaría la mejor táctica, alguien elaboraría un plan, alguien tomaría la decisión. Todos se equivocaron.
La bestia actuó como si allí hubiera un enemigo y perdió. Pero volverá, y quizás esta vez no se equivoque, aunque es difícil no equivocarse si te mueve el clasismo y la prepotencia, la ignorancia y la prisa.
Lo que la bestia desconoce es la potencia transformadora del anonimato, si la voluntad impulsa, y las victorias que garantiza la paciencia, si se parte ya de la derrota.
Lo que la bestia desconoce es la potencia transformadora del anonimato, si la voluntad impulsa, y las victorias que garantiza la paciencia, si se parte ya de la derrota.
martes, 24 de mayo de 2011
indignado y cobarde: game over
Parece que, finalmente, alguien ha oído el zumbido del despertador que llevaba años sonando. Alguien ha reaccionada a la indignación y ha dicho "basta" y alguien se frota las manos notando que ese "basta" sólo es un cauce de pseudo rabia pronto a desecarse.
El escaparate muestra ahora una rebelión pacífica que pronto será acechada por el hastío. Los medios ya han dejado de apuntar sus objetivos hacia las plazas, es el primer síntoma. Luego se irán las clases medias, como efecto de no verse protagonista en las noticias de su realidad cotidiana y, finalmente, estas mismas clases comenzarán a despotricar del lamentable estado de las céntricas plazas. Entonces llegará la policía, los medios volverán y a los dos días todo seguirá igual que antes del 15 de marzo.
Digo esto porque he estado en la plaza muchas horas y he visto y oído miles de plegarias bienintencionadas, debates encendidos, ambiente lúdico y festivo. Pero... ¿Cuántos de nosotros volveremos cuando la fiesta finalice y comience la batalla? Es posible que estemos indignados; falta saber en cuántos de nosotros ese estado de indignado lo ha colocado en un punto de no retorno, en un punto de firme voluntad de no querer que todo siga igual, de no permitir que todo siga igual. Por mi parte, estoy indignado conmigo mismo porque no quiero que todo siga igual, pero sé que no tengo la valentía necesaria para impedir que eso pase.
El escaparate muestra ahora una rebelión pacífica que pronto será acechada por el hastío. Los medios ya han dejado de apuntar sus objetivos hacia las plazas, es el primer síntoma. Luego se irán las clases medias, como efecto de no verse protagonista en las noticias de su realidad cotidiana y, finalmente, estas mismas clases comenzarán a despotricar del lamentable estado de las céntricas plazas. Entonces llegará la policía, los medios volverán y a los dos días todo seguirá igual que antes del 15 de marzo.
Digo esto porque he estado en la plaza muchas horas y he visto y oído miles de plegarias bienintencionadas, debates encendidos, ambiente lúdico y festivo. Pero... ¿Cuántos de nosotros volveremos cuando la fiesta finalice y comience la batalla? Es posible que estemos indignados; falta saber en cuántos de nosotros ese estado de indignado lo ha colocado en un punto de no retorno, en un punto de firme voluntad de no querer que todo siga igual, de no permitir que todo siga igual. Por mi parte, estoy indignado conmigo mismo porque no quiero que todo siga igual, pero sé que no tengo la valentía necesaria para impedir que eso pase.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Seguir el impulso, aunque Demócrito errara
Escribir tres páginas del tirón -ya veremos las frases que luego sobreviven- en el desierto que me obliga a recorrer mi última novela es como recibir un regalo salvífico de algún dios antiguo que quizá busque recuperar con ello su culto. No será el caso, pero la llegada de ese klinamen y la nueva ruta a la que me empuja puede que me facilite seguir adelante.
Seguir adelante, seguir avanzando, seguir picando, hasta que llegue un momento en el que, con sorpresa, aparezca el punto final... otro punto final. Y luego, en ese preciso instante, una nueva historia iniciando su trayecto en un nuevo libro en blanco, esa que ahora todavía no sueñas pero que seguro ya se está gestando. Pero vayamos por partes, no perdamos el impulso...
Seguir adelante, seguir avanzando, seguir picando, hasta que llegue un momento en el que, con sorpresa, aparezca el punto final... otro punto final. Y luego, en ese preciso instante, una nueva historia iniciando su trayecto en un nuevo libro en blanco, esa que ahora todavía no sueñas pero que seguro ya se está gestando. Pero vayamos por partes, no perdamos el impulso...
domingo, 8 de mayo de 2011
el hambre en los confines del arte
Sellé hace años un pacto conmigo mismo para enterrar cualquier muestra de indulgencia. Eliminé todos aquellos lastres que me habían servido para perdonarme. Abrí los ojos -o puede que entonces fuera cuando los cerrara- y ya no quise poner un algo responsable de mis fracasos ni de mis éxitos. ¿Éxitos? ¿Fracasos? El éxito y el fracaso están reservados para los que no se cobijan, como yo, bajo el amparo de la seguridad social. Ciorán llegó a Francia y se puso a recorrerla en bicicleta: yo hubiera guardado turno en la cola de los que luchan por su jubilación. ¿Luchan? Lucha quien pone en juego su vida, o más aún, su honor. Mi honor se mide con los recibos que alcanzo a pagar gracias a mi nómina asegurada.
Pero, ¿cómo llegué hasta aquí, quién fue el responsable? Yo, el mediocre, todo el mérito es mío.
¡Aleluya!
Pero, ¿cómo llegué hasta aquí, quién fue el responsable? Yo, el mediocre, todo el mérito es mío.
¡Aleluya!
viernes, 6 de mayo de 2011
viaje al fondo de la paz
Después del asesinato del asesino, el puñal que busca sangre sigue su curso por este occidente viejo y desnortado. Conocemos tan bien su gusto que enloquecemos cual jauría desbocada cuando esta se presenta. Sí, hemos inundado nuestras ciudades con gritos de "no a la guerra", pero nunca supimos que sólo los dioses consiguen materializar su verbo -uno dijo: "Hágase la luz", y la luz se hizo-. Nosotros gritamos y gritamos "no a la guerra", pero las guerras no dejan de sucederse, una tras otra. Guerras de primera generación, de segunda, ahora vamos, creo, por las de cuarta generación, que son esas en las que no vemos al enemigo; las que se declaran sin necesidad de que éste exista. Porque, en realidad, el enemigo está aquí, y se llama ignorancia, miedo, ansia, odio, rabia, envidia... y es para exorcizar nuestras taras que alguien manda combatir contra alguien y alguien muere. Esa sangre es la que pretende redimirnos y hacer justicia, pero, seamos honestos, esa sangre nos convierte en asesinos.
lunes, 25 de abril de 2011
el sueño al trasluz de una normativa
Las tablas de la ley se han diversificado en miles de mandamientos, cada uno de ellos con un despliegue jurídico añadido que encorseta la llegada del acontecer. El miedo al presunto caos que, presuntamente, desata una vida en libertad nos ha empujado a normalizarlo todo, de tal modo que el suceder que todavía sorprende lo hará por última vez: una nueva norma espera su momento en el almacén donde el legislador que habita en nosotros deposita su ansia. Las dictaduras se nutren de esa ansia, de ese querer soberano y legítimo porque todo siga igual o, en su defecto, que lo que venga lo haga a lomos del artículo de un libro sacralizado.
Las dictaduras vuelven cuando el horizonte de lo posible se desvanece, cuando el mañana se teme más de lo que se sueña. Y no hay sueño que resista el control de una normativa.
domingo, 17 de abril de 2011
la copia y el hambre en el escaparate
Entregada el alma a los suburbios de la consciencia y ésta a los acás del silogismo, la literatura ha quedado confinada entre los rectos trazos de una gramática común y manoseada. Se repite una y otra vez el discurso, se persevera con el relato que se ha contado mil veces, se coge un poco de aquí y de allá y se forma un dulce mejunje que entra bien, sí, pero no quita el hambre. Hay que ir un poco más lejos, saltar los márgenes, arriesgarse. Como hicieron y hacen otros, los que están al fondo, lejos del escaparate. Como podemos hacer tú y yo, ajenos a las cadenas del mercado, libres.
jueves, 14 de abril de 2011
el individuo y los colores, y una ciudad por construir
Hay cosas en las que todavía creo. Creo, por ejemplo, en las hadas y en los gnomos, en la magia y en la alquimia, pero creo que estoy dejando de creer en ti y en mí y en él, en "nosotros". ¿Cómo puedo creer en "nosotros" cuando me aterrorizan todas las puertas que nos abre? Hemos creído que la realidad siempre empuja hacia la revolución o el sometimiento, a cortarles el cuello o a que nos lo pisen para siempre. De nada nos ha servido el pasado; "nosotros" somos propensos a catapultarnos por la espiral del delirio hacia estados donde reinan las convicciones, y creemos fácilmente en realidades de blanco y negro: hemos despertado del sueño de los benditos y no somos capaces de ver otra salida en el callejón ni que "ellos" también son "nosotros". Estoy dejando de creer en ti y en mí y en él porque no hay "nosotros" que no conlleve guerra, porque esta es su condición de posibilidad, y por eso la política es tan necesaria. ¿Pero dónde están los políticos que llevamos esperando ochenta años?
jueves, 31 de marzo de 2011
soliloquio de la sola presencia
Escribir es fijar un vagar errático, configurar un lenguaje propio con los cientos de palabras que se inventaron para la supervivencia de la especie -es decir, no morir de hastío.
Cogemos las palabras, las que se dejan, a nuestra manera, porque seguimos huyendo de nosotros mismos y del vacío que se abre si te miras y más si osas proyectarte.
Esto no es un lamento, como mucho un aullido que precede a una gran sonrisa.
Esto es un fragmento de mi yo fragmentado, una pieza más para añadir al puzle que voy formando, poco a poco, con el anhelo inalcanzable de dar con quién soy, con cómo soy, con qué soy... más acá de Jordi Lobo.
Cogemos las palabras, las que se dejan, a nuestra manera, porque seguimos huyendo de nosotros mismos y del vacío que se abre si te miras y más si osas proyectarte.
Esto no es un lamento, como mucho un aullido que precede a una gran sonrisa.
Esto es un fragmento de mi yo fragmentado, una pieza más para añadir al puzle que voy formando, poco a poco, con el anhelo inalcanzable de dar con quién soy, con cómo soy, con qué soy... más acá de Jordi Lobo.
lunes, 21 de marzo de 2011
el cielo que me cubre
Moro en el extraño lugar de la trama dormida, de la historia que dejó de contarse. Digo que es extraño porque se está en él a la espera de un Godot que te haga avanzar, una vez has vuelto de nuevo a detenerte sin haber escrito ni tres líneas que luego borrarás. Quieres seguir, pero parece como que no quieras, como si vieras que en el final de esta historia está también tu final como novelista. O puede que sólo sea cuestión de frecuencia, de que ahora la vida te azuza con lides desmadejadas y, en cierto modo, incomprensibles, y que te sea incompatible armonizar lo que sucede fuera con lo que sucede dentro: aquí la historia a medio contarse de un callejón con salida y fuera... fuera la unanimización continua y constante de la estupidez humana, de la que colaboras con fervor casi metafísico.
viernes, 11 de marzo de 2011
un matiz para la trascendencia
Es difícil mantenerse al margen del delirio colectivo. Cuando menos te lo esperas, te descubres vociferando y mendigando dosis de lisonja que redunde y amplifique ese tipo que eres y que el resto no es y sueña -eso te pone- con ser algún día. Hemos convertido el derecho al protagonismo en un dogma de fe y nadie acepta sin sufrimiento someterse al papel secundario. El misterio que más nos intriga es el que da respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que yo, YO, esté pasando por este mundo sin que el mundo se dé cuenta?
Nos ayudaría ya, desde ahora mismo, formularnos esta otra: ¿Cómo es posible que yo, YO, esté pasando por este mundo sin apenas darme cuenta?
Nos ayudaría ya, desde ahora mismo, formularnos esta otra: ¿Cómo es posible que yo, YO, esté pasando por este mundo sin apenas darme cuenta?
jueves, 3 de marzo de 2011
al asalto del pensar monolítico
Nunca hubo más escritores que ahora, nunca una explosión semejante de vocaciones sin anhelos profesionales. ¿Cuántos poetas, cuentistas, cronistas, diaristas, filósofos, críticos y demás ralea de artes semejantes lanzan cada día sus creaciones al espacio exterior por el hilo de su router? La globalización está siendo todo lo contrario a lo que se creía: no ha unificado el discurso, no ha impuesto una traducción de lo real, no ha equiparado y simplificado el punto de vista. La globalización y su estandarte, Internet, han diseminado y multiplicado el relato, que lo formará, pasado el tiempo, el estudio de los millones de microrelatos que narramos y que nos narran. La tiranía del pensamiento único está perdiendo la batalla: no hay nadie que pueda callarnos. Desde nuestras humildes tribunas a veces gritamos y a veces sólo susurramos qué y cómo somos, qué y cómo queremos ser. El porqué seguirá siendo un misterio. Sólo creamos y creamos y seguiremos creando cuando todo se haya acabado, o, para no ser exagerados, hasta momentos antes de que ese momento llegue.
Por ello, gracias, gracias por no callaros
Por ello, gracias, gracias por no callaros
jueves, 17 de febrero de 2011
el absurdo como argumento, a la espera de algo más real
Alguien vendrá a seguir picando, cuando a nosotros se nos hayan acabado las palabras.
Siempre habrá alguien que seguirá golpeando los aceros de lo obvio, algún inconformista que persevere con ahinco para saciar su ansia de verdad. Sabrá, cuando se le agoten también las palabras, lo que quizás sepamos nosotros de aquí a un tiempo, que la única verdad es el inconformismo y que debería haber picado con la jeta del que sabe qué perra es la vida... y qué bella.
Sí, que debería haber picado sonriendo.
Siempre habrá alguien que seguirá golpeando los aceros de lo obvio, algún inconformista que persevere con ahinco para saciar su ansia de verdad. Sabrá, cuando se le agoten también las palabras, lo que quizás sepamos nosotros de aquí a un tiempo, que la única verdad es el inconformismo y que debería haber picado con la jeta del que sabe qué perra es la vida... y qué bella.
Sí, que debería haber picado sonriendo.
lunes, 7 de febrero de 2011
el púlpito y el fantoche, y sus plumas de pavo real
Escribir siempre fue trazar en un hoja en blanco un nuevo contorno a las sombras desconocidas y anhelantes; un curiosear en esa parte ignota que se nos construye adentro en el contacto abrumador con lo que nos rodea.
El escritor se entrega a traducirse qué es eso que pasa y que le pasa, aunque sólo sea porque no se conforma con la enorme variedad de traducciones que le ofrecen otros, o porque, ya puestos, quiere inventar él mismo un sentido a la estupenda absurdidad que conlleva estar vivo...
A decir verdad, y después de leer la pontificación que he escupido en las líneas precedentes, puede que escribir sólo sea un pasatiempo de gente aburrida que saca a su vanidad de paseo y, por lo tanto, yo un necio que suspira por asombrar con el batir de sus plumas de pavo real. ¡Buahh, qué asco! Y sin embargo...
El escritor se entrega a traducirse qué es eso que pasa y que le pasa, aunque sólo sea porque no se conforma con la enorme variedad de traducciones que le ofrecen otros, o porque, ya puestos, quiere inventar él mismo un sentido a la estupenda absurdidad que conlleva estar vivo...
A decir verdad, y después de leer la pontificación que he escupido en las líneas precedentes, puede que escribir sólo sea un pasatiempo de gente aburrida que saca a su vanidad de paseo y, por lo tanto, yo un necio que suspira por asombrar con el batir de sus plumas de pavo real. ¡Buahh, qué asco! Y sin embargo...
miércoles, 26 de enero de 2011
la leyenda de los que nos precedieron
Los fanaticos de la razón expresaron su deseo de someter nuestra animalidad al estricto control de su potencia. Así, dijeron, ese mono que bajó del árbol sería, finalmente, humano. Los instintos matan; matemos, pues, a los instintos. Casi lo consiguieron: aparecieron, por ejemplo, enfermedades que se adosaron al sexo; leyes y normas y morales que legislaron las costumbres, y, últimamente, juegos y despistes y ocios inocentes para solaz de adultos con chupete.
Siempre, sin embargo, hubieron artistas, ascetas, forajidos, filósofos y escritores que, al amparo de la oscuridad de la noche, o a plena luz del día, se mantuvieron firmes más allá de toda lógica y saludable estancia en la sala de espera de lo ya escrito, a verlas venir. Por el contrario, fueron a buscarlas, y los vieron llegar, y luego, inmediatamente, pasar, pues no estaba en su naturaleza detenerse. Dicen que les gustaba gritar, como a los peregrinos, "ultreia"(más allá), y dicen que ese grito sólo era audible para ellos.
¡¡Ultreia!!, pues.
Siempre, sin embargo, hubieron artistas, ascetas, forajidos, filósofos y escritores que, al amparo de la oscuridad de la noche, o a plena luz del día, se mantuvieron firmes más allá de toda lógica y saludable estancia en la sala de espera de lo ya escrito, a verlas venir. Por el contrario, fueron a buscarlas, y los vieron llegar, y luego, inmediatamente, pasar, pues no estaba en su naturaleza detenerse. Dicen que les gustaba gritar, como a los peregrinos, "ultreia"(más allá), y dicen que ese grito sólo era audible para ellos.
¡¡Ultreia!!, pues.
jueves, 20 de enero de 2011
análisis sociolingüístico sin fecha de caducidad
Uno desea vérselas ya con el hombre del saco que aseguran que viene, que ya ha llegado pero que su invisibilidad y su artificioso volumen impiden verlo. Pero está ahí, aguarda bajo tu ventana la llegada del gran apagón para asaltarte, me dicen, para hincarte sus asquerosos dientes y beberse tu sangre. Hay que mirar bajo la cama, recomiendan, antes de acostarse: podría aparecer en cualquier momento y ahogarte con tu almohada. También de día te acecha, aseguran; abre bien los ojos y vigila, hazlo por ti y por tus vecinos, ellos necesitan de tu vigilancia y tú de la de ellos. Y, sobretodo, no se te ocurra poner belleza en esa rosa, o en ese cactus: él aprovecharía ese momento para rebanarte el cuello.
La gestión del miedo tras su previa inoculación, se llama el juego. También es conocido como "la gran estafa" o "el gran negocio"; en fin, un timo.
La gestión del miedo tras su previa inoculación, se llama el juego. También es conocido como "la gran estafa" o "el gran negocio"; en fin, un timo.
jueves, 13 de enero de 2011
el gran fracaso (con todas sus virtudes)
Todos los asaltos a la Verdad se han visto, tarde o temprano, en un callejón sin salida tras el cual reina el desconcierto. Puede uno contentarse con la última certeza, o puede lanzarse al vacío, correr riesgos, jugársela. Quizás espera la demencia; quizá la lucidez. En todo caso, espera un mar sordo por el que vagar y en el que hay que volver a escribirlo todo, otra vez, o condenarse al silencio. Porque no buscamos (no busco) la Verdad de los hombres... y nunca seremos dioses.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
la fábula del principio y del fin
Ahora que todos dicen que se aproxima el final, que no hay hombre con columna que se atreva a soslayar el niñobecerrismo de la catástrofe, ahora es el momento de recordar que somos nietos del hambre e hijos del silencio y, por lo mismo, deberíamos huir del miedo que nos venden y nos regalan y nos inunda con una unanimidad que a mí me parece sospechosa.
Por lo tanto, y por respeto a mi árbol genealógico, voy a mostrar un irónico respeto ante el gurú que busca púlpito anunciándome la llegada de las tinieblas, porque a poco que se tenga algo de memoria se sabe que desde Auschwitz en Europa y desde la muerte del tirano en este país lo que estamos haciendo, precisamente, es salir de las tinieblas. Y se resisten, y se obstinan, y ahora su estertor se presenta en forma de asonada, ahora en forma de crisis... ¿Crisis? Crisis es no soportar la mirada que te devuelve el espejo, la miseria y el asco y el desprecio que sientes cuando te descubres aterrorizado ante la incertidumbre del mañana. ¿Mañana? "Nunca hubo más principio que ahora, ni más juventud ni vejez que ahora...".
Por lo tanto, y por respeto a mi árbol genealógico, voy a mostrar un irónico respeto ante el gurú que busca púlpito anunciándome la llegada de las tinieblas, porque a poco que se tenga algo de memoria se sabe que desde Auschwitz en Europa y desde la muerte del tirano en este país lo que estamos haciendo, precisamente, es salir de las tinieblas. Y se resisten, y se obstinan, y ahora su estertor se presenta en forma de asonada, ahora en forma de crisis... ¿Crisis? Crisis es no soportar la mirada que te devuelve el espejo, la miseria y el asco y el desprecio que sientes cuando te descubres aterrorizado ante la incertidumbre del mañana. ¿Mañana? "Nunca hubo más principio que ahora, ni más juventud ni vejez que ahora...".
martes, 14 de diciembre de 2010
borrachera sin cadenas
Huir del lugar común y del camino conocido es un ejercicio que aboca a una solitaria travesía hacia ningún sitio. Un disparate, porque ya no hay lugares ni caminos vírgenes: la caverna ha sido completamente explorada y explotada, y fuera de ella todo es incomunicable. Así que me encuentro lidiando por abrir brechas en el vacío, lo cual es similar a irse de borrachera con la derrota.
De ahí que el fracaso sea para mí un compañero de viaje, el amigo generador y receptor de la voluntad creativa que me libera y me permite escribir, solamente, porque quiero.
De ahí que el fracaso sea para mí un compañero de viaje, el amigo generador y receptor de la voluntad creativa que me libera y me permite escribir, solamente, porque quiero.
martes, 7 de diciembre de 2010
ansia de mono al volante
Dicen que lo que no sucede pero podía haber sucedido va haciendo su trabajo en una realidad inexistente que, un día u otro, se manifiesta. Y lo hace como venida de ningún sitio y nos obliga a preguntarnos cómo ha sido posible que un acontecimiento tal haya aparecido sin que nada hiciera prever su llegada. Lo digo porque parece que esta porción de la historia a la que pertenecemos esté pidiendo a gritos un cisne negro que ponga un rumbo, inequívoco, obligado, el único que nos permita sacudirnos del azote al que abocan todos los cisnes negros y, de paso, ofrezca una salida a esta época mísera de mísera avaricia, con grifos que se abrieron y de los cuales bebimos y bebimos sin descanso hasta reventar.
Ahora los culpamos a ellos -¿a quiénes?- porque todavía somos adolescentes, pero esta crisis es culpa mía, y tuya, y de él.
Ahora los culpamos a ellos -¿a quiénes?- porque todavía somos adolescentes, pero esta crisis es culpa mía, y tuya, y de él.
jueves, 25 de noviembre de 2010
encuentros inesperados y vomitivos
Mis encuentros conmigo mismo se iniciaron casi por azar, cuando el viento de lo real me pilló con la ventana abierta. Fue entonces cuando acaté el imperativo délfico: "conócete a ti mismo". Hasta ese momento sólo una falsa declaración de intenciones, decorado perfecto para un buen simulacro.
Caí en esa trampa y buceé por mis adentros. Bajo el prado verde con ovejitas y mariposas y pájaros de colores y bellos cantos di, primero, con algo de miseria y ya, a partir de entonces, con miserias y miserias que habían pasado por farisaicas virtudes de un hombre de principios.
Mis encuentros conmigo mismo se acabaron casi por necesidad, cuando advertí que se me estaba girando mucho trabajo y que debía ponerme al tajo de inmediato. En realidad no quise ver más. Ya había visto bastante.
Caí en esa trampa y buceé por mis adentros. Bajo el prado verde con ovejitas y mariposas y pájaros de colores y bellos cantos di, primero, con algo de miseria y ya, a partir de entonces, con miserias y miserias que habían pasado por farisaicas virtudes de un hombre de principios.
Mis encuentros conmigo mismo se acabaron casi por necesidad, cuando advertí que se me estaba girando mucho trabajo y que debía ponerme al tajo de inmediato. En realidad no quise ver más. Ya había visto bastante.
viernes, 19 de noviembre de 2010
ley sin orden
Escribir, como escribo yo, es tardar diez años en recorrer una distancia que se encontraba a la vuelta de la esquina. Mis relatos cortos han tomado tantos vericuetos involuntarios que han acabado siendo relatos muy largos o, lo que es lo mismo, novelas.
Así que soy, entre otras cosas, un escritor de relatos cortos descontrolado, novelista por incapacidad de mesura narrativa. Pero son tantas las cosas que se vienen al hilo de lo que uno va escribiendo que sólo una censura policial podría ponerle freno. Y siempre he pensado que la creación se lleva mal con la censura, mucho más si es policial, y he renunciado a ellas por principio... de escritor.
Así que soy, entre otras cosas, un escritor de relatos cortos descontrolado, novelista por incapacidad de mesura narrativa. Pero son tantas las cosas que se vienen al hilo de lo que uno va escribiendo que sólo una censura policial podría ponerle freno. Y siempre he pensado que la creación se lleva mal con la censura, mucho más si es policial, y he renunciado a ellas por principio... de escritor.
viernes, 12 de noviembre de 2010
breviario en tránsito de docilidad manifiesta
Vivir es hoy ansiar la servidumbre, ofrecer el cuello de manera educada para que alguien se digne colocar en él un bonito collar con la leyenda "contratado". Se han reducido las distancias pero, curiosamente, se han fosilizado las fronteras. Y, por último, Dios ha vuelto, y lo ha hecho acompañado de todos sus colegas, tantos que faltan edificios para construir nuevos templos en los que esconder la desgracia de ser mortales.
No llevamos bien la efimeridad, y esta cualidad ontológica que nos define es la que necesita cadenas para simular peso y certeza, o, lo que es lo mismo, permanencia. Por eso la libertad no es un estado, un lugar que se alcanza ya para siempre, sino un tránsito que consiste en el continuo deseo de liberarse.
No llevamos bien la efimeridad, y esta cualidad ontológica que nos define es la que necesita cadenas para simular peso y certeza, o, lo que es lo mismo, permanencia. Por eso la libertad no es un estado, un lugar que se alcanza ya para siempre, sino un tránsito que consiste en el continuo deseo de liberarse.
lunes, 1 de noviembre de 2010
las perlas y sus cerdos
Enciendo el televisor, zapeo. Me la juego con un programa de mierda, porque ya me he cansado de la basura que viene sin nombrarse. Sí, es asqueroso, pero llega un momento en que hay que decidir con qué quiere uno envenenarse y, sobretodo, cuáles son las cosas con las que nunca más comulgará. En relación a esto, ¿por qué comulgar con todos los tahúres de la decencia y sus sermones sobre perlas y rastrojos? Son nuevos sacerdotes que se camuflan sin alzacuellos, venidos de la trascendencia a legislar el espectáculo. Y no, no comulgo con sus interesadas sentencias, ya no me fío del que anhela cultivarme.
lunes, 11 de octubre de 2010
el ansia y la necesidad (con una bomba de por medio)
Aunque no queramos oírlo, cada vez es más sonoro el "tic-tac" sobre el que nos sostenemos. (Algo así dijo alguien, no recuerdo quién, hace mucho, pero sigamos...) Unos quieren más aunque lo tienen todo y los otros también, porque tienen menos o porque no tienen nada. Y, en el medio, ¿en el medio? Puede que eso sea lo novedoso, que ya no hay "medio" en el que estar y es hora de posicionarse. Pero posicionarse, ¿dónde? Es fácil, ¿lo tienes todo, menos o nada? Todo, menos o nada... ¿de qué? ¿Dinero? ¿Salud? ¿Amor? ¿dolor? Desgraciadamente ya todo se distorsiona en lo económico, también la memoria del dolor y del odio se traviste en monedero y por eso no hay posición que ocupar si, como yo, te dan arcadas los fondos de inversión y las monedas que asean tu conciencia en la mano de un mendigo.
Y sí, el conflicto se avecina. Haz la prueba: guarda silencio... ¿lo oyes? ¿no oyes "tic-tac", "tic-tac"? Es el temporizador de la bomba que está bajo nosotros, y ya no podemos hacer nada. Bueno, sí, podemos seguir escribiendo.
Y sí, el conflicto se avecina. Haz la prueba: guarda silencio... ¿lo oyes? ¿no oyes "tic-tac", "tic-tac"? Es el temporizador de la bomba que está bajo nosotros, y ya no podemos hacer nada. Bueno, sí, podemos seguir escribiendo.
viernes, 1 de octubre de 2010
Oda a Walt Whitman
Vivimos tiempos de glorificaciones vía internet, de combates virtuales, de disposiciones adicionales. Hemos santificado el contrato y condenado la honradez de la palabra. Ahora todo lleva el marchamo de la legalidad, o es el mismo diablo. Se nos sigue custodiando; le rogamos al Leviatán que fuera nuestro hermano mayor y lo hizo, y aún más, nos acogió como si fuera un padre o, todavía más, un Dios que no exigía más culto que alimentarnos de su maná.
Las nuevas tecnologías, y las no tan nuevas, han sido al mismo tiempo lo que nos ha hecho grandes y pequeños. Ahora sabemos que nos engañan, y eso está bien, pero también que lo seguirán haciendo mientras quieran.
Y, sin embargo, "Nunca hubo más principio que ahora,/ Ni más juventud ni vejez que ahora,/ Ni habrá más perfección que ahora,/ Ni más infierno ni cielo que ahora"
Las nuevas tecnologías, y las no tan nuevas, han sido al mismo tiempo lo que nos ha hecho grandes y pequeños. Ahora sabemos que nos engañan, y eso está bien, pero también que lo seguirán haciendo mientras quieran.
Y, sin embargo, "Nunca hubo más principio que ahora,/ Ni más juventud ni vejez que ahora,/ Ni habrá más perfección que ahora,/ Ni más infierno ni cielo que ahora"
sábado, 25 de septiembre de 2010
argucuento salmódico
La manifestación de la complejidad y la incertidumbre no le siente bien a la Democracia. Unos se esfuerzan en mantener las mismas proclamas de hace cincuenta años y los otros de hace diez o doce Concilios. Y de un sombrero de copa aparecen líderes que pintan a martillazos nuestra época con certezas infantiles que, sorprendentemente, siguen cuajando: nos hablan del "hombre del saco", de una gran variedad de ellos, y nosotros ansiamos que se multipliquen los uniformes.
Es así, la complejidad y la incertidumbre se llevan muy mal con el miedo, los gritos y las prisas.
O dejamos de gritar y logramos controlar el miedo, nuevamente, o el delirio conseguirá embriagarnos a todos y ya no quedará nadie que pueda escribir, al final, "Érase una vez...".
Es así, la complejidad y la incertidumbre se llevan muy mal con el miedo, los gritos y las prisas.
O dejamos de gritar y logramos controlar el miedo, nuevamente, o el delirio conseguirá embriagarnos a todos y ya no quedará nadie que pueda escribir, al final, "Érase una vez...".
martes, 21 de septiembre de 2010
teoría de la ficción autónoma
De nuevo se atascó la historia que narro y que me narra. Otra vez mis personajes no son capaces de hacer nada. Es como si se vieran afectados por mi experiencia con el hombre de fe que vino de oriente, lo que implicaría que los personajes son sólo una extensión del que los crea y responden a su voluntad. No, me niego a creer que ellos son yo -allá Flaubert con su duplicidad- porque, entonces, no habría lugar para el descubrimiento y las novelas que uno escribe serían meros ejercicios de re-conocimiento. No, hay un saber oculto en las historias de ficción que tiene que ver con el recorrido autónomo del Ser y, por eso, escribir es auto-conocimiento.
jueves, 16 de septiembre de 2010
barbarieland
Dejar atrás los caminos donde todas las cosas se saben y adentrarse hacia lo desconocido por la oscura vereda que se abre bajo el cartel con la prohibición de no pasar, donde no hay que sortear más querubines que los que coloca de guardia tu vergonzosa cobardía.
Salir de este simulacro donde, por ejemplo, un pirado con pretensiones incendiarias activa la alerta de todos los que custodian el cetro de sus coronas. Avicena y su primo Averroes se niegan a dar crédito al ejército de los bienpensantes que se han alzado porque quieren hacernos creer que quemar un libro puede dañar a Dios y despertar a la bestia inexistente de un pueblo ilustrado, como si no fuera nuestra responsabilidad haber colocado ahí ese monstruo. Dejar atrás con un largo vómito, también, un país como este en el que vivo, donde sus políticos se han blindado para que nadie pueda silbarles mientras pasean sus trajes ofrendando a uno de sus héroes, el pasado día 11, Diada Nacional de Catalunya.
Cosas como estas hacen que el cartel de "No pasar" grite "Adelante", cosas como estas y otras que callo que hacen que eso que llamamos civilización sea sólo un nuevo eufemismo para nombrar la misma barbarie de siempre.
Salir de este simulacro donde, por ejemplo, un pirado con pretensiones incendiarias activa la alerta de todos los que custodian el cetro de sus coronas. Avicena y su primo Averroes se niegan a dar crédito al ejército de los bienpensantes que se han alzado porque quieren hacernos creer que quemar un libro puede dañar a Dios y despertar a la bestia inexistente de un pueblo ilustrado, como si no fuera nuestra responsabilidad haber colocado ahí ese monstruo. Dejar atrás con un largo vómito, también, un país como este en el que vivo, donde sus políticos se han blindado para que nadie pueda silbarles mientras pasean sus trajes ofrendando a uno de sus héroes, el pasado día 11, Diada Nacional de Catalunya.
Cosas como estas hacen que el cartel de "No pasar" grite "Adelante", cosas como estas y otras que callo que hacen que eso que llamamos civilización sea sólo un nuevo eufemismo para nombrar la misma barbarie de siempre.
martes, 7 de septiembre de 2010
nuevo elogio de la duda
No se trata de zanjar la duda y la incertidumbre que la acompaña, de ponerle un punto final. No se trata de convertirnos en prestidigitadores como Descartes y sacarnos a un Dios de la chistera.
Somos animales que pensamos y, por lo mismo, la duda y la incertidumbre es nuestro estado natural.
Hay que vivir con ello, es decir, que esos atributos que nos conforman no nos impidan actuar: no una duda paralizante, sino una duda incitadora a la acción, que siempre estará expuesta al error.
¿Y? Pues nada, que si fuera de otra forma vivir sería un previsible tránsito de la nada a la nada rebosante de aburrimiento.
Somos animales que pensamos y, por lo mismo, la duda y la incertidumbre es nuestro estado natural.
Hay que vivir con ello, es decir, que esos atributos que nos conforman no nos impidan actuar: no una duda paralizante, sino una duda incitadora a la acción, que siempre estará expuesta al error.
¿Y? Pues nada, que si fuera de otra forma vivir sería un previsible tránsito de la nada a la nada rebosante de aburrimiento.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Virtud teologal
Bebí, de nuevo, esas aguas que vienen de oriente, sin causarlo: conocí a alguien que bebió, bebe y beberá siempre de esas fuentes. Esta vez, mi bicha pirrónica se encontró con un hombre de fe y salió escaldada en más de una ocasión, con lo sencillo que había resultado, antes, salir victoriosa frente a diversos textos sagrados. Estaría bien recuperar la fe, volver a disponer de un corazón custodiando el azar. Estaría bien poseer, nuevamente, la Verdad.
Pero, por ahora, sigo eligiendo Fuga como única instancia en la que instalarme, y en Fuga somos curiosos y mantenemos la capacidad de admirarnos y asombrarnos ante casi todo lo existente, y sí, respetamos al Buda que nos dice que todo es impermanente, porque en Fuga somos educados y él respetaría que le contestáramos "¿y si no?".
Pero, por ahora, sigo eligiendo Fuga como única instancia en la que instalarme, y en Fuga somos curiosos y mantenemos la capacidad de admirarnos y asombrarnos ante casi todo lo existente, y sí, respetamos al Buda que nos dice que todo es impermanente, porque en Fuga somos educados y él respetaría que le contestáramos "¿y si no?".
martes, 31 de agosto de 2010
monocultismo
Nosotros, los que escribimos, sabemos ver y oír la lluvia cuando cae, sin inmutarnos. No necesitamos que la gotas vengan coloreadas de lapislázuli, ni imaginar que son ángeles o demonios llorando la pérdida de la mortalidad que sublima el instante. Vemos y oímos la lluvia mientras tecleamos y tecleamos letras, palabras, frases, puede que una historia.
Otras veces, sin embargo, preferimos estar afuera, mojándonos, desnudos, aullando los sones de la danza de los libros que nacen olvidados, antigua danza a la que sólo rendimos culto nosotros, ditirambo embriagador que evidencia las virtudes del fracaso.
Otras veces, sin embargo, preferimos estar afuera, mojándonos, desnudos, aullando los sones de la danza de los libros que nacen olvidados, antigua danza a la que sólo rendimos culto nosotros, ditirambo embriagador que evidencia las virtudes del fracaso.
lunes, 26 de julio de 2010
elogio de la literatura sin rostro
Pensar o imaginar y, después, escribir. Esa parece ser la secuencia correcta, al menos la secuencia normal, según dicen los que viven de esto. Acostumbran a hacerlo con caras majestuosas, preocupados por ofrecer su mejor perfil, porque también, parece ser, si no sales bien en las fotos o si, directamente, no sales, estás muerto en este negocio.
Yo -no sé hacerlo de otra manera- escribo y porque escribo puedo pensar e imaginar, al menos más allá de la supercie de las cosas. Y como priorizo el escribir, y como nací muerto para convertir en negocio lo que escribo, no me veo obligado a mostrar una majestuosidad, de la que carezco, en mi cara, ni me preocupa cuál de mis perfiles muestra menos miseria.
Lo acepto, estoy muerto para dedicarme a esto, pero me dedico, con pasión y sin necesidad de mendigar, yo, que era un mendicante.
Yo -no sé hacerlo de otra manera- escribo y porque escribo puedo pensar e imaginar, al menos más allá de la supercie de las cosas. Y como priorizo el escribir, y como nací muerto para convertir en negocio lo que escribo, no me veo obligado a mostrar una majestuosidad, de la que carezco, en mi cara, ni me preocupa cuál de mis perfiles muestra menos miseria.
Lo acepto, estoy muerto para dedicarme a esto, pero me dedico, con pasión y sin necesidad de mendigar, yo, que era un mendicante.
martes, 20 de julio de 2010
autoestatuto
Elegid el dios que queráis en el bazar de la buena nueva, es comprensible el temor a ser efímero y mortal. Comprad un amo, o los que queráis, siempre que podáis hacerlo, porque es difícil no ser un exclavo. Pero yo no me permitiría porfiar con trapos coloreados que abanderan termiteros, ya que el prójimo, a menudo, no es de fiar y, sobretodo, porque es súmamente sencillo limitar tu identidad a los metros que tengas de cueva. Clavo ahí mi bandera, junto a la olivera y las tomateras que nunca tendré, pero que bástame soñarlas, y junto al pozo de agua fresca, que calmará mi sed y la sed de todos los que, como yo, no vemos mejor sino otra cosa.
miércoles, 14 de julio de 2010
la voluntad como mundo y representación
Escribir sin tener la necesidad de hacerlo. Escribir, además, sin haber sentido jamás algo parecido a una vocación, a una llamada misteriosa que parece ser se siente en algún lugar interno. Escribir, por último, sin poseer el talento adecuado al medio donde se baten los libros. Pero escribir, al fin y al cabo, porque sí.
Y porque soy un rebelde enfrentado a su naturaleza, que está aprendiendo a descubrir que esto de la literatura es, antes que nada, una llave de libertad.
Y porque soy un rebelde enfrentado a su naturaleza, que está aprendiendo a descubrir que esto de la literatura es, antes que nada, una llave de libertad.
lunes, 5 de julio de 2010
Fastos
Ya no se quiere alcanzar la cima de la caverna. Hoy nos regodeamos con las sombras que nos muestran a su antojo esos que son como tú y como yo, aunque, eso sí, con otro árbol genealógico u otra pericia, ambas opciones válidas para ocupar un lugar dominante.
Vivimos entre sombras proyectadas al fresco, llenándosenos la boca con palabras que ya no significan nada pero que seguimos pronunciando, como si con ese acto saciaramos todo aquello que un día fueron capaces de evocar, dando lametones aquí y allá , "libertad", "literatura", "creación"... Nunca fue tan fácil engatusar ni tan barato blasfemar.
Sí, nos engañan, nos engañamos, somos así de estúpidos. Sólo hay una opción, se llama Fuga...
Vivimos entre sombras proyectadas al fresco, llenándosenos la boca con palabras que ya no significan nada pero que seguimos pronunciando, como si con ese acto saciaramos todo aquello que un día fueron capaces de evocar, dando lametones aquí y allá , "libertad", "literatura", "creación"... Nunca fue tan fácil engatusar ni tan barato blasfemar.
Sí, nos engañan, nos engañamos, somos así de estúpidos. Sólo hay una opción, se llama Fuga...
martes, 22 de junio de 2010
elogio de la edad adulta
Alejarme de esta sociedad Power Point, poner tierra de por medio aunque no me aleje ni un centímetro. ¿Cómo puedo seguir enrolado en este barco de mierda? Parece que vivir se ha convertido en un mero ejercicio de ir superando días y desvelos nocturnos, aterrado por eso incierto que se avecina, como si lo que hemos tenido hasta ahora fuera tan extrordinario y maravilloso que el mero apunte de su final nos paralizara. Parecemos dormir en la carreta con la que nos llevan a un patíbulo que ellos mismos se han inventado, parecemos dormir y yo quiero estar despierto.
Ya no creo en victorias colectivas, por eso me urge alejarme, renunciar a esas presentaciones edulcoradas que se empeñan en infantilizarme, porque ya no soy un niño, ni tampoco un joven. Porque ya me he ganado el derecho a que me traten como a un hombre, porque ya me he ganado el derecho a que no me traten como a un imbécil. Por eso hay que alejarse, porque aquí nos quieren niños e imbéciles.
Ya no creo en victorias colectivas, por eso me urge alejarme, renunciar a esas presentaciones edulcoradas que se empeñan en infantilizarme, porque ya no soy un niño, ni tampoco un joven. Porque ya me he ganado el derecho a que me traten como a un hombre, porque ya me he ganado el derecho a que no me traten como a un imbécil. Por eso hay que alejarse, porque aquí nos quieren niños e imbéciles.
martes, 15 de junio de 2010
ética
Ser eterno y ser mortal, el punto de partida de la contradicción en la que nos convertimos cuando nos echan a rodar bajo el cielo que nos cubre. No nos place, sin embargo, ser eternos y ansiamos la inmortalidad, despreciando la efimeridad que nos define y que nos forma. No nos basta con nuestro momento de lucidez y a menudo lo cubrimos con anhelos variopintos que deslucen y ofuscan la libertad de estar vivo.
Yo, desde ahora, me concedo el derecho a oír el canto de las sirenas ligado al mástil de mis propias carencias y el deber de no acudir nunca a compartir su danza. Las oigo, sí, porque es bello su canto; las desprecio, sí, por... por imperativo categórico.
Yo, desde ahora, me concedo el derecho a oír el canto de las sirenas ligado al mástil de mis propias carencias y el deber de no acudir nunca a compartir su danza. Las oigo, sí, porque es bello su canto; las desprecio, sí, por... por imperativo categórico.
martes, 1 de junio de 2010
hijo de Eva
Como el amor, como las ganas de vivir, la creatividad también pasa por fases de letargo, momentos en los que parece muerta pero en los que sólo duerme. Hay que aguardar, paciente, y seguir intentándolo. Sólo una voluntad mínimamente continuada tiene el poder de despertarla, y así volver a crear (o amar, o despreciar a la muerte).
La voluntad como hija de la libertad y madre del entusiasmo. No la fuerza ignota y omnipresente shopenhaueriana, sino la herencia otorgada por Eva tras su unánime desobediencia.
La voluntad como hija de la libertad y madre del entusiasmo. No la fuerza ignota y omnipresente shopenhaueriana, sino la herencia otorgada por Eva tras su unánime desobediencia.
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