viernes, 8 de febrero de 2008

odiseo

Dicen algunos que la página 100 de una novela es el cabo de hornos del escritor. Para mí, cada página que encaro es un cabo de hornos que me grita que abandone. Y también me grita que ya conozco eso que se esconde más allá, el silencio, y que no merece el esfuerzo.
Yo hago como que no oigo, y sigo. Es mi destino, que me obliga... libremente.

2 comentarios:

drfloyd dijo...

Beethoven término casi en la sordera absoluta y componiendo la mejor musica producida en el planeta.

râga dijo...

100 páginas???!!

yo todo lo que escribo me sale poema, de media página, de un cuarto!

difícil?

dos besos