jueves, 15 de junio de 2017

la pose como motor de cambio

Puede que sea el único escritor que jamás robó un libro y que devolvió todos los que le prestaron. El único para el que estos, y sus lecturas, no fueran pasiones en la adolescencia, que esa pasión llegó después, que primero quiso escribir y que antes de eso quiso posar, y que fue la pose lo que lo llevó a la escritura y esta a la lectura. Y la lectura engulló a la pose. Y el fracaso, por supuesto. Hoy sería un gilipollas si me hubieran publicado mi primera novela.
Puede, también, que sea el único escritor que cree innecesaria una habitación propia. Está bien. Yo la tuve. Pero no hace falta. Lo único necesario, querer y, por supuesto, ponerse. Yo me pongo, porque me pone.

miércoles, 14 de junio de 2017

la papanatería que trajo el alba para configurar una era

 Las banderas revolucionarias se agitan para la foto y los likes que se sumarán de la conjura de papanatas que se masturban con el pulgar hacia arriba (adolescentes al margen).  Hay cierta preocupación, se oye, con las adicciones al móvil de la gente joven, pero nada se dice de la adicción a semejante artilugio de todos sus padres. Es un misterio el resorte que nos mueve a exhibirnos y a exhibir a los nuestros, es un misterio qué se busca, qué se quiere, qué se consigue. O al menos lo es para mí, que considero la discreción un valor y que sé que uno siempre canta solo, aunque el coro sea grande.  

viernes, 26 de mayo de 2017

una constante para despejar la incógnita

Hay otra manera de verlo. En realidad las maneras de verlo son infinitas. Era yo aquel miembro de la muta que mató al mamut y soy yo aquel miembro de la tripulación que pondrá los pies en Júpiter, o aquel otro al que despertó otra estrella. Había dos árboles en el Paraíso y elegimos el del conocimiento. Y sí, formo parte de la aventura que iniciamos al bajarnos de los árboles y que sólo concluirá cuando nosotros queramos. Puede que esto sea lo que quieren decir los que dicen que la muerte no es nada. Y lo que quieren decir los que dicen que la vida lo es todo. ¿Era esto, lejano Sócrates, "el bien precioso con el que debe uno encantarse a sí mismo"?  

sábado, 20 de mayo de 2017

la verdad al por mayor y, por ejemplo, sin grasas

Se multiplican los enunciados que neutralizan la búsqueda de la verdad y ahorran el esfuerzo infructuoso de ponerse a husmear.  Y digo infructuoso porque no se puede seguir el rastro de algo que se desconoce, si hemos dejado al margen una solución divina.  Pero hablemos claro. La verdad siempre tiene que ver con la muerte, y más que con la muerte, con mi muerte. Y si antes uno podía comprar un no final al precio de dejarse encantar y someterse a un Ser superior, ahora el mercado ofrece no finales que pasan por entregarse a la asepsia y el cuidado.
Pero la verdad tiene que ver con un final, con mi final, y esa es la verdad, y lo que uno busca si huye de curas y capillas, ya sea en Iglesias o en gimnasios, es la verdad del final y debe encontrarse, por lo mismo, más acá de ese final. Pero no sabes ni siquiera a qué se puede parecer esa verdad que buscas, y esperas, yo lo hago, a que sean tus novelas las que te traigan la respuesta, sólo a ti, a nadie más que a ti.
 

miércoles, 10 de mayo de 2017

sustituciones azarosas para acometer la disonancia

Es ahí, esa frase, la que sobra. O puede que esa sea, por el contrario, la única necesaria. La cosa es que en ese párrafo algo falla. Vienes releyendo, a un velocidad y un ritmo constante y, de pronto, algo se quiebra, algo no cuadra. Te pones a ello. Se diría que, incluso, con pasión. Reescribir es, seguramente, la parte que más te gusta de esto. Nunca es fácil dar con el fallo. Si fueras bueno en esto, quizá sí. Pero no lo eres, y sigues la prueba del zapatero, aunque ahora lo llamen "ensayo-error". Y, al final, llega un momento que la distorsión que se levantaba ha desaparecido. Y sigues releyendo, y sabes que, en cuanto cojas ritmo, volverá a aparecer otro reto. Y así hasta el final, que como todos ustedes saben, no se alcanza nunca.

viernes, 28 de abril de 2017

la propaganda, o una trinchera para salvarte

Son infinitas las posibilidades que ofrece el discurso, pero son limitadas si haces de él un medio para difundir propaganda. Ésta se expande porque reduce sus oposiciones en un espacio que se mantiene siempre limitado y a ti, propagador, te convierte en un anunciante que muere por su marca.
Pero ves con ojo, no hay propagandistas en las infinitas posibilidades del discurso, pero sí charlatanes, embaucadores, bocazas, trepas, pelotas, perros y asnos.
Hay que tener cuidado, es fácil convertirte en uno de ellos. No la ves, pero la mezquindad siempre está al acecho.Tampoco la ves, pero puedes tirar de duda para atrincherarte.

sábado, 22 de abril de 2017

auge y caída de las frases logradas

Tachar, borrar, quitar frases y párrafos enteros, moldear la forma final que quieres dar a ese bloque de mármol que has levantado con palabras. El escultor lo tiene más fácil, sólo quita; el escritor eso es lo que hace después de un largo camino en el que sólo ha hecho que poner y poner. Y en todo eso que ponía iba su alma, si me permiten la hipérbole, y por eso quitarlo duele tanto. Sobretodo duele advertir que aquella frase lograda no encaja por alguna razón que no se puede ver y que, sin embargo, está ahí de una manera evidente. Por eso se dice que se escribe, sí, con el alma (ya les pedí permiso para exagerar), y que también se encuentra tan fiel compañera cuando debes borrar.
Escribir, entonces, es excederse y recortar. Imperdonable: no llegar.