viernes, 3 de noviembre de 2017

la ignota magnitud de los efectos retardados

Ahora advertimos que la devastación que causan dos trenes que se chocan, al menos en política, es gradual y, posiblemente, imparable. Habrá que esperar un tiempo para hacer recuento del número de víctimas causado, y sobre las runas, será difícil cuantificar cuántas estructuras han caído.
Que sea imparable significa que no se puede parar, que se detendrá, sí, cuando la fuerza inicial desatada se consuma, y eso tardará en pasar, porque ambos trenes iban llenos de rencores, odios y, en el más pequeño, además, sueños y esperanzas.
Y nosotros ahí, bajo la Historia, sometidos a múltiples y variables mensajes de todo tipo de analistas, con más interpretaciones que datos, manteniendo el tipo, con alegría, aunque por dentro estemos muriéndonos de pena.

viernes, 20 de octubre de 2017

barra libre de verdades

Sobreabundancia de complejidad e incertidumbre. Y sobreabundancia de verdades que no admiten discrepancia. Parece contradictorio, pero en estos momentos en que todo es confuso se multiplican los defensores de verdades que son verdad y punto. Pero si ya antes era imposible afirmarse en alguna verdad sin ruborizarse, no se entiende que ahora se hayan multiplicado los habladores que anatemizan cualquier resquicio de duda. Y los hay tras cualesquiera de las banderas que ahora se muestran como armas en Barcelona.
En fin, verdades, banderas y armas, y algo llamado pueblo que ahora parece que se ha dividido en dos y que a mí me da que nunca fue uno ni dos, acaso cientos.

viernes, 13 de octubre de 2017

el sol brilla en Barcelona, pero menos

Ya lo sabíamos, pero ahora lo hemos constatado empíricamente. No sé si hubo o no hubo referendum el 1 de Octubre en Catalunya. Lo que sí hubo, porque lo vi, fue violencia de una policía que creía tener delante a terroristas. Y no podían creer otra cosa, porque allí donde se construyen opiniones los engañaron. Y lo siguen haciendo ahora: es mentira que la violencia que ejercieron fue para defenderse, pero todos ahí afuera creen que sí, y no pueden creer otra cosa. No había odio en Barcelona y ahora lo hay. Puede que antes el odio fuera sólo de verbo, y por eso ha sido tan fácil empujarlo al estómago y al corazón en apenas quince días. Hoy se odia a Catalunya, a esa parte de Catalunya que lleva siete años tomando las calles sin tirar al suelo una puta colilla. Y los responsables de inocular y azuzar ese odio con relatos construidos categorizando anécdotas y mentiras, están detrás de esos relatos, y es nuestro deber no olvidarlo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

dicen que hay tormenta, pero en Barcelona luce el sol

El relato de emancipación ha calado aquí y poco importa la verdad o la mentira de sus fundamentos. Ha ido apoderándose de un espacio social, poco a poco, y las infantiles y soberbias reacciones que ha provocado han empujado a más gente a ensancharlo. Me llega que aquí hay una peligrosa fractura que se expresa de forma violenta, pero más allá de cuatro capullos lo que yo veo es gente discutiendo, debatiendo, charlando, riendo, veo una sociedad que, entre los del sí como los del no como los del no, no y no, se ha desprendido de su sudario. Y nadie odia a nadie, más allá de los cuatro capullos de antes, o al menos no por cuestiones políticas.
Eso es lo que pasa en mi ciudad, en Barcelona, aunque de fuera me aconsejen no salir a la calle y, mucho menos, hablar en castellano, aunque de fuera me digan que hay hordas de independentistas dispuestos a quemarlo todo. Leí hace un par de días alguien que decía que el día que los españoles sepan lo que pasa realmente en Catalunya iban a alucinar con sus políticos y los voceros de sus políticos. Pues eso.

lunes, 18 de septiembre de 2017

siempre adelante, como Tales de Mileto

Que las palabras en forma de discurso mueven voluntades era algo ya sabido. Lo nuevo, o así me lo parece, es que las voluntades muevan al discurso, y que sea ese discurso y los líderes que los emiten los que acaparen las miradas de los miles de analistas que andan sueltos, y que todos olviden cómo comenzó todo. Aquello que inician las sensaciones o, si quieren, los corazones, no se soluciona o, si quieren, se "conlleva", con nuevos discursos y, mucho menos, con amenazas.
La cuestión no es por qué alguien quiere ser independiente, sino por qué no va a quererlo cuando el sujeto de su dependencia lo menosprecia, lo insulta y lo ridiculiza.
Estoy hablando de lo que está pasando aquí, en Barcelona, de lo que está pasando con Catalunya y con España. Y estoy hablando de mí, de mis sensaciones, de alguien que habita en Fuga y que hace mucho rompió con las grandes palabras. Así que, para mí, esto no va de patria, ni de nación, ni de democracia, ni de libertad. Para mí, esto va de respeto.

jueves, 31 de agosto de 2017

así rebuzna el lobo

Volver se vuelve si uno ha podido irse, pero uno nunca se va por muy lejos que vaya. También los habitantes de Fuga recuerdan qué los empuja a escaparse. Pero hay que volver a la poza donde paces y vértelas con los cerdos y los asnos, calcos tuyos. Y hay que volver como si, efectivamente, te hubieras ido. Pero tú sabes que no te fuiste nunca. Y mantener ahí la calma sigue siendo el reto. porque las evidencias de Caín claman a la locura y la podredumbre transpira primeros planos. Y serán, nuevamente, los rebuznos los que cantarán los días que faltan para desconectar, como si la conexión no fuera ya unánime y carnal.

viernes, 25 de agosto de 2017

Barcelona de barcelonas

Nací en Barcelona y moriré en Barcelona aunque muera en otra parte. Nunca tuve patria, pero siempre tuve ciudad. Fui París y Londres y Berlín y Basora y Kabul. Pero, en realidad, ese "ser" fue diferente, parecido a una postal: la impresión de un reflejo ajeno.
Vivo en Barcelona, y fui y soy y seré siempre Barcelona, la Barcelona de las decenas de Barcelonas que hay y que ha habido y que habrá siempre.