lunes, 23 de diciembre de 2019

la imposibilidad de la pantomima sin becerro

Has de saber qué está en juego si optas por renunciar a cualquiera de los becerros que hoy se adoran en tu comunidad. La historia de Sócrates, como alguien ya nos dijo, por ejemplo. Pero a él lo mataron, y no te juegas la vida, aunque sí cómo vas a vivir. Piénsalo. Dentro, por eso está lleno, se vive bien. Fuera también, pero está vacío. No hay fastos ni oropeles; no hay audiencia, no hay focos, no hay premios. Los adoradores se quedaron dentro, bajo sus becerros.
Y no pasa nada. No eres mejor si no tienes becerro, no eres peor si todavía adoras. Sólo has de saber a qué renuncias, si renuncias.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

el movimiento como desplazamiento, o decir que A es igual a A

Parece que ha aparecido, después de muchos años, algún que otro movimiento social, esa ¿entidad? que parte no se sabe de dónde -con el tiempo se fijará el Acontecimiento- y cuya dirección es indeterminada. Quiere un cambio, eso sí, en un Estado que, por definición, es estático. No lo forma la sociedad, ni siquiera la sociedad civil. Se forma en su interior, de sus entrañas, pero no es un todos aunque sí debe sumar unos cuantos. Se nos llena la boca hablando de “movimientos sociales”, pero lo que define a un movimiento social de todo eso a lo que llamamos “movimiento social” es que sólo se disuelve cuando consigue mover al Estado y con ello a todos; es decir, no hay manera de derrotarlo. Quizás el papel de la policia sea recibir, mientras tanto, la ira que se va acumulando para que se mantenga en las lindes de la cordura.

miércoles, 30 de octubre de 2019

crisis de la obediencia involuntaria

Murió la autoridad del maestro y luego la del padre. Murió la autoridad que quería ser autoritaria, porque había que matarla. Por eso no ha muerto la autoridad de la madre y por eso aparece la de un nuevo padre, al que tampoco se matará. ¿Hay ahí una posible causa para los ataques que se han sucedido contra la policía estos días en Barcelona? Oigo que ha sido legítima defensa, pero supongamos que no, que han sido ataques, no defensas, no reacciones. En ese caso, ¿se ataca porque se sabe, aunque no se sepa, que ahí está la última autoridad que quiere ser autoritaria, el Estado? Y si es así, ¿puede aparecer un Estado nuevo al que no haya que matarse?

martes, 15 de octubre de 2019

bombas en letras sumarias

Y llegó la venganza arguyendo triquiñuelas y construyendo castillos de mierda, menospreciando lo que está escrito, lo que se debe y por lo que se debe. Me da que el concepto de justicia va por ahí, Me da que algo así simboliza la balanza. Se asume lo hecho y se acepta lo escrito. Ahora bien, ¿cómo asumir lo que no se ha hecho? ¿Y cómo una desconocida y maliciosa interpretación de lo escrito? Asumiéndolo, es evidente, pero hay quien lo asume con rabia o indignación y se lanza a las calles o escribe en un viejo blog, otros lloran la ausencia de los que no están ahí y otros, esto va por ellos -aunque no crea en ellos- desde la celda de una triste prisión.

jueves, 12 de septiembre de 2019

teoría para después del principio

Cuando uno no duerme ve que todo no es sino conflicto, que el desacuerdo, la imposibilidad o la duda están ahí donde estás. Por lo mismo, si no se ve, o se duerme o ya no estás. No hablo de guerra, ni de lucha, ni de combate, hablo de vivir con uno y de vivir con los otros, hablo -porque, se me nota, soy un hablador- de mantener al cabestro bien ligado, aunque cabestros sean los que se aproximen. Hablo de la sorpresa ante uno y de la curiosidad ante el otro, del quién soy y del quién es, y del quién somos nosotros y, también, por supuesto, del cómo vamos a hacer para ponernos de acuerdo aunque el desacuerdo, la imposibilidad y la duda, ya está dicho, siempre está... si no duermo, si estoy.

viernes, 6 de septiembre de 2019

la epopeya de vivir en Barcelona sin un cuchillo entre los dientes

Me dicen que vivir ahora en Barcelona es más peligroso que, como me decían entonces, hacerlo en los 90 en Medellín o el País Vasco. Me dicen que si hablas en castellano te apalizan y que si subes en el metro o paseas por una de sus calles te van a matar. Me dicen que la histeria se ha desatado y que reina el miedo y la violencia, que todo es odio y temor, sospecha y desesperanza. Me dicen todo eso a mí, que nací y sigo creciendo aquí, los que narran qué es lo que sucede. Pero ya saben que lo que sucede nos sucede a todos, también a mí, y les digo y les juro y les super juro y les super mega juro que lo que sucede ahora es lo mismo que ha sucedido en los últimos cincuenta años, cuando Barcelona ya era lo que es hoy, una ciudad viva, que vibra, que ruge, que aprende. Y, por cierto, los que narran son también los mismos que narraban entonces a Medellín o el País Vasco, pero yo no vivía allí para evidenciar que los que narran, mienten, y hay una alta probabilidad que también lo hicieran entonces.

jueves, 29 de agosto de 2019

capacidad para sustantivar una marcha

El reposo también es movimiento, y la permanencia, cambio, y por eso volver es sólo seguir. La imposibilidad de la marcha hace de la vuelta un estado simbólico con potencia, eso sí, de mutar la rutina en reto... efímeramente. Así que es ficticio el retorno y constante el seguir, y efímeros los cambios que se suscitan con la inexistente vuelta, pero “hay bienes con los que debe uno encartase a sí mismo”, dijo Sócrates la única vez que su duda fue sincera, y yo me encanto pensando que la libertad puede hacer del seguir algo radicalmente nuevo y, por lo tanto, objetivar y crear, a posteriori, una marcha.