sábado, 20 de mayo de 2017

la verdad al por mayor y, por ejemplo, sin grasas

Se multiplican los enunciados que neutralizan la búsqueda de la verdad y ahorran el esfuerzo infructuoso de ponerse a husmear.  Y digo infructuoso porque no se puede seguir el rastro de algo que se desconoce, si hemos dejado al margen una solución divina.  Pero hablemos claro. La verdad siempre tiene que ver con la muerte, y más que con la muerte, con mi muerte. Y si antes uno podía comprar un no final al precio de dejarse encantar y someterse a un Ser superior, ahora el mercado ofrece no finales que pasan por entregarse a la asepsia y el cuidado.
Pero la verdad tiene que ver con un final, con mi final, y esa es la verdad, y lo que uno busca si huye de curas y capillas, ya sea en Iglesias o en gimnasios, es la verdad del final y debe encontrarse, por lo mismo, más acá de ese final. Pero no sabes ni siquiera a qué se puede parecer esa verdad que buscas, y esperas, yo lo hago, a que sean tus novelas las que te traigan la respuesta, sólo a ti, a nadie más que a ti.
 

miércoles, 10 de mayo de 2017

sustituciones azarosas para acometer la disonancia

Es ahí, esa frase, la que sobra. O puede que esa sea, por el contrario, la única necesaria. La cosa es que en ese párrafo algo falla. Vienes releyendo, a un velocidad y un ritmo constante y, de pronto, algo se quiebra, algo no cuadra. Te pones a ello. Se diría que, incluso, con pasión. Reescribir es, seguramente, la parte que más te gusta de esto. Nunca es fácil dar con el fallo. Si fueras bueno en esto, quizá sí. Pero no lo eres, y sigues la prueba del zapatero, aunque ahora lo llamen "ensayo-error". Y, al final, llega un momento que la distorsión que se levantaba ha desaparecido. Y sigues releyendo, y sabes que, en cuanto cojas ritmo, volverá a aparecer otro reto. Y así hasta el final, que como todos ustedes saben, no se alcanza nunca.

viernes, 28 de abril de 2017

la propaganda, o una trinchera para salvarte

Son infinitas las posibilidades que ofrece el discurso, pero son limitadas si haces de él un medio para difundir propaganda. Ésta se expande porque reduce sus oposiciones en un espacio que se mantiene siempre limitado y a ti, propagador, te convierte en un anunciante que muere por su marca.
Pero ves con ojo, no hay propagandistas en las infinitas posibilidades del discurso, pero sí charlatanes, embaucadores, bocazas, trepas, pelotas, perros y asnos.
Hay que tener cuidado, es fácil convertirte en uno de ellos. No la ves, pero la mezquindad siempre está al acecho.Tampoco la ves, pero puedes tirar de duda para atrincherarte.

sábado, 22 de abril de 2017

auge y caída de las frases logradas

Tachar, borrar, quitar frases y párrafos enteros, moldear la forma final que quieres dar a ese bloque de mármol que has levantado con palabras. El escultor lo tiene más fácil, sólo quita; el escritor eso es lo que hace después de un largo camino en el que sólo ha hecho que poner y poner. Y en todo eso que ponía iba su alma, si me permiten la hipérbole, y por eso quitarlo duele tanto. Sobretodo duele advertir que aquella frase lograda no encaja por alguna razón que no se puede ver y que, sin embargo, está ahí de una manera evidente. Por eso se dice que se escribe, sí, con el alma (ya les pedí permiso para exagerar), y que también se encuentra tan fiel compañera cuando debes borrar.
Escribir, entonces, es excederse y recortar. Imperdonable: no llegar.

martes, 11 de abril de 2017

lo que me llevé del pórtico de Elea

La sumisión, porque de ahí sale nuestra comida, porque tienes un amo, o como lo quieras llamar, que te alimenta y alimenta a tu manada. Cambiaron algunas cosas, es evidente, pero la fábrica y el escalafón siguen aquí, como sigue aquí la jungla y la selva y el valor hipnótico de la caricia en el lomo. No corre la sangre en la disputa por la gacela, corre por el ansia de ese tacto suavecito del patrón, de su mirada, de su atención. La sumisión, sí, con grandes dosis de paciencia y de teatro, pero no eres un perro ni un asno y, lo más importante, ya eres mayor para chorradas.  

viernes, 31 de marzo de 2017

gritos en la senda que no existe, como razón de ser

La novela como pregunta y no como respuesta, algo así como un baile azaroso bajo la luz que desprende un gran signo de interrogación, como apertura de un sendero inexistente que genera miles de voces que gritan cuán innecesario e infructuoso es tu trabajo, que abandones, que es inútil, que ya es suficiente, que para qué, que lo pienses, que te pares y lo pienses, seriamente. Y lo haces, claro que sí, porque siempre hay que escuchar lo que gritan las voces, y lo piensas y, efectivamente, dudas. Y entonces sigues abriendo sendero y, de pronto, lo ves: la novela son esas dudas que surgen cuando escribes; en cierta manera, la novela es su escritor. Otra cosa es cuánto se parece este a la persona que la escribe.

viernes, 24 de marzo de 2017

evidencia, como juego, del picador de teclas

Quizás haya una causa primera de todos los efectos que me componen, más allá de la obvia, quizá lo que me arrastra aquí, a picar teclas sin necesidad y sin intención, sea un impulso beatífico, dionisíaco o luciferino, quizá sea el azar o la rutina o algún recado inconsciente y desconocido, pero aunque no sea yo sino alguno de sus resortes misteriosos o alguna otra cosa lo que me hace escribir, yo quiero creer que escribo porque quiero, y así sigo avivando el maravilloso juego donde la libertad puede más que la naturaleza.