miércoles, 30 de octubre de 2019

crisis de la obediencia involuntaria

Murió la autoridad del maestro y luego la del padre. Murió la autoridad que quería ser autoritaria, porque había que matarla. Por eso no ha muerto la autoridad de la madre y por eso aparece la de un nuevo padre, al que tampoco se matará. ¿Hay ahí una posible causa para los ataques que se han sucedido contra la policía estos días en Barcelona? Oigo que ha sido legítima defensa, pero supongamos que no, que han sido ataques, no defensas, no reacciones. En ese caso, ¿se ataca porque se sabe, aunque no se sepa, que ahí está la última autoridad que quiere ser autoritaria, el Estado? Y si es así, ¿puede aparecer un Estado nuevo al que no haya que matarse?

martes, 15 de octubre de 2019

bombas en letras sumarias

Y llegó la venganza arguyendo triquiñuelas y construyendo castillos de mierda, menospreciando lo que está escrito, lo que se debe y por lo que se debe. Me da que el concepto de justicia va por ahí, Me da que algo así simboliza la balanza. Se asume lo hecho y se acepta lo escrito. Ahora bien, ¿cómo asumir lo que no se ha hecho? ¿Y cómo una desconocida y maliciosa interpretación de lo escrito? Asumiéndolo, es evidente, pero hay quien lo asume con rabia o indignación y se lanza a las calles o escribe en un viejo blog, otros lloran la ausencia de los que no están ahí y otros, esto va por ellos -aunque no crea en ellos- desde la celda de una triste prisión.

jueves, 12 de septiembre de 2019

teoría para después del principio

Cuando uno no duerme ve que todo no es sino conflicto, que el desacuerdo, la imposibilidad o la duda están ahí donde estás. Por lo mismo, si no se ve, o se duerme o ya no estás. No hablo de guerra, ni de lucha, ni de combate, hablo de vivir con uno y de vivir con los otros, hablo -porque, se me nota, soy un hablador- de mantener al cabestro bien ligado, aunque cabestros sean los que se aproximen. Hablo de la sorpresa ante uno y de la curiosidad ante el otro, del quién soy y del quién es, y del quién somos nosotros y, también, por supuesto, del cómo vamos a hacer para ponernos de acuerdo aunque el desacuerdo, la imposibilidad y la duda, ya está dicho, siempre está... si no duermo, si estoy.

viernes, 6 de septiembre de 2019

la epopeya de vivir en Barcelona sin un cuchillo entre los dientes

Me dicen que vivir ahora en Barcelona es más peligroso que, como me decían entonces, hacerlo en los 90 en Medellín o el País Vasco. Me dicen que si hablas en castellano te apalizan y que si subes en el metro o paseas por una de sus calles te van a matar. Me dicen que la histeria se ha desatado y que reina el miedo y la violencia, que todo es odio y temor, sospecha y desesperanza. Me dicen todo eso a mí, que nací y sigo creciendo aquí, los que narran qué es lo que sucede. Pero ya saben que lo que sucede nos sucede a todos, también a mí, y les digo y les juro y les super juro y les super mega juro que lo que sucede ahora es lo mismo que ha sucedido en los últimos cincuenta años, cuando Barcelona ya era lo que es hoy, una ciudad viva, que vibra, que ruge, que aprende. Y, por cierto, los que narran son también los mismos que narraban entonces a Medellín o el País Vasco, pero yo no vivía allí para evidenciar que los que narran, mienten, y hay una alta probabilidad que también lo hicieran entonces.

jueves, 29 de agosto de 2019

capacidad para sustantivar una marcha

El reposo también es movimiento, y la permanencia, cambio, y por eso volver es sólo seguir. La imposibilidad de la marcha hace de la vuelta un estado simbólico con potencia, eso sí, de mutar la rutina en reto... efímeramente. Así que es ficticio el retorno y constante el seguir, y efímeros los cambios que se suscitan con la inexistente vuelta, pero “hay bienes con los que debe uno encartase a sí mismo”, dijo Sócrates la única vez que su duda fue sincera, y yo me encanto pensando que la libertad puede hacer del seguir algo radicalmente nuevo y, por lo tanto, objetivar y crear, a posteriori, una marcha.

martes, 27 de agosto de 2019

el final de la política en la sobada conllevancia

Diálogo es la palabra que el s. XXI, aquí en Catalunya, ha incorporado en el anhelo ciudadano. Dos logos trascendentes se retan para imponer su verdad absoluta, o al menos uno reta al otro en una lucha asimétrica por ostentar la supremacía. El logos más débil, el que no tiene fusil, insiste e insiste, pero el fuerte lo zanja con la conllevancia, que es una amenaza y también una orden y una sentencia que impide al débil dejarse de conllevar. “Vuestro problema, señores catalanes, no tiene solución y sólo puede conllevarse”. Es lo que hay, dijo Ortega, y por mucho tiempo que pase, es lo que seguirá habiendo. No hay solución. No hay política.

sábado, 24 de agosto de 2019

crónica del vivir en las entrañas

Digamos que percibimos con la entrañas, que nuestro contacto con lo real -contigo, con eso, con aquello- nos acontece filtrado por las tripas. Y digamos que, por supuesto, si las entrañas hierven -por ti, por eso, por aquello- todo hierve y tu vida se convierte en un hervidero y tú en un perro que ladra cada vez más fuerte cuando aparece la carne ya putrefacta.
Así que hay que pacificar las entrañas para no vivir una guerra de guerrillas perpetua, una guerra sorda y aburrida, una guerra miserable librada por miserables sin valor para descubrirse, odiarse y mutar, y poder percibir todo eso que nos rodea, sí, con las entrañas -¿cómo no?- y con algo más que todavía está por inventarse.

jueves, 22 de agosto de 2019

la posibilidad de un paraqué más allá del ombligo

Los filósofos no fueron reyes, no quisieron ni pudieron, ni los reyes fueron filósofos... afortunadamente. Los primeros dudaron mientras que los segundos no podían dudar, y mientras que los filósofos entendieron que sus dudas eran el mejor regalo para la ciudad, los segundos entendieron el mensaje y pusieron una certeza, la suya, tras cada una de las dudas. Y como nos sentimos tan mal ante la incertidumbre, la política, cerrada artificiosamente, se convirtió y limitó a ejercicio del poder. Pero en esta caverna que habitamos se sigue necesitando a alguien que nos recuerde el dominio de las sombras y que deje a cada uno el deber de definir el objeto que las proyecta. ¿Pero quién quiere todavía, hoy, asumir ese deber y, sobretodo, para qué? ¿Para qué?

sábado, 17 de agosto de 2019

nueva colección de mortajas de marca blanca

Llegar primero y alzar muros, y protegerlos ante la amenaza de los que vienen detrás. Si los muros caen, el derecho de haber llegado primero se sustituye por el derecho de conquista, y nuevas barreras, esta vez intramuros, se alzan y aparecen nuevas policías contra los enemigos que se han creado dentro, más la que vela -esta vez más eficazmente- por impedir la entrada de todos los que siguen llegando por detrás.
La lucha por la plaza y por el control de la plaza y por la uniformidad de la plaza -antes y después-, la lucha por gestionar el miedo con la proliferación de protecciones y de protectores, la lucha por insuflar siempre vida al enemigo que viene de fuera o que ya se encuentra dentro, y todo eso con el único objetivo de inundar de muerte la vida y cobrar a precio desorbitado por la mortaja. Y somos nosotros los que la pagamos alegremente, y los que la fabricamos, y los que la ideamos, somos nosotros los que llegamos primero y los que venimos detrás y los que conquistamos y controlamos. Todos somos nosotros. Y yo, claro, yo también.

miércoles, 14 de agosto de 2019

la posibilidad de un origen sin principio ni fundamento

Depende de la fuerza del qué pasó en lo que está pasando para tener más o menos certeza de lo que pasará. El tercer término de una sucesión puede ser múltiple, y de esta en concreto, el segundo es libre, voluntario, no necesario. Si hoy están las ofensas de ayer, mañana lo estarán. Y si hoy no lo están, no hace falta que les diga qué no vendrá mañana. ¿Pero cómo renunciar, sin ser más de lo que somos, al legítimo derecho de venganza o, si la cobardía atenaza, al rencor o, si además de cobarde eres asqueroso, a la envidia? ¿Cómo olvidar, cómo perdonar, cómo comenzar de nuevo en un origen sin fundamento, o con el único fundamento de aquello irrenunciable que nos iguala a todos -haber nacido? ¿Se puede volver a la sorpresa del encuentro con el otro, enigma desconocido, amigo?

lunes, 12 de agosto de 2019

una necesidad de revivir la metáfora

Tú también vas en ese bote que sortea el naufragio, si no estás viviendo en Fuga o entre las confortables paredes de una celda monacal o en el prado, pastando y rumiando. Y aún así, también tú fuguense, erudito o asno, también tú formas parte de ese nosotros que somos todos y no somos ninguno, y lo harás, como todos, mientras vivas. No existe un afuera del bote. Ni un puerto, una ensenada, o un amarre al que asegurarlo. Y no hay timón ni, por lo tanto, rumbo. Y es verdad, como ya se ha dicho una y mil veces, que es tarea de ese nosotros irrenunciable construir un timón y fijar un rumbo, pero ¿cómo ver la necesidad de la política en las pantallas de nuestros smartphones, en nuestras obesas neveras o en cada una de las miserias que nos rodean y que también son nuestras?

jueves, 8 de agosto de 2019

vaguedad tópica y crónica

Se multiplica el anhelo con cada certeza que se pierde. Naces bien ubicado en el cosmos, pero -es mi caso- los años quiebran la base desde la que oteabas, y te oteaba, el horizonte, y al deambular, al vagar, todo deambula y es vago. Entregado al conocerse propio para descubrir, como aquel que dice ayer, que no sólo esa entrega es vana, sino que en el proceso todo se va velando, y el yo que representabas, el personaje que creaste -lo adviertes y no das crédito- se diluye a tu alrededor: es un espectáculo maravilloso y terrorífico. No queda otra que sucumbir o volver a hacerte, y ahí el anhelo, porque no sabes si quieres, si tienes fuerza, si tienes tiempo.

miércoles, 17 de julio de 2019

contra el anhelo de Diotima


Que el desfiladero tiene infinitas entradas y el abismo infinitas caídas y que son infinitos los brazos que desean empujarte por una de ellas, y que vivir sea descubrirte ya adentro o abajo y saber que no hay salida, o sólo una que llegará tarde o temprano por mucho que la eludas. Y que el futuro, y el presente y, seguramente, también el pasado, y que el secreto y el misterio y el deseo sea dar en ese mágico lugar con alguien que te evidencie que no estás solo. Y aunque lo estés, ese alguien certificará, por los siglos de los siglos, la verdad de la mentira.

domingo, 2 de junio de 2019

antropología al borde del acantilado con ingenuos toques de esperanza

Hacia arriba servidumbre y retahíla de síes; hacia abajo, fuerza, dominación y un sinfín de noes categóricos, inflexibles. Y en el plano medio, el ombligo es el centro de un universo que provee de relatos mistificadores con los que sortear el propio juicio. Y quizás así se describa la podredumbre que nadie sabe cuándo llegó ni cómo ni quién la trajo, pero hace tiempo que el olor impide ignorarla. Eso sí, a veces se siguen principios a los finales, y puede que vosotros, jóvenes, nos lancéis al estercolero y acabéis con esta humillación de ver el desastre, puede que vosotros seáis capaces de decir "no" o "sí" indistintamente hacia arriba y hacia abajo, siempre que toque, y puede que a vosotros os sonroje miraros el ombligo para maquillar los actos, pues el perdón es posible... también para uno mismo. 

domingo, 28 de abril de 2019

cada tanto hay que bombardear no sé qué

Hay veces que voy y hay veces que vengo. Me esfuerzo por colorear lo que va a llegar mientras no llega, aunque cada vez es más difícil soslayar los anuncios nefastos tan de nuestra época. Es cierto que a veces todo apunta al desastre, pero me niego a vivir en el desastre hasta que no haya llegado. Cada día con su afán, me dice el libro, y otro libro también me dice que lo que me trajo hasta aquí y lo que se derivará de aquí no depende de mí, y aún otro me dice que hay bienes preciosos con los que debe uno encantarse a sí mismo, y mientras haya espacio para ese encantarse, añado yo, hay que perseverar. ¿Puedo soñar? Pues sueño. ¿Llega la batalla? Pues lucho.
Es decir, no se condenará a una gran parte de ciudadanos de Catalunya por rebelión ni por sedición ni por malversación, aunque -ya dije que hay veces que vengo- todo indica que la bestia tiene hambre, ochenta años de hambre.

lunes, 1 de abril de 2019

Fichte en el zoo

Hay intereses en ocultar lo que hace tiempo olvidamos. Es nuestra la responsabilidad por ese olvido, pero somos inocentes ante los esfuerzos de quién se empeña en sepultarlo para siempre. Se vierten montones de carretillas de cemento encima y nosotros asistimos extrañados: ¿Qué lapidan y por qué con ese ímpetu? Los pararíamos si recordáramos algo, pero, ya está dicho, hace tiempo que lo olvidamos. Y es así como un día despiertas ligado a unas cadenas, engrilletado, y no sabes ni qué son, ni quién las ha puesto ahí ni, por supuesto, cómo liberarte. ¿Liberarte? ¿Liber qué? No se ve la jaula, si todo es jaula.   

jueves, 28 de febrero de 2019

la repetición de lo no visto para someter la mirada

Que las cosas que pasan, pasan, es una evidencia. Otra cosa es el relato que las narra, los múltiples decires que compiten por apropiarse del qué, del cómo, de eso que pasa. Y el problema no es, por cierto, que la algarabía oscurezca el acontecimiento, sino que los múltiples decires sean solo variaciones que simulen disparidad pero que apuntalen un mismo consenso. Beber de diferentes fuentes no garantiza que alguna no esté contaminada.
Es la suerte de vivir en Barcelona. Vi lo que pasó y veo lo que se está diciendo ahora que pasó, en ese magnánimo y excelentísimo y respetadísimo templo que juzga una mentira. Y no, yo lo vi.

miércoles, 30 de enero de 2019

el sueño de un acontecimiento sin carencia

Encontrar un sentido a lo que sucede es otorgarle a lo real un trasfondo del que carece, pero ¿qué, si no? El universo es muy grande y uno muy pequeño; y los otros unos con los que estás obligado a relacionarte responden a intenciones múltiples que entre ellas se combinan, y saber qué pasa, qué está pasando y por qué, cómo posicionarte ante todo eso que sucede y que me sucede a mi, cuál es el lugar que ocupas en el acontecimiento y, sobretodo, cuál el papel que interpretas y que llevas interpretando toda una vida, e ahí el desafío que nunca se cierra, al que siempre acecha una nueva incógnita. Eso, o cerrar en falso, echar a un lado la carencia y, con la venda ante los ojos, que el olfato te lleve hacia la sempiterna zanahoria.