viernes, 21 de mayo de 2010

teorema del antibalbuceo

Si busco mi eje rector - el de alguien que al escribir se piensa- veo que se construye entorno a la destrucción de evidencias, el antidogmatismo. No hay mayor placer que acabar el día con la certeza de haber desarmado el mejor de tus argumentos. Pero esto es un juego tramposo, porque al día siguiente, siguiendo la misma lógica, ese argumento volverá a su lugar porque desargumentarás la desargumentación.
Por lo tanto, la destrucción de evidencias, el antidogmatismo, es en sí mismo un eje rector que te asegura no moverte nunca del mismo sitio.
Hay que indagar por ahí y buscar algo nuevo que faculte superar la trampa, quizá fundamentarlo lejos del concepto de "evidencia", ni para destruirla ni para acentuarla.
Por lo tanto, si busco mi eje rector -el de alguien que al escribir se piensa- no encuentro nada, lo cual, por cierto, me permite/me obliga/me facilita seguir escribiendo.

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