domingo, 6 de mayo de 2007

refutación de la línea segmentada

El desprecio hacia todo eso que le importa al resto es el gran incoveniente para que la mascarada siga en pie. ¿Cómo no vomitar viéndolos adorar el oro del becerro, o el becerro de oro?
El escritor ya no adora. Aunque, es cierto, la lisonja, el peor de los ataques, le haga creerse un tanto arriba de la línea segmentada. ¿Y no es asqueroso creer ver mejor que el resto? ¿No provoca eso vomito? Sí, por eso el escritor se repite siempre que no ve mejor, que lo que pasa es que ve otra cosa, incomunicable. Y, efectivamente, vomita...

1 comentario:

Esther dijo...

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