jueves, 1 de octubre de 2020

la noche sin parafernalia tras otro día logrado

En la plaza la muchedumbre urde su plan, y en los despachos, otras muchedumbres, el suyo. Se necesitan pancartas -gritan unos y otros- lemas, proclamas que hinchen pectorales. Hay que mantener vivos los corazones, piensan todos, porque la noche está al caer, y con ella, otra vez la realidad, y otra vez el deseo de libertad, ese que durante el día parece satisfacerse en todos los gritos y que, a oscuras, asume que todo no era más que farsa, la misma farsa de siempre.

martes, 4 de agosto de 2020

la mecánica de la atención cerrada

Si prestas atención, lo que se oía antes y lo que se oye ahora es el ruido de la aguja de un segundero que corre a volarlo todo por los aires, y sólo porque siempre es el mismo sonido parece que el gran estallido se aleja. Y puede que, después de todo, el gran estallido no sea un estallido ni tampoco grande, puede que ya haya sido, y este deambular crispado y ciego, esta verbena continua y continuada impidan advertir que el segundero hace tiempo que culminó, y que lo que se oye ya no suena, o sólo suena como eco de un horizonte cerrado.

sábado, 13 de junio de 2020

la posibilidad de solidificar el acontecer

Sería muy útil descubrir las señales débiles que anuncian un acontecimiento; nos ayudarían a comprender cómo ese acontecer se ha solidificado y podríamos obtener algún indicio de cómo seremos luego, porque seremos otros. Pero el acontecimiento es, precisamente, porque no hay señal alguna que lo anuncie, porque es necesario. ¿Dónde estaba el confinamiento en enero o en febrero? Pero a mí me interesa la posibilidad de los acontecimientos contingentes, los que han nacido para no nacer y que solo Eros tiene capacidad para engendrarlos. Estos segundos serían libres, causados voluntariamente y sus frutos no responderían a una demanda de necesidad, sino de libertad.

viernes, 22 de mayo de 2020

los decires que pudieron y que pueden decirse

Las plagas también son un potencial mensaje de emancipación. Vienen cargadas de dolor, pero sólo nos duelen si caen cerca, por mucho que, como gratis plañideras, hallamos derramado por doquier llantos de palabras. Si supieramos dolernos con el otro, el mensaje sería ensordecedor; casi sin esfuerzo, ahí estaría el camino, en cualquier parte y en todas las partes, para que cada uno a su manera, cada uno a su ritmo, invente en cada paso a qué quiere decir “libertad”. Pero no sabemos. Sólo los que se duelen, pueden, y por eso los grandes emancipados, y también los pequeños, casi siempre surgen de un dolor.

viernes, 1 de mayo de 2020

la necesidad de una farsa auténtica

Los habladores que publicitan el tinglado siguen hablando y hablando aunque su decir denota ahora miedo por mucho que lo disfracen de solemnidad, imprecisión por mucho que se rodeen de datos y debilidad, por muchas banderas y uniformes con el que llenen el decorado. Cuando los gritadores han aparecido en escena y muchos pueblos de este pueblo se declaran “el pueblo”, cuando los decires lo inundan todo y, como ahora, un hecho nos pone a todos en nuestro sitio, los habladores que nos hablan, al menos, deberían saber actuar. Veo pocas opciones más de poder alargar la farsa, y me temo que todavía no somos capaces de prescindir de ella, y quizá no lo seamos nunca.

sábado, 28 de marzo de 2020

la vertiginosa irrupción de la calma

El tic tac sobre el que avanzábamos ahora ruge con fuerza, y las fuerzas que impulsaban el progreso se han paralizado. Es el temor y el miedo, es la incertidumbre y la sospecha, es advertir lo que era evidente y necesario, que los dioses no son de este mundo y seguramente tampoco del otro y que, por tanto, vivir es estar expuesto, y que no exponerse no es protegerse, sino morir. Demos tiempo al tiempo, que vivir también, y sobretodo, es ser paciente, que esta situación viene cargada de una potencia que quizás seamos capaces de actualizar, que vivir no es correr, sino andar, de poco en poco.

domingo, 23 de febrero de 2020

límite para expandir el infinito

Sí, es la pregunta por el sentido lo más lejos que alcanza la respuesta, lo que la sacia, lo que la colma. El sentido está en la pregunta por el sentido, y la ausencia de respuesta, el que sea una pregunta autosuficiente lo que evidencia que es una pregunta innecesaria, inútil, absurda. ¿Pero acaso hay otra pregunta a hacerse? No, al menos no tan interesante, claro. Por eso hay que sentar las reglas y sospechar de los sentidos predicados y de todos los predicadores, tengan o no tengan dioses.

domingo, 26 de enero de 2020

la irresolución por la no resolución

La política de bajo calado, la que hacen los políticos de corta mirada, dirime su impotencia al amparo de togados juzgadores, que dependientes del soberano, forman partido en defensa, siempre, de la soberanía. No puede ser, por definición, de otra manera. Por eso resolver lo que Ortega llamaba “el irresoluble problema catalán” es tan complejo, porque el cortomiradismo no sabe qué hacer cuando cada vez son más los que renuncian a la “conllevancia”, mientras que la justicia lo tiene muy claro.

lunes, 23 de diciembre de 2019

la imposibilidad de la pantomima sin becerro

Has de saber qué está en juego si optas por renunciar a cualquiera de los becerros que hoy se adoran en tu comunidad. La historia de Sócrates, como alguien ya nos dijo, por ejemplo. Pero a él lo mataron, y no te juegas la vida, aunque sí cómo vas a vivir. Piénsalo. Dentro, por eso está lleno, se vive bien. Fuera también, pero está vacío. No hay fastos ni oropeles; no hay audiencia, no hay focos, no hay premios. Los adoradores se quedaron dentro, bajo sus becerros.
Y no pasa nada. No eres mejor si no tienes becerro, no eres peor si todavía adoras. Sólo has de saber a qué renuncias, si renuncias.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

el movimiento como desplazamiento, o decir que A es igual a A

Parece que ha aparecido, después de muchos años, algún que otro movimiento social, esa ¿entidad? que parte no se sabe de dónde -con el tiempo se fijará el Acontecimiento- y cuya dirección es indeterminada. Quiere un cambio, eso sí, en un Estado que, por definición, es estático. No lo forma la sociedad, ni siquiera la sociedad civil. Se forma en su interior, de sus entrañas, pero no es un todos aunque sí debe sumar unos cuantos. Se nos llena la boca hablando de “movimientos sociales”, pero lo que define a un movimiento social de todo eso a lo que llamamos “movimiento social” es que sólo se disuelve cuando consigue mover al Estado y con ello a todos; es decir, no hay manera de derrotarlo. Quizás el papel de la policia sea recibir, mientras tanto, la ira que se va acumulando para que se mantenga en las lindes de la cordura.

miércoles, 30 de octubre de 2019

crisis de la obediencia involuntaria

Murió la autoridad del maestro y luego la del padre. Murió la autoridad que quería ser autoritaria, porque había que matarla. Por eso no ha muerto la autoridad de la madre y por eso aparece la de un nuevo padre, al que tampoco se matará. ¿Hay ahí una posible causa para los ataques que se han sucedido contra la policía estos días en Barcelona? Oigo que ha sido legítima defensa, pero supongamos que no, que han sido ataques, no defensas, no reacciones. En ese caso, ¿se ataca porque se sabe, aunque no se sepa, que ahí está la última autoridad que quiere ser autoritaria, el Estado? Y si es así, ¿puede aparecer un Estado nuevo al que no haya que matarse?

martes, 15 de octubre de 2019

bombas en letras sumarias

Y llegó la venganza arguyendo triquiñuelas y construyendo castillos de mierda, menospreciando lo que está escrito, lo que se debe y por lo que se debe. Me da que el concepto de justicia va por ahí, Me da que algo así simboliza la balanza. Se asume lo hecho y se acepta lo escrito. Ahora bien, ¿cómo asumir lo que no se ha hecho? ¿Y cómo una desconocida y maliciosa interpretación de lo escrito? Asumiéndolo, es evidente, pero hay quien lo asume con rabia o indignación y se lanza a las calles o escribe en un viejo blog, otros lloran la ausencia de los que no están ahí y otros, esto va por ellos -aunque no crea en ellos- desde la celda de una triste prisión.

jueves, 12 de septiembre de 2019

teoría para después del principio

Cuando uno no duerme ve que todo no es sino conflicto, que el desacuerdo, la imposibilidad o la duda están ahí donde estás. Por lo mismo, si no se ve, o se duerme o ya no estás. No hablo de guerra, ni de lucha, ni de combate, hablo de vivir con uno y de vivir con los otros, hablo -porque, se me nota, soy un hablador- de mantener al cabestro bien ligado, aunque cabestros sean los que se aproximen. Hablo de la sorpresa ante uno y de la curiosidad ante el otro, del quién soy y del quién es, y del quién somos nosotros y, también, por supuesto, del cómo vamos a hacer para ponernos de acuerdo aunque el desacuerdo, la imposibilidad y la duda, ya está dicho, siempre está... si no duermo, si estoy.

viernes, 6 de septiembre de 2019

la epopeya de vivir en Barcelona sin un cuchillo entre los dientes

Me dicen que vivir ahora en Barcelona es más peligroso que, como me decían entonces, hacerlo en los 90 en Medellín o el País Vasco. Me dicen que si hablas en castellano te apalizan y que si subes en el metro o paseas por una de sus calles te van a matar. Me dicen que la histeria se ha desatado y que reina el miedo y la violencia, que todo es odio y temor, sospecha y desesperanza. Me dicen todo eso a mí, que nací y sigo creciendo aquí, los que narran qué es lo que sucede. Pero ya saben que lo que sucede nos sucede a todos, también a mí, y les digo y les juro y les super juro y les super mega juro que lo que sucede ahora es lo mismo que ha sucedido en los últimos cincuenta años, cuando Barcelona ya era lo que es hoy, una ciudad viva, que vibra, que ruge, que aprende. Y, por cierto, los que narran son también los mismos que narraban entonces a Medellín o el País Vasco, pero yo no vivía allí para evidenciar que los que narran, mienten, y hay una alta probabilidad que también lo hicieran entonces.

jueves, 29 de agosto de 2019

capacidad para sustantivar una marcha

El reposo también es movimiento, y la permanencia, cambio, y por eso volver es sólo seguir. La imposibilidad de la marcha hace de la vuelta un estado simbólico con potencia, eso sí, de mutar la rutina en reto... efímeramente. Así que es ficticio el retorno y constante el seguir, y efímeros los cambios que se suscitan con la inexistente vuelta, pero “hay bienes con los que debe uno encartase a sí mismo”, dijo Sócrates la única vez que su duda fue sincera, y yo me encanto pensando que la libertad puede hacer del seguir algo radicalmente nuevo y, por lo tanto, objetivar y crear, a posteriori, una marcha.

martes, 27 de agosto de 2019

el final de la política en la sobada conllevancia

Diálogo es la palabra que el s. XXI, aquí en Catalunya, ha incorporado en el anhelo ciudadano. Dos logos trascendentes se retan para imponer su verdad absoluta, o al menos uno reta al otro en una lucha asimétrica por ostentar la supremacía. El logos más débil, el que no tiene fusil, insiste e insiste, pero el fuerte lo zanja con la conllevancia, que es una amenaza y también una orden y una sentencia que impide al débil dejarse de conllevar. “Vuestro problema, señores catalanes, no tiene solución y sólo puede conllevarse”. Es lo que hay, dijo Ortega, y por mucho tiempo que pase, es lo que seguirá habiendo. No hay solución. No hay política.

sábado, 24 de agosto de 2019

crónica del vivir en las entrañas

Digamos que percibimos con la entrañas, que nuestro contacto con lo real -contigo, con eso, con aquello- nos acontece filtrado por las tripas. Y digamos que, por supuesto, si las entrañas hierven -por ti, por eso, por aquello- todo hierve y tu vida se convierte en un hervidero y tú en un perro que ladra cada vez más fuerte cuando aparece la carne ya putrefacta.
Así que hay que pacificar las entrañas para no vivir una guerra de guerrillas perpetua, una guerra sorda y aburrida, una guerra miserable librada por miserables sin valor para descubrirse, odiarse y mutar, y poder percibir todo eso que nos rodea, sí, con las entrañas -¿cómo no?- y con algo más que todavía está por inventarse.

jueves, 22 de agosto de 2019

la posibilidad de un paraqué más allá del ombligo

Los filósofos no fueron reyes, no quisieron ni pudieron, ni los reyes fueron filósofos... afortunadamente. Los primeros dudaron mientras que los segundos no podían dudar, y mientras que los filósofos entendieron que sus dudas eran el mejor regalo para la ciudad, los segundos entendieron el mensaje y pusieron una certeza, la suya, tras cada una de las dudas. Y como nos sentimos tan mal ante la incertidumbre, la política, cerrada artificiosamente, se convirtió y limitó a ejercicio del poder. Pero en esta caverna que habitamos se sigue necesitando a alguien que nos recuerde el dominio de las sombras y que deje a cada uno el deber de definir el objeto que las proyecta. ¿Pero quién quiere todavía, hoy, asumir ese deber y, sobretodo, para qué? ¿Para qué?

sábado, 17 de agosto de 2019

nueva colección de mortajas de marca blanca

Llegar primero y alzar muros, y protegerlos ante la amenaza de los que vienen detrás. Si los muros caen, el derecho de haber llegado primero se sustituye por el derecho de conquista, y nuevas barreras, esta vez intramuros, se alzan y aparecen nuevas policías contra los enemigos que se han creado dentro, más la que vela -esta vez más eficazmente- por impedir la entrada de todos los que siguen llegando por detrás.
La lucha por la plaza y por el control de la plaza y por la uniformidad de la plaza -antes y después-, la lucha por gestionar el miedo con la proliferación de protecciones y de protectores, la lucha por insuflar siempre vida al enemigo que viene de fuera o que ya se encuentra dentro, y todo eso con el único objetivo de inundar de muerte la vida y cobrar a precio desorbitado por la mortaja. Y somos nosotros los que la pagamos alegremente, y los que la fabricamos, y los que la ideamos, somos nosotros los que llegamos primero y los que venimos detrás y los que conquistamos y controlamos. Todos somos nosotros. Y yo, claro, yo también.

miércoles, 14 de agosto de 2019

la posibilidad de un origen sin principio ni fundamento

Depende de la fuerza del qué pasó en lo que está pasando para tener más o menos certeza de lo que pasará. El tercer término de una sucesión puede ser múltiple, y de esta en concreto, el segundo es libre, voluntario, no necesario. Si hoy están las ofensas de ayer, mañana lo estarán. Y si hoy no lo están, no hace falta que les diga qué no vendrá mañana. ¿Pero cómo renunciar, sin ser más de lo que somos, al legítimo derecho de venganza o, si la cobardía atenaza, al rencor o, si además de cobarde eres asqueroso, a la envidia? ¿Cómo olvidar, cómo perdonar, cómo comenzar de nuevo en un origen sin fundamento, o con el único fundamento de aquello irrenunciable que nos iguala a todos -haber nacido? ¿Se puede volver a la sorpresa del encuentro con el otro, enigma desconocido, amigo?