viernes, 29 de agosto de 2014

a ver qué hay en el vacío

Bueno, ya llegan esos esperados, temidos e inciertos "tiempos interesantes", al menos si vives en Barcelona, teatro principal donde florece, en primer lugar, lo que le ocurre a Catalunya. Es igual que seas de los que pasan de política (como si de eso se pudiera pasar) o no: lo que suceda nos sucederá a todos. Por lo tanto, hay que mojarse, sí, aunque el riesgo sea morir ahogado. Ya volveré a mi ermita, llamada "Fuga", cuando todo, sea lo que sea, haya pasado.

jueves, 17 de julio de 2014

literatura en bucle sobre fondo de Mileto

Podría seguir días y días sin escribir, de la misma forma que podría seguir días y días sin pensar -sin pensar lo ya pensado, para entendernos. Afortunadamente, no es un impetus que habita en algún lugar dentro de mí el que me empuja a escribir o a pensar; no es la necesidad, no es un deseo irrefrenable, aunque sí un arrebato... un arrebato voluntario.
¿Por qué escribir? ¿Por qué escribo? Porque quiero, como siempre, pero hoy, gracias a Hanna Arend, añadiría lo siguiente: porque quiero comprender.
Veamos, escribo porque quiero, vale, sí, ¿pero por qué quiero?

miércoles, 25 de junio de 2014

un rayo entre plácidos y unánimes nubarrones

¿Dónde se encuentra la palanca que, de tanto en tanto, activa alguna zona del cerebro para vivir un soplo de lucidez? ¿Dónde está la cápsula iniciadora, dónde percutir, donde accionar para mantenerla activa?
Ese ver preclaro y efímero, ese contacto con el todo o con la nada que detiene el devenir martilleante de los acontecimientos y ofrece, de golpe, un sentido, un relato -o, mejor, el sentido, el relato- que se difumina en cuanto el instante desaparece y vuelves a ser tú... Que se difumina, es decir, que se convierte en palabras sin fuerza suficiente para seducir y embriagar a nuestra experiencia.
Aunque sospecho los riesgos, yo quiero y no puedo ver siempre como veo en esos momentos.

domingo, 4 de mayo de 2014

la literatura sin porqué y con la nada de soslayo

No creo en las obras bien documentadas, ni en las mal documentadas tampoco. Para mí las novelas no se documentan. Aparecen, de la nada, en la cabeza de un escritor que, si quiere, se pone a cavar, a ver qué encuentra. Y es que no creo en las obras que se escriben con la intención de decir algo ni las que lo hacen por necesidad; no creo, básicamente, en voceros ni enfermos.
Hay que escribir y la estructura viene luego. Los planes previos privan de la aventura que supone ir navegando de palabra en palabra, como marinero que se lanza al mar y rema y rema sin rumbo fijo. Hay, sí, un islote desconocido esperando tu llegada, y sabes que está ahí afuera, y quizá fue imaginarlo fugazmente lo que te llevó a iniciar el proceso, o quizá no.
¿Qué me dicen a mí mis novelas? ¿Qué he querido decirme al escribirlas? ¿Qué me dirán las que estoy por escribir? No sé, todavía no lo sé, puede que nada, que eso sea lo que me digan: nada, nada, nada, y, acaso, ¿no es ya mucho esa nada que me dicen?

miércoles, 23 de abril de 2014

las barcelonas de Barcelona

Hay una Barcelona que acoge a múltiples Barcelonas, y pretender describir el espíritu de esa Barcelona es imposible, y más para alguien que como yo no sabe perforar con las palabras. Los que habéis nacido y crecido aquí, los que vivís aquí desde siempre, sabéis a qué me refiero. 
Es su poso, el poso de Barcelona, que guarda polvo de guerras y bombardeos, polvo de fracasos, de Aes anarquistas quebradas, de gitanos, charnegos, emigrantes que vinimos y nos quedamos a vivir, como si fuera nuestra casa, de alguna que otra victoria, de todos los que pasaron por aquí, de todos los que vivieron y murieron aquí... todo eso está en esa Barcelona acogedora de múltiples Barcelonas, y todo eso está en nosotros, los barceloneses, que nos gusta esta Barcelona a la que se tacha de "escaparate" y las otras Barcelonas, que también las hay. 
Hoy, por cierto, regalaré una rosa y me regalarán un libro. Feliç Diada¡¡¡ 

sábado, 19 de abril de 2014

manual para construirse un cielo

Todo parece precipitarse; el crascitar de cuervos es ahora ensordecedor, aunque no acalla el tic-tac que suena bajo nuestros pies. Sí, es el tiempo, que pasa. Pero también es el temporizador analógico de una bomba de relojería, que descuenta segundo a segundo hasta llegar al cero y el gran estallido.
¿Pero acaso no ha sido así siempre? Siempre vivir ha consistido, antes que nada, en seguir viviendo. A veces con más ruido, a veces con menos, pero siempre con ruido que muestra el camino para ponerle un punto y final a todo, y mientras tanto tú ahí en medio, aconteciendo, y nadie te devolverá esos días cuando todo haya pasado. Pasas mientras todo pasa. Y por eso la música, y por eso los libros, y por eso el amor.

jueves, 3 de abril de 2014

teoría (gallinácea) del conocimiento

Se disipa el cercado que separa la verdad de la mentira o, mejor, no sabemos cuándo, pero hace tiempo que se disipó. Las cosas son las que son (la verdad es la que es), pero ¿las cosas son lo que nos cuentan que son (la verdad es la que nos dicen que es (y, en ese caso, ¿quiénes?, ¿cuándo?)?
Nos engañan, eso deberíamos recordarlo siempre, y nos engañan todos los pájaros con todos los pelajes. Nos engañamos, eso tampoco lo deberíamos olvidar nunca, incluso cuando nos hemos jurado ser sinceros con nosotros mismos.
Es decir, la verdad es lo contrario de lo que me dicen y lo contrario de lo que me digo...
Bueno, está claro que no es así. Quizá me aproximo más si admito que la verdad no es ni una cosa ni la otra, sino otra cosa. Admitido.

sábado, 29 de marzo de 2014

manual de bipedismo (artículo 1 (y único) e intransferible)

A veces, porque quiero, escribo aunque no quiera. Bien conozco yo esa inapetencia, es la misma que me ha acompañado desde siempre, la misma que gozábamos justo antes de que la Eva que todos llevamos dentro eligiera la manzana del árbol del conocimiento, allá por el Edén.
Cuando yo elegí ese árbol era mucho más joven que ahora, y las primeras páginas de mi primera lectura voluntaria me certificaron que la elección comportaba sudor y hastío y, quizá, dolor. Pero seguí, y a veces vuelve el enemigo que te quiere asno para siempre, y entonces recuerdo que leo y escribo y canto y bailo y lloro sin que tenga depresión, porque quiero, porque así lo elegí cuando, sin saber cómo ni porqué, elegí elegir.

lunes, 10 de febrero de 2014

el jardín de las delicias con fondo rojo

Yo no sé si es la economía, estúpido, o la política. Quizá la cultura, o la ciencia, puede que el arte. Quizá llevamos mal el paso de las generaciones y cada tanto hay que mandarlo todo a tomar por culo y comenzar de nuevo. Yo no sé si somos nosotros o si son ellos, o si todos a la vez o si, en realidad, no es nadie.
Si alguno de los Dioses que todavía mantienen su culto existiera, o si viéramos unas enormes cadenas ligándonos al fluir de los aconteceres, bueno, seríamos inocentes. (Eso no significa que ahora seamos culpables -si la libertad es lo que es, ¿quién puede ser, realmente, culpable?-, pero no somos inocentes).
La cosa es que toda la rabia y la violencia y los miedos y los gritos y la envidia y las mentiras continuadas y a todas horas y las verdades que no nos gustan están en algún sitio, acumulándose, poco a poco, hasta que, de golpe y sin saber cómo ni porqué, se liberen, y ya sabemos cómo comienzan y también cómo acaban esos ímpetus liberadores.

miércoles, 5 de febrero de 2014

un nosotros inexistente que sólo es un yo en proceso

Nosotros, los que escribimos en los márgenes del mundo un sinfín de notas a pie de página, soslayamos los tumultos que esta locura de cultura ha decidido como indicador de calidad para situarnos en un lugar lejano y nebuloso, ajenos a la búsqueda incesante de un nuevo lector. Sospecho que ustedes, como yo, saben que las circunstancias que te llevan arriba o abajo son independientes y caprichosas, y también que nada podemos hacer sobre ellas o, mejor, que nada queremos hacer sobre ellas, porque ya no somos suplicantes ni medradores, ya no mendicantes ni transformistas. Nos gustaría pensar que nos hemos liberado del placer insano que conlleva alcanzar púlpito o tribuna, y no, eso está fuera de nuestro alcance. De lo que nos hemos liberado es de continuar dando alimento al asno que todos llevamos dentro y que anhela eso, o estamos en ello.

sábado, 1 de febrero de 2014

la parada de Sísifo para el cigarro

Estancado en el proceso alquímico de la transmutación, si los blancos o los aires fueran materia convertible en palabras, que son siempre de oro. Machado simplemente hubiera escrito: "No escribo".
Entiéndase, escribo mucho, pero nada en mi última novela, que sigue cerrada en un archivo bajo esta pantalla, archivo que no abro desde hace meses. Es por el poco tiempo del que dispongo, me digo, pero sé que me estoy engañando, y entonces me digo que es verdad, que no tengo tiempo, y sé que eso también es mentira, y estoy a un solo instante de dejarme engañar con esa mentira, pero entonces suena Tom Waits, sonrío, y me digo que no escribo, es cierto, desde hace unos meses, también es cierto, pero ya escribiré, cuando quiera.

viernes, 10 de enero de 2014

en puerta de chiqueros, sentado y desarmado

"Que visquis temps interessants!" Esta era, nos dicen, una maldición proferida más allá de occidente, ya que "temps interessants", para ellos, eran tiempos de lucha y de dolor. Un amigo, este fin de año, me envió este mensaje: "Benvingut a temps interessants!". Sé que me quiere y también que desconocía la deriva oriental de esa expresión. En todo caso, este año va a ser interesante y, queramos o no, vamos a vivirlo. (Bien, podríamos pegarnos un tiro, pero eso sería como abandonar una partida de ajedrez tras la fase de apertura, o salirse del cine cuando la peli abre su trama).
Así que temps interessants... Pues que vengan.

lunes, 30 de diciembre de 2013

verdades que son mentira de un isleño de las llanuras

Todo se mueve a mi alrededor, como siempre, pero ahora parece que lo haga a un ritmo loco y nervioso que no consigue firmar un rastro, con lo cual todo se mueve a mi alrededor sin darme cuenta de nada. Desde este pequeño país que ha decidido irse, que ya hace años que se fue, hasta esta humilde entrada, que nace ya enterrada, pasando por el devenir de esta ciudad cada vez más extranjera o el cielo estrellado sobre mí, aunque sobre mí lo que hay es un yeso agrietado y unos ojos de un buey viejo y cansado, nada es lo que era ni ha seguido los escenarios que mi inmensa capacidad de prospección había dibujado.
La coherencia, llegados aquí, me obligaría a una serie de renuncias, por ejemplo a la reflexión, pero, en realidad, tampoco reflexiono tanto... En realidad no reflexiono nada, escribo muy poco y la conversación es un puto monólogo automitificante que ya no quiero oír. Habitante de isla, ¿cómo pretendes, entonces, captar algo de lo que sucede?  

jueves, 5 de diciembre de 2013

teoría del conocimiento sin conocimiento ni rubrica, y muda

Reflexionar, pararse a mirar lo que sucede cuando también, y sobretodo, eso que sucede me sucede a mí, nos sucede a nosotros, es infructuoso, en tanto que no aporta más que una dosis de verdad muy pequeña y, lo peor, manipulada a mi libre, y reflexivo, antojo. La falacia de poner distancia, el esfuerzo por distanciarse a mirar cuando no hay distancia en absoluto entre eso que sucede y yo, y nosotros. Por eso el conocimiento no es tal, por lo menos si tiene algo que ver -que parece que sí- con conocimiento de lo Real.
Ahora podría hacer como Descartes y sacarme, casi lo hago, un conejo de la chistera, pero basta de impostura. Hay que conformarse con ese conocimiento parcial y maquillado, y bueno, dejar la Verdad en otro plano, sólo accesible para otras especies y, cómo no, para el ejército de papanatas que ya nos ha vencido y que ahora, además, quiere que firmemos nuestra derrota.
Y no, yo no firmo. Ni, por cierto, les canto mi canción.

jueves, 31 de octubre de 2013

principio de intransferencia de la literatura (o de eso que escribimos)

La palabra que todavía no tiene un lenguaje por el que expresarse, acaso sea esa la que uno busca a veces con más ahínco a veces con menos. La palabra que plasme de un guantazo el runruneo que uno siente dentro desde siempre. ¿Un sentido?
Un sentido. ¿Descubrirlo? ¿Moldearlo? ¿Construirlo? ¿Inventarlo? Una palabra, una frase, un párrafo: un relato. Hablamos de un relato, hablamos de literatura, personal, intransferible -es un acto comunicativo, sí, quizás interesante, puede que ameno, pero sólo es interpretable, y a veces ni eso, para el que lo narra.
Cantamos nuestra canción a quien con nosotros va, pero con uno sólo va él.

martes, 15 de octubre de 2013

confesión clara con un oscuro y sobrevenido desenlace

Escribir complejo porque no se sabe escribir fácil, eso merece la absolución. Escribir complejo porque utilizamos este arte para simular enjundia, profundidad, calado, eso merece el desprecio. Yo me absolví durante mucho tiempo con la excusa de la búsqueda de una forma, un estilo, una manera de decir única e intransferible. En realidad disfrazaba mis frases como si fueran a camuflarse en una falsa jungla con unos falsos habitantes, y hoy quiero dejar de hacerlo, y escribir, por ejemplo, que la voluntad es más fuerte que la naturaleza, y que una excusa sólo demuestra cuan lejos estamos de saberlo (si esto es complejo, lo es por incompetencia, lo juro).
Es decir, dejad de compadeceros, o haced lo que os dé la gana, si os gusta miraros sollozando ante el espejo. A mí no.  

sábado, 5 de octubre de 2013

dejándome al cuidado de azucenas olvidadas

El suspiro, el anhelo de efímeros estados de lucidez para mejor ver, o, mejor, más correcto, para ver otras cosas, o la misma cosa desde otro lado, pero lucidez, lucidez, lucidez. Aunque... ¿cómo seguir, entonces, compartiendo y alimentando la unánime estupidez de esta sociedad, cómo seguir vistiendo la dosis obligada de hipocresía, cómo hacerlo cuando hemos visto sin su velo, aunque efímeramente, eso en lo que nos hemos convertido y que no se parece en nada a eso que alguna vez soñamos que seríamos, seres imperfectos y conocedores de su imperfección, seres en camino, que vienen de una vaga bruma y que van hacia una bruma vaga, más sabios o, lo que es lo mismo, menos tontos?
Es decir, ¿para qué la lucidez? ¿Por qué su anhelo? ¿De qué te sirve verte gritando junto al grito cotidiano?...
...Uhmmm, de nada, o sí, para escribir una entrada en el blog, no sin cierto dolor.

sábado, 14 de septiembre de 2013

un adéu sin condimentos adicionales

Podemos reflexionar sobre las razones que nos han traído hasta aquí, qué causas se esconden en el inconsciente colectivo que expliquen la muestra de fervor popular que se produjo en las calles de este pequeño país que se llama Catalunya durante la celebración de su Diada, esa muestra de desafección, ese adéu mayúsculo y unánime que se gritó desde sus plazas. Pero eso lo harán los historiadores, y si alguno de ellos es, además, escritor, buscará cuál fue el punto cero, el lugar exacto de inicio de esa desafección, cuándo se abrió el primer punto de la grieta o si, en realidad, no hay fractura porque nunca hubo unión.
La cuestión no es cómo hemos llegado hasta aquí, sino cómo vamos a salir de aquí y si va a haber voluntad de hacerlo y de hacerlo buenamente, como personas civilizadas. Pero no somos personas civilizadas, y si estábamos en camino, la sacralización de viejas ideas y la demonización de nuevos modelos lo ha cerrado con barricadas.
Así que, llegados a  este punto, estarán de acuerdo conmigo en que vienen tiempos apasionantes. Abran los ojos, respiren profundamente... vívanlos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

tautología de la dicotomía

Es difícil volver cuando uno, en realidad, no se ha ido. Estar de vacaciones, en realidad, no es estar de vacaciones. Puede que cambien las circunstancias que te envuelven y hasta el paisaje y la gente y los ruidos, los olores, las ropas que vistes, y puede que hasta hayas recuperado sonrisas que creías olvidadas. Ni siquiera esas lecturas que has abordado con más detenimiento o esas páginas que has escrito con la libertad de noches que no se acaban... Eh, es cierto, las noches y las palabras se han hermanado por unos días oscureciendo todo rastro de amanecer anunciado por las ventanas y eso, joder, eso es realmente maravilloso. O sea, estar de vacaciones, en realidad, es... no tener reloj al que mirar y por eso es difícil volver, claro, porque, en realidad, sí que te has ido, y muy lejos, tan lejos como puede irse una frase que has estado a punto de sacar y que se ha escondido allá donde se esconden todas las cosas que desaparecen ya para siempre.

jueves, 1 de agosto de 2013

prólogo para una historia futura

Tenga cuidado, amigo, con el fuego. Hace tiempo que sabemos que quema. Tenga cuidado, también, con las alturas, los arrabales, el tabaco, la velocidad, las banderas, los himnos, el colesterol y el azúcar. No descuide, por supuesto, sus exposiciones al sol ni tampoco cometa la estupidez de no respetar la digestión.
Es decir, recuerde que aunque cada vez le falte menos tiempo, como a mí, sigue siendo usted un irresponsable al que hay que vigilar -perdón, cuidar. Ahí está papá Estado para hacerlo. O lo que todavía es más eficiente: ahí están todos los que están a su alrededor para recordarle, no que tenga cuidado, sino que tenga miedo.
¿Se han dado ustedes cuenta de que todo se está confabulando para hacer de la cobardía nuestra compañera de viaje? Añádanle a eso la estupidez, la desfachatez, el egoísmo y la mentira.
Eso es lo que conocerán de nosotros cuando hayamos muerto: nuestra incapacidad y desprecio por poner algo de arte en las formas y en nuestras maneras...